| Capítulo 84- La Mejor Noche
Desde..... Siempre
Kyler se acomodó un poco mejor en el sofá reclinable
en el que le habían dado la opción de dormir para
poder permanecer con Teki y lo miró de soslayo inclinando
la cara. Abel se había acostado con él. Suspiró
terminando por levantarse y acostarse en la cama de Abel tanto si
les gustaba a las enfermeras como si no.
Sanji se levantó y abrió la puerta observando que
no hubiera ninguna enfermera en el pasillo. Se giró hacia
dentro de nuevo, vigilando que Kaiba siguiera dormido pero la presencia
de su madre le desconcertaba
-Sanji no deberías salir
-Shh!- el moreno cerró la puerta caminando silenciosamente
hasta el cuarto de Yûhi y entrando a hurtadillas hasta su
cama -¿Estás dormido?
- No....... – sonrió el chico, alegrándose
inmediatamente, aunque más se sentía como si estuviesen
de excursión en algún internado extraño.
Teki entreabrió los ojos, sonriendo al ver al rubio en la
otra cama. Y abrazando más a Abel contra sí como si
fuera un peluche.
-No hay quien duerma con la vieja de Kaiba observándote
en la oscuridad- se rió pasándose un dedo por la nariz
–Déjame un sitio… si después me cachan,
lo peor que puede pasar es que me manden a mi cama- levantó
un poco la sabana haciéndole gestos para que se echara a
un lado.
Yûhi se deslizó a un lado, riendo bajito y cubriéndose
la boca porque hasta donde sabía, Heizen sí estaba
dormido, y prefería no pensar que estuviese despierto en
la oscuridad en semejante posición de inanimado. –
Compadezco a Kaiba – le susurró de nuevo, girándose
de costado para verlo mientras entraba en la cama.
- De veras… qué tía más plomo, en esos
momentos me alegro de no tener viejos…- se rió sacando
un poco la lengua y alzando una ceja al notar que la cama hacía
ruidos –Creerán que te lo estás montando con
Heizen- se cubrió con las sabanas hasta el hombro mirándolo
reído como si sólo fuera una pillería sin más
y nada ocurriera. Al menos no quería pensar en nada que no
fuera “todo se va a arreglar y será como siempre”
- Shhhhhhhhh! No digas eso – se rió el chico, observándolo
a los ojos. – además no sé cómo le haría,
si no deja que lo toquen. Seguro me internan de nuevo.
-Pero deja que Abel lo bese…- susurró maldito riéndose
después –Abel se los liga todos con la cara de inocente…
y aún seguimos preguntándonos qué hicieron
tanto rato solos…
- Pero yo creo que Abel le gusta, y tienes razón. Pero se
liga a todos los inligables. – se rió, por su propia
palabra inventada. – Debe ser especial el niño. O a
lo mejor yo debería leerme sus mangas.
- Nadie es inligable… es sólo que algunos no sabemos
ligar y a otros les sale natural- sonrió mirándolo
a los ojos y apoyándose en un codo reposando la cara contra
el puño. Le pasó un dedo por el mechón que
tenía suelto echándoselo hacia la cara para molestarlo
–Quiero volver a casa… esto es una mierda… - suspiró
riéndose después.
- Y supongo que piensas que tú no sabes ligar..... –
le sonrió apartándose el mechón de nuevo, valiéndose
de ese gesto para que no le viera la cara en ese momento. –
Yo también pero... admito que es agradable que te traigan
la comida al cuarto sin que tengas que hacer nada.
Sanji lo miró a los ojos y se rió –Claro que
no sé… y tampoco creo que me interese, la verdad- le
echó el mechón delante de nuevo y se mordió
el labio para no reírse en alto y despertar a Heizen –Yo
creo que no es tan agradable tratándose de esta comida…
- Bueno, pero al menos no tengo que hacer nada, ni pagarla, aunque
cuando como contigo nunca pagamos igual. – el chico se rió
también abrazándose a él para sofocar su risa
contra su pecho.
