Capítulo 12
Learning to Cope
– Ve a preguntarle eso a Hayabusa-san cuando llegue…
– Kenzo terminaba de limpiar las mesas que le habían ordenado
y miró al rubio de soslayo. Kai lo estaba peinando, se le daba
bien, le hacía gracia. Parecía saber hacer de todo bien… pero
nada especialmente bien como para resaltar en ello.
– Esta noche está lloviendo… les dejaré a los nuevos
ir solos y que les den…– Kai se rió y le sonrió al rubio. –Ya
está – se apartó para limpiarse la cera que usaban para el cabello
de las manos. –Encima que Kenzo hoy se queda limpiando… Con los
demás no es tan divertido…
Kenzo meneó la cabeza negando. – Será una mala noche
entonces… encima de que llueve, tú no sales…
– Después de la noche de ayer, una mala noche es
una buena noche… aún siento que se me acostó un elefante encima…
– protestó Kai.
Hideyoshi se rió, observándolo. – El zumo de naranja
es bueno para las resacas. Aunque supongo que ya lo sabías...
Gracias – se miró al espejo, preguntándose si importaría mucho
el peinado bajo aquella lluvia.
– Kai, si no vas a salir, vas a ayudarme con las
botellas y lo demás, en el bar. – casi le ordenó Tatsuya, acercándose
a los chicos.– Y ustedes... tomen – sonrió, entregándoles algunos
paraguas adornados discreta pero efectivamente, con el logo del
club.
– Saldré…– el rubio se rió y le cogió uno de los
paraguas a los chicos. –Pero sólo porque tú me lo pides, Tatsu…
– le sonrió tirándole de la pajarita del uniforme de camarero.
–Tú quédate hoy, sweet, que te mojas y aún no te pagan…– le dijo
a Hideyoshi reído.
– Buenas noches… – Hayabusa entró en el local y
dejó el paraguas negro en la entrada, pasándose la mano por el
cabello. Estaba un poco mojado, sobre todo la cara. – Qué día
hace…– se quejó pasando al interior y secándose la cara con una
toalla en el vestuario.
– Buenas noches Hayabusa... – lo saludó el dueño,
alzándole una ceja a Kai por meterse con él así como por decidir
quien salía y quien no.
– Hayabusa-san, gusto en verlo de nuevo – sonrió
Hideyoshi, intrigado por el moreno.
– Lo mismo digo…– sonrió levemente y se quitó la
camisa mojada, dejándola en un perchero y cogiendo otra de las
que tenía allí por si se manchaba. Salió al bar tras abrocharse
el pantalón de nuevo y se cerró unos cuantos botones de la camisa.
– ¿Qué tal tu primer día? Siento no haber estado…
Kenzo lo miró mientras limpiaba una de las mesas,
pensando que no había razón para disculparse por eso y sonriendo
de medio lado.
– ¿Seguro que no vienes, Kenzo?– le tentó Kai con
el paraguas en la mano.
– Bah… ¿puedo ir yo Tatsuya-san? Y que se encargue
de limpiar otro… el que quiera…
– Yo lo prefiero… que tengo un resfriado de hace
días… – le pidió uno de los chicos.
– Vale... te quedas, y vas tú, Kenzo. – asintió
el chico, al que no le parecía tan importante que todos salieran
siempre. Era mejor que fueran los que realmente lo deseaban así.
– Recuerden, no separarse del grupo.
– Sí, papi…– Kai se rió saliendo con Kenzo del brazo
como si nada.
– No es problema, no tenía que estar aquí. – sacudió
la cabeza Hideyoshi, sonriendo. – Pero sí me preguntaba, si no
es mucha molestia... ¿cree que pueda estar con usted esta noche?
– Claro… no me importa, pero no me hables de usted
o creerán que soy un maestro ancestral… – sonrió levemente y se
sentó en la barra. –Creo que hoy vendrá Toru ¿no?– preguntó a
Tatsuya, consultando después su propia libreta.
– Lo siento. – se rió el rubio, apoyándose en la
barra por unos momentos.
– Sí...vendrá a eso de las doce... – le contestó
el moreno, observando en la libreta de citas. – Ha reservado un
privado.
– Bueno… a las doce tendrás que disculparme…– le sonrió observándolo
a los ojos y deseando preguntárselo. –¿Ya has conocido a Tsubasa?–
amplió la sonrisa con lo que estaba pensando y se apoyó la mano
en la quijada.
– Sí, anoche, no tuvimos un buen comienzo. – asintió
el chico, con aquella sonrisa de resignación. – Creo que piensa
que le quitaré a sus clientes.
