| Capítulo 86- A Voice to Pierce
the Darkness
Kyler entró en el cuarto de nuevo y observó a Teki
que aún dormía pese a que se había levantado
antes a ver si podía conseguir unos favores. Lamentablemente
no todo había sido muy bueno, suspiró besándolo
y acariciándole el pelo –Teki… despierta.
- Hm....... – el rubio se movió en la cama, perezosamente,
sonriendo al abrir los ojos. ¿De nuevo? Estoy cansado...
–bromeó observando sus ojos, sin caer en cuenta aún
de lo serio que estaba.
Le sonrió levemente por no asustarlo, cogiéndole
la mano porque sabía lo mucho que se preocupaba de sus amigos
–Escucha… he conseguido que dejen a Nagisa visitar a
Taiga, pero he estado hablando con los médicos y me han dicho
que Kyo también está en la misma situación-
le apretó la mano acariciándosela –Sin embargo
dicen que el está evolucionando.
- Kyo... ¿también? – el rubio se levantó
sobre un brazo, no tan sonriente ahora, claro. - ¿Qué
significa eso, que está evolucionando? ¿Se va a poner
bien? Y.... – eso también implicaba que Taiga no estaba
nada mejor.
-Si… se va a poner bien… no se sabe cuando… pero
se va a poner bien…- lo abrazó levantándose
y acariciándole el pelo -¿Quieres ir tú a verlo?
Había pensado que tal vez Sly sería lo mejor…
Teki asintió sin soltarse, murmurando. -Sí, probablemente
Sly sea lo mejor. Son muy unidos.... – murmuró, aunque
en realidad quería verlo, pero no se trataba de lo que fuese
mejor para él, si no de lo que era mejor para Kyo.
-Está bien…- se sentó en la cama sin dejar
de abrazarlo decidiendo dejar esperando un poco más a Nagisa
antes de dejar a Teki allí aunque sólo fuera por unos
segundos… pero pronto tomó aire y se levantó
–Venga, levántate, vamos a buscar a Nagisa y a Sly
para decirles a donde deben ir a verlos ¿de acuerdo? Tienes
que ayudarlos.
- Sí, puedo hacerlo – le contestó, apartando
las sábanas y poniéndose de pie. – No voy a
permitir que las cosas salgan mal – le aseguró como
si tuviera algún tipo de poder sobre la situación.
Kyler lo cogió de la mano aún sujetándosela
con fuerza –Vamos.
El rubio llamó antes de entrar en el cuarto de Nagisa y
pasó tras escuchar el permiso del moreno –Nagisa, he
hablado con un amigo de mi padre para que puedas ver a tu hermano,
pero no puedes quedarte mucho rato ¿de acuerdo? Y lo mejor
será que nadie nos vea, así que irás solo…
y Teki y yo estaremos fuera esperándote… os espero
fuera…- le acarició la mano al rubio y salió
un momento para que hablasen.
Teki se sentó en la cama, tomándole la mano al moreno
y explicándole la situación con todo el cuidado de
que era capaz, abrazándolo luego con fuerza contra él
cuando Nagisa empezó a llorar nuevamente, cosa que había
estado haciendo intermitentemente casi toda la noche. Teki le acarició
el cabello, controlándose para no sollozar siquiera, no podía
derrumbarse o sólo lo arrastraría más hacia
abajo. Y de todas maneras, eso era como admitir que las cosas podrían
no arreglarse. – Vamos.... – le susurró cuando
se hubo calmado un poco, llevándolo de la mano hacia fuera.
Kyler empezó a caminar delante de ellos procurando dejarles
intimidad. Sabía que podía dejarlos ir solos pero
no estaba por abandonar a Teki por nada del mundo en un momento
así. Subió a la siguiente planta mirando los números
en las puertas y llamó apartándose –Esperaré
aquí fuera… en este cuarto están Sly y Shin.
- ¿Listo? – le preguntó a Nagisa, el rubio
sólo por dejarle saber que no tenía que esforzarse
de más.
Nagisa asintió, serio, aunque tal parecía que su
fuerza era muy frágil en esos momentos.