-Shh!- se rió también sin poder evitarlo aunque más
le preocupaba que viniera una enfermera que despertar a Heizen que
probablemente como mucho se giraría en la cama y punto. Le
revolvió un poco el pelo acariciándolo para ver si
lo retenía abrazado a él un poco más aunque
fuera un tanto estúpido por su parte. Claro, que tampoco
presumía de su gran uso de las neuronas para según
que cosas –Si mañana me dan el alta me quedaré
aquí… en calidad de familiar… aunque no lo sea-
se rió después pensando que no lo era y se notaba.
- Hazlo, al fin y al cabo, es como si lo fueras..... supongo. –
murmuró, aunque no lo veía del todo así claro,
pero eso era otra cosa. Fuese como fuese, no se sentía tan
cerca de nadie como de Sanji. – Eso, si no prefieres pedirle
a la mamá de Kaiba que te adopte y así te puedes quedar
con ellos – se rió de nuevo imaginándose la
molestia que eso significaba para Sanji.
-Que te adopte a ti- se rió espantándose con sólo
tratar de imaginarse un día en esa casa –A mí
ya me llega con que me eche la bronca por haber llevado a Kaiba
a un sitio tan peligroso… qué coñazo…
hostia… es verdad, que Sly se ha quedado sin nada… debe
estar hecho mierda…
- Cierto, pero ¿no has sabido nada de él, o sí?
Porque como ayer te atraparon..... – murmuró pensativo,
susurrando luego. – Oye, ¿qué tal si nos vamos
a dar una vuelta a ver si lo encontramos? Es de noche, habrá
menos gente – le plantéo, meditando en que podía
funcionar tanto a su favor como en su contra dependiendo de por
donde pasaran.
-Por lo que he visto, hay enfermeras en cada cruce de plantas…
aunque aún así podríamos intentarlo…
te digo que lo peor que puede pasar es que nos manden al cuarto
de nuevo- se separó de él para enderezarse un poco
más en la cama apoyándose contra la pared –Aunque
igual si mañana me piro podré visitarlos… en
el horario de visitas cualquiera puede ir… salvo en el caso
de Taiga… claro.
- Salvo en el caso de Taiga........ – murmuró el chico
entristeciendo un poco. – No sé, tal vez deberíamos
pero no quiero pasar el resto de la noche solo. Bueno, ya sabes....
– susurró, mirando de soslayo la cama del otro chico.
-Ya… yo no quiero volver a casa sin ti…- se pasó
las manos por el pelo cruzando los brazos contra la pared y reposando
la cabeza en ellos un tanto más erguido en el colchón.
Lo miró de soslayo y sonrió levemente, bajó
la vista a los pliegues de la sábana –Taiga se pondrá
bien… eso seguro… una enfermera me dijo que a veces
ocurre por el shock… pero que sólo dura unos días…
- Sí, seguro es eso. Y si dentro de unos días no
pasa nada, lo llevamos a la muralla y seguro no se nota la diferencia-
intentó bromear para aligerar la situación, tomándole
la mano entre las suyas. Ahora sólo recordaba aquella sonrisa
extraña que le había dirigido Taiga el otro día,
supersticiosamente deseando que pensar en esa sonrisa lo mantuviera
bien.
Sanji se rió por lo bajo y lo miró de soslayo –Nagisa
nos gritaría… pobre, está fatal, pero es normal,
yo procuro pensar que no va a pasar nada y no comerme mucho el tarro
con eso, pero no es como que él pueda pensar en otra cosa
me imagino… - le acarició una mano mirándola
-¿Y no quieres saber de Shin?
- Por supuesto que sí, pero igual , no vale la pena preguntar,
sólo gastas saliva con esta gente... – alzó
la mirada cambiándola de nuevo. – Y ¿tú,
Sanji? ¿No quieres saber de Kyo?