–Y es probable… al menos a los potenciales…– el
moreno lo miró, apoyándose en la barra. –A los clientes siempre
les intrigan las caras nuevas… y más si es una cara como la tuya…
Es normal que se sienta agredido… Ten en cuenta que lleva mucho
tiempo… siendo… el rey… y siempre es más desagradable y tenso
estar en esa posición que tratar de alcanzarla…
– Supongo que sí, pero no estoy interesado en ser
el mejor... sólo en ganarme un salario, supongo. – Lo miró a los
ojos, pensativo. – ¿Sería igual para ti? Si llegase un chico nuevo...
–No, yo ya tengo a Kenzo… que es peor que un chico
nuevo…– se rió levantándose porque estaba un poco inquieto tras
el día de descanso. Apoyó los codos en la barra del bar, de espaldas
a esta para ver al rubio. –Sé que sería un golpe para mí… muy
grande si bajase en el ranking… y un host sin orgullo no es un
buen host… – sonrió. –Dejaría el empleo, así que como no quiero
hacerlo, cuido mucho a mis clientes…
– Creo que será interesante observarte hoy... Supongo
que no se puede ser el número uno, sin prestar esa atención a
los detalles... – sonrió, pensando más bien en Kenzo. Se esforzaba
mucho. No parecía ser un empleo fácil para nadie.
– La lluvia no es buena si no la puedes utilizar. – se quejó el
chico que apenas entraba, cerrando su paraguas, y saludando a
Tatsuya con una mano, mirando a los otros dos luego. – ¿Hablan
de mí? Porque si no lo hacen, es una pérdida de tiempo...
Hayabusa se rió y lo miró. –¿No la estabas utilizando?
Seguro que sí… Me sorprende que no hayas traído detrás a unos
cuantos...
– Creo que vendrán más tarde. – le guiñó un ojo, sonriendo, y
colocándose a su lado, mirando al rubio luego, un tanto ácido.
– ¿Qué? ¿No saludas?
– Claro. No quería interrumpir, me llamo Hideyoshi,
creo que no nos presentamos ayer... – extendió una mano que permaneció
un rato en el aire, el chico preguntándose si iba a tener que
retirarla, aunque Tsubasa la estrechó por fin, sin cambiar de
expresión.
– No me importa, siempre y cuando, no te metas en mi camino....
– No discutan... – les advirtió Tatsuya que regresaba
de la parte de atrás con dos botellas en las manos.
– Tsubasa-san… no seas así… nadie puede meterse
en tu camino… lo sabes ¿verdad? No asustes al chico… – el moreno
le pasó el brazo por la cintura hablándole al oído. –“Así parece
que tuvieras miedo…”– le susurró apartándose después y mirando
al rubio, haciéndole un gesto de que no le diese importancia a
aquello.
Tsubasa se enserió, como preocupado, sonriendo luego
tranquilamente. – Bien, tal vez exageré un poquito... Me refería
a que no intentes robarme los clientes regulares... – suavizó
acomodándole el cabello al chico, que lo miró, preguntándose si
no daba más miedo ahora que actuaba así.
– Yo no haría eso. No me interesa... lo del ranking.
– le aseguró, suspirando. No le afectaba mucho que se pusiera
ala defensiva. Luego de hablar con Kenzo y ahora con Hayabusa,
era comprensible que actuaran así.
Hayabusa le sonrió, explicándole y cogiendo una
de las cartas de hosts. –Mira Hideyoshi… esta es una carta con
todos los hosts del local…Cuando la abres al primero que ves es
a mí… Acabas de llegar y estás muy interesado en conocer a alguien
y comenzar a divertirte, si te gusta la foto del número 1… te
fijas en su perfil, lees atentamente sobre su personalidad, sus
gustos y demás. – lo miró un momento a los ojos para llamar su
atención. – Seguramente, y aunque el primero te haya agradado…
pasarás unas cuantas páginas más para ver si hay alguno que te
convenza más…– sonrió parándose en Tsubasa. –A veces simplemente
pasarán directamente al segundo, en este caso Tsubasa… pero supongo
que comprendes el por qué…– sonrió observando la foto del chico.
– Lo mismo… pasas unas cuantas fotos más… pero posiblemente no
llegues a revisarlos a todos… Es perder el tiempo de pasarlo bien
¿no crees? Te toca elegir… “Hum… ¿cual elegiré?”– lo miró a los
ojos y luego a la carta. –Probablemente sólo recuerdo a los seis
o siete primeros y elegiré a uno de ellos, no vas a perder más
tiempo revisando de nuevo – se rió con suavidad apartando la carta.
– ¿Sigues pensando que no te interesa el ranking? Nosotros no
tenemos un sueldo, ganamos en base a lo que nos merecemos…
– Hayabusa... estás trabajando en mi contra... –
le advirtió Tsubasa, mirándolos de soslayo y luego mirándose al
espejo.