Entraron, el rubio sonriendo un poco a pesar de todo. – Les
traigo a su líder... – anunció, tratando de
aligerar la atmósfera, y rodeando al chico por los hombros,
para darle apoyo.
Sly se levantó un poco en la cama por primera vez desde
que se había despertado el día anterior. Se había
quedado sin dinero y sin casa y encima ni siquiera le decían
cómo estaban los demás. No podía estar de peor
humor, se pasó la mano por la venda en la frente y se levantó
por fin –Hola… menos mal… que estáis bien…-
se levantó abrazándose a ellos. Shin se acercó
también mirando a Nagisa y notando que estaba muy disgustado
imaginándose de todo lo peor.
- Lo mismo digo. – le susurró Teki abrazándolo
de vuelta, mientras Nagisa simplemente lo abrazaba en silencio,
sin decir nada aún, tratando de reunir las fuerzas para no
echarse a llorar de nuevo.
Shin miró a Teki notando también en su mirada que
algo sucedía y se acercó pese a que se sentía
fuera de lugar de nuevo. Le pasó la mano por la espalda al
moreno acariciándole el cabello.
-¿Y Kyo? ¿Por qué nadie me dice nada?- Sly
los miró a los ojos a ambos notando sus miradas y sintiendo
que sus propios ojos se estaban nublando demasiado.
- Kyo está.... – a Nagisa se le trabron las palabras
en la boca y bajó la cabeza, agradeciendo aquella muestra
de apoyo de parte de Shin, suspirando.
- Puedo decírselos yo, no tienes que..... – Teki le
alzó el rostro por la quijada examinando sus ojos, tratando
de hacerle comprender que no tenía nada que demostrar. Era
normal que estuviese así.
El moreno negó con la cabeza, poniendo rostro serio, y concentrándose.
– Kyo no ha despertado aún, está en coma, aunque
dicen que.. va mejorando. Y.... también... – lo ojos
se le nublaron de nuevo, sin poder continuar y Teki lo relevó
enseguida, explicando.
- Taiga también está en coma, pero va a mejorar.
Dicen que tal vez sea el shock – aclaró, por no mostrarlo
tan negativo.
Sly se quedó callado y miró al suelo pasándose
la mano por la cara sin poder evitarlo. Por más que no quisiera
llorar delante de Nagisa por lo de su hermano igualmente empezó
a llorar abrazándose al moreno con fuerza -¿Dónde
están? Quiero verlo…- Shin se quedó mirándolos
como golpeado.
-¿Por qué no nos dijeron nada?...- se llevó
la mano a la frente demasiado afectado por lo del pelirrojo pellizcándose
el labio entre los dedos por no dejarse ir.
- Están en cuidados intensivos. No le dicen nada a nadie
por nos er familiares. Sólo Nagisa sabía lo de Taiga,
y tuvo que insistir mucho. – explicó el rubio sentándose
en una de las camas aún forzándose a permanecer compuesto,
a pesar de notar que Nagisa estaba llorando de nuevo junto con Sly.
– Kyler fue quien averiguó... y consiguió que
dejen pasar a Nagisa. También, veníamos a buscarte,
Sly, creo que a Kyo le gustará que estés a su lado....
– murmuró ya sintiendo que sus propios ojos se nublaban
y parpadeando para frenarse.
-Sí…- Sly dejó salir apenas un hilillo de voz
frotando la espalda de Nagisa –Vamos… quiero verlo…
quiero ver que está bien… está bien ¿verdad?-
miró a Teki como si él lo hubiese visto ya.
- Dicen que está evolucionando- le contestó utilizando
la misma frase que le había dicho Kyler, poniéndose
de pie de nuevo.
Nagisa se pasó una mano por un ojo, tratando de estabilizarse.
– Vamos.
Por fin Kyler se quedó en la sala de espera fuera de cuidados
intensivos y le señaló al moreno –Tenéis
que ir a esta segunda puerta, estaremos aquí esperando.
