.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 27- Sweeter Than Sin

Sariel se asomó desde lejos en cuanto le llegaron noticias de que era Miguel quien se encontraba en las puertas. Se quedó observándolo, preguntándose si seguiría enfadado o si no le querría hablar. De todos modos, se fue acercando de forma silenciosa, contraria a su manera natural de actuar, susurrando. – Miguel..... – no podía huir de su puesto, después de todo.

El rubio se volteó observándolo nervioso aunque ya se había imaginado que aquel encuentro podría tener lugar. Ni siquiera estaba enfadado ya, de echo, nunca lo había estado, en realidad había sido otra clase de sentimientos –No te has redimido y ha pasado mucho tiempo…

- ¿Estás enfadado? – preguntó directamente el chico, acercándose más. – Te extrañaba.

-No lo estoy- lo miró a los ojos suspirando y tratando de hacer lo que Auriel y Dios le habían pedido, pero no sabía cómo. Tal vez era algo egoísta pero se sentía decepcionado y no podía evitarlo –No quería bajar- le contestó sincero –me daba vergüenza…
- ¿Vergüenza? ¿Por qué? Si eres tú el que se fue porque no le gustó lo que hice... – le sonrió levemente, ahora pegándose a los barrotes como siempre y mirándolo a los ojos.

-No…- se separó un poco apoyándose en la lanza metálica –Ya te dije que me fui porque creí que te gustaba. De todos modos no me gustó lo que hiciste, pero yo no soy nadie para juzgar a otro ángel, sólo Dios puede hacer eso.

- Y lo hizo – lo miró contrariado porque se alejase. – Ya te dije que sí me gustas, lo que no me gusta es que me riñas. Y me puso triste el que te enfadases conmigo y ya no vinieses más.

-No sé si te pondría muy triste…- lo miró a los ojos pensando que si no se había redimido ni quería pensar qué había estado haciendo –De todos modos, yo soy así y si no te gusto así es que no te gusto… además no me refería a esa manera de gustar, creía que te gustaba como tú me gustabas a mí.

- No, yo creo que el que no te gusto soy yo, porque soy esto. Siempre he sido así aunque no me vieras realmente. Y me gustas más que cualquier otro. – le aseguró, a pesar de que sabía que no iba a comprender como siempre.

-No soy un humano…- lo miró a los ojos recordando lo que había dicho de que los humanos eran diferentes –y si te gustase como tú me gustas a mí, no querrías estar con otras personas… Tú no eres esto, serás lo que quieras ser, nadie nace bueno o malvado..

- Pero sí soy curioso, y me gusta experimentar. No me gusta hacer juicios basado en lo que me dicen los demás.... – desvió la mirada, aún así mirándolo de soslayo. – Y pensé en ti muchas veces, incluso cuando estuve con los humanos. Pero no creí que hicieras nada conmigo, todo parece escandalizarte.

Miguel desvió la mirada enrojeciendo un poco por lo que había imaginado -Soy un ángel… pienso como un ángel…o debería hacerlo… y…no sé sobre ciertas cosas que tú sí… De todos modos, aunque tenga curiosidad, que sí la tengo…- carraspeó un poco avergonzado por confesar eso -me esperaría, ahora no tendrá nada de especial para ti cuando lo hagas con alguien que quieras… y para esa persona tampoco será lo mismo… ya no será algo compartido…

Sariel sonrió poco convencido alzando un poco la cara.- ¿De veras piensas que no será especial sólo porque lo he hecho antes? Yo no lo creo así, yo creo que sería distinto. Y si no lo es, entonces no tiene sentido.

-No lo sé… no sé todas esas cosas…- suspiró mirándolo a los ojos –-pero ya no será algo compartido… ¿a ti te daría igual si yo hubiera hecho eso con muchas personas antes? Ni siquiera estarías seguro de si realmente te quiero… o si lo hago porque me apetece…

- Si yo te quisiera, a mí no me importaría. Y si no es distinto, entonces ¿cuál es la diferencia? – se encogió de hombros, sujetándose a los barrotes de nuevo y extendiendo sus alas.

-No sé…- se rascó el cuello encogiéndose de hombros -Será distinto… lógicamente… de todos modos yo querría que hubieras deseado hacerlo sólo conmigo. Yo no he besado a nadie aunque tenga curiosidad, quiero besarte a ti… y no a cualquiera…

- Pero cada vez que me acercaba al tema o que me acercaba a ti, huías. Para mí estaba muy claro que no querías. – suspiró dándolo por imposible y aún así añadiendo. – Aún puedes besarme...

