Capítulo 14
Promise Not to Fade Away
– Hasta mañana... – se despidió Tatsuya de uno de
los chicos, que ya se iba, el local estaba cerrando, y se sentía
bastante cansado. Podía imaginarse cómo se sentían los chicos.
Al menos él no tenía que entretener a nadie.
– Hasta mañana…– Hayabusa acompañando a Tsubasa
de la cintura. –Si quieres, te dejo en casa…– le ofreció mientras
salían.
Kai apoyado en la pared del ascensor, observándolos
a todos salir.
– ¿Vienes?
– No… yo bajo ahora… olvidé algo…– el rubio esperó,
rascándose un poco el cuello y esperando a que bajasen, parándose
delante de la puerta que el moreno acababa de cerrar y tocando
con un dedo en el cristal. Completamente serio, por más extraño
que eso fuese en su actitud.
– ¿Kai? ¿No vas a casa? – le preguntó el chico tras
la barra, terminando de guardar los vasos y las copas, y pasando
un trapo por encima de la superficie. – ¿Olvidaste algo en los
privados? – le preguntó, saliendo de detrás.
– No…ya sabes, nunca tenemos tiempo, por eso pensé
que a lo mejor podía acompañarte a casa – se acercó jugando con
el rosario rojo y negro que llevaba en el pecho. – Hablar un poco
de los viejos tiempos y eso…
–– Claro, eso me gustaría.... – sonrió, pensando
que había estado intentando tener algo de tiempo toda la semana,
pero jamás lo lograba. – Pero ¿no estás cansado para eso?
– Estoy bien… mañana es mi día libre…– se pasó una
mano por la nariz sonriendo de todos modos, aunque preguntándose
si lo estaba tratando de largar. –Siempre me estás largando…
– No te estoy largando–– protestó el moreno, sonriendo
luego, al percatarse de que fruncía el ceño. – No te largaba,
sólo quise ser considerado. Nunca te largo, eres tú el que siempre
se está moviendo de un lado para otro. – suspiró, echándose el
cabello hacia atrás por un momento. – Déjame ir a buscar mi cazadora....
– Oye… es mi trabajo…– el rubio se rió sin saber a qué venía eso
de que siempre se estaba moviendo de un lado para otro y siguiéndolo.
– ¿Es por los clientes o te refieres a que nunca me quedo rato
contigo?– sonrió, apoyándose en el marco de la puerta de los vestuarios.
– Sabes a qué me refiero, no te diría que dejes
solos a los clientes. No importa... – se puso la cazadora, cerrándola
a medias, y saliendo de nuevo, apagando la luz. – ¿Nos vamos?
–Vamos…– dijo medio en tono de protesta porque le
riñese, se sujetó de su brazo y lo llevó hacia fuera del local.
–Nunca nos vemos afuera…
– No, yo no tengo días libres – el chico lo miró
de soslayo, sonriendo un poco aunque sin mostrárselo. – Pensé
invitarte a comer uno de estos días, pero imagino que necesitas
descansar.
–Tú también lo necesitas ¿no? No pienses demasiado…
podrías simplemente hacerlo…– miró hacia la calle de noche, no
había llevado nada para abrigarse pero estaba acostumbrado y no
pasaba frío.
– Yo no atiendo clientes, y no soy así, lo sabes...
– lo miró, percatándose de su falta de abrigo. – ¿No trajiste
nada?
El rubio se encogió de hombros. –Nunca traigo nada
a no ser que sea invierno… pero como ahora estamos en verano…
siempre puedo hacer esto si tengo frío…– se rió y lo sujetó por
la cintura para pegarlo a él, estaba nervioso y no sabía qué decir
siquiera. No recordaba la ultima vez que se hubiera quedado sin
nada que decir, pero seguro que también había sido con él.
– Kai... – protestó, enrojeciendo un poco, pero
sin deseos de separarse. Luego diría que lo estaba largando de
nuevo. – Eso no es necesario. Pero pienso que no te cuidas lo
suficiente, ¿sabes?
– Bueno… ¿pues qué quieres que haga? Esto es lo
que hago…– lo soltó un tanto contrariado de todos modos sin poder
evitarlo, cogiendo el paquete de tabaco del bolsillo y fumándose
un cigarro. –Cuando empecé a trabajar en esto ya sabía que no
era lo mejor para convertirse en Matusalén… no me quejo… es mejor
que lo de antes…
– Traer algo de abrigo no tiene nada que ver con el empleo...