Shin se sentó con ellos con las manos cruzadas preguntándose
por qué demonios estaba rezando pero sin dejar de hacerlo
mentalmente.
-Vamos…- Sly le sonrió un poco a Nagisa tratando de
no enseñarle a Kyo su cara de haber llorado como si fuera
a verlo. Apoyó la mano en la puerta empujándola un
poco.
El moreno le apretó la mano entrando tras él, y observando
sólo el piso, hasta que llegaron a la puerta. – Sly...
– murmuró sólo por sentir que no estaba solo
y ambos chicos entraron por fin, la mirada de Nagisa enseguida centrándose
en su hermano, así vendado y rodeado de tubos y máquinas,
las lágrimas aflorando a sus ojos de nuevo.
Sly le apretó la mano con fuerza mientras observaba a Kyo
sin poder creérselo, como si no pudiera asimilar que después
de todo no estuviera sentado en la cama como si fuera un hotel de
cinco estrellas sonriendo como siempre. Se llevó la mano
a la cara notando que se le caían las lágrimas y se
sentó al lado del pelirrojo tocándole la cara con
las puntas de los dedos –Kyo…
Nagisa se acercó a su hermano sujetándole la mano,
aunque no sabía si siquiera debía tocarlo. Sentía
que si miraba a su lado y veía a Kyo también, se iba
a hacer polvo allí mismo. – Taiga, Taiga.... –
le susurró como si temiera despertarlo. – Estoy aquí,
como siempre. ¿Por qué siempre te tienes que quedar
dormido? – continuó sonriendo un poco y decidiéndose
a acariciarle el rostro, aunque ahora no podía controlar
lo mucho que le temblaba la mano.
-Kyo… escucha… me he pegado una hostia en la cabeza
como tú…- sonrió aunque no dejaban de resbalarle
lagrimones por las mejillas –Escucha… soy yo, el amor
de tu vida…- se pasó la mano por la cara secándose
las lágrimas inútilmente pues seguían bajando
y sonrió llorando a la vez –No quiero… quiero
que me mires ya… te quiero mucho… estás muy guapo,
estás precioso…- murmuró sin saber ni lo que
decía.
Taiga alzó la cara hacia el cielo de aquella playa a la
vez que su hermano que seguía jugando con la arena, la bajó
de nuevo observándolo -¿Qué has dicho?- sonrió
y el niño lo miró fijamente.
-¿Por qué siempre te tienes que quedar dormido?- preguntó
con las lágrimas rodando por su rostro infantil.
-Pero estoy despierto...- susurró Taiga sin comprenderle
muy bien sonriendo.
- Te necesito, Taiga.... – murmuró Nagisa, sin poder
dejar de llorar y pensando que seguro no le estaba haciendo ningún
bien. Le apartó el cabello de la cara con suavidad. - ¿Sabes?
No soy sólo yo, todos están preocupados por ti. Y
yo soy el más fuerte, así que imagínate a los
demás – sonrió a duras penas claramente mintiendo,
y sin poder soportarlo más. – Maldición, Taiga,
no me dejes, no quiero estar sin ti, regresa. Regresa, por favor.
Ya no te voy a gritar. Taiga....... – dejó caer la
cabeza ya llorando descontrolado, sujetando la mano de su hermano
como si fuese su vida la que dependiera de aquello.
- Vuelve a decir eso....
- ¿Qué cosa? – el moreno sonrió, respondiendo
automáticamente a la sonrisa del pelirrojo, tenuamente iluminada.
- Lo que acabas de decir. ¿Qué eres el amor de mi
vida? _ Kyo se rió, interiormente seguro de que era una frase
que había escuchado antes. Le sonaba extrañamente
familiar.
- Yo no diría algo como eso, pero si quieres verlo así.....
por mí está bien- el hombre se subió un poco
sobre él besándolo, recostándolo sobre las
suaves sábanas, y el chico entrecerró los ojos, girando
la cabeza luego al sentir los besos ahora en su cuello. Sus ojos
recorrieron la lujosa habitación, las velas que sabía
él mismo había encendido mientras el otro dormía,
y volvieron a cerrarse de nuevo. Algo no estaba bien, algo se sentía
irreal. Escuchó la voz del moreno de nuevo, al parecer hablando
en un idioma desconocido para él, y abrió los ojos
inmediatamente.
