Capítulo 15
The Boy of Your Dreams
Takara se giró en la cama quedándose boca arriba,
mirando el techo. Ya sabía que era la hora en la que regresaría
su padre, pero esta vez ni había dormido casi. Se había quedado
pensando en Kenzo como gran idiota, y en si se sentiría solo.
Escuchó la puerta abrirse y se giró rápidamente fingiendo, como
si su padre pudiera leer la mente.
Hayabusa se quitó los zapatos como cada noche,
dejándolos en la entrada y apoyó las llaves en la repisa antes
de echar un vistazo al cuarto de su hijo para ver si dormía. Sentía
la necesidad de cada noche comprobar que seguía estando con él
y no se había ido… era una soberana tontería…. Entró en el cuarto
tan silenciosamente como podía, observándolo e imaginando que
dormía. Sentándose en la cama con cuidado y acariciándole el cabello,
recostándose después frente a él sin dejar de acariciarlo. –“Eres
muy mono dormido…”– susurró aprovechando que no podía escucharlo
y sonriendo apenas un poco.
– ¡No me digas mono! –protestó el chico antes de
poder detenerse, y dándose cuenta de que se había revelado. Se
giró, rojo, mirando a su padre. – Siempre me despierto...
Hayabusa se rió de él y le pasó la mano por el cabello,
enterrando los dedos en él y revolviéndoselo con delicadeza. –
Esto te gustaba de pequeño…te quedabas dormido…y me apoyabas la
mano aquí...– se la sujetó posándola en su cuello. – Y cuando
tu madre me abrazaba, te enfadabas y me pegabas una patada para
que te hiciera caso a ti…
– Era un niño... – murmuró, enrojeciendo, aunque
lo recordaba. Y aún le parecía agradable aquella sensación de
caricias. – Apenas recuerdo a mi madre.
– ¿Y quieres recordarla?– preguntó sin ningún problema
en hablarle de ella, después de todo, no era como que la odiase
o algo así.
– No lo sé. Supongo que sí, tú te enamoraste de
ella. Por otro lado, nos abandonó, así que muy buena no debió
ser... – lo miró, preguntándose si no le incomodaba aquello. En
realidad, era extraño ponerse a hablar de eso, suponía que era
por su insomnio.
–Era muy joven… yo creo que no fue mala… sólo un
poco egoísta… De todos modos, sigue siendo tu madre y nunca nos
trató mal mientras vivió con nosotros…– dejó la mano sobre su
mejilla y lo miró a los ojos. Estaba mintiendo, pero no vería
por qué dañarlo con la verdad. A él sí le había hecho daño.
– Pero se fue, y nunca me ha llamado ni escrito
ni nada. Eso no es algo que una madre haría... – insistió el chico,
llevado por un impulso, sin apartar la mirada. – Perdón... – susurró,
deseando no haber dicho nada demasiado cruel.
– No, está bien tener resentimientos…así me querrás
a mí más…– sonrió levemente, sin desear entristecerlo ni alimentarle
el odio y se sentó en la cama, quitándose la camisa lentamente
como si le costase un mundo soltar cada botón de esta.
– Padre baka... – protestó el chico, enrojeciendo
sin ningún motivo real, y sonriendo un poco en la penumbra. –
¿Puedo preguntarte algo?
–Dime… mi brillante hijo– lo vaciló de vuelta el
hombre pensando en sus notas del colegio sin querer profundizar
en ello.
– Tú... ¿te importan tus clientes? O... – desvió
la mirada nervioso, intentando buscar la mejor manera de plantear
esa pregunta. – ¿Hay algún cliente... al que le hables con sinceridad?
Sabes a qué me refiero... que realmente te agrade...
El mayor se levantó para quitarse el pantalón, metiéndose
dentro de su cama y apoyándose en un codo para verlo mejor, sin
hacer mención a que acababa de meterse en su cama, revolviéndose
el cabello para deshacerse del fijador. –Hay uno… pero podría
haber más, claro… y sí, me importan… algunos más que otros. Hace
años me importaban más a decir verdad…
– Entonces, no les mientes... ¿o sí? – lo miró,
como si de ello dependiera su relación con Kenzo.
– Les miento sin parar… – susurró el moreno, observándolo
sin pasársele ese nuevo interés que le estaba despertando su empleo.
– Aunque a los que me agradan les miento menos… ¿Por qué tantas
preguntas? ¿Has conocido a un host, Takara?...
– Te conozco a ti... – murmuró, desviando la pregunta.
– ¿No te sientes solo? Es que así nunca vas a conocer a nadie...
–A veces… – lo miró sin creerse nada de su cambio de tema, recostándose
en la almohada y esperando no tener que partirle las piernas a
nadie. – En realidad me estaba preguntando si debería intentarlo
de nuevo… pero antes quería hablarlo contigo…
– Yo creo que sí... no me molestaría... – se acogió
al tema con entusiasmo, murmurando luego. – Siempre y cuando no
me abandones...
El moreno le dio con la mano en la cabeza. –No seas
ridículo… Nadie puede ser más importante que tú, lo sabes… Además,
no te imagines cosas raras, cuando yo digo intentarlo, me refiero
a quedar con alguien sin ser como host, un amigo especial… no
a tener un noviazgo…
– Sí, ya conozco eso de “amigo especial” – bromeó
el chico, sin poder evitarlo, riendo un poco por lo bajo.
