Capítulo 48
Deceit
“Kenzo... ¿dónde estás? Vuelve...” Hideyoshi terminó
de enviarle el mensaje, guardando su móvil, y pasándose la mano
por el cabello. No había estado precisamente brillante con los
clientes el día anterior. Y además, se suponía que fuera su día
libre, pero no podía perder la esperanza. Ahora empezaba a preguntarse
si no debió de haberlo esperado en casa, tal vez pensara que se
había ido.
Y de hecho, eso había pensado el pelirrojo por un
momento al no verlo allí, pero sus cosas seguían en la casa. Se
había cambiado de ropa y entraba en el local sonriente, guardándose
el móvil en el bolsillo como si nada hubiera ocurrido, disculpándose
con Tatsuya por su ausencia y aproximándose a Hideyoshi, besándole
los labios y abrazándolo.
– Kenzo... – el rubio lo miró como si lo hubiera
abofeteado en realidad, cosa que él deseaba hacer ahora. Lo tomó
de la mano, llevándolo con él a un lugar más apartado. – “¿Dónde
estabas?”
–Pensando…– le apretó un poco la mano que lo sujetaba,
acariciándosela. –Tenías razón, lo siento… dejaré de verlo… aunque
prefiero no decirle nada… Es mejor que las cosas sigan como estaban
para él…
– ¿En serio? – suspiró, inmediatamente suavizado,
observando sus ojos. – Sabía que entenderías, Kenzo... Pero ¿estás
seguro? ¿No quieres que sepa que tiene un hermano?
– No… después de todo… tampoco debería creerme todo
lo que mi madre me dijo… y no quiero que tenga problemas con su
padre… Es un buen chico… – se pasó una mano por el cabello, apartándoselo
de la cara y lo miró a los ojos. –Siento no haberte contestado
a ningún mensaje… Tenía que llegar a esta conclusión yo solo…
– Está bien, pero me debes una cita... – le sonrió,
acomodándole un poco el cabello. – Y me hiciste venir a trabajar
en mi día libre... Baka.
–Bueno… no te pongas así… mañana es mi día libre…
tómatelo conmigo… dile a Tatsuya que no se ponga pesado… Él se
tomó su día libre con Kai… además…– se aproximó un poquito para
susurrarle. – “Ahora está rallado con el tal Murakami… será mas
complaciente…Dile que me acompañarás al médico por lo de ayer…”
– “No seas malo, Tatsuya-san comprenderá...” – se
rió con suavidad, enseriándose de pronto. – Pero ¿qué le dirás
al chico? Piensa que eres su novio...
– No… ya le he dicho que eso sólo son cosas que
decimos… me ha gritado un poco… pero luego se le pasará como a
todos… – sonrió levemente, pasándose la mano por el pecho en la
abertura de la camisa.
– No... Creo que le romperás el corazón... Pero
supongo que es lo mejor... – negó, sintiendo algo de lástima por
el chico. Era muy joven y no comprendería nada. – No te me vuelvas
a desaparecer así, ¿quieres? Sé que no tengo derecho, pero al
menos... avísame.
– ¿Cómo iba a avisarte si estaba enfadado contigo?–
suspiró con fuerza, negando con la cabeza. – No te preocupes por
el chico… no será para tanto, no es como que lleváramos mucho
tiempo viéndonos o que hubiéramos hecho algo… ni lo toqué… Sólo
nos dimos algún beso y esas cosas… – se sentó en uno de los sofás,
cruzando una pierna sobre la otra. Su móvil sonando y el pelirrojo
mirando el número, levantándose para ir a conversar privadamente.
– Nosotros tampoco hemos hecho nada... – sonrió
el rubio alejándose para ir a hablar con Tatsuya, y darle algo
de privacidad.
– ¿Kenzo? – la voz de Takara sonó al otro lado del
teléfono, con un tinte entre preocupación y alegría. – Te estuve
llamando ayer...
– Ayer… estuve muy ocupado, lo siento Takara… últimamente
estoy muy agobiado… hoy también, así que sé breve…– pasó un dedo
por el borde de una mesa. Desde luego que no le había dicho nada
y que no tenía intención de hacerlo.
– Bueno... sí... – contestó, un poco golpeado por
aquel tono seco, pero suponía que podía comprender aquello. –
Es mi padre... me dijo que le ofrecieron un trabajo en Tokio,
pero... le dije que no quiero ir. Y que tenía un novio y... quiere
conocerte... – se rió, nervioso, sin saber qué más decirle.
El pelirrojo sintió que se le helaba la sangre-
– ¿Y qué le has dicho?– preguntó preocupado. –No puedes irte…
No quiero…
– No... Yo tampoco... Le dije que eres tímido, pero
no me creyó... – se rió de nuevo, de aquella manera nerviosa,
su dedo jugando con el gatito de adorno que colgaba de su móvil.
– No sé qué hacer...
– No sé… entretenlo mientras pensamos algo… No vayas
a irte… – le repitió de nuevo, girándose de espaldas a los demás.
– Te echo de menos… ¿no puedes venir a verme aunque sólo sea una
hora?
– Bueno... ¿dices al club? Es que... ya no tengo
dinero... – murmuró, preocupado. Él también quería verlo. Luego
de la preocupación que le había dado con que no contestase a sus
mensajes...
– No hay otro modo, ya sabes que salgo a la misma
hora que tu padre… Además… necesito dormir en algún momento… es
una pena… que no puedas venir… – le hizo una seña a Kai para que
lo llamase.
– ¡A ver Kenzo! ¡Ven aquí, hay un chico esperando
por ti!– le llamó el rubio, notando que debía estar deseando colgarle
a alguien y jugando.
– Lo siento… Tengo que ir a trabajar, te quiero…
– le echó un beso por el teléfono, esperando un poco.
– ¡No! Espera... – Takara se quedó en silencio a
pesar de todo, indeciso aún. – Y... ¿mañana?
– Mañana es mi día libre pero aún así tengo una
cita ya concertada… Lo siento… – apagó el teléfono y sonrió aproximándose
al rubio. – Gracias… me has salvado… No veas que paliza de tío…
–Ya… Eso pasa…– Kai se rió y lo sujetó por los hombros.
– Vamos a buscar carne fresca ¿si? Hide-chan…
Kenzo cogió el teléfono de nuevo y le mandó un mensaje
al chico. – “Te echo de menos”
Takara se quedó mirando su móvil con gesto consternado.
Quería verlo... Pero lo que estaba pensando... Su mirada se desvió
a la volante arrugada que le habían entregado ese día. No sabía
por qué la había conservado, tal vez porque fue el día de su cita.
Suspiró, girándose y de nuevo volviendo a mirarla. ¿Era estúpido?
No podía hacer algo así. Pero... tal vez no fuera tan malo...
Sacudió la cabeza, yendo al baño, pero llevándose el móvil también,
aún pensando en lo que debía hacer.

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