- ¿Qué?
- Dije que no le va a gustar esto. ¿No te preocupa?
El pelirrojo sonrió de nuevo, riéndose en realidad
por dentro, volviendo a dejarse llevar por la escena. – Sí
le gustará, no tiene por qué saber..... siempre y
cuando aceptes. ¿Lo harás? ¿Por mí?
– hizo un gesto de inocencia tocando sus labios con suavidad
y logrando que el otro sonriera.
-Lo haré, vale la pena...... – contestó en
esos momentos, completamente hipnotizado por los gestos del pelirrojo.
El chico sonrió, cerrando los ojos y acercándolo
de nuevo, besándolo y sintiendo su mano bajar por su cadera.
De nuevo aquella sensación extraña, aquel lenguaje
incomprensible susurrado en su oído. De pronto no podía
mantenerse despierto.
Taiga se levantó en la arena y observó a su alrededor.
Miró a Nagisa pero estaba solo, se giró de golpe en
todas direcciones -¿Nagisa?! Nagisa! ¿Donde estás?!-
¿Por qué de nuevo estaba todo negro? Sintió
varios golpes de viento a su alrededor y voces –Nagisa…
El chico de pelo magenta se mordió el labio mirando a Kyo
y acariciándole la cara con una mano humedeciéndosela
un poco por las lágrimas -Te tienes que despertar…
porque estoy solo sin ti y tengo miedo…- se pasó la
otra mano por la nariz secándose un poco las lagrimas –y
si te vas, yo también me quiero ir porque ya estoy harto…-
apoyó la cara en la almohada junto a la de Kyo pasándole
un dedo por los labios –pero voy a esperar… todo el
tiempo del mundo hasta que te despiertes…- sonrió cerrando
los ojos de nuevo llorando. Incluso se había olvidado de
que había mas gente en el cuarto.
Taiga comenzó a escuchar los llantos de Nagisa y se giró
buscándolo. Alzó una mano al techo al verse de nuevo
suspendido como si no se encontrase en aquel extraño estado
de ingravidez. Se quedó observándolo y trató
de ir junto a el sin conseguirlo, desesperándose –Nagisa!
Estoy aquí!
- ¿Taiga? Taiga! – Nagisa lo remeció, sin mucha
consideración por lo que debía o no hacer, pero estaba
seguro de que le había hablado, lo había llamado.
– Taiga, te escuché, no te hagas el dormido. No tengo
mucho tiempo, deja ya.... –
Kyo abrió los ojos de nuevo, ahora sintiéndose sereno,
calmado. Alguien rodeó sus hombros cariñosamente.
- ¿Sly? –preguntó girándose pero sin
encontrar a nadie y recordando entonces. No estaba en aquella habitación
ni en ningún otro lado. Estaba en ese extraño sueño
¿no? - ¿Taiga? Taiga! – lo llamó para
ver si se le aparecía de nuevo. No le gustaban esas partes,
las partes en las que estaba solo y no había nada. –
Quiero despertar – murmuró de nuevo, súbitamente
sintiendo que caía vertiginosamente.
El chico en la cama movió la mano de forma rápida
como en un espasmo, volviéndola a dejar quieta.
Sly se quedó observando su mano como si se hubiera movido
aunque no muy seguro de ello, preguntándose si simplemente
lo había imaginado –Kyo…- le sujetó la
mano con fuerza –Kyo… ven conmigo…- lo llamó
de nuevo viendo que no se movía e imaginando que había
sido su imaginación. Se giró para ver a Nagisa que
hablaba con su hermano a pesar de que él no había
oído para nada a Taiga y bajó la cara apoyando la
mano del pelirrojo en sus labios mirándolo –…
te quiero
Taiga miró a su hermano desesperado y se pasó las
manos por la cara tratando de tranquilizarse, sonrió levemente
preguntándose si de veras podía escucharlo –Nagisa…
los gemelos son especiales… es por eso…- se llevó
la mano a los labios tapándose la cara hablando como si mas
bien pensara para sí –¿Me estás oyendo?
