| Capítulo 83- The Lost Ones
Kyler salió del ascensor. Lo cierto es que estaba un poco
mareado de la prisa que se había dado para todo, suponía
que no se encontraba tan bien después de todo. Se llevó
la mano a la frente recorriendo el pasillo y mirando los números
de las habitaciones.
Yûhi bajó el rostro, agobiado, y sacudió la
cabeza, notando cómo los mechones desechos de lo que el día
anterior había sido su trencita, caían a un lado de
su rostro. Se los colocó tras la oreja,, dándole ánimos
a Sanji y a sí mismo, y tal vez incluso a Heizen, nunca sabía
lo que pensaba. – Bueno, pero Taiga es muy fuerte, estará
bien. A ese nunca lo afecta nada.
Heizen suspiró, no tan seguro de eso, pero sin decir nada,
sólo cruzándose de brazos.
Teki se apoyó contra la pared algo mareado, pero enderezándose
enseguida, no le fueran a decir que regresara a su habitación.
Observó los pasillos preguntándose en qué dirección
seguir y planteándose de donde había venido Sanji.
Apenas había pasado unas cuatro puertas más cuando
reconoció al rubio allí de pie, como buscando algo.
Se acercó, sonriendo, reprimiendo las ganas de hacer algo
que pudiera llamar la atención hacia ellos, susurrando. -
¿Estás perdido?
Kyler lo miró a los ojos aliviado de ver que estaba bien
y lo sujetó por la cintura en parte porque él mismo
estaba mareado -¿Ya puedes salir de la habitación?...
– susurró sonriendo al ver que no llevaba lentillas
y era algo extraño.
- No... pero necesitaba verte. – sonrió observándolo
y pasándole las manos por el rostro. – Y ¿tú?
Ya estás hasta vestido. A lo mejor el inmortal eres tú.
-Estoy mareado… en realidad he firmado el alta voluntaria
porque no quería quedarme ahí encerrado un día
entero más sólo por haber tragado humo…- suspiró
observándolo y bajando la cara para besarle los labios con
suavidad. Le mordió el labio inferior apenas un segundo sin
poder evitarlo –Pero vamos a dentro de tu cuarto no quiero
que me echen.
- Vamos, Abel está conmigo. – le advirtió aunque
tampoco estaba muy preocupado. Sabía que Abel comprendía
ciertas cosas. – No sabemos acerca de Sly ni de Kyo aún.
Supongo que tú tampoco sabes nada.
-No sé nada, pero puedo enterarme- aseguró entrando
en el cuarto del rubio –Está dormido…- susurró
corriéndole la cortina sólo a la mitad preguntándose
si un crío se asustaría al despertarse y ver tan sólo
una cortina -¿Y los demás? ¿Taiga?
- No despierta aún, lo tiene en cuidados intensivos –
le contó, bajando un poco la cabeza y sujetándose
los brazos como si tuviera frío. – En realidad, pensaba
escaparme luego para ir a ver a Nagisa. Debe estar devastado.
El rubio no dijo nada, permaneció observándolo y
lo rodeó con los brazos preguntándose si se podía
hacer algo más que esperar en ese caso –Será
mejor ir con Nagisa…Vamos, te llevaré con él
e iré a ver si averiguo algo…
Taiga sintió algo extraño de nuevo, como si lo anterior
hubiera sido un sueño. Recordaba cosas vagas acerca de una
explosión y su hermano, como si acabara de despertar –Nagisa!-
de nuevo estaba suspendido en el aire, pegado al techo, pero la
distancia hasta su cuerpo no era normal. Era como si aquel techo
fuera sumamente alto. Pero aquello era un hospital, tenía
tubos y estaba conectado a una máquina, sólo podía
sentir una angustia insoportable. En la cama de al lado estaba el
pelirrojo –Kyo…- trató de acercarse a él
como si intentar hacerlo a su cuerpo le diera escalofríos
pero no podía alcanzarlo. Era extraño pero si se volteaba
todo parecía negro aunque lleno de luces, se preguntaba si
Kyo también podía ver aquello, e incluso si estaba
allí en esos momentos del mismo modo. Quería encontrar
a Nagisa pero no podía moverse de donde estaba.
El pelirrojo escuchó su nombre, sin saber de donde provenía.
Sentía que llevaba siglos allí, pero no tenía
noción del tiempo. Y así mismo llevaba tiempo observando
aquellas luces sin moverse de lugar, porque observar su cuerpo inerte
de esa manera y el de Taiga, no era divertido. No era nada divertido,
y de todos modos, nada cambiaba. - ¿Taiga? – llamó
porque le parecía su voz, aunque eso era imposible si estaba
allí abajo, ¿no? Pero claro, era un sueño,
y los sueños no tenían por qué tener sentido.
