Capítulo 49
If Only You Could See…
– Sí... Honda-san está al fondo... – Tatsuya le
sonrió al hombre que le acababa de preguntar, haciendo un pequeño
movimiento de cabeza mientras se alejaba. Miró a Hideyoshi por
un momento, cómo charlaba y reía con los clientes. Era un chico
extraño. No conocía a nadie que viniera a trabajar en su día libre,
pero bueno... si lo que quería era cambiar de día podía haberle
avisado antes. Eso le formaba un lío con los clientes. Miró su
reloj, pensando que Kai se demoraba mucho. Ya sabía que era un
relajado pero no podía concederle el tiempo así a los clientes.
– Encárgate un momento – le ordenó al chico que lo estaba ayudando,
saliendo de detrás de la barra para ir hacia los privados.
El rubio le tapó la boca mejor al chico que estaba
arrodillado en el sofá delante de él, moviéndose contra la pared
al ritmo de sus embestidas. Se apoyó en su espalda sin dejar de
penetrarlo. – “No hagas tanto ruido…”– le pidió por el volumen
de sus jadeos.
– Kai…– jadeó el chico de todos modos, succionando los dedos del
rubio y bajando su mano por encima de la del chico, acariciándola
para sentir los movimientos de este al frotar su sexo.
Afuera, el moreno que se acercaba, se había quedado
petrificado. No podía ser, pero había escuchado su nombre. Aún
rehusándose a creerlo, apartó ligeramente la cortina observándolo,
confirmando sus miedos. Sentía cómo si acabaran de sacarle el
corazón. Salió rápidamente de la zona, un chico interceptándolo.
– Tatsuya-san...
– ¡Necesito buscar unas botellas! – casi le gritó,
dirigiéndose hacia allí con rapidez, dejando al chico estupefacto.
– ¿Tatsuya-san? – repitió, mirando la barra, en
la que no faltaba ni una sola botella, pero ya el moreno estaba
en la parte de atrás, sus ojos llenos de lágrimas, su cuerpo entero
temblando.
No podía creerlo. ¿Cómo podía ser tan estúpido?
Kai, que se había girado de golpe al ver la cortina
entreabrirse, se quedó gélido, lo había escuchado gritar… por
si no le hubiera llegado con su cara de shock al verlo… No esperaba
que lo viese, claro, pero tampoco que reaccionase así. – Lo siento…–
se separó del chico porque desde luego, la erección había desaparecido
por completo.
– ¿Qué ocurre?– preguntó el chico jadeando y vistiéndose
molesto.
– Mi… jefe nos ha visto… – explicó sin aclarar más,
saliendo del privado sin más disculpas y adecentándose un poco
mientras buscaba al moreno, suponiendo donde estaba por el grito
anterior. Abrió la puerta del almacén y lo miró. –Tatsu…
El moreno se giró, su ceño completamente fruncido,
y secándose los ojos. – Tengo que regresar a trabajar... – empezó
a caminar hacia la puerta decidido, aunque no quería que lo vieran
así, pero tampoco podía quedarse con Kai, allí.
Kai cerró la puerta, apoyándose contra ella. – No
te pongas así… ¿estás llorando?– se sintió golpeado al ver su
rostro.
– Quítate de mi camino, Kai... – casi le gruñó,
sin poder mirarlo. No se había sentido tan traicionado en su vida.
– Tatsuya… no pude decirle que no… no dejaba de
insistirme…– se quedó donde estaba, nervioso, tenía miedo.
Los ojos del chico se alzaron hasta su rostro, sus
fuerzas desfalleciendo un poco. – Kai... déjame pasar.
– No…– el rubio trató de sujetarle el brazo, Tatsuya
sacudiéndose de su agarre. – No sabía que te ibas a disgustar
así… no creí que lo verías…
– ¡¿No creíste que lo vería?! – gritó, colocando
su mano con fuerza en la pared, tras la cabeza del rubio. – ¿Así
que está bien hacer ese tipo de cosas, si yo no me entero? ¿Es
ese siquiera el primero? ¿Eh? – Se echó hacia atrás, desviando
la mirada de nuevo. – Déjame pasar, Kai.
– Era el primero…– el rubio le contestó nervioso.
Había pensado que le pegaría, aunque ahora se sentía como si se
lo mereciese, tampoco estaba nada seguro de que lo fuera a creer
–Yo no quería… lo hice sólo para que no se molestase conmigo…
y no quiero dejarte pasar… ¿no quieres hablarme?
– No puedo... ahora no puedo... – negó con la cabeza,
deseando abrirle un hueco a la pared y salir por allí. – ¿Acaso
es más importante un cliente que yo? Te pedí... que no lo hicieras
más. ¡Dijiste que no lo harías! – lo miró, sintiendo las lágrimas
de nuevo asomarse a sus ojos.
Kai lo miró a los ojos, sin atreverse a tocarlo
ya, impactado porque le gritase de ese modo y por su rostro. –
Lo sé… pero… estaba agobiado… No quería perder otro cliente… y
no pensé que fueras a afectarte tanto… Sabes que nadie me importa
más que tú… Tatsuya… no llores…– trató de tocarle el rostro de
nuevo, pero el moreno giró el rostro, rehuyendo de su contacto.
No soportaba que para colmo lo tomase tan a la ligera.
– No soy yo, Kai... No es que a mí me afecte, es que no debiste
hacerlo. ¡¿No puedes comprender eso?! ¡Esto no es un juego para
mí! – lo apartó con fuerza, abriendo la puerta por fin y saliendo,
aún quedándose en el pasillo, tratando de fingir.
El rubio se quedó adentro del almacén, justo donde
el moreno lo había dejado, el corazón latiendo con fuerza. No
sabía qué hacer… ¿seguir insistiendo? No… no quería hablar con
él… Se tocó la cara al notar algo cálido bajando por su mejilla
¿estaba llorando?
Tatsuya bajó su rostro, pasándose la mano por el
mismo de nuevo. Era un idiota, Kai ni siquiera entendía lo que
era tener una relación. Se alejó, hacia el bar, las personas riendo
y bromeando a su alrededor, pero aquello sólo lo desesperaba más.
Quería irse a casa.

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