.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 98- Waiting For Someone to Sweep Me Away

Teki entreabrió los ojos, sonriendo al sentir los brazos de Kyler rodeando su cuello. Intentó girarse, para observarlo, notando que no podía moverse de pronto, estaba paralizado. Se trató de revolver pero era como si tuviese un peso muy grande sobre él. Los brazos de Kyler se sentían fríos, trató de llamarlo, escuchando una voz femenina en su oído. – Sh........ quédate quieto, cariño.....

Sanji se giró en la oscuridad. Sabía que estaba soñando, pero era el sueño más vívido que jamás hubiera tenido. Observaba aquel pasillo oscuro enormemente largo y una luz blanquecina balanceándose de un lado al otro al final de este. Inclinó la cabeza, nunca había sido bueno despertándose de las pesadillas. Echó a caminar entre intrigado y consciente de que algo lo llamaba hacia allí. Las lucecitas se multiplicaban balanceándose unas contra otras como si chocasen, no podía distinguirlo a esa distancia. Siguió caminando hacia ellas hasta que por fin comprendió lo que veía, eran cuerpos, cuerpos de mujeres colgando de sogas, de pronto las tenía justo antes sus narices, se giró de inmediato y gritó sin pensarlo –Joder!- se echó atrás al ver que al girarse tenía una de ellas colgando a su espalda, de pronto estaba rodeado de aquellas figuras fantasmales que se balanceaban entrechocando entre ellas. Tragó saliva cuando observó a una abrir aquellos ojos vacíos alzando las manos para sujetarle la cara. Se sintió palidecer y retrocedió apartándola de golpe haciendo que chocase con otras y como si se tratase de un macabro juego empezaron a chocarse contra él- Se agachó gateando por el suelo y notó que se hundía en la oscuridad. Alzó la mano para sujetarse, una de aquellas manos gélidas lo amarraron pero el moreno se soltó cayendo al vacío.

Teki entreabrió los labios exhalando y logrando bajar la vista, notando que als manos que lo sujetaban, aquellas manos frías que había pensado que pertenecían a Kyler, eran manos de cadáver. Contuvo un grito, empujándose hacia delante y logrando soltarse, poniéndose de pie y girándose. Reconocía aquel lugar, la habitación descuidada, las cortinas sucias y cerradas, apenas dejando pasar algo de luz, y aquel cabello oscuro enredado sobre el colchón. El rubio retrocedió unos pasos en estado de shock, repitiéndose que no era posible, y mucho menos de esa manera.

El cadáver estiró sus brazos hacia él, observándolo con los ojos vacíos, por momentos recobrando su apariencia original. – Hideki, cariño, ¿no quieres estar con tu madre? Acércate. Nadie puede separarnos, ¿cierto? Ven, dime a donde quieres ir luego.... –

Teki se abrazó a sí mismo, incapaz de moverse en ninguna dirección, sencillamente paralizado ahora por el terror y por sus propios miedos.

Sanji se quedó parado de nuevo en la oscuridad con la misma sensación que si hubiera ido hacia arriba en vez de caído

-dieciocho, dieciocho …

El moreno se giró al escuchar la voz femenina observando cómo una niña se dedicaba a arrancar de cuajo las cabeza de unas ajadas muñecas lanzándolas a un perro negro que saltaba a por ellas triturándolas y haciendo manar sangre de sus fauces sin lógica alguna. La observó desde arriba sin atreverse a verla mejor sobrecogido por lo que no cejaba en hacer -¿Qué es esto?- preguntó antes de poder pensárselo

-¿Qué es esto? Veinte, veintiuna… - la niña ni lo miró y el moreno la miró sin comprender.