El moreno se quedó mirándolo sin saber qué
le estaba sucediendo. Sentía como si Taiga quisiese decirle
algo, lo sentía tan tangible como cualquier otra cosa, pero
no podía ser que se lo estuviera imaginando. Tal vez ya se
estaba volviendo loco de tanto desearlo. –Taiga, dime algo,
ya es la segunda vez que te escucho. Si no me dices nada, me van
a tener que internar – le sonrió a través de
las lágrimas. – Cuando despiertes, iremos a dar una
vuelta, a ese lugar que me mostraste. ¿No quieres? No te
preocupa que sea más rápido que tú, ¿verdad?
El pelirrojo intentó levantar la mano de nuevo, sin comprender
nada. Todo estaba oscuro de nuevo, pero no podía moverse.
Se sentía terriblemente cansado, ya sin esa sensación
de ingravidez a la que casi se había acostumbrado. Escuchaba
algo, alguien hablando pero no distinguía las palabras. Era
como si ahora todo estuviese lejos. Empezó a luchar con su
propio cuerpo, tratando de moverse, de decir algo al menos, cada
vez desesperándose más.
-Sí quiero…- Taiga lo miró sintiéndose
extrañamente cansado –Te estoy viendo… ¿no
lo entiendes? Estoy aquí… y te veo… y me veo
a mí… y a Kyo… y a Sly… y no entiendo nada…
esto está oscuro… y estoy cansado.
-Nagisa! Kyo se mueve! Se está moviendo… mira!- Sly
lo miró sonriendo aunque ni sabía si la gente se podía
mover en coma –Míralo! Se movió…Kyo despiértate…
El moreno alzó la vista así como estaba de concentrado
en su hermano. Estaba más asustado que nunca, pero no se
podía ignorar el grito de Sly. – Vendrán las
enfermeras..... – susurró, poniéndose de pie,
y dándole la vuelta a la cama, reacio a alejarse mucho de
su hermano. - ¿Estás seguro?
El pelirrojo continuaba esforzándose por controlar su cuerpo.
Entreabrió los ojos poco a poco, por fin, apenas divisando
unas siluetas difusas y volviéndolos a cerrar de nuevo.
- Kyo! ¿Kyo? .- lo llamó Nagisa, notando el movimiento
de sus párpados y observando que sus labios se movían
un poco como murmurando.
Taiga los observó nervioso, percatándose de que se
quedaba solo y un terror extraño le recorrió el cuerpo.
¿Y si él no se despertaba? Su hermano no parecía
haberle escuchado, así que aunque Kyo hubiera encontrado
un modo y en caso de que lo recordara, tampoco le serviría
de lo más mínimo, ahora se había quedado sólo
allí… Se acurrucó contra su propio cuerpo de
nuevo en aquella oscuridad, bajando la cara contra sus rodillas.
-Y tal vez haya que llamar a una ¿no?- Sly se levantó
y se sentó de nuevo decidiendo que no quería irse
–Kyo… ¿nos ves? Somos Sly y Nagisa…- sonrió
se pasó la mano por los ojos –Kyo…
- Voy a llamar a una enfermera – decidió el moreno,
entrando en acción, saliendo un poco de su estupor, aunque
no quería que les dijeran que tenían que irse. Salió
de la habitación, llamando una a gritos.
Mientras, Kyo seguía intentando abrir los ojos. Murmuró
a duras penas. – Estoy... cansado... Quiero....
El moreno entró seguido de una enfermera que le pasó
por enfrente enseguida, alzándole los párpados y examinándolos
con una pequeña luz, procediendo a examinar sus signos vitales.
- ¿Puedes oírnos? ¿Me escuchas? – le
sonó dos dedos delante del rostro para ver si reaccionaba,
ya que era sabido que los pacientes en coma a veces abrían
los ojos o realizaban algún movimiento involuntario incluso
en estado vegetal. Pero el pelirrojo se estremeció a pesar
de lo mucho que le costaba cada cosa. Y la mujer salió enseguida
en busca de un doctor.