– Bueno, supongo que sí me interesa, pero no necesito ser el número
uno, ¿o sí? – sonrió el rubio, observándolo, seguro de que no
le iba a discutir eso. Después de todo, nadie quería que le quitasen
su lugar.
– No… Kai por ejemplo, es el número cuatro… y en
realidad nunca lo he visto luchar por ser aún más, por el contrario,
le gusta ayudarnos… – sonrió levemente y miró a Tsubasa, acercándose
a él por detrás y mirando su reflejo mientras le sujetaba la cintura,
susurrándole al oído. – “¿Por qué dices eso? ¿Realmente tienes
miedo?”
Los ojos turquesa del chico se fijaron en el moreno
tras él, un poco serio, apresurándose a contestar. – “Claro que
no tengo miedo, pero tampoco necesito que lo alientes”.
– “Creí que te gustaría la competencia… De hecho,
estoy seguro de que a tus clientes, como a mí… les encanta ver
cómo compites… y ganas…”– le acarició la mejilla con una mano,
tenía una piel preciosa para ser un hombre. –“Sonríe… sabes que
eres el mejor…”
Como si le hubieran dado el pie para su escena, el chico sonrió
confiado inmediatamente. – “No tiene oportunidad.”
Hideyoshi permanecía mirándolos un poco más lejos, preguntándose
qué tanto susurrarían. Lo que sí estaba claro es que no pensaba
confiar en alguien que no fuera Kenzo.
– Hideyoshi, deja de soñar, y ven a ayudarme con
esto. – le pidió Tatsuya, cargando más botellas, el chico girándose
y asintiendo, apresurándose a ayudarlo.
Algunos clientes comenzaron a entrar en el lugar,
el moreno acercándose a saludarlos y sonriendo como siempre, amablemente,
mientras los llevaba hacia los sofás que tenía por costumbre ocupar
con ellos. De momento entraban cinco pero sabía que la cosa se
pondría pesada después y vendrían bastantes más. –Disculpadme
un momento…
– No… Hayabusa-san… no he venido a esta hora para
que te vayas y no me hagas caso… ¿sabes? Debería estar trabajando…
es más, tengo una reunión en cuarenta minutos, así que ven aquí…
– el chico le sujetó la mano y el otro lo miró serio. Soltándose
con delicadeza al ver cómo el otro enrojecía
– No seas así…quiero presentaros a alguien…Ah… ahí
está… ven Hideyoshi…siéntate con nosotros…
– Sí, gracias, Hayabusa-san – sonrió, demostrando
respeto y yendo a sentarse con ellos. – Mucho gusto, me llamo
Hideyoshi. Soy nuevo, así que no sean muy duros conmigo... – se
presentó, poniendo un tono algo coqueto para el final.
Tsubasa suspiró, observándolos. Bueno, mientras
no tuviera que soportarlo él. La puerta se abrió de nuevo, el
chico sonriendo enseguida. – Amida-san... me preguntaba cuando
vendrías... – se guindó de su brazo, como si lo hubiera extrañado
mucho, guiándolo hacia su sitio regular.
– Hideyoshi esta probando a ver si le agrada este
ambiente… hoy es su segundo día…– sujetó por la cintura al chico
que había rechazado antes y lo acercó a su pecho para acariciarle
el rostro. – “Ya sé que estás cansado…puedes dormirte en mi pecho…
sabes que me agrada… te despertaré… antes de que debas irte…”
– Hayabusa-san…– el chico sonrió pasándole la mano
por la cintura y abrazándose un poco más a él.
–Perdonad… Sobre lo que estaba diciendo…– sonrió
levemente, aprovechando que les habían estado sirviendo unas copas.
–Me encantaría que pudieseis traer a algún amigo y presentárselo…
no querría ponerlo en manos de cualquiera…
– Por favor... – el rubio hizo una pequeña reverencia
con la cabeza, sonriendo. – Les estaría muy agradecido... Aunque
espero que no les moleste que les haga compañía por ahora, estoy
aprendiendo... – les pidió con cara de inocencia.
– No nos molesta… normalmente somos tantos… ¿verdad?–
uno de los chicos le dio en el muslo al de al lado. –Yo siempre
quiero sentarme a su lado… y nunca llego a tiempo…
–Ven…– el moreno lo llamó con la mano, haciendo
sitio para que se sentase al otro lado de él. –¿Por qué no me
lo decías?
–Yo creo que puedo presentarte a alguien… estoy seguro de que
le encantarás… y siendo recomendación de Hayabusa-san… estoy seguro
de que no se arrepentirá…– el chico se rió bebiendo un poco de
licor de un vaso.