El moreno se sintió de inmediato angustiado con una extraña
sensación entre alivio y miedo, un miedo extraño que
no podía explicar –Kyo…- se sintió como
impulsado hacia aquel vacío negro de luces parpadeantes y
sujetó la mano del pelirrojo sintiendo entonces su tacto
extraño, como amplificado. Incluso la misma imagen de Kyo
era extraña… se veía… como si no fuera
humano.
-No! – al principio sólo sintió el contacto,
sobresaltándose y por fin pudo distinguirlo. Parecía
rodeado de luz. Le sonrió halándolo porque no creía
que debían ir allá, tenía un extraña
sensación. – Quédate....... – susurró
como si alguien pudiera escucharlos, pero sentía que cada
sonido resonaba en aquel vacío produciendo ecos eternos.
-¿Qué es esto?- preguntó observando también
hacia la oscuridad como hipnotizado por las luces que centelleaban
de colores. Lo observó de nuevo abrazándolo y notando
su cuerpo extrañamente caliente y tangible aunque no lo había
creído así al verlo -¿Qué sucede? Estamos
en coma… ¿es eso? Necesito estar con mi hermano, tiene
miedo.
- No.... es un sueño, tiene que ser un sueño –
murmuró el chico aún aferrándose a aquello
a pesar de su miedo. O más bien, debido a su miedo. –
Siento.... que si vamos allá, no despertaremos más.
Sigo intentando despertar. Pero tú no estás aquí
realmente, sin embargo es tan real....
- Claro que estoy aquí, estoy aquí y lo he estado
todo este tiempo… esto es real…- el moreno lo miró
apartándolo un poco de él para verle la cara -¿No
lo has escuchado nunca? Esa gente que sufre un accidente y ve sus
propios cuerpos desde arriba… tiene que ser algo así…
tengo que llegar a mi hermano… tengo que encontrarlo…
tengo que volver a mi cuerpo…- se quedó callado de
pronto comenzando a escuchar voces y ruidos de nuevo. Se tapó
las orejas tratando de tranquilizarse consciente de que cuando se
asustaba incrementaban llegando incluso a desaparecer cuando estaba
tranquilo.
- Sí, pero no quiero que sea real, no quiero morirme aún...
, se llevó las manos a la cabeza sintiéndose extraño,
como si las cosas fueran más oscuras ahora. Alguien estaba
diciendo algo, no estaba seguro, no entendía nada. Se aferró
a los brazos de Taiga por un momento sintiendo que se alejaba y
mirándolo a los ojos asustado.
El moreno lo sujetó al notar el agarre y lo miró
a los ojos respirando agitado –No vamos a morirnos, vamos
a salir de… de aquí ¿puedes escucharlos? Las
voces de otras personas- se giró a su alrededor observando
otros cuartos como si las paredes no existieran y mirando a más
personas ingresadas en aquella planta preguntándose si eran
sus voces.
El pelirrojo asintió, tratando de respirar calmado y pensando
en que no necesitaba respirar en realidad si de veras estaba sucediendo
aquello. – Espera.... lo he escuchado. Puedes viajar a donde
quieras ¿no? Podemos buscar a Nagisa y a Sly y.... –
empezó a contarlos uno por uno aunque no hacía falta,
pero lo ayudaba a mantenerse centrado.
-¿Qué es eso?- el moreno lo miró confundido
porque eso sí que ya no sabía de qué se trataba,
simplemente se acordaba de aquello de poder verse a uno mismo tras
sufrir un accidente, de pronto recordaba aquello del túnel
y la luz al fondo, pero no era eso, no era lo que estaba sucediendo
–No nos separemos… ¿de acuerdo? No me sueltes…
por nada… creo que lo primero es que nos tranquilicemos un
poco… - pero realmente no se creía muy capaz sin saber
donde estaba Nagisa, aunque sí sabía que tenía
miedo, lo sentía.
El chico asintió, logrando esbozar una sonrisa a duras penas,
intentando volver a su estado normal. – Claro, de todos modos,
entrar en pánico no ayuda. Ya lo intenté un par de
veces.
Taiga le sonrió levemente y acabó por reírse
suavemente como siempre –No sé… tal vez, nos
despertemos solos y todo vuelva a la normalidad ¿no crees?-
sonrió levemente –Hay cosas que necesito hacer…
qué estupidez…
- Yo también. – le sonrió más tranquilo
a pesar de lo extraño que era todo. – Oye, ¿crees
que si piensas en la persona que quieres ver, vayas hacia ella?