Sly miró a Nagisa apartándose un poco de la cama
con él más que nada por dejarle sitio al médico,
aunque ya se temía que los iban a echar en cuanto llegara.
El hombre efectivamente les ordenó salir aunque sin comentar
nada al respecto de que estuviesen allí ya que el mismo había
sido informado
-¿Y cuando sabemos algo?- Sly se quedó parado reticente
a irse.
-Cuando sepamos algo… ¿eres un familiar?- preguntó
viendo su cara de hecho polvo.
-Soy el amor de su vida…- Sly se quedó mirando al
pelirrojo y el médico lo miró como estupefacto por
semejante respuesta
-Ya se les informará…- la enfermera los acompañó
a la puerta básicamente echándolos con una sonrisa
de comprensión y la cerró a su espalda.
- ¿Qué sucedió? – preguntó el
rubio apenas los vio salir, separándose de la pared en la
que estaba apoyado junto a Kyler.
- Kyo ha despertado... – murmuró el moreno sonriendo
un poco, porque lo alegraba aquello, a pesar de que le hubiera gustado
quedarse más con su hermano.
- Lo sabía! – exclamó el rubio, sonriendo instantáneamente
y abrazándolo, pasando a abrazar luego a Sly, emocionado.
Sly sonrió aunque aún no se lo creía mucho
y estaba como embobado. Se sentó en el banco al lado de Kyler
pensando en no moverse de allí hasta que saliera el médico
y le dijera algo.
El otro moreno se levantó acercándose a Nagisa y
pensando que seguramente él no estaba tan contento. Miró
a Kyler de pasada y el rubio siguió mirando al suelo con
las manos en los bolsillos –Y…¿cómo está
Taiga?
El chico de pelo magenta dejó de sonreír de pronto
mirando a Nagisa y pensando de pronto que no había tenido
mucho tacto, pero no podía evitar estar tan feliz.
Nagisa bajó el rostro, negando con la cabeza y murmurando.
– Aún duerme – como si con eso le quitase gravedad
al asunto.
Teki se puso serio también, inmediatamente, sonriendo luego
un poco. Así no lo ayudaban. – Se pondrá bien,
ya verás. Siempre le costó un poco más despertarse,
¿no?
Shin sonrió levemente mirándolo y lo abrazó
pasándole la mano por la espalda. Lo cierto es que era algo
muy extraño ver a Nagisa débil, mucho…. –Si
quieres, después me voy a tu cuarto cuando vuelvas ¿vale?
Sly se la pasa cagándose en todo por lo de su ropa hortera….-
preguntó por cambiarle un poco el tema
Sly sonrió pensando que cuando se había enterado
de lo de Kyo se había sentido imbécil por llorar por
haberse quedado sin dinero.
Nagisa sonrió ligeramente, asintiendo, sin querer admitir
del todo que no deseaba estar solo. – Ya le regalaré
un vestuario, por despertar a Kyo....
- No es necesario, se ve mejor desnudo – bromeó el
rubio sólo por mantenerlo sonriendo.
- Baka – lo riñó, aunque no con el mismo ímpetu
de siempre, claro.
Kyler le pegó una nalgada al otro rubio.
-Soy su príncipe azul… y eso que ni lo besé…-
Sly sonrió mirando al suelo y se levantó de nuevo
abrazando a Nagisa también con Shin que ya iba a soltarse
un poco incómodo –Mejor nos llevamos a Nagisa a nuestro
cuarto
-Vale…- Shin se soltó un tanto incómodo de
más ahora ya
- De veras, portarse mal trae sus recompensas – Teki se acercó
más a Kyler, rodeando su cuello con los brazos, incluso en
esa posición.
- Pero compórtense – Nagisa los riñó,
aunque extrañamente calmado, sin siquiera alzar la voz. Lo
cierto es que lo tranquilizaba estar rodeado de sus amigos. Al menos,
no lo dejaban pensar mucho.
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