– suspiró, notando que lo había molestado y deteniéndose. – Y
lo sé, pero no hay por qué ir al otro extremo... Puedes poner
un poco más de cuidado...
–Me has dicho que no me cuido suficiente… nadie
estaba hablando del abrigo ya…– el rubio se guardó las manos en
los bolsillos parado un poco más adelante que él y mirando adelante.
–Nunca me has invitado a tu casa….
– La misma razón por la que no te he invitado a
comer... Y yo mencioné eso por el abrigo. – le aseguró, necio,
aunque había estado pensando en otras cosas.
–Ya… pero estabas pensando en otras cosas… no sólo
en eso… – el rubio siguió con aquello, aún más necio si cabe y
se giró a mirarlo sonriendo .–Venga… vamos… – le sujetó la mano
con las suyas y tiró de él un poco. –Enséñame la boss house.
– Nunca cambias, Kai... – suspiró, resignado empezando
a caminar de nuevo, dejándose llevar. – ¿Por qué te molesta que
me preocupe?
–No me molesta que te preocupes… es sólo que siempre
te estas quejando sobre mi actitud… podrías decirle algo a… algún
otro… mira Kenzo… Bebe como un cosaco… hace unos días me dijo
que la garganta le ardía de tanto vomitar alcohol…– caminó a su
lado, sin soltarle la mano, acariciándosela y mirando cómo sus
dedos la rozaban. –Tú sólo ves lo que hago mal…
– Kenzo no es... – negó, admitiendo para sí mismo
que tenía razón hasta cierto punto. – No es eso... sabes que nunca
he juzgado a los demás por lo que eligen hacer con sus vidas.
Y tampoco te juzgo a ti, pero es distinto... Llevamos más tiempo
y... – lo miró a los ojos de pronto, serio. – No veo sólo lo malo.
–Bueno… de todos modos… – sonrió levemente, nervioso
porque lo mirase de ese modo. – ¿Por qué tú nunca te tomas un
día libre?... Podrías poner a alguno de los nuevos en la barra
mientras tanto… que se turnen… Tú… no puedes decirme que no me
cuido… Tú tampoco lo haces…
– Pero aún no me dan una paliza... – se rió, aunque
no tenía mucha gracia.– Uno de los nuevos, ¿eh? Supongo que me
pone nervioso... el que no sepan llevarlo. Y no puedo prescindir
de los demás, ya que son los que atraen clientes...
– Pues… Nobuhiro… él siempre ha sido responsable
y aunque es más malo que yo qué sé… – se rió malditamente, jugando
con su cabello un poco. – Lleva mucho tiempo con nosotros ¿no?
Tal vez hasta le gustaría dedicarse a eso de vez en cuando… porque
mira que es malo… sabes… A veces hay que aprender a depender de
los demás… y a confiar en los demás… No puedes estarte toda la
vida con el “para hacer las cosas bien hay que hacerlas uno mismo”…
nN siempre es así…
– Shhhh... calla... el malo serás tú, Nobuhiro hace
lo que puede... – le cubrió la boca, riendo. De pronto sentía
como si no hubiera pasado el tiempo y aún estuvieran trabajando
en aquel lugar. Suspiró, bajando la mano. – Sí, supongo que Nobuhiro
podría hacerlo... Aunque lo que más me interesa es que vigile
a los chicos...
– Pues si ya tienes a Hayabusa… que siempre está haciendo de papá
con todo el mundo… Si me oye eso, seguro que me revienta el bazo
de una patada…– se rió alzando una ceja. – No tienes excusas…
Va… llama, llama… diles que mañana no vas… que estás cansado y
quieres un día libre… Que vengan a buscar las llaves y abran ellos…
Venga… di que sí…
– Dios, eres insistente... – protestó, frunciendo
el ceño, pero sonriendo un poco, buscando el móvil en sus bolsillos.
Se sentía como si estuviera haciendo una travesura, aunque no
fuera así. Marcó el número de Nobuhiro, esperando. – Hola, ¿Nobuhiro?
Aún estás despierto, menos mal...
El rubio lo miró mientras hablaba con el chico, sonriendo levemente
como si hubiera conseguido un logro y sujetándole los hombros
por detrás, acariciándole los brazos y pegándose a él mientras
hablaba. Siempre estaba abrazando a todo el mundo, pero no a Tatsuya…
a él le costaba más acercarse de ese modo.