Somos los niños perdidos – se rió, pensando
en lo cursi que sonaba todo eso, pero no tenía idea de qué
más hacer. Ni siquiera sabía si debía separarse
de aquella habitación.
-Levo todo el rato pensando en Nagisa y no ha funcionado…-
sonrió alzando una ceja –Tl vez debamos ir hacia allí
dentro… o tal vez no sea buena idea…- se giró
a ver aquella oscuridad de nuevo y las luces de colores que incluso
se movían a diferentes velocidades –Deberíamos
poder volver a nuestro cuerpo… eso es lo que deberíamos
hacer…
- Pero no puedo. Cada vez que lo intento, sólo... me empuja
más y más. Casi parece que no me quisiera –
dejó escapar una breve risa nada alegre y miró hacia
las luces de nuevo. – Tengo miedo, de que vayamos allá
y no volvamos, que no volvamos a ver a nadie.
-No vamos a morirnos…- aseguró aunque no tenía
ni idea, simplemente era su deseo de vivir el que hablaba –Vamos…-
le apretó un poco más la mano llevándolo con
él hacia la oscuridad –Tal vez soy un fantasma que
ha venido a engañarte y llevarte hacia donde no debes…-
sonrió y lo miró a los ojos –No es verdad.
- Claro que no es verdad. – le sonrió el pelirrojo.
– Con lo bien que imitas a Taiga, si de veras quisieras engañarme,
al menos di que me amas o algo.... No es divertido si no.
-Te amo- lo miró a los ojos serio y luego se rió
suavemente avanzando hacia la oscuridad de golpe y escuchando los
sonidos aún más amplificados, gritos y voces por todas
partes, risas, llantos, le apretó la mano y lo miró
sonriendo de nuevo –No pasa nada, la gente está asustada…
es eso, seguro… - las luces pasaban en torno a ellos rápidamente,
podía sentir incluso el flujo de aire rozarlos.
- No como nosotros – bromeó, por supuesto observando
las luces pasar y preguntándose si serían otras personas.
Pero ¿por qué podía ver a Taiga bien, entonces?
No entendía nada. Las cosas parecían estarse acelerando
por momentos.
-Yo ahora estoy bien…- el moreno lo observó apretándole
un poco más la mano –Es como un sueño psicodélico…
como estar fumado- se rió suavemente observando las luces
moverse de un modo incluso histérico y las voces apenas ya
podían comprenderse
- A Sly le encantaría entonces. – se rió, tratando
de relajarse a ver si al menos podía disfrutar ya que no
tenía otra opción. – Y tú debes de estar
acostumbrado. ¿Puedes escuchar esos sonidos? No las voces....
– le preguntó simplemente por saber si no se lo estaba
imaginando.
-No los escucho… ¿Qué es lo que oyes? Yo sólo
oigo voces… aunque ahora casi no las comprendo- notó
cómo se le hundían los pies en aquella oscuridad en
la que ni siquiera había suelo y los levantó tratando
de salir. Sintió que se alteraba de nuevo y trató
de correr hacia donde estaban antes pero ahora todo tenía
el mismo aspecto de oscuridad densa y él se estaba hundiendo.
- ¿Qué sucede? – Kyo se sujetó con más
fuerza al moreno, notando que él también se hundía.
- ¿No lo escuchas? Es como.... música, pero no realmente.
- le parecía hermoso, pero aún así lo aterrorizaba.
Más que nada porque cada vez lo escuchaba más claramente
y no veía nada a su alrededor que pudiese estar produciendo
aquel sonido. Se abrazó a taiga susurrando esperanzadamente.
– Tal vez estemos regresando.....
El moreno no le contestó, demasiado agobiado con tratar
de salir, pero si se agarraba con las manos sólo se hundía
más en aquel vacío que parecía pesar y oprimirle
el cuerpo –Me ahogo…- susurró sin soltarlo pero
tratando de moverse hacía arriba aunque sus piernas parecían
pesar ahora lo suficiente como para que le fuera imposible moverlas.
Levantó la cara tratando de salir pero se vio completamente
sumergido en aquello.
- Taiga! No te vayas, no me dejes solo! – le gritó
Kyo tratando de mantenerlo allí, de nuevo aterrorizado. Empezó
a mover las manos en aquella negrura intentando asirlo mejor, pero
no encontraba nada a pesar de poder ver su rostro. Èl había
cesado de hundirse.
El moreno se levantó de nuevo como si hubiera estado dormido,
una vez más la misma sensación angustiosa, espejos
a su alrededor por todas partes, la música como si fuera
una cajita de joyas. Se sentó en el suelo tapándose
los ojos con las manos y dejando escapar una risa un tanto desesperada.