-Siempre eres tú el que huye ¿Por qué dices mentiras?- lo miró a los ojos sin comprender realmente –Me aparté el primer día que nos vimos, porque tú sólo querías besarme porque sí… aún quiero besarte…

- Quería besarte porque eres atractivo y me gustaste. Y no me refiero a eso, me refiero a.... Mira, como ahora, estás retrocediendo a pesar de que están estos barrotes entre nosotros. Eso no hace que un chico se sienta deseado. – bromeó, soltando los barrotes esta vez. – Supuse que te ponía nervioso pero como seguiste, pues....

-Es tu culpa por que me pones nervioso todo el tiempo… siempre me estás… poniendo nervioso…y no te deseo, me gustas… no es lo mismo. Bueno, también te deseo, pero no es así…no es eso lo importante… - se acercó neciamente -¿Ya te has enfadado otra vez?- sujetó los barrotes él esta vez

- No estoy enfadado, pero sí eres muy necio. – le sonrió, acercándose de nuevo para sujetar los barrotes por debajo de las manos del rubio, pegándose hasta que casi podía sentir su aliento. – Y sí me gustas además de desearte, pero no me vas a creer ¿verdad?

-Sí te creo…y tú también eres necio… - hizo amago de apartarse y apretó los barrotes sin moverse del sitio pensando que no quería besarlo entre los barrotes, pero él no tenía permiso para dejar salir a nadie, sólo para dejar pasar. Bajó las manos un poco apoyándolas sobre las suyas aún observando sus ojos nervioso sin poder evitar bajar la vista a sus labios -¿Te beso?

- Bésame... – le pidió el chico sin prestar atención a lo demás, y cerrando los ojos, esperando contra los barrotes.

-Vale…- tragó saliva, nervioso y le pasó un dedo por los labios apoyándolo en su quijada mientras posaba los suyos contra ellos. Sintió un fuerte calor en el pecho recorrerlo hasta su sexo y entreabrió los labios bajando la mano a su pecho y apretando la otra sobre la de Sariel, mientras deslizaba la lengua dentro de su boca, se sentía cálida y terriblemente húmeda. Jadeó un poco tembloroso contra ella y le sujetó la cintura pasando el brazo entre los barrotes besándolo profundamente.

Sariel no inclinó la cabeza hacia atrás sólo por la presencia de los barrotes, pero se sentía tentado a hacerlo por lo profundo del beso. No se hubiera imaginado que Miguel pudiese besar así. Sonrió, entreabriendo los ojos, aún devolviéndole el beso, con las alas extendidas, su respiración entrecortada y los latidos de su corazón acelerados.

Los ojos plateados del rubio se mantuvieron en los de Sariel y subió la mano por dentro de las telas que cubrían su espalda, acariciándolo con fuerza y bajando la mano de nuevo para sujetar una de sus caderas. Se separó por fin de sus labios aunque hubiera deseado no hacerlo y jadeó contra ellos aún sujetándolo sin saber qué decir y preguntándose si aquello había sido demasiado, pero el chico sonrió, buscando su mirada a pesar de no desear separarse.

- Apuesto que si me hubieras besado cuando te lo pedí, no estaría aquí.... – bromeó, esperando que no se fuera a alterar.

-No me eches la culpa de tus pecados…- lo miró enrojeciendo y tratando de parecer de lo más sereno. Bajó la mano rozando su sexo de abajo a arriba por curiosidad y se rascó el cuello volteándose de espaldas y apoyándose en las rejas aprovechando para mirar hacia el propio –No es un pecado ¿verdad?- preguntó aunque la palabra de un demonio probablemente no serviría de mucho.

- Claro que no, si de veras te gusto – lo observó, como escondía su rostro, sonriendo maliciosamente pero absteniéndose de levantárselo. – Y sólo bromeaba, pero no imaginé que besaras así.

-¿Y cómo debería besar?- se volteó hacia él de nuevo y lo miró a los ojos preguntándose si había estado algo mal en su comportamiento –De veras me gustas… - se apoyó en las verjas de nuevo y deslizó las manos por entre ellas abrazándolo contra él y sintiendo su sexo apretado contra el de Sariel. Miró abajo y a sus ojos de nuevo –Me gusta esto…- se apretó un poco más haciendo un amago de sonrisa pero conteniéndola.

- Sí... se siente bien, ¿no es así? – el chico de cabello violeta le tocó una mejilla acariciándolo y observando sus labios. – Pensé que besarías... algo así – se acercó colocando sus labios sobre los del ángel suavemente y dándole un beso lento pero superficial. A pesar de ser tan inocente, se sentía muy dulce.

-¿Y cómo te gusta más?- lo siguió mirando a los ojos con los labios aún entreabiertos por el beso. Se aproximó un poco más y lo besó de aquel modo, o al menos tratando de hacerlo así aunque no podía evitar descontrolarse un poco y profundizar el beso -¿Cómo?- agitó un poco las alas nervioso por estar a la altura de los hombres con los que había estado y sintiéndose mal por aquella comparación. Después hablaría con Dios de aquello.

