Capítulo 26
Almost a Date
Tu casa es muy agradable... – sonrió Hideyoshi,
entrando por delante de Hayabusa. – Tu hijo... debe estar dormido
¿no?
–Estará despierto ahora… Siempre se despierta cuando
llego…– el moreno se sacó los zapatos y la chaqueta del traje,
dejándola por cualquiera lado. –Voy a avisarlo de que no creo
que vuelva esta noche… – llamó a la puerta por si acaso, ya que
no estaba solo. –Takara… ¿estás despierto?
El chico permaneció quieto por un momento, pensando
en fingir pero decidiendo que eso sería extraño. Siempre estaba
despierto. Además, quería saber acerca de su cita. – Sí... – se
giró, mirándolo en la penumbra.
El moreno entró y le pasó la mano por el cabello,
inclinándose para besarle la frente. – No creo que vuelva a casa
en toda la noche… Cuando llegue el profesor dale el sobre que
está encima de la mesita de la cocina… – miró atrás a Hideyoshi
que esperaba fuera. – “Hideyoshi está aquí ¿quieres saludarlo?”
Takara asintió, curioso, apartando las sábanas.
– ¿Tienes una cita? – le preguntó, intentando no sonreír.
–Más o menos…– sonrió levemente, pasándole la mano
por el cabello y llevándolo por los hombros afuera del cuarto.
–Takara quería saludarte… es un poco cotilla…– se “burló” jugando.
– ¡No soy cotilla! – protestó el chico frunciendo
el ceño, y mirando a su padre. Miró al rubio luego, extendiendo
una mano. – Hola...
– Hola... – sonrió Hideyoshi, estrechando su mano.
– No te preocupes, no voy a secuestrar a tu padre...
–Qué lástima…– protestó el moreno, aún bromeando
y sujetando luego a su hijo por encima de los hombros para apretarlo
contra él por si le daba vergüenza. –“Ve a la cama… yo voy a cambiarme
y salgo…”
– Sí, pero... ¿es una cita? – le preguntó de pronto
al rubio, enrojeciendo y aún ocultándose contra su padre, pero
con el ceño fruncido.
– Bueno... algo así, aunque es de trabajo. Ya te dije que no lo
voy a secuestrar... – le aseguró Hideyoshi, un tanto nervioso
por esa mirada. Aunque suponía que lo comprendía.
Hayabusa lo miró bajó su brazo, alzando una ceja
levemente. –Es una cita de trabajo excusa para tener una cita
con él… – se rió y lo levantó en brazos para meterlo en la cama
y taparlo con las sábanas. –Sólo nos estamos conociendo ¿vale?
No te preocupes… Además… tú querías que saliera con gente ¿no?
– No era por eso, es que... – protestó, sin querer
aclarar que en realidad hablaba así cuando le daba vergüenza con
desconocidos. – No me opongo...
–Lo sé… Sé que te da vergüenza…– sonrió levemente,
alzando un poco un lado de la boca y besándole los labios sin
querer. –Buenas noches…– le apagó la luz un poco sorprendido por
haber hecho eso. –Llámame por lo que sea, llevo el móvil…– murmuró
aún confundido mientras cerraba la puerta, el chico recogido en
su cama, más rojo aún.
– ¿Está molesto? – le preguntó Hideyoshi al moreno,
sonriendo un poco. – Creo que te protege, ¿no?
–No está molesto… Es muy tímido, por eso se pone
así, en realidad él estaba deseando que saliera con gente… y quería
conocerte…– le sujetó la cintura para que lo acompañase a su cuarto
y abrió el armario lleno de trajes para sacar envuelto en plástico
aún el que había comprado recientemente. Extendió otro para el
chico y lo miró. – Pruébatelo a ver si te sirve… Si es así te
lo daré y otros más que ya no me valen…
– Gracias. Creo que los host, con todo lo que dicen,
son personas muy generosas, ¿no? – se rió con suavidad tomando
el traje. – ¿Puedes indicarme el baño, por favor?
–No todos son como yo…– se rió echándose flores.
–Puedes cambiarte aquí… Yo iré al cuarto de al lado, tengo que
coger allí unas cosas… estás en tu casa… hay un baño aquí…– tocó
la puerta en su cuarto por si deseaba ir de todos modos y salió
para ir al de al lado. Riéndose tras cerrar la puerta. No se esperaba
ese recato en un host, era obvio que acababa de comenzar.
Hideyoshi se sonrojó un poco, preguntándose por
qué se reía tanto. No pensaba que hubiese hecho algo gracioso.
De igual manera, se empezó a cambiar, acomodándose la ropa y mirándose
al espejo. No estaba mal, no era la talla perfecta pero la diferencia
era mínima.
El moreno se despeinó el cabello después de ponerse el traje,
dejándolo caer sobre sus ojos y mirándose al espejo mientras se
cerraba la corbata. Odiaba llevar la corbata cerrada pero no había
más remedio tratándose de una boda y … peor aún de esa clienta,
le había especificado exactamente cómo quería que vistiera y peinara,
de cualquier modo… lo bueno era que deseaba que no se peinara…
Llamó a la puerta. –Estoy listo… cuando quieras nos vamos…– le
avisó desde fuera por si acaso. –¿Te sienta bien?
– Creo que sí, pero necesito otra opinión. – abrió
la puerta sonriendo. – ¿Qué te parece? Hayabusa-san... qué diferencia...
– comentó, extrañado por el cabello.
–Las mujeres son muy exigentes respecto a lo que
pagan…– sonrió, cerrándole bien la corbata y sujetándole la mano.
–Quieto con la corbata hoy…– se rió y le apartó un poco el cabello
de la cara. –Te sienta bien, estoy seguro de que le agradarás…
vamos…
– Gracias... me incomodan un poco... – le aclaró explicándole
lo de la corbata, y seguro de que no iba a poder aguantarla toda
la noche.
–Después de la ceremonia y de la cena… ellas irán a parlotear…
Las acompañaremos un poco y fingiremos que somos sus perfectos
acompañantes… Recuerda ceñirte a lo que ellas te expliquen… Después
ya tendremos libertad el resto de la noche… – lo acompañó por
la cintura hasta su coche para que entrase y se subió al otro
lado, soplándose un poco el cabello de delante de la cara.

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