– Hayabusa-san… te he traído un regalo…– uno de
los chicos se levantó para ir más cerca de él, sonriendo mientras
sacaba un pequeño paquete de su bolsillo. –Te lo abro yo…– se
rió como si se disculpase por hacerlo él mismo y le mostró una
pulsera de oro muy gruesa con piedras de azabache. – ¿Te gusta?
Los demás chicos se acercaron a ver, el moreno sujetándola
entre los dedos. –Es preciosa… no debiste…seguro que fue muy cara…
–Si es para ti… no me importa lo cara que sea… Sólo de pensar
en cómo luciría en tu muñeca… pero tienes que prometerme que no
te la quitarás…
– ¿Podré hacerlo para ducharme?– bromeó el moreno,
sus ojos violeta observando al chico.
–Baka… – se rió poniéndosela en la muñeca. –Espero
que así creas por fin que estoy muy serio contigo… con lo que
siento por ti… y reconsideres eso… que hablamos…
El moreno asintió con la cabeza, dejándole ver que
lo haría aunque en realidad ni se le pasaba por la cabeza salir
seriamente con él. Ni siquiera era su tipo.
Hideyoshi permanecía observándolos cuidadosamente,
estudiándolos. En serio era un experto en manejarlos. Se preguntaba
si él llegaría a ser así algún día. Por el momento, ni siquiera
sabía si podría lograrlo en ese empleo, parecía más difícil de
lo que había pensado. – ¿Saben algo, chicos? Espero no estar interfiriendo,
pero creo que les agradará saberlo. Hayabusa-san... me ha dicho
antes que le atraen mucho los hombres que beben tragos exóticos...
¿Me disculpas por revelar tu secreto? – sonrió, ayudándolo un
poco, aunque dudaba de que necesitase su ayuda. Pero tampoco era
su base de clientes, eso estaba claro. Y no le gustaba quedarse
sin hacer nada, así solamente lo olvidarían.
–Oh no… nunca nos lo habías dicho…– uno de los chicos
se trepó un poco por el sofá, sujetándole la mano a uno de los
nuevos que volvía con más.
– No voy a contaros todos mis secretos de la noche
a la mañana…– le siguió el juego Hayabusa.
– Tráenos la carta de bebidas… sé bueno…
– Voy…– se rió el chico, tratando de ser amable
por más que le molestase andar de recadero.
Kai entró algo mojado, riéndose y sujetándose a
Hideyoshi por detrás del sillón, rodeándole el cuello y apoyando
la cara mojada contra la suya. –Me encanta este chico…
– Kai… – Hayabusa lo llamó con un dedo para que
se acercase y le habló al oído sujetándole la mandíbula. – “¿Por
qué no traes sin que lo vean los demás a uno de esos chicos?…
uno joven para Hideyoshi… deja que él le muestre la carta y eso,
que se siente con nosotros…”
– ¡Ah! Vale… – el rubio se apartó sonriendo y le dio una palmadita
en la cabeza a Hideyoshi.
– Ve a por una carta Hideyoshi por favor… – le pidió
Hayabusa sonriendo. –Y trae un vaso de whiskey… con mucho hielo…
– Sí, claro – asintió el chico, levantándose y yendo a por la
carta y el whiskey, sin comprender mucho, y regresando, notando
cómo Kai se acercaba con otro chico.
– No es para mí… es para ese chico… Dile que nos
acompañe y que se tome esa copa con nosotros mientras mira la
carta… ¿quieres?– le sonrió, seguro de que le gustaría comenzar
a actuar por su propia cuenta. –Adelante… sé que tienes un don
natural para esto…
– Creo que me das mucho crédito... – se rió con
suavidad, dirigiéndose al chico. – Bienvenido... no has venido
antes, ¿verdad? Porque te recordaría... – sonrió, pensando que
técnicamente no le mentía. Sólo llevaba dos días allí, recordaba
a casi todos los que habían pasado por enfrente de él.
– No, no estoy seguro... – contestó enrojeciendo
un poco el chico porque le hubiera dicho eso.
– No estés nervioso, toma, te bebes esto y te sientas
con nosotros un rato para que puedas ver la carta con calma. –
se la entregó, guiándolo, y susurrándole luego como si fuera un
secreto. – “Pero no te fijes demasiado en los rankings, acabo
de empezar a trabajar aquí.”
– Ah… ¿tú no estás en la carta?– preguntó el chico
sentándose y saludando tímidamente a los demás.
– Eso te gustaría ¿verdad?– Hayabusa se rió guiñándole
un ojo. –Aún no… así que vuelve… si quieres verlo de nuevo…
– … sí… lo haré…– el chico se rió, enrojeciendo
de nuevo y mirando la carta después.

Continua leyendo!