El moreno lo miró de soslayo, enrojeciendo, y pasando
de decirle nada, ya que continuaba hablando por teléfono. Finalmente
cerró, guardándolo. – Dice que vendrá enseguida... Me siento un
poco mal por robarle tiempo de descanso...
–Bueno… yo haré que te sientas bien por ser malo…–
sonrió pegándose más a él y rodeándole el pecho con los brazos.
– Kai... siempre eres así... – sonrió resignado,
o más bien, reconfortado, pero no podía decírselo. – Vamos, andando...
–Voy… siempre me estás sacando… ¿ves?– protestó devolviéndose
el cigarro a los labios y suspirando después, caminando en silencio
a su lado. – ¿Qué fue de tu hermano? Lo vi alguna vez… pero hace
mucho tiempo que no lo veo.
– Está bien... al menos ya dejó de molestar con
lo de ser gay... Es un poco difícil, teniendo en cuenta que tiene
un novio... – se rió con suavidad, mirándolo y recordando cómo
el chico solía ir al lugar en donde trabajaba antes e intentaba
convencerlo de que no fuera gay. – Les va bien, está trabajando
en un compañía que hace videojuegos y su novio tiene esa marca
de camisetas, ya sabes... es muy popular.
–Sí… tu hermano era muy mono… ¿Por qué nunca lo
traes? ¿Sabe a qué te dedicas ahora?– tiró el cigarro al suelo
y dejo salir el humo entre los labios lentamente. En realidad,
trataba de dejarlo pero estar solo con Tatsuya le ponía nervioso.
–Sí, lo sabe, pero creo que se ha resignado. Está
ocupado viviendo su propia vida, aunque... tal vez lo llame y
lo invite. Podría ser divertido, aunque habría que controlar a
ese novio suyo... – suspiró, pasándose la mano por el cabello,
y mirándolo, pensando en decirle algo sobre los cigarrillos, pero
seguro diría que lo estaba riñendo de nuevo.
– ¿Qué…?– se rió apartándose el cabello del rostro.
–Lo estoy dejando…– le aseguró suspirando. –Lo dejo por ti…– le
dio con un dedo en el pecho y sonrió, jugando. –Venga llámalo,
a su novio se lo dejamos a Tsubasa que él se ocupe de controlarlo…
au… miedo…
– No, que como mi hermano se ponga triste... – lo
miró con cara de que mataba a su novio, relajándose luego. – Ya
veremos, lo llamaré. Y no te riño por necedad, es por tu bien...
–Lo sé… necio… – lo molestó de todos modos y se
paró en el portal de su casa, apoyándose en la puerta. – ¿Qué?
¿Vas a querer que suba?...
– Tú eras el que quería ver mi casa, ¿te llega con
el portal? – le contestó, por no exponerse demasiado, abriendo
el portal y pasando. – ¿Vienes?
–Voy…– se apartó de la puerta, siguiéndolo al ascensor
y observándolo nervioso. – ¿Quieres un beso de ascensor?– se rió
tratando de que al menos el moreno no estuviera tan serio.
– Se supone que des esos cuando te estás despidiendo... para que
el cliente se quede con esa sensación y quiera regresar. – le
sonrió por fin, aunque estaba nervioso también. – ¿Ves? Sólo porque
esté tras el bar no significa que no sepa del negocio.
–Tal vez deberías hacerte host… yo pagaría por tu
compañía…– se rió y lo sujetó por los hombros sacándolo del ascensor.
–Y no me digas como si no supiera… yo ya los beso cuando se van…
salvo si están pesados de esos que me meten mano y además no me
gustan…– se rió apoyándose en la pared al lado de la puerta de
la casa, seguro de que debía ser un piso bastante bueno teniendo
en cuenta lo que debía ganar ahora el moreno.
– Yo no podría, lo sabes, no sirvo para eso... –
Tatsuya giró la llave en la puerta, entrando a un piso, efectivamente,
bastante espacioso, aunque no muy ostentoso, no era su estilo.
– ¿Por qué no te sientas mientras me cambio? Te haré algo de té....
o café... pero nada de alcohol.
–Vale… nada de alcohol, cariño… – se rió, sentándose
en el sillón y levantándose de nuevo, cotilleando un poco por
las habitaciones aunque no le hubieran dado permiso. Tenía la
cama hecha… él no… Corrió a sentarse de nuevo por si acaso, esperándolo
y sintiéndose extraño en aquel tipo de situación, tan extraño
que se preguntaba por qué había llegado hasta allí. Le estaban
dando ganas de salir corriendo.