-Claro… seguro que está con Sly, en el mismo cuarto…-
pensó ilógicamente como si fueran a preguntarle a
un herido en qué cuarto quería que lo metieran. Empezó
a sentirse un tanto incómodo y apartó la mano de las
de Yûhi aunque no de forma brusca, para buscar el agua y la
cogió bebiendo un trago nervioso –Yûhi…
estoy un poco celoso…- sonrió aunque sin mucho convencimiento
mientras cerraba el tapón.
- ¿Celoso? ¿Tú? ¿Por qué? –
el chico de cabello castaño se sentó totalmente en
la cama, observándolo sorprendido y luego de unos segundos,
malinterpretando las cosas de nuevo. – No me digas que estás
celoso de Sly.... No creo que tengan ese tipo de relación.
-De Sly… claro…- se golpeó el pecho con la palma
de la mano sin ningún motivo, pero sentía como si
eso lo tranquilizara –Kyo es muy guapo y muy agradable…
y es un salido… eso bueno, para aguantarme a mí…-
se rió mirando a las sábanas aunque sabía que
estaba un tanto rojo y le quemaban las mejillas. Claro, que no era
por lo que decía.
- Pero ya te dije, no creo que tengan ese tipo de relación-
sonrió con algo de tristeza ahora que no lo miraba notando
lo rojo que se ponía con sólo pensar en él.
– Y menos vas a estar celoso porque tal vez compartan el cuarto
de un hospital.... – dejó escapar una risita encubridora
y se giró en la cama, recostándose.
Sanji lo miró desde arriba pensando en que no comprendía
nada o aún peor y lo que no quería asimilar…
¿es que se estaba haciendo el loco? Tragó saliva y
se quedó apoyado en la pared –No te hagas el loco conmigo,
no te sienta…- susurró mirando adelante.
- ¿De qué hablas? – se giró de nuevo
observándolo en la oscuridad. - ¿Acaso crees que sé
algo o....?
El moreno suspiró con fuerza mirándolo a los ojos
–Estoy celoso de Shin… ¿es que estás ciego?
Joder… de veras, Yûhi… eso sí que no lo
soporto…
- ¿Por qué? No me estoy haciendo el loco, Sanji.
Te juro que no lo sabía. – lo miró directamente
sentándose de nuevo. – Sabes que no voy a dejarte.
Lo sabes ¿verdad?
Heizen se giró en la cama, por fin decidiéndose a
pararse y encaminándose silenciosamente hacia la puerta,
como si fuera invisible, pero sin tanta suerte, claro.
- ¿Heizen? ¿a dónde...? – empezó
a preguntar su compañero de habitación, siendo interrumpido
antes de que pudiese escabullirse del tema.
- Voy afuera un rato, necesito caminar. – sentenció
el moreno, saliendo de la habitación y cerrando la puerta
tras de sí. Era obvio que esos dos necesitaban conversar
y también era obvio que no iba a ser una conversación
corta. Por su parte, si tenía suerte a lo mejor no lo notaban
hasta que decidiera regresar y tal vez fuera una buena oportunidad
para ir a ver a Abel, aunque ya sabía que estaba bien.
Sanji miró hacia la puerta pensando que seguro que estaba
hasta las narices de que estuviesen hablando y no lo dejasen dormir
y se rió aún y en aquella situación tan desagradable
para él. Lo miró serio de nuevo al pensar que tenía
que seguir con aquello porque aquel silencio era aún más
incómodo –No me vas a dejar…- lo miró
a los ojos pensando que ya comprendía lo que sucedía
–pero al menos dime algo al respecto… - se rió
mirando hacia la ventana aunque desde luego no era que estuviera
muy contento.
- Decirte.... ¿qué? Ya deberías saberlo –
le contestó sonriendo también como si compitieran
para ver quien podía fingir más y ahora sí
haciéndose el loco. - ¿Sabes por qué fui al
pub la noche que estabas con Kyo? No me sentía bien sin ti.
También estaba.... celoso – confesó, bajando
la cara y poniéndose rojo, sintiendo que estaba confesando
demasiado y que no le salía bien el acto.
