Capítulo 18
Photograph
– Este es el lugar... Bueno, ya tú lo sabías. –
le sonrió Hideyoshi a Kenzo, pensando que no se tomaba una foto
en años. A lo mejor ya ni se reflejaba. Se rió por las tonterías
que estaba pensando.
– ¿Qué pasa? ¿Estás nervioso?– el pelirrojo le ajustó
la corbata mientras el fotógrafo salía de detrás de la puerta
del estudio de revelado.
– Ah… son los chicos que envía Tatsuya ¿no?– preguntó
ya que estaba acostumbrado a tratar con ellos.
– Sí…
– Bueno, pasad…– los dirigió con una mano hacia el otro cuarto.
– Que se siente el que se vaya a tomar la foto…– dijo señalando
una especie de barra de bar de atrezo con un fondo que aparentaba
ser el Olimpo atrás.
Kenzo lo sujetó del brazo antes de que fuera hacía
allí y le colocó el cabello, abriéndole un poco más la corbata
y los botones de la camisa. – Listo…haz que me sienta orgulloso…
padawan…
– No lo defraudaré, maestro... – se rió, dándole
un ligero beso en los labios, por molestar. – ¿Ves? Yo también
puedo besarte. – bromeó, alejándose para sentarse en aquel lugar.
Era algo graciosa toda esa escenografía.
El pelirrojo sonrió, guardándose las manos en los
bolsillos y observándolo desde detrás del fotógrafo, mirándolo
mientras le tiraba las fotos. – ¡Pon más espíritu!– le gritó de
pronto, jugando con él y haciendo reír al anciano que meneó la
cabeza.
–A ver, ponte espiritualmente de pie… Apóyate en
la barra o algo así… que se te vea natural…
– Mi espíritu está cansado... – se quejó el chico,
bromeando, y apoyándose en la barra, sonriendo. No le costaba
mucho, después de todo, no estaba de mal humor.
–Vale… con eso ya tenemos ¿no?– habló el hombre
que parecía mantener una conversación consigo mismo. –Pues ya
está… el club las paga, luego irá un chico a llevarlas cuando
estén encuadernadas, tienes que cubrir tu perfil… espera que te
lo traigo… Puedes sentarte en esa banqueta… y toma este boli…
Kenzo se acercó a él sentándose en la banqueta de
al lado. –“Parece una tortuguita vieja…”
– “Malo...” – se rió el chico, sentándose. – No
tengo idea de qué poner en ese perfil, ¿sabes?
–Pone preguntitas… las respondes veamos… te haré
la entrevista esta… Cabello, rubio, ojos, violeta… ¿aficiones?
– No lo sé... supongo que me gusta ver películas...
con finales felices – añadió enseguida, sonriendo. – Dar paseos,
comer helado, aunque no demasiado... ¿eso cuenta como una afición?
– se rió, pasándose la mano por el cabello. – Tener conversaciones
interesantes.
–Sí, cuenta– susurró mientras escribía lo que el
chico iba diciendo. – ¿Tienes estudios o algo así? En qué has
trabajado antes… esto…– lo miró a los ojos y sonrió. –Es básicamente
el modo de que te escoja una persona con gustos similares a los
tuyos y de ese modo… las conversaciones suelen ser mas exitosas.
De cualquier modo, después sólo te van a escoger por la foto…
– Qué superficiales, me sentiré ofendido... – bromeó,
apoyándose en una mano. – He trabajado de mesero, lavando trastos,
entregando volantes... nada maravilloso. Y no terminé la escuela,
aunque he intentado educarme por mi propia cuenta. Tampoco me
faltaba tanto tiempo... Pero tengo una bonita sonrisa, así que
nada de eso importa, ¿no es así?
–Ciertamente…– el pelirrojo se rió. –Así que has
trabajado de camarero en un restaurante de lujo y… de relaciones
públicas… ah… no sabía que eras tan interesante…– susurró escribiendo
aquellas cosas en su ficha y riéndose. –No vamos a decir tu edad…
y… te gustan… pongamos… los hombres interesantes…– se rió y se
la devolvió cubierta. –La mayoría de los que van son hombres y
desgraciadamente la mayoría se creen que lo que dicen es interesante.
– ¿Por qué eres tan cínico, Kenzo? – se rió, observándolo.
– Ya parece que seas mi manager. He tenido suerte...
–Porque el mundo me ha hecho así…– “bromeó” utilizando
dramatismo exagerado. Se inclinó adelante y se levantó de la banqueta.
–La ficha… Ya nos vamos…
–Muchas gracias… hasta luego.
