Capítulo 1
El Olimpo
Las luces estaban bajas, como siempre en el club
Olimpo, a pesar de que aún no abrían para la clientela. El joven
dueño salió de detrás de la barra, en donde había estado esperando
a que todos los chicos llegasen, y aprovechando para limpiar algunas
copas. Realmente no era necesario, pero no podía evitarlo. Todo
el esfuerzo que le había puesto, el empezar como tan sólo un bartender
en otro club hasta tener suficientes ahorros como para abrir el
suyo, todo ese camino recorrido no era en vano. Además de considerarlo
su trabajo. Aún ahora que era el dueño, seguía ejerciendo tras
la barra, era algo que disfrutaba, y por otro lado, le servía
para ser menos aparente como dueño del local.
– Chicos, chicos... – los llamó, suspirando, y pasándose
una mano por el cabello castaño oscuro. – A ver si me prestan
atención. Voy a anunciar el ranking...
– Tatsuya sama... ¿vas a ser bueno conmigo hoy?
– uno de los chicos se le acercó, rodeándolo por los hombros,
y sonriendo, claramente en un intento de sonsacarlo que... no
funcionó.
–No. – sentenció el dueño, quitándole la mano de
sus hombros, y sonriendo luego. – A menos que tú hayas sido bueno
conmigo. Yo no decido los rankings al azar... –antes de que el
chico pudiera protestar, empezó a leer del papel que llevaba entre
las manos. – Número 1, Hayabusa, felicidades... – lo miró, pensando
que no era ninguna sorpresa. Ya no recordaba cuanto tiempo llevaba
de número 1. – Número 2, Tsubasa.
El chico sonrió, levemente con gesto de merecerlo
y quedándose como estaba, cómodamente sentado, escuchando los
demás.
– Número 3 , Kenzo... Número 4, Kai... – Número
5... – continuó leyendo hasta llegar al final de la lista, suspirando
luego. – Felicidades a todos, y los que no llegaron... ya saben.
– Otra vez el cuatro… lo que tienes que hacer es
cambiarme esa foto, Tatsuya… a mí no me haces tanta publicidad
como a los demás…– Kai se quejó, apoyándose en la barra y hablando
con su jefe como si lo conociera de toda la vida.
Hayabusa se peinó delante de uno de los espejos,
acabando de ponerse unos anillos y suspirando –No… eso es porque
crees que los clientes son tus novios… y no lo son… además… eres
un irrespetuoso…– sonrió a su reflejo y miró al rubio por el mismo.
– Y porque te la pasas, moviéndote por todo el club,
en vez de concentrarte sólo en tus clientes... – continuó su jefe,
sin inmutarse mucho, pensando que era un inquieto. – Tu foto está
bien...
– Sólo tienes que saber cómo hacerlos regresar.
–intervino Tsubasa, observándolos. – Siempre dejarlos queriendo
más.
–Ya… es muy fácil decirlo… pero para mí no es fácil
decir que no tantas veces… – se abrazó a Tsubasa por detrás y
le pasó un dedo por el cabello colocándoselo bien. –No soy tan
guapo como tú…Tsubasa-san… – le besó la mejilla y miró su reflejo,
Tsubasa era el chico más guapo que hubiera visto en su vida. Además,
tenía un aire distinguido que hacía que casi todos los hombres
lo eligieran a él, así era como siempre estaba rodeado de sus
admiradores… para ellos era como un dios. Lo mismo podría decirse
de Hayabusa-san, él era el número uno… Claro que todo era cuestión
de la clase de clientes que frecuentaban esos lugares.
El chico sonrió, observándose. – Es cuestión de
cuidar tu apariencia, es todo. – lo miró a través del espejo.
– Además, sabes que no apuntamos al mismo tipo de clientes.
–Ya lo sé…pero aún no ahorro para la operación de
estética…– se rió, revolviéndose un poco el cabello y apoyándose
en la barra de nuevo, acercándose a Tatsuya. –Tatsu… voy a ir
a buscar clientes…
– ¿Por qué sigues haciendo eso? Es que no sabes
que hay otros chicos que deberían estarlo haciendo por ti? – Hayabusa
se sentó en una de las banquetas de la barra y se apoyó con un
codo en la misma. –Deja eso…además está lloviznando…– le ajustó
el cuello de la camisa magenta mientras hablaba.
–Es que a mí se me da mejor… y es divertido…– se
rió dejándose hacer. –Y así Tatsuya me va a querer más… ¿a que
sí?
El moreno suspiró, mirándolo como resignado, siempre
era así. – Ya estás en el ranking si te refieres a eso. Hayabusa
tiene razón, no necesitas hacerlo. Pero sí es lo que te gusta...