-¿Por qué?- Sanji se giró para mirarlo a los
ojos sintiendo que de nuevo estaba insistiendo demasiado y sabiendo
que después vendrían mil preguntas que no habían
dejado de apilarse en su mente -¿Te gusto? Dime la verdad,
y si no te gusto, no pasa nada, ¿comprendes? Seguiremos siendo
amigos y ya está… pero por favor…- lo miró
a los ojos incluso algo cabreado por adelantado aunque eso no tuviera
nada que ver con el chico –no me digas que sí por…
yo qué sé… si vas a decirme que te gusto que
estés seguro.
El chico alzó sus ojos aquamarinos hacia los de Sanji, estudiando
su rostro, sin creerse lo que estaba escuchando. Era como si hubiera
muerto en ese accidente e ido directo al cielo, pero le daba miedo
emocionarse por un malentendido. Aún así, no podía
controlarse. - ¿Qué estás diciendo, Sanji?
¿Quieres decir que te gusto...? Es que..... tú no
me gustas. No, más bien, estoy loco por ti, amo... cada cosa
acerca de ti. No podría estar más seguro así
me cayera un rayo ahora mismo. – se calló de pronto,
preguntándose si no estaba yendo demasiado lejos. Y ¿qué
tal si sólo quería saberlo y no le correspondía?
-Te gusto…- se rió bajando la cara y apoyando las
manos en el colchón levantándose y abrazándolo
contra él, besándolo profundamente y acariciándole
el pelo. Se separó un poco respirando con fuerza mientras
lo miraba a los ojos y lo besó de nuevo pasándole
las manos por la nuca. Lo apartó un poco sujetándole
la cara con las manos para que lo mirase a los ojos y pensando de
nuevo en todo lo que necesitaba saber y no le salía
- ¿Tú....?-el chico le sonrió aún sin
poder creérselo del todo. – Creí que te gustaba
Kyo.
-Pero te lo dije mil veces… que sólo me gustaba…-
le apoyó las manos en los hombros bajando la cara -¿entiendes?
No podría soportar de nuevo lo mismo… y jamás
pensé que te gustase, no hacías más que empujarme
hacía Kyo ¿no? Y yo no quería que me gustases,
pensaba que sería lo peor…pero no soportaba verte con
Shin… no lo soporté… soy cobarde… aún
tengo miedo… ¿estas seguro Yûhi? Ya sabes que
soy un salido ¿verdad?- lo miró a los ojos de nuevo
–y el tamaño de mi polla ¿eh? ¿Seguro
que no te molesta eso? Y soy un celoso de mierda… y un posesivo…
¿estás seguro de que te gusto?
Yûhi se echó a reír tanto por la gracia que
le estaba haciendo como por lo feliz que estaba. – No me molesta
nada. De tu polla tengo como mil fotos ya, ¿no? La he estudiado
bastante – confesó, enrojeciendo por lo que estaba
contestando. – Y estoy seguro, ya te lo dije. Sólo
te empujaba hacia Kyo porque creía que te haría feliz,
que sólo lo negabas porque tenías miedo. Y me moría
cada vez que pensaba que estabas con él. Yo..... también
te dije lo que te dije sobre Shin porque creí que sería
lo mejor.... tratar de interesarme por alguien más. En realidad,
anoche, cuando hablaba con Shin.... ¿de qué crees
que le estaba hablando? Hasta creo que lo aburrí.
Sanji se rió casi sin creérselo totalmente rojo y
lo rodeó con los brazos por la cintura. Estaba deseando tocarlo
pero se contenía -¿Por qué nunca me dijiste
nada?- acercó sus labios a los de Yûhi besándolo
varias veces de forma superficial y mordiéndole un poco el
labio después –Ya, ya sé por qué…
no me lo digas… además es mi culpa ¿verdad?
Porque soy un salido y siempre estoy haciendo comentarios…
no más comentarios… ¿de acuerdo? Lo siento…-
apoyó los labios contra los suyos de nuevo rozándoselos
con suavidad.