–Adiós… vamos, pececito…
– ¿Por qué me sigues llamando así? – sonrió, meneando
la cabeza, y despidiéndose del fotógrafo. – Muchas gracias...
–Porque me hace gracia esa cara que tenías…– le
sujetó los mofletes otra vez, mirándolo y soltándolo de nuevo.
–Debiste tomarte una foto así…
– Eso sólo te hubiera atraído a ti y no sería bueno
que un host se gastase su sueldo en otro host... Seré un pez exótico...
– se rió, mucho más relajado luego de tomarse la foto.
–A mí me daban ganas de morderte los labios así…
¿Por qué no? Podemos preguntarle a alguien a ver qué le parece…–
sonrió de medio lado planteándose en parar a una persona cualquiera
sólo para hacer pasar vergüenza al rubio. –Tengo ganas de ver
cómo te va hoy con tus propios clientes, a ver si te logras alguno
fijo.
– Eso espero, aunque me da algo de nervio... No
lo había visto por lo que es hasta anoche, realmente... No sé
si pueda mantener el interés de alguien. – meditó, un poco más
serio.
–Bueno… tranquilízate, si ves que en algún momento
te sientes agobiado, puedes pedirle que baile contigo… sugerirle
que os acompañe otro host… o simplemente parar a uno de los que
estén comenzando como tú y pedirle que nos avise a los habituales…
Y si no, siempre puedes meterle mano ligeramente y ya no le importará
haberse aburrido…– se rió y lo sujetó por la cintura. –Lo harás
bien.
Hideyoshi se rió, negando con la cabeza. – Me estás
sugiriendo que el meter mano es más importante que cualquier otra
cosa... – bromeó, siguiendo con el tema de lo superficial. En
realidad, no creía que fuera a ser tan terrible como eso. – Gracias,
Kenzo.
–No tienes por qué darme las gracias– lo miró y
se encogió de hombros. –Hoy libra Kai… es una lástima, él siempre
nos socorre cuando no sabemos qué hacer…
– Es el rubio gracioso, ¿verdad? – sonrió, recordándolo.
– Sí... me ayudó a conseguir un cliente ayer...
–Sí, es ese… el rubio loco…– se rió pensando en
él. Lo cierto es que era una de las pocas personas que consideraba
un amigo. – Era gigoló… siempre cuenta historias de eso… y de
cuando el jefe era un camarero… creo que le gusta… Para mí es
bastante obvio…
– ¿El jefe? – se rió, pensando en la cara de seriedad
del chico, aún cuando sonreía. – ¿Por qué no lo invita a salir?
Parece que tienen historia...
–Tal vez por eso… no lo sé… nunca me quiere decir
nada personal de eso ni de Tatsuya, siempre me manda a preguntárselo
a él si quiero saberlo… No lo sé… Tal vez no quieren perder su
amistad… o el jefe tiene pareja… Realmente no sé nada de su vida
personal…
– Sí, a lo mejor es algo así... A lo mejor es aún
más difícil cuando conoces bien al otro, ¿no crees? – lo miró,
pensativo. No había tenido muchas relaciones profundas ni duraderas
en su vida, no tenía idea. – ¿Alguna vez has pensado en salir
con un cliente? Quiero decir, salir en serio, no como una extensión
de tu trabajo.
–No – sentenció, mirándolo después de soslayo. –Nunca
he pensado en salir con nadie y nunca lo he hecho… Creo que… las
relaciones sentimentales… siempre acaban mal… Por una cosa o por
otra, siempre uno se entrega más…
– Tu respuesta es un poco... – sonrió, aún mirándolo.
– ¿Crees eso de los clientes o de las relaciones sentimentales
en general?
–Lo creo de las relaciones en general…
– Entonces, creo que seguiremos siendo amigos, ¿no?
– suspiró, sin malas intenciones, sólo siguiendo su proceso mental.
–A menos, claro está, que lo que quieras sea sacarme de tu piso
sin problemas... – bromeó, tocándole el codo, para que dejase
de estar tan serio.
El pelirrojo lo miró y le pasó el brazo por los
hombros. – ¿Todavía pensando en eso desde ayer por la noche? Y
antes me besaste… Creo que ya estás cayendo en mis redes… así
que no me vengas con eso de “entonces seguiremos siendo amigos”…
– sonrió levemente porque sabía que era lo que estaba buscando
el rubio. –No sé qué pasará… tal vez alguien me haga cambiar de
opinión algún día.
– Oh, esperanzas... Y yo que creía que ya eras un
cínico consumado – se rió, observándolo. – Sabía que era un acto
desde el principio...