Teki se giró, saliendo rápidamente por la puerta, corriendo a través del largo pasillo, ilógicamente cerrando los ojos. No era cierto, no tenía nada de sentido. Llegó hasta una esquina oscura, deteniéndose para recuperar el aliento, a la vez que las luces se encendían, balándolo de un tono pálido, demasiado brillante, le molestaba en los ojos. Bajó la mirada para rehuir de aquella iluminación severa, notando que sus manos estaban manchadas de sangre. Por un momento estuvo a punto de dejarse llevar completamente por el pánico, pero cerró los puños, respirando y clamándose a sí mismo por fuerza de voluntad. – Esto es ridículo. No tiene sentido. Estoy teniendo una pesadilla, eso es todo. – sonrió de manera algo cínica, y empezó a caminar de nuevo por el pasillo, ahora más curioso que asustado, casi como si se tratase de un reto.

El perro negro comenzó a ladrar agitándose y sacudiendo el agua de su pelaje oscuro. Sanji lo observó un tanto tenso internamente por lo que fuera a suceder. El animal avanzó hacia él. se quedó quieto notando cómo lo olía y la niña se levantó abriéndole las fauces como si fuera el animal más dócil del mundo. Metió la cabeza dentro de su boca y el animal la cerró gruñendo.Esta estalló como una calabaza contra un muro. Se llevó la mano a la cara mojado por aquella sustancia viscosa y echo un paso atrás sin querer mirar al animal pero sin poder quitarle la mirada de encima –Me cago en la puta…- susurró sonriendo sin muchas ganas casi como diciéndose que se dejara de “mariconadas”.

Teki continuó caminando por aquel pasillo vacío hasta toparse con una puerta enorme y acolchonada, pero a través de la misma podía escuchar música, así como también, risas y los reflejos de la luz por la abertura que la separaba del piso. El rubio sonrió, empujándola, enseguida el sonido de la música y las voces envolviéndolo, los olores familiares, la gente divirtiéndose. – Mi tipo de lugar – murmuró poniendo un pie adentro y notando cómo lo halaban del brazo, exclamando. –Teki! – y haciéndolo caer en el medio de un sillón enorme y cómodo. - ¿Qué te tomó tanto? – se rió una chica, cortándole el brazo con su navaja y lamiendo la herida, mientras el chico que lo había halado le pasó la mano por la quijada volteándolo hacia él para que lo besara.

Cerró los ojos, dejándose hacer por aquella cantidad de cuerpos que lo rodeaban, riéndose, tocándose entre ellos también. Si seguía siendo una pesadilla, no le parecía tan mala. Nada mal, para ser sincero.

Sanji aún seguía entre la oscuridad frente a aquel animal enorme observándolo sin saber qué demonios hacer pero sus ojos rojos no podían dejar de mirar los ámbar del animal como si estuvieran retándose de algún modo. Y sentía miedo… por supuesto que lo sentía, no importaba si era un sueño o no.

Bajó la mano para ver qué sucedía y el animal le gruñó mostrando los dientes mientras la olía. El moreno siguió mirándolo hasta que notó que retrocedía para atacarle, trató de apartarse pero le enganchó el brazo entre las fauces con un ladrido, desgarrándole la carne. El moreno se despertó incorporándose de golpe totalmente empapado en sudor, se llevó la mano al brazo inconscientemente.

Teki cerró los ojos girándose, encontrándose ahora en los brazos de alguien. No estaba en aquel lugar ya, la música había cesado y no sentía la proximidad de las personas a su alrededor. Abrió los ojos para encontrarse en aquella habitación de nuevo, siendo abrazado por el cadáver de su madre. – No te vayas, cariño, no me dejes sola..... – su abrazo se volvió cada vez más asfixiante, sintió cómo le rodeaba el cuello ahogándolo. El chico abrió la boca tratando de respirar desesperado.

Yûhi se giró en la cama, restregándose los ojos, despertado por el súbito movimiento del colchón, y se sentó, observando a Sanji con cara perezosa. - ¿Estás bien?

