Capítulo 4
At The Bottom of Everything
Koya suspiró, sentándose en la cama y pasándose
la mano por el cabello negro y violeta, revolviéndoselo un poco
y lanzándole después la camisa a la cabeza al hombre que estaba
acostado de espaldas sobre su colchón. –Vístete y lárgate…– murmuró
como siempre de mal humor tras hacerlo.
–Ya me voy… –El hombre se levantó, vistiéndose un
poco a las prisas mientras Koya se levantaba y bebía un poco de
vino de una botella, caminando hacia la puerta y abriéndole a
su amigo. – Llegas a tiempo…– le pasó la botella y se volteó.
Poniéndose una camisa por encima por taparse un poco.
El hombre de negocios pasó entre ambos, obviamente
avergonzado de que lo viese un tercero, tratando de alcanzar a
Koya para besarlo. –Te llamo…
– Sí, vale… vete ya…– el moreno lo empujó de nuevo
aunque suavemente para que se largara.
– Creí que querrías que tus clientes regresaran...
– Sonrió el pelirrojo, entrando con toda la confianza, y bebiendo
un poco de la botella, dejándose caer luego sentado sobre la cama.
– Yo creo que son un poco masoquistas...
– Sí… deben de serlo…– se rió tras cerrar la puerta.
– No sé qué me ven… el precio tal vez… –Soltó en un tono mucho
más sentencioso, cogiendo un cigarro de la mesilla al lado del
pelirrojo. Lo encendió, apoyándose contra la pared y mirando al
techo, observando el humo flotar. Trazó una sonrisa en los labios
y lo miró de soslayo. – Ese imbécil… me llamó Aizawa mientras
me lo follaba… y después me dice que estaba llorando por engañar
de nuevo a su mujer…– se rió aunque no estaba feliz. – ¡No me
jodas!– lanzó el mechero que rebotó contra la pared de al lado
y se coló bajo la cama.
– Ya sabes cómo es. Están frustrados, y lo hacen
con nosotros porque no pueden hacerlo con quien realmente quieren.
– Suspiró el chico, sin inmutarse ante su exabrupto. Lo conocía
lo suficiente como para esperarse eso. – Nunca van a recordar
tu nombre, no les importa...
–No se lo dije… – Se rió suavemente y se apartó
el cabello de la cara con una mano. – Eso no quiere decir que
no me joda follarme a un viejo lloricas… – Le quitó la botella
y le dio otro trago bien largo. – Estaba pensando en ti… para
que se me levantara…– Se rió y se sentó a su lado, acostándolo
en la cama con él. – ¿Te has duchado o lo haces conmigo ahora?
– Me puedo duchar de nuevo... – Se rió, acomodándole
un mechón de cabello tras la oreja. – Yo sé lo que ellos ven en
ti...
– No…porque tú no ves lo mismo… deja…– se levantó, huyendo un
poco de sus caricias, se sentía sucio. –Dúchate conmigo… – Lo
arrastró de la mano hacia el cuarto de baño. – ¿Has tenido muchos
clientes hoy?
– Los suficientes... – Suspiró, pensando que se
sentía cansado en realidad, y dejándose llevar. – Eres atractivo,
eso lo puede ver cualquiera... Lo demás, es sólo para mí. – Se
rió, tocándole la espalda con una mano por jugar.
–Básicamente, sólo a ti te importa una mierda… –
Suspiró el moreno abriendo la bañera y tirando la camisa al suelo
mientras cogía unas toallas. –Un baño… Es mejor eso… estoy cansado…
– Se miró al espejo, observando las marcas que tenía por el cuerpo
de besos… mordiscos… y hasta agarres demasiado bruscos. Se tocó
el cuello con la mirada un poco perdida en aquello.
Toru se empezó a desvestir también, observándolo
y suspirando, abrazándolo por detrás. – Deja eso, y ven a la ducha
conmigo... No vale la pena.
–Ya voy…– Lo miró por el reflejo y se giró para
besarle la nariz, girándose y sujetándolo en brazos, sonriendo.
–Déjame admirarme ¿no? Tú qué sabes qué estaba pensando… – Se
metió en la bañera con él, parte del agua derramándose por fuera.
El chico cerrando la villa y abrazando al pelirrojo delante de
él, entre sus piernas.
– Te conozco... – Sonrió, tomando un poco de agua
entre las manos y dejando que cayese de nuevo. Se recostó completamente
sonriendo. – Deberíamos hacer esto más a menudo, relaja.
–Sí… – Se recostó contra el borde de la bañera,
observando el techo del baño. –A veces me pregunto por qué hago
esto… No… me lo pregunto siempre… antes me gustaba… ganar todo
ese dinero y gastármelo sin parar… pero ahora ni siquiera eso…
ahora me da igual… – Le echó jabón por el pecho y le pasó las
manos por encima, enjabonándoselo, aunque en realidad más bien
se lo masajeaba en un “defecto de profesión”.
– Lo haces porque necesitas el dinero, como yo...
– Le explicó como si fuera algo fundamental que el otro chico
hubiese olvidado. – Las personas como nosotros, no tenemos muchas
opciones, ¿no lo crees?
–Lo sé… – Cogió el cigarro del borde de la bañera
y se lo llevó a los labios de nuevo. –Hace años que no siento
nada echando un polvo… Follo mientras pienso las cosas más bizarras…–
se rió con suavidad. – Y finjo tantos orgasmos que ya ni me acuerdo…
– Podrías intentar escribir una novela, la piensas mientras follas,
y luego la vas traspasando al papel... – Se rió el pelirrojo,
estirándose sin quitarse de encima de su pecho. – Da igual, no
les importa que tú tengas uno, es para aliviarse ellos. Aunque
ha habido alguno que me ha pedido que me masturbe.
