.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 23- Do You Like Me Now?


Sariel se aproximó a las puertas sujetándose de los barrotes y observando cómo le sonreía Auriel, como si nada hubiese cambiado. - ¿Puedo bajar a la Tierra? – preguntó por molestar a sabiendas de la respuesta.

- Sariel.... sabes que no – el albino inclinó la cabeza a un lado, metiendo la mano por entre los barrotes para alborotarle el cabello.

- Nunca se sabe si no se intenta. En realidad..... – alzó los ojos bajo su mano.

- Le diré a Miguel que has venido a verlo. – asintió Auriel, que desde un principio había tenido esa intención. Le hizo una seña a un ángel que pasaba en esos momentos. – Pídele a Miguel que venga por favor.

El rubio bajó lo antes posible hasta las puertas del infierno y se paró frente al demonio observándolo –Siempre te vas sin dejar que te diga nada- espetó antes de saludarlo tan siquiera.

Auriel se echó a reír aunque con aquella risa cristalina, murmurando. – Los dejo solos... – y apartándose un poco, lo suficiente para aún vigilar las puertas a la vez que les daba privacidad.

- Y tú siempre me riñes. De todos modos, sabes que volverás a verme, ¿o no? – le respondió Sariel al rubio, pegándose a los barrotes.

-No… bueno sí y no te riño… esta es mi cara, pero no quiero que pasen tantos días entre una y otra vez y a lo mejor te interesaría saber que quiero verte y no es por casualidad que nos encontramos… y no te vayas luego de besarme como si nada, yo también quería besarte además- lo miró a los ojos y luego la sonrisita que tenía pintada en la cara -¿Qué?

- ¿Querías besarme? – lo haló por las ropas, pegándolo también a los barrotes. – Creí que me reñirías por haberlo hecho, pero realmente no quería irme sin eso. Y.... me hace feliz que quieras verme.

El rubio se quedó mirándolo avergonzado por su forma de comportarse y miró atrás de soslayo vigilando dónde estaba Auriel un tanto inquieto. Lo miró de nuevo moviendo las alas –Ahora no…

- ¿Por qué no? – le preguntó mirándolo a los ojos y preguntándose si sería por su condición de demonio.

-Porque no quiero que Auriel nos vea…- le sujetó las manos soltándolo de su ropa y se echó a la derecha pegado a las verjas preguntándose si lo iba a seguir. Miró al suelo pensando que esconderse se sentía pecaminoso, pero no era eso claro…

Sariel lo siguió, por supuesto, sin tener ninguna duda por su parte, sonriendo alegremente todo el tiempo. – No tiene nada de malo, un beso es un beso. Samael besó a Auriel, ¿lo sabías?

-Sí… ya lo sé, puedes besar a alguien si lo quieres y te gusta, no importa si es un demonio o no…- arrastró la mano por las verjas rozando la suya mientras caminaba con todo el propósito –Pero no quiero que me vea besarme….- se paró de golpe sujetando las verjas y mirándolo serio –Tú me gustas… ¿Por qué estás aquí? Creo que eres bueno…

- Tú me gustas también. – asintió sonriendo de manera distinta luego. – Aún no te lo han dicho ¿eh? Hum.... ¿recuerdas lo que te dije de los humanos? ¿Aquello de la alegría?

-Sí- se acercó un poco más curioso por saber al fin el motivo del ángel para haber sido castigado -¿Les mostraste tus alas?

El chico negó con la cabeza. – Pero quise. No... pero estuve con ellos, los toqué, dejé que me tocasen.... íntimamente, ¿comprendes? Y luego... – sonrió de lado, preguntándose si todavía lo consideraba bueno.

-Y luego ¿Qué?- preguntó sin comprender muy bien lo que le explicaba. Desde luego, sexo no era en lo que estaba pensando precisamente -¿Por qué dejaste que te tocasen?

- Porque se siente bien, es muy distinto de cuando te toca un ángel. – le explicó, sin mencionar “o un demonio” sólo porque aún no se creía que no comprendiese lo que le estaba diciendo. – Luego.... dejé que me penetrasen, dejé que explorasen cada parte de mi cuerpo, así como yo exploré el de ellos. ¿Ahora lo comprendes?

Miguel se echó hacia atrás enrojeciendo violentamente al escuchar aquellas cosas y aún más viniendo de su boca, recordando aquello que había visto con Camadai allí –Lo comprendo…- susurró de todos modos aunque no del todo probablemente.

- Lo comprendes.... Y ¿qué opinas de mí ahora? – se detuvo observándolo de frente, seguro de que ya no querría besarlo.

-Lo mismo que antes… ¿Por qué prefieres que te toque un humano? Yo soy un ángel…- susurró en bajo pensando –pero no debiste hacer algo así… te dije que no era algo para hacer con cualquiera…

- Pues tú no lo ibas a hacer conmigo, ¿o sí? Y ya te dije que quería experimentarlo todo. No sé qué tiene de malo. Los humanos son distintos claro. – se pegó a los barrotes nuevamente. - ¿Aún quieres besarme?

-Yo creía que te gustaba… que te gustaba de verdad… no que te parecía sólo guapo… hubiera hecho contigo… lo que fuera- miró al suelo de nuevo –Aún quiero besarte, pero a ti no te gusto…

- Pero sí me gustas, de verdad. Si no, no perdería el tiempo hablando contigo......... – le sonrió, sorprendido de que le dijera que hubiera hecho eso.

-¿Por qué no? ¿Conocías a todos esos humanos con los que hiciste… eso?- lo miró a los ojos de nuevo y sus ojos plateados se desviaron a donde estaba Auriel deseando no haberse alejado de él –No… yo no quiero gustarte como ellos… creí… que era otra cosa- se giró y echó a volar apretando las mandíbulas y sintiendo no haber podido hacer lo que Auriel le había pedido.

- Miguel... – murmuró observándolo alejarse pegándose más a los barrotes como si así pudiese atraerlo. – Pero sí me gustas......

 
 

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