–Baka… – el moreno frunció un poco el ceño y suspiró,
girándose de frente en la cama y llevándose las manos al cuello
masajeándoselo un poco y girándose para hacerlo estallar. –Estaba
pensando en algunas personas en realidad… pero no puedo intentarlo
con todos a la vez porque probablemente se den cuenta… Tal vez
con dos… – una sonrisa algo pícara se dibujó en su rostro y se
rió dándole una palmada en la pierna. – No debería estar hablando
de esto con mi hijo.
– No, no deberías hablar de eso, punto. Hablas de
engañar... – le riñó el chico, mirándolo, sin saber si se estaba
metiendo con él o qué. – Que tengas a alguien, no que seas malo...
–No seas infantil… no estoy enamorado de ninguno
de ellos, por eso estoy pensando en que tal vez si los conociese
mejor… podría suceder… Ese es el motivo por el cual debería probar
con varios de ellos… Tu padre es una joya, Takara… No se ofrece
al primero que pasa…
– Pues entonces ten citas, no hagas... otras cosas,
que eso tampoco se ofrece. – le riñó igual, aunque un poco más
aliviado. – Pero yo quiero conocerlos.
– Está bien… pero sólo cuando haya decidido si me
agradan de verdad…– le apoyó el dedo entre las cejas para que
no frunciera el ceño. –Para… te saldrán arrugas…– le riñó a medias
–No estoy muy seguro por cual debería decantarme… ¿quieres que
te hable de ellos?
– Sí, háblame de ellos. – se giró completamente, prestándole atención,
aunque preocupado por lo de las arrugas. Y era su culpa además,
siempre lo estaba molestando.
– Está Tsubasa… es el mejor del local… en cuanto
a… activos... es muy guapo y muy orgulloso, me seduce con cada
cosa que hace… me gusta jugar con él…– se pasó la mano por la
quijada pensativo. – Creo que podría hacerlo sonreír de otro modo…
lo malo es que yo también soy demasiado orgulloso… y que es un
poco… víbora…
– Pues no te fijes en víboras... Se ve un poco peligroso.
– opinó, pensando que seguro que su padre tenía un gusto pésimo
en cuanto al carácter de la gente. – Dime otro...
El moreno se rió suavemente Sabía que diría que
no a Tsubasa. –Toru, también es muy guapo… está enamorado de mí
y lo conozco hace años… Tiene un año más que tú creo… y eso me
gusta porque no soporto a los adultos… Es muy dulce… pero no creo
que sea lo mejor teniendo en cuenta mis experiencias con los clientes…
y el hecho de que no me conoce sin ser como host… No creo que
sea lo más recomendable.
– Tú sabrás, pero al menos está enamorado de ti,
aunque es muy joven... – se sonrojó un poco, mirándolo, pensando
en Kenzo por un momento. – ¿Es tan malo que sólo te conozca como
host?
–Sí… claro que lo es… porque no sé si realmente
le gusto… Allí una hora conmigo puedo resultar perfecto… pero
no lo soy… y la convivencia de una pareja no es lo mismo que una
hora mágica con tu host preferido… – suspiró levemente. – Luego
vienen los desengaños…
– No lo sé... No todo el mundo ha de pensar que
los hosts con perfectos. – negó con la cabeza, pensando que a
él Kenzo le atraía porque no era perfecto precisamente. – ¿Hay
alguien más?
–Oh… sí… alguno más…– se rió preguntándose si su
hijo lo vería como un pervertido. – Ese chico que vive con Kenzo…
me gusta… es encantador… y joven, estaba pensando en invitarlo
a esa boda a la que debo ir para que acompañe a una chica que
me han pedido… Así tendríamos oportunidad de conocernos mejor…
Pero realmente no sé si es una buena idea, no estoy seguro de
que él y Kenzo no tengan una relación y no quiero problemas innecesarios…
– ¿El rubio? – le preguntó, sintiendo que el corazón
le palpitaba más deprisa tan sólo de escuchar el nombre de Kenzo
en boca de su padre. – A mí me pareció amable... no sé, a lo mejor
no tienen nada... – murmuró, igual sintiéndose nervioso.
– Sí, el rubio… es interesante… ¿lo invito?– le
preguntó mirándolo a los ojos y preguntándose por qué tenía esa
cara de espanto. – ¿Qué pasa? ¿No te gusta? ¿Te gustaba a ti?–
se rió burlándose.
– ¡No!– le gritó, sin controlarse, enrojeciendo.
– No es mi tipo... y yo digo que sí, invítalo... así lo conoces
mejor.
–Oh… ya veo… tu tipo es papá… ya está… me tendré
que quedar contigo entonces…– se echó sobre él, sonriendo y atrapándolo
contra él. – Hubiera preferido que sí fuera tu tipo….
– No seas baka, papá... – protestó, enrojeciendo
completamente, así aplastado como estaba.
–Me va a dar pesadillas esta noche con esa confesión,
Takara… – suspiró resignado, acostándose a su lado y tapándolo
bien, pegándole una nalgada suave. –Duerme, anda…
– Tú también, lo necesitas más que yo... – refunfuñó,
cerrando los ojos, sonriendo un poco.
–Ya voy a dormir…– lo aproximó a él y le acarició
la espalda sobre el pijama.
– Buenas noches, entonces... papá... – apretó los
párpados como escondiéndose, susurrando. – “Te quiero”
– Yo a ti – Le besó la frente, apretujándolo un
poco contra él.

Continua leyendo!