-¿Qué? Sí… sólo era una pesadilla… una pesadilla de mierda…- el moreno se pasó las manos por la cara secándose el sudor y se dejó caer en el colchón de nuevo. Le pasó la mano por el pelo sintiéndose un tanto cansado de más, respirando con fuerza. Se giró a coger la botella de agua y se volvió hacia Yûhi después de haber bebido. Probablemente ya se había desvelado para el resto de la noche.

- Pues se nota que fue una pesadilla muy fea – el chico se pegó a él, acariciándole la espalda. - ¿Seguro que estás bien?

El rubio luchó con todas sus fuerzas, tratando de zafarse de las manos que lo sofocaban, aunque le resultaba imposible. Se aferraban a él con una fuerza increíble, mientras su madre continuaba repitiendo aquellas palabras. – No te vayas, no me dejes sola....- Teki empezó a perder fuerzas, sus dedos resbalando por los esqueléticos brazos, sus ojos cerrándose. Su cabeza calló hacia atrás, y se sentó de golpe en la oscuridad de la habitación de Kyo, calmándose al ver en donde estaba y pasándose una mano por el cuello, respirando mejor. Aún podía sentir los dedos contra su garganta como si realmente hubiera sucedido. Sonrió, pensando que era una estupidez, no era ningún niño, para asustarse así por una pesadilla.

-Estoy bien… soñé una chorrada con un perro que me mordía… y no sé qué más, no me acuerdo- sonrió rascándose un poco la cabeza –Sólo necesito esto…- lo sujetó acostándolo sobre el para tratar de dormirse de nuevo.

Kyler abrió los ojos en la oscuridad y lo observó alterado. Le apoyó las manos en el estómago atrayéndolo hacia él de nuevo -¿Qué pasa?

El rubio sonrió sacudiendo la cabeza. – Tuve una pesadilla, es todo. Una muy fuerte, pero sólo un sueño después de todo. – sonrió un poco más recostándose.

Yûhi se recostó sobre el pecho de Sanji, sonriendo y besándole la piel allí donde estaba. – Mantendré a los perros alejados.

-OK… mejor mantengámonos alejados de los perros. Es mas cómodo y no hay que trasladar perros…- Sanji se rió suavemente y le dejó la mano sobre la cabeza.

Kyler suspiró echándose más hacia atrás para dejarle más sitio para estirarse -¿Quieres acostarte con Nagisa? Aquí no estas cómodo…- lo miró notando que estaba alterado -¿Quieres hablar de ello?

- No, está bien, prefiero estar contigo. No fue nada. - - le sonrió suavemente el rubio, decidiéndose a explicarle luego, sin tener en cuenta que no le había contado nada. – Soñé con mi madre, su... cadáver, trataba de ahorcarme.

El rubio lo miró un tanto confundido aunque no demasiado, teniendo en cuenta que apenas sabía de su pasado que se llamaba Hideki y punto -¿Sucedió algo con tu madre?- lo miró imaginando que tal vez la había visto morir o algo similar.

- Algo así. Murió, de una sobredosis, Yo la encontré – explicó, sonriendo un poco al pensar que no era posible que la encontrase nadie más. – Te lo contaré mañana. A esta hora sólo despertaremos a los demás.

-Como quieras… si necesitas hablar podemos ir a dar una vuelta, como quieras…- lo giró de lado cogiéndolo un poco como si fuera un niño pequeño para poder verle la cara, estaba un poco más pálido de lo normal. Le pasó la mano por el cuello acariciándolo.

- No, estoy bien. No te preocupes..... – contestó, mirándolo a los ojos.

-Bueno, entonces descansa…- el rubio lo siguió mirando a los ojos esperando a que lo hiciera y decidiendo esperar un poco antes de tratar de dormirse de nuevo.

- Tú también – lo observó como diciéndole que no tenía que cuidarlo y se recostó de nuevo, cerrando los ojos, y volviendo a abrirlos en la oscuridad. No creía poder volverse a dormir así de rápido. Ni siquiera sabía si lo haría. Por más que se repitiera que era un sueño, estaba demasiado agitado.