- A mí me gusta como tú besas, eso es todo. Me gustó el primero y me gustó este – lo tranquilizó o tal vez no, sonriendo y tocándole los labios con dos dedos. – Y ¿bien? ¿Te pareció especial?

-Para mí sí lo fue…- le besó los labios de nuevo varias veces aunque de forma superficial -¿Me dejas verte?- susurró de pronto –como la otra vez…

- Como la otra vez... – el chico se apartó un poco sonriendo y levantándose las ropas, dejándolo ver su cuerpo desnudo bajo ellas. – Para mí también fue especial. Quiero que sepas eso.

Miguel sonrió tanto por lo que decía como por lo que estaban haciendo, sintiendo como si aquello fuera una extraña travesura. De cualquier modo no tenía nada de malo si lo amaba. Se pegó más a los barrotes agitando las alas de nuevo como si estuviera incómodo aunque en realidad sólo estaba muy excitado y se enserió de nuevo –Deja que te abrace…

- No tienes que pedírmelo todo tan seriamente... – se rió el chico acercándose a los barrotes de nuevo, dejando que la misma puerta sujetase sus ropas ahora.

El rubio lo miró rojo porque no hubiera pensado que se dejase la ropa alzada –Vale…- susurró serio de todos modos apoyando las manos en su cintura mientras lo abrazaba, notando su sexo caliente contra el muslo y temblando un poco nervioso. Lo besó profundamente de nuevo y se apretó contra él, rozándose un poco aunque lo había hecho sin pensarlo siquiera. Lo apretó con más fuerza deteniéndose y rompiendo el beso deseando preguntarle de nuevo si no era pecado pero seguro que acababa por enfadarlo -¿Ahora sólo te gusto yo?

- Hum... qué pregunta. – se rió el chico pensando en cómo contestarle aquello de manera que lo comprendiese sin lugar a dudas. – De verdad, verdad, sólo me gustas tú. Siempre me gustaste más que ningún otro.

-¿Vas a seguir estando con otros? Pero yo no quiero… - lo miró a los ojos, totalmente serio.

- ¿Eso significa que vas a estar conmigo? No lo haré más – le sonrió, asintiendo. – Pero no puedes abandonarme entonces.

El rubio se quedó mirándolo fijamente -¿Cómo podría abandonarte? Claro que no voy a abandonarte, te quiero, Sariel… eres muy extraño…- lo sujetó con fuerza para que no se fuera aunque el motivo no era otro que decirle… -Mañana ven… vendré a verte…- antes de que fuera a escaparse.

- Vendré, todos los días si quieres. – le susurró de vuelta besándolo fugazmente de nuevo, sintiéndose más contento que nunca, a pesar de que parecía ser algo tan simple. – Yo te quiero también. Y sigues pareciéndome muy atractivo. –añadió sólo para ver si se sonrojaba.

-Ya sé…- lo miró serio aunque inevitablemente avergonzándose y pensando que no había sido una buena respuesta –Gracias…- continuó arreglando y carraspeando un poco. Desvió la mirada a un lado y le bajó la ropa de golpe apartando las manos al ver que Auriel llegaba de vuelta, le besó los labios fugazmente y sonrió –Me voy… pero vendré a verte todos los días… hasta que Dios te perdone…

- Y te esperaré así que no me dejes esperando... – le sonrió alejándose un poco de los barrotes, y observando cómo el albino llegaba sonriendo, para reunirse con Miguel.

- Parece que no has tenido ningún problema, ¿verdad? – bromeó, sonriendo como si sólo se refiriese al trabajo de cuidar las puertas, aunque claro que notaba lo que había estado sucediendo allí.

-No pasó nada… nada malo… raro… lo que sea…- lo miró rojo y agitó las alas un poco a su espalda –Pero ya me tengo que ir…- carraspeó un poco tratando de verse serio y caminando unos pasos atrás sintiendo que le echaba fuego el rostro y echando a volar.

- Te veo luego – Auriel se despidió con la mano, sonriendo aún y conteniéndose de reír para no cohibirlo, lo cierto es que le parecía estupendo. Se detuvo frente a las puertas, observando a Sariel, y el chico se encogió de hombros.

- ¿Qué? No hice nada malo.... Pero ¿sabes? Miguel besa muy bien – le susurró como si le estuviera diciendo un secreto, antes de alejarse volando nuevamente.

 
 

Tambien puedes dejar tus comentarios y opiniones en la sección de este fic en el foro, solo tienes que presionar en Hansa.

foro yaoi

angel and devil yaoi angel and devil yaoi angel and devil yaoi      

yaoi shop, yaoi t-shirts, uke t-shirts, wings on  the back