–Es mejor que estar aquí esperando…– suspiró mirándolo
y girando uno de los sellos que llevaba en los dedos.
–Tatsuya–san…– Hayabusa se inclinó un poco hacia
delante en la barra. – ¿Has oído hablar de ese cliente? El que
ha estado recorriendo todos los locales de Tokio… dicen que vendrá
a Okinawa…
– ¿Quién es?– Kai lo observó aunque sin mucho interés.
– Murakami Koza... – contestó el chico, con cara
de no estar demasiado complacido con aquello. – Se ha hecho un
tanto famoso entre los clubes...
– ¿Crees que venga aquí? Sería interesante... ¿no?
– Tsubasa se acercó apoyándose en la barra. Eso sí era algo que
le sonaba prometedor. Aunque no le parecía que al dueño lo emocionara
mucho.
– Sí… bastante interesante…– Hayabusa lo miró de
soslayo y se apoyó en una mano, observando a Tsubasa serio. –Pero
ya se ha escuchado hablar de reyertas entre los host de otros
clubes desde su aparición… nadie quiere dejar pasar la ocasión…
– ¿Pero quien es? – insistió Kai suspirando. – ¿Sólo
un tío forrado?
–No… un joven inversionista que al parecer se rumorea
que está buscando a hosts de su agrado… para abrir un local por
todo lo alto… con publicidad de todo tipo e incluso un sueldo
por encima de lo que ganes… Se dice de todo… Rumorología diversa…
– Y ninguna confirmada... – lo cortó Tatsuya, claramente
serio. – Pero para eso los tengo a ustedes. ¿No irían a abandonarme
por algo tan incierto, o sí?
– No lo sé, Tatsuya-san, ¿qué me ofreces para quedarme?
– le sonrió Tsubasa con toda la mala intención, apoyando el rostro
en una mano.
El moreno lo miró, suspirando, siempre igual. –Un
trabajo estable y seguro.
–Un jefe kawaii... – Kai se rió. –Yo no te voy
a dejar Tatsuya… – se levantó arreglándose delante de un espejo.
Hayabusa observándolo de soslayo, de hecho, prefería no decir
nada, pero dudaba mucho que lo escogiera a él en todo caso…
Tatsuya sonrió de todas maneras, sobre todo ahora
que el rubio estaba distraído. Ya sabía que Kai no lo dejaría,
ni siquiera tenía que haberlo dicho. Pero lo apreciaba.
Tsubasa dejó escapar una leve risa, aproximándose
a Hayabusa. – ¿Y tú? ¿Qué opinas de esto?
–Opino que es interesante… – le sonrió y lo observó.
Lo cierto es que jamás lo admitiría, pero dudaba que a su edad,
fuera una buena idea cambiar de lugar –Me pregunto si será lo
suficientemente inteligente como para escoger a hombres de todas
las clases o sólo de… su tipo… ¿será homosexual tan siquiera?...
No lo sé… puede que ni siquiera venga… ¿Tatsuya–san… qué opinas
tú de eso? Para ti es obviamente malo… que venga aquí a llevarse
a tus mejores host… y a la vez bueno, porque en el trayecto es
seguro que se gastará una fortuna…– jugó con el colgante de oro
que llevaba al cuello mientras le hablaba.
– No puedo impedirle a un cliente que venga aquí,
pero... no le veo la ventaja. – contestó, ya que le preguntaba.
– No importa cuanto dinero te den hoy, si mañana te quitarán la
manera de ganarlo.
Hayabusa sonrió, abriéndose un botón más de la camisa
y levantándose. –Tatsuya-san… sabe cómo cuidarnos… en otros locales
no hay días libres y los horarios son mucho más esclavos…– se
pasó una mano por el pecho notando que Kai ya entraba con algunos
chicos, poco menos que arrastrados. Aún así, seguía sonriendo,
acompañado por uno de los hosts más recientes. Kai era indispensable
a la hora de atraer nuevos clientes. –Hum…
Tsubasa se irguió también, observando a los chicos,
su expresión cambiando por completo. Así se veía bastante simpático,
aquella mirada de depredador desaparecida de su rostro, aunque
Tatsuya sabía que ahora era precisamente cuando más depredador
estaba.
Suspiró, empezando a colocar las botellas para tenerlas
listas. No sabía qué iba hacer si perdía a Hayabusa y a Tsubasa.
Los demás chicos no eran malos, y había quien tenía la posibilidad
de ocupar su lugar algún día, pero eran ellos quienes hacían que
los clientes quisieran volver una y otra vez.

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