Kyler lo miró ya que no le había hecho ningún caso en lo de dormirse y se levantó metiendo a Abel en la cama de Nagisa, tratando de no despertarlo. Suspiró, poniéndose la cazadora y volviéndose hacia el rubio –Ven, vamos a la cafetería aunque sea y te tomas algo, te tranquilizarás más que así.

- Vale, pero no es necesario, en serio. Se me hubiera pasado en un rato – le aseguró, dirigiéndose a la puerta y lanzándole una última mirada a Abel y Nagisa, sólo porque le hizo gracia cómo el moreno enseguida lo había abrazado como si fuera un peluche o algo así.

-Es igual. Si quieres no vamos, lo hago por ti…- el rubio lo miró a los ojos y le pasó la mano por los hombros besándole una mejilla.

- No quiero incomodarte. – le sonrió, acariciando la mano que lo rodeaba y guiándolo fuera de todas maneras. – Necesito un poco de chocolate – se rió suavemente, seguro de que a Kyler le parecería infantil

-Tal vez yo también…- meditó el rubio murmurando y pensando que en la cafetería al menos podría fumarse otro cigarro –Odio los hospitales…

- ¿De veras? ¿Por algún motivo en especial o sólo porque sí? – le preguntó, sin saber si se estaba entrometiendo mucho.

-Significa que estás enfermo o que alguien que te interesa lo está… me enferma incluso el olor…- murmuró de nuevo guiándolo hacia el ascensor y colgándose el cigarro de los labios aún apagado, jugando con el zippo como esperando a llegar a la meta y encenderlo antes que nadie.

- También puede significar que alguien que quieres se va a poner bien – le sonrió, observando cómo jugaba con el encendedor y luego entrando en el ascensor apenas se abrieron las puertas.

-A veces…- frunció el ceño como si le molestase el hecho de que le remarcara que fuera tan pesimista. Prendió el cigarro al entrar en la cafetería y se sentó en una de las mesas del fondo a pesar de que estaba casi vacía e inclinando la cabeza hacia el camarero que pasaba –Café…

- Y una taza de chocolate caliente – pidió el chico sentándose al lado del rubio y apoyando el rostro en una mano observándolo.

Kyler le dio una calada al cigarro girando la cajetilla con una mano sobre la mesa –¿Qué quieres saber?

- ¿Quién dijo que quería saber algo? – le sonrió, sin apartar la mirada, porque en realidad no había estado pensando en eso para nada. – Quiero saber....... lo que tú me quieras decir.

-Tenías cara de querer escuchar algo…- sonrió echándose atrás en la silla mientras les servían lo que habían pedido y meditando –Este año ya seré profesional…- le dio una calada al cigarro y lo dejó entre los labios murmurando –y me iré…- giró la cajetilla golpeándola contra la mesa.

Teki bajó la mirada recorriendo la mano que tenía apoyada en la mesa como manteniendo un cierto contacto indirecto con el rubio. - ¿A dónde irás?

-Depende… de si vienes conmigo o tengo que comprarme un piso cerca para no gastar en gasolina… - sonrió mirando a un lado una zona con peluches y otras cosas seguramente pensando en la gente que había olvidado llevar un detalle a quien iba a visitar.

El rubio volvió a mirarlo sonriendo, más bien casi riendo, sujetándole la mano. – Creí que me ibas a dejar. Claro que iré contigo, aunque igual seré yo el que gastará en transporte....

-¿Para qué?- lo miró revolviendo el café y bajando la vista a su mano -¿Tú crees que te voy a dejar? Y dime… ¿esa es tu reacción a que te deje?

- Esa es mi reacción a que tal vez me dejes... – le contestó tranquilamente. – Y no creo que me vayas a dejar, no la mayor parte del tiempo, pero admito que tengo mis momentos. Quiero decir, sé quien eres, quien es tu familia, lo que se espera de ti........ y también sé que no te importa. Pero no serías el primero que ha decidido divertirse todo lo que pueda antes de entregarse a esa vida, no está fuera de la realidad.