– Seguro que no se levantaba… a mí hay un chalado
que me hace ponerme de pie… me toca… y me masturba… nada más…
dice que es impotente… tsk… me da asco… – Se rió al pensar en
él. Estaba un poco calvo, siempre tenía que mirar a otro lado
cuando lo tocaba. – Mira… al principio me cabreaba quedarme sin
correrme encima de todo… Luego empezó a ser un alivio no tener
que hacerlo… El caso es que si no me corro… entonces a veces se
cabrean porque no se sienten realizados… Otras veces sólo quieren
correrse ellos y luego me sacan de encima… también es un alivio…
casi siempre son hombres de negocios… – Se tocó la mejilla con
la mano, manchándosela de espuma. –Soñé que tenía novio… hace
unos días…
– Y ¿cómo era? – le preguntó, entre curioso y algo
soñador, sujetando su mano y colocándola contra su pecho. – ¿Era
cariñoso? ¿Romántico? ¿Extraño, tal vez? – se rió, pensando en
cuales serían los gustos de Koya realmente.
– Era cariñoso…joven… y suave…sonreía mucho… No
me dejaba meterle mano. – Sonrió levemente y entrelazó los dedos
con los suyos. –Odié despertarme… y no he vuelto a soñar con él…
Creo… que forma parte de algún recuerdo que he perdido… de alguien
que me gustaba… No se puede volver atrás… – Dejó salir el humo
y tiró el cigarro al suelo mojado, este apagándose poco a poco.
– No, no se puede... – Sonrió el chico, pensando
que no recordaba realmente haber sido así de feliz nunca. Aunque
puede que lo hubiera olvidado también, era fácil olvidar. Se giró
un poco, mirándolo a los ojos. – Tal vez te gustaría venir conmigo
la próxima vez. No es exactamente un novio pero te sentirás bien,
al menos por un tiempo.
– ¿A dónde?– le tocó el cabello con las manos, mojándoselo
un poco y revolviéndoselo antes de rozarse la cara contra él y
abrazarlo otra vez.
Toru se rió, acariciándolo un poco con las puntas
de los dedos. – Al club Olimpo, es un club de hosts... Ya sé,
ya sé, que cobran mucho y eso, pero créeme... vale la pena...
Te gustará.
– Vale… de todos modos tengo dinero… gano bastante
bien… dentro de lo que cabe… puedo probar… ¿Tú vas mucho ahí?
– Tanto como puedo, te hacen sentir bien, ¿sabes? Como que les
importas. Y además, estoy enamorado... – Se rió, bromeando claro.
Era consciente de que todo era un juego, pero no podía evitar
que lo hiciera feliz aquello.
–Baka… – Se rió el moreno hundiéndolo en el agua
un momento. –No me acuerdo cómo es eso… incluso aunque no fuera
correspondido… incluso ese dolor… al menos me haría sentir algo
distinto… – Sonrió de medio lado y le echó el cabello hacia atrás
para verle la cara. –Eres bastante cute…
– Y tú eres un bruto. – le sonrió angelicalmente
tras los mechones de cabello mojado. – Pero te quiero... – Suspiró,
dejando las bromas un momento. – Ven conmigo, es sumamente agradable.
No creo que pudiera sobrevivir sin ir allí...
– Iré… ¿Qué es lo peor que puede ocurrirme? ¿Qué
acabe prostituyéndome?– se rió y salió del agua porque se estaba
enfriando ya. –Tengo hambre… comamos algo que no sean pollas esta
noche…
– Pizza... ¿quieres pizza? – lo miró el chico apoyándose
en el borde de la bañera y dejando los brazos colgar por fuera.
– O comida china... tengo ganas de algo poco saludable.
–Pizza… y comida china… – Se rió pensando que su
vida en si era poco saludable. –Me has puesto nervioso con eso
de ir a ese club… ahora me haré ilusiones…
– No te pongas nervioso... – Sonrió, poniéndose
de pie y saliendo de la bañera, con movimientos perezosos. – Por
una vez en tu vida, ellos se encargarán de todo... Tú sólo tienes
que disfrutar.
– ¿Sí?... Qué raro me parece eso… suena bien… ¿puedo
escoger al que yo quiera, no? Porque no quiero un viejo… estoy
hasta el culo de viejos…– Se secó la cabeza con una toalla y después
el cuerpo, pasándole otra al pelirrojo.
– Puedes escoger a quien te da la gana, te dan un
menú y todo... – Se rió, secándose el cabello primero. – Y hasta
donde he visto, no hay viejos en ese club.
– Mejor… no quiero ni verlos… quiero… alguien…
que sea cute… Así conoceré a tu amado… – Le puso ojos de amor
cursi y se rió suavemente mientras comenzaba a vestirse.
– No creo que sea tu tipo, no lo describiría como
cute... – Se rió, pensando en la cara del chico. Además era claramente
mayor que él, pero eso le gustaba, claro. Terminó de secarse,
antes de empezar a vestirse.
–No… no lo creo… seguro que no…– Se rió con suavidad,
pensando que ya se le había pasado el “mal rollo” como siempre
al poco rato. Se puso el calzado y se miró al espejo colocándose
la argollita de la cadena que llevaba del labio a la oreja –Vamos
una noche que no esté muy cansado…
– Está bien, además, hoy me apetece estar contigo...
Me das cariño gratis... – se rió, aunque no era lo mismo, y salió
del baño para ponerse las zapatillas en un ambiente menos húmedo.

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