–Ajá… sí, eso era… La verdad es que no, pero no
quería verme estúpido si después termino jurándote amor eterno
abrazadito a tu cintura…– alzó una ceja, dudándolo mucho, pero
jugando un poco. –Vamos– le dio una nalgada para que entrase en
el local.
– Si lo haces... – se rió, sin terminar la frase,
entrando de una vez, y sorprendiéndose al no ver al moreno tras
la barra como siempre. – Y ¿Tatsuya-san?
– Se ha tomado el día libre, increíble pero cierto...
– le contestó el chico que se estaba encargando en esos momentos.
Hayabusa se disculpó con el chico con el cual que
estaba hablando y se acercó al rubio, saludando primero y apoyándose
en la barra a su lado para hablar con él. –Quería proponerte algo…
Kenzo se separó sutilmente, aunque no como para
no escuchar la conversación, colocándose bien el cabello frente
a un espejo y abriéndose más la camisa.
– Hum... eso suena o sucio o muy digno, depende
de cómo se lo vea. – bromeó el chico, dejándose llevar por su
buen humor. – ¿Qué deseas proponerme?
El moreno se rió sinceramente. –No es nada sucio,
lo siento… – bromeó, jugando también. –En realidad tengo que ir
como host a una boda con una ex clienta… y me dijo que si podía
llevar a un acompañante para su amiga… Sé que eres homosexual…
pero sólo se trata de hacerles compañía durante la ceremonia…
nada más…
Hideyoshi negó con la cabeza, sonriendo. – No me
molesta hacerle compañía a una mujer, siempre y cuando no me pida
nada más. Soy homosexual, no heterofóbico. – se rió, mirándolo
a los ojos. – ¿Seguro que quieres invitarme a mí? No tengo mucha
experiencia, ni siquiera he tenido un cliente propio.
–No, pero… el verdadero motivo es que después se
irán a hablar con sus conocidos y quería conocerte mejor…– sonrió
ampliamente esperando a ver qué le decía.
– ¿Conocerme... mejor? – enrojeció ligeramente,
sin dejar de sonreír. – Así que es una cita... ¿O sólo sientes
curiosidad?
–También siento curiosidad por el portero de mi
casa y su extraña manía de dejarme la alfombra levantada, pero
no lo invito a pasar la noche conmigo… – sonrió levemente y se
guardó las manos en los bolsillos. – ¿Vas a aceptar?... – le sujetó
la corbata con la mano, colocándole bien el nudo.
– Sí, parece que sí voy a aceptar, pero ahora tengo
curiosidad por el portero de tu casa... – se rió, porque en serio
no comprendía eso de la alfombra. Se bajó un poco el nudo de la
corbata, ya que le incomodaba, sonriéndole sinceramente. No veía
por qué decirle que no, necesitaba un cambio de ambiente, y además,
le parecía simpático. – Acepto...
–Está bien…– sonrió, observando cómo se bajaba el
nudo de la corbata. –Mañana por la noche… le pediré a Tatsuya-san
que nos disculpe un poco antes… comienza a las diez… y tienes
que llevar traje, si no tienes, te dejaré uno. Son mujeres de
clase, será una buena oportunidad para ti de conocer gente.
– Bueno... creo que tengo algo. – sonrió, mirando
de soslayo a Kenzo, y recordando la ropa que le había comprado.
– Pero tal vez deba llevar algo más formal, no lo sé, nunca he
ido a una boda.
–Bueno… entonces olvídate del traje, antes de ir,
debo pasar por mi casa a cambiarme, me acompañas y te dejaré uno
de los míos allí…de antes…– puntualizó después por no decir “de
cuando era joven”.
– Está bien, gracias. ¿Sabes una cosa? – suspiró,
pensativo, aún sonriendo. – Hay mucha competencia en este lugar,
pero también... pueden ser muy caritativos, es extraño.
Hayabusa se rió con suavidad. –No siento la competencia…
– ¿No? – sonrió, pensando en si hablaba en serio,
o si realmente tenía tanta seguridad. De cualquier forma, lo admiraba,
aunque demasiada seguridad podía resultar peligrosa.
–No… ¿Por qué? ¿Tú crees que corro peligro?– miró
a Kenzo y luego al chico, sonriendo levemente. Comprendía que
eran amigos y sabía de lo agresivo que era Kenzo en cuanto al
negocio. –La competencia es sana… te ayuda a superarte… Yo sólo
compito con otros host clubs… no con los de mi propio club…– se
rió con suavidad y miró al chico que entraba.
Entregándoles las fotos del rubio y el perfil. Hayabusa
los cogió por Tatsuya ya que no estaba y lo colocó en una carta
al final. –Veamos... cómo vas adelantando hojas...

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