| Capítulo 38- Divine
- ¿Crees que estuvo bien? No ayudarlos.... aunque Dios nos
lo haya prohibido. - Sariel miró a Miguel, consciente de
que aquello lo había contrariado a pesar de lo bien portado
que era. – No sé de qué hablo, tenía
razón.
-Tenía razón… se liberaron… y también
liberaron a Sachiel y a Zelel…- Miguel sonrió –Ahora
ambos vuelven a estar con nosotros… estoy seguro de que al
final el bien llegará al corazón de los humanos…
- Ya te dije que los humanos eran interesantes....- sonrió
ampliamente, recostándose contra él. – ¿Qué
opinas de Aziel entonces? Está con un humano..... –
lo miró de reojo sugiriéndole la idea, más
que anda porque quería ver qué le contestaba. No porque
quisiera estar con nadie que no fuera Miguel, pero no lo comprendía.
-Aziel no es como nosotros… no es hijo de Dios, aún
así lo quiero… pero no sé si es un ángel
o un demonio… aunque me parece bueno…y además
a ti no debería preocuparte eso ahora…- lo miró
a los ojos haciendo gesto de estar molesto –Y Aziel no está
lujuriando con todo humano viviente, es distinto y tú lo
sabes…
Sariel se echó a reír observando su expresión,
contestando.- Yo no lujuriaba con todo humano viviente, sólo
con los guapos. Y es ambos, además, creía que todos
erámos hijos de Dios.... – se guindó de su brazo
contento, besándole la mejilla de pronto y susurrando. –
Me encanta cuando te pones así.
-Porque todos venimos de Dios… hum… es verdad…
pero es igua,l Aziel no tenía ninguna misión y Dios
nunca le encomendó cuidar de los humanos… incluso tiene
un ángel custodio… y el resto de los ángeles
no tenemos……. Aunque podría decirse que sí…-
carraspeó molesto además porque se riera de sus celos
-Mejor le preguntas a Dios esas cosas… yo no sé muy
bien las respuestas, sé que yo me comporto y ya está…
- Y por eso me gustas tanto.... – le tocó el cuello
de todos modos, jugando. – No importa, se supone que seas
mi guía en estas cosas, y para mí, eso sigue en pie.
-Ya lo noto…- murmuró tocándose el cuello y
enrojeciendo seguidamente como si hubiera algo malo en él
–Se supone que tú no te pases el día dudando
de Dios…
- No dudo de Dios, sólo quería que me explicaras.
– le aclaró, guardándose sus pensamientos sobre
Baiken y lo mucho que le agradaba, había elegido bien.
-Sólo querías molestarme, como siempre…- lo
miró a los ojos suspirando –Y deja de pensar en humanos!
Deja de pensar en humanos para esas cosas… no sé por
qué tienes que seguir preguntándome de eso…
no se supone que quieras eso con ellos ya, estas conmigo, debería
haber perdido interés el tema para ti… deberías….
No sé…- cruzó las piernas apoyando los codos
en ellas y se recostó de medio lado sobre las de Sariel.
- Porque te pones así y eres adorable. – se rió,
acariciándole el rubio cabello. – Tranquilo, sólo
quiero estar contigo. En lo que a mí respecta, eres la creación
más hermosa de Dios. No hay manera de que alguien se te compare.
-No, no lo soy…- enrojeció de nuevo y se giró
hacia su abdomen sonriendo pegado a su piel para que no lo viera
y sin pensar en que de hecho, así lo notaría de todos
modos. Se trepó sobre él tratando de verse serio de
nuevo pese a seguir sonrojado y apoyó los codos a la altura
de su cabeza mientras lo besaba.
El ángel de cabellos violeta le devolvió el beso,
rodeándolo por la cintura y cerrando los ojos, muy consciente
de que lo había cohibido y sonriendo más aún.
– Para mí, sí lo eres....
-Para mí, tú lo eres…- le besó el cuello
mientras se deshacía de su ropa.
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