-Yo no me engañaría de ese modo- se rió con un tinte extraño y lo miró a los ojos –y no pienso entregarme a nada, me entrego a ti… ¿te parece bien?- bebió un poco de café sujetando el cigarro entre los dedos –Si yo creyera que vas a dejarme… se notaria que no me agrada la idea…

- Si tú creyeras que voy a dejarte....... estarías equivocado. No podría hacer eso, Kyler. – suspiró, dándole vueltas a la taza en sus manos sintiendo su calor. – Me parece perfecto.

-¿Sabes qué es lo que no soporto de mi madre? Su capacidad de adaptación a las cosas… y su capacidad de evasión de la realidad…Supongo que a todos nos interesa algo… y sacrificamos lo que sea a costa de ello.

- Entonces..... ¿estás sugiriendo que evado la realidad o tratas de decirme qué es aquello por lo que te sacrificarías? – le preguntó, no muy seguro de lo que deseaba decirle, y bebiendo un poco de su chocolate.

-No, sólo pensaba en alto…- lo miró fumando y echando un vistazo a las botellas tras la barra del bar –Y también estaba pensando en que no me pareciste conformista jamás pero tal vez lo seas…

- ¿Crees eso? – se rió suavemente para no romper el silencio de aquellas horas, porque le era agradable. – No.... Si fuera conformista, no hubiera esperado tanto por ti.

Pero pensaste que tal vez te dejaría y no dijiste nada al respecto… ¿esperabas?- lo miró a los ojos igual de calmado.

- Ya te dije que esperaba tu respuesta. Tal vez no quería creerlo tan fácilmente, ¿no lo has pensado? – lo miró más serio, dejando la taza sobre la mesa. – Te dije que tenía mis momentos. Eso no significa que crea que las cosas son así.

-No lo sé, por eso pregunto, de todos modos no es importante ¿estás molesto?- sonrió sin querer y bajó la vista al café bastante seguro de que lo más probable era que ya se hubiera olvidado bastante de lo que había soñado.

- No... sólo necesito que entiendas lo que siento por ti. – lo observó de soslayo, sonriendo también al notar su gesto. - ¿Acaso intentas molestarme a propósito, Kyler?

-¿Molestarte? No… sólo estaba probando…- sonrió levemente y lo miró a los ojos echándose atrás en la silla mientras se acababa el cigarro –Jugando un poco…

- Me gusta eso... sonrió un poco más, tocándole la comisura de los labios con un dedo. – Pero no necesitas probarme........ No digo que sí, a menos que vaya en serio.

-Yo menos…- sonrió aún más y le mordió el dedo lamiéndolo después. Alzó la cara dejando que resbalase por su mandíbula –De todos modos, sigue siendo divertido… para eso son los juegos…

- Para eso son los juegos....... – repitió el chico, sonriendo más e inclinándose hacia delante como pidiendo un beso, su dedo aún resbalando por el pecho del rubio.

Kyler bajó la vista a su cuello e inclinó la cara acercándose a lamérselo subiendo por su mandíbula a besarlo –Vamos al coche…

- ¿No te preocupa la gasolina? – bromeó a sabiendas de que el vehículo no se movería del estacionamiento.

-La pones tú…- sonrió siguiendo el juego y lo sujetó por la mandíbula con fuerza atrayéndolo hacia él y besándolo profundamente mientras levantaba un pie entre sus piernas bajo la mesa apretando su sexo.

Teki gimió suavemente contra sus labios, separándose luego para ponerse en pie. – Vamos antes de que me tengas que ayudar, no quiero que insistan en examinarme....

-Ya lo haré yo…- dejó el dinero sobre la mesa sin preocuparse de si era suficiente y se levantó saliendo delante de él y pasándose una mano por el pelo mirándolo de soslayo asegurándose de que lo seguía, aunque no era realmente necesario.

 

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