- No quiero que cambies..... – le susurró el chico,
cerrando los ojos, y sintiendo sus labios contra los suyos, como
si estuviera en un sueño. – Y no es por eso, por si
no te has dado cuenta.... tampoco soy un santo precisamente. Pero
pensé que no me veías de esa manera y que no querrías
volver a enredarte con un amigo. – abrió los ojos mirándolo
directamente, por primera vez sin reprimir nada de lo que sentía.
-No quería verte de ese modo… y tenía miedo…
pero ¿Qué más da eso ya? Taiga me matará
cuando lo sepa… tras que no me dejaba en paz ayer por la noche
para que te lo dijera… no soporto sus miradas de “lo
sé, a mí no me engañas” porque lo sabe…
y es lo peor…- se rió pensando en que necesitaba hablar
con él y se sentó en el borde de la cama de nuevo,
acostándolo con una mano y mirando sus ojos –Ahora
aún tengo más ganas de volver a casa…
- Así que Taiga sabía.... – sonrió imaginando
el por qué de la sonrisa ahora y dejándose recostar,
halándolo con él. – Yo también. Además
utilizaré el accidente a ver si así les doy lástima
y me dan trabajo.
-No sé si sabía antes de la fiesta… porque…
bueno, pero ese día desde luego que sí…- sonrió
mirándolo y pasándole la mano por el pelo apartándoselo
de la cara –Me dijo ¿qué te pasa? Y yo, Yûhi
es lo que me pasa… estaba cabreado…- se rió hundiéndose
más en el colchón –Ahora te voy a ver con el
modelito de estar en casa y más…- lo miró a
los ojos sonriendo y jugando con su pelo –Mejor dicho menos…
- Vale, menos – se rió acomodándose. –
Pero yo también te voy a ver a ti, aunque nunca andas censurado.
– de nuevo rió, pensando en que las pocas partes que
no le había visto no eran las censurables para nada.
Sanji se rió metiéndole la mano bajo la camisa del
hospital acariciándole la espalda sin poder dejar de mirar
sus ojos y sus labios. Lo aproximó más a él,
lamiéndole los labios y besándolo, deseando no estar
en ese hospital. Sonrió al notar su propia erección
contra el cuerpo de Yûhi -¿Gomen?...- se rió
un poco rojo aunque no se notaba en aquella penumbra –Mañana
tendrás que besarme… para que me lo crea.
- Será lo primero que haga apenas te acerques – le
susurró igual de rojo, dejando escapar la risa luego, sin
saber por qué susurraba tanto si ya Heizen ni estaba. –
No gomen, es que si no pasa eso, no te lo creo.
-Me siento idiota…- miró abajo y lo atrajo contra
su pecho como tenía por costumbre –y no puedo dejar
de sonreír… Además sé que no dormiré
en toda la noche… y aún así es la mejor noche
desde… siempre…- lo abrazó más besándole
el pelo y apreciando el olor de su cabello –Duerme…
- ¿Y te crees que yo sí puedo? Baka – le protestó,
pero sin separarse claro. – No es posible que te sientas más
idiota que yo.
-No… pero sólo porque además me siento otras
cosas…- se rió bajándole la mano a las nalgas
sobre la ropa y se las apretó notando un calentón
y sonrió volviendo a acariciarle la espalda bajo la ropa
–Duérmete… que si no… acabaremos mal…
- Vale, pero conste que sólo lo hago porque me quieres violar.
– se rió, enrojeciendo y pensando en lo distinto que
se sentía hacer esas bromas ahora. Pero no podía parar,
estaba demasiado feliz. Cerró los ojos murmurando. –
Sanji, si luego me despierto y descubro que estaba soñando,
te voy a meter una patada aunque no te enteres de nada.
-Vale- se rió rozando la nariz contra la suya y besándole
los labios de nuevo –Seguro que hasta Heizen sabía
y por eso se fue…
- Seguro, o en definitiva, se dio cuenta de que no iba a poder
dormir... – se rió también, abrazándose
a él completamente.
Continúa Leyendo
|