– ¿Qué prefieres entonces? – salió el moreno del
baño, ya vestido en jeans y camiseta. Se quedó un poco extrañado
al ver su expresión. – ¿Pasa algo?
–No… – sonrió levemente y se rió, era extraño verlo
así vestido. –Qué guapo estás así, Tatsuya… – se recostó un poco
en el sillón, sonriendo ampliamente. – ¿Tienes leche? Me duele
el estómago…
– Sí, claro– suspiró, comprendiendo, y yendo a la
cocina, regresando con un vaso de leche tibia. – Tal vez deberías
dejar esto... Llevas mucho tiempo.
–No– sentenció serio, sentándose un poco mejor.
–No voy a dejarlo… así que deja, porque me molestaré…– le advirtió
ya que no tenía ganas de molestarse con él. – Estoy bien, solo
me duele la barriga… fui al médico…
– ¿Qué te dijo? – se sentó a su lado, serio, agobiado
por no poder hablar con él de eso. Le preocupaba, no podía evitarlo,
pero también sabía cuando hacerse a un lado.
–Que no bebiese alcohol, ni cafeína… ni bebidas
carbonatadas y me ha dado unas pastillas… y antiácidos o algo
así…– suspiró levemente, el flequillo rubio y platino moviéndose
para caer de nuevo sobre sus frente. –Igual… no creo que sirvan
de nada si lo hago de todos modos… así que no me las estoy tomando…
– Tómalas. – sentenció el moreno, mirándolo serio.
– Al menos eso me dejas decirte, ¿no? Algo es algo, no quiero
que te pase nada...
–Yo te dejo que me digas lo que quieras…– se rió, poco sorprendido
de que lo estuviese riñendo por no variar, suponía que se preocupaba,
se preocupaba por todo y por todos. – Me las tomaré… pero mira
que ponen que no se tomen con alcohol…
– Pues no te las tomes, yo qué sé... – Tatsuya se
apoyó en sus rodillas, descansando la cabeza en una mano. – ¿No
podrías tomarte unas vacaciones al menos?
–No – el rubio lo miró de soslayo, no quería dejar
de ir allí y no ver a Tatsuya, ni un día… Además, no quería que
se lo quitaran aunque él tampoco diera el paso. Necesitaba más
tiempo… para afrontar lo que pudiera suceder. Cuatro años… no
habían sido suficiente… – No tengo nada más que hacer… me sentiría
mal.
– Podrías ayudarme en el bar, aunque sea una temporada.
Dejar que tu cuerpo descanse... – le sugirió, sonriendo un poco
para animarlo, ya que le veía la expresión en el rostro. La había
visto antes, y no le gustaba.
– Tú sabes que no te hace falta ayuda… mucho menos
ahora que ya hemos quedado en que te ayudaría Nobuhiro… yo sirvo
para lo que sirvo… Sé que no seré el mejor… pero lo que sí sé
es que los demás no tendrían tantos clientes si yo no se los consiguiera
para que los eligieran a ellos…– se apoyó con los codos en las
rodillas y se echó hacia delante para apoyar los labios sobre
sus manos cruzadas. Lo miró de soslayo sin decir nada más.
– Pues consigue clientes si eso es lo que quieres...
Además, Nobuhiro sólo me reemplazará por mañana, no dije que fuera
a ser permanente tras la barra. Eso lo dijiste tú. – frunció el
ceño el moreno, siempre tenía que contrariarlo. ¿Por qué no se
dejaba ayudar? – Y no hables como si fueras malo, estás de cuarto,
¿no? Yo no te puse allí por motivos personales.
–Ya lo sé… y no, no puedo hacer eso… sería muy desleal
conseguir clientes por parte de alguien que no es un host del
local… eso estaría mal para los clientes…– se acercó un poco a
él y se apoyó en su hombro. Entrecerrando los ojos y pasándole
una mano sobre la suya. –Déjame.
– No quiero dejarte, baka. – exhaló, sin moverse,
y pensando que no se bebía su leche. – No te traje conmigo para
poder matarte, ¿sabes?
El rubio no dijo nada, pero su mano resbaló un poco
de la mano de Tatsuya a entre las piernas de este.
Kai... – iba a reñirlo el chico, poniéndose instantáneamente
rojo, pero sonriendo al comprender lo que había sucedido. Le tocó
el rostro, acariciándolo, y susurrando, para no despertarlo. –
“No sé qué voy a hacer contigo.”

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