Observó a su hermano en el reflejo de cada espejo moviéndose
con sus movimientos… se levantó observándolo
como fascinado posando la mano en el espejo pero sólo encontró
su propio reflejo de nuevo y se giró nervioso en torno a
sí mismo –Kyo!
- Taiga! – el pelirrojo lo llamó ya sin poder verlo,
extrañamente sentándose allí donde estaba,
recogiendo sus piernas y escondiendo su cara entre ellas. No podía
más. –No quiero, no quiero quedarme aquí –
tembló, desesperado.
Taiga lo escuchó perfectamente casi como si la voz rebotase
en aquel pequeño espacio de espejos. Se echó atrás
para golpear uno de los espejos con la parte metálica de
la bota y el espejo se resquebrajo abriéndose y sangrando.
De nuevo el reflejo de Nagisa, se llevó las manos a la raja
de su cara y bajó la vista observándolas ensangrentadas
–¿Nagisa? Nagisa!!- Taiga se apoyó en el espejo
de nuevo como tratando estúpidamente de mantenerlo unido
pero este se partió y los demás uno tras otro como
si se tratase de un dominó. Lo escuchó llorar como
si estuviera envolviéndolo el sonido y se giró en
torno a sí mismo sin ver más que aquella negrura y
Kyo al fondo.
- ¿Taiga? – el pelirrojo alzó el rostro, sin
comprender por qué ni cómo estaba allí de nuevo,
pero se sentía aliviado. Se puso de pie moviéndose
rápido para llegar a él, y notando que no podía
acercarse. Sentía como una barrera invisible. – Taiga,
¿me ves?
Nagisa se sentó en la cama súbitamente, seguro de
haber escuchado la voz de su hermano. – Taiga?! Taiga....
– susurró, sollozando de nuevo, sin comprender. Pero
estaba seguro de que no lo había imaginado. Casi salta de
la cama, cuando la puerta se abrió, convencido de que su
hermano aparecería por ella, pero quienes entraron fueron
teki y Kyler.
El rubio se acercó enseguida, murmurando. – Sanji
me dijo – y abrazándolo contra sí, sentándose
a su lado.
Kyler se paró en la puerta pensando que debía dejarlos
solos y ni siquiera se sentía cómodo allí –Iré
a ver si pueden hacerme algún favor…- murmuró
antes de salir por la puerta de nuevo para dirigirse a hablar con
el médico una vez más, sonrió al pensar en
lo “agradable” que había sido antes.
Taiga se quedó parado sin poder escuchar a Kyo aunque sí
lo veía y le parecía haber escuchado a su hermano.
Claro que por la misma regla de tres también acababa de verlo
–Nagisa!- le gritó de nuevo sin moverse del lugar observándolo
junto a Teki llorando, el corazón pareció darle un
vuelco –Nagisa!!
- Gracias.... – Teki sonrió hacia la puerta ya, apretando
más a Nagisa contra sí. El chico no parecía
poder hablar por el momento, sólo lloraba. – Está
bien, seguro que se va a recuperar. Kyler va a preguntarle al doctor,
a lo mejor a él le digan algo más.
- Tengo miedo.... Lo escucho... escucho su voz llamándome.
– Nagisa contuvo sus sollozos por un momento tratando de controlarse,
pero le era imposible. – Sé que me necesita....
- Taiga! Taiga!!!!!!! – el pelirrojo empezó a golpear
aquella barrera tan sólida como una pared, intentando romperla,
pero sus manos resbalaban como si no hbiera nada más que
aire. Sin embargo, cada vez que intentaba dar un paso adelante se
encontraba con ella de nuevo.
El moreno escuchó retumbar y miró hacia Kyo. Se movió
hacia él y volvió atrás sintiendo que se hundía
una vez más –No puedo! Me hundo! ¿Me oyes?-
lo veía abrir la boca aunque no lo escuchaba, como si estuviese
encerrado en algún tipo de campana.
- ¿Qué?! Taiga!!!!!!!!! – el pelirrojo, echó
atrás, corriendo con todas sus fuerzas contra la barrera
y logró traspasarla por fin, pero contrario a lo que esperaba,
no se encontró con el moreno. En su lugar, estaba en un salón
enorme, como de fiesta, había gente por todos lados, pero
no parecían prestarle atención. Se giró hacia
donde había estado la barrera pero ahora por más que
caminaba hacia allá sólo veía lo mismo. Era
como si ese salón fuera eterno.
-Kyo! Kyo… joder…- el moreno se agacho sentándose
de nuevo y tratando de pensar en él, necesitaba ir con él,
tenía que estar con él y no conseguían estar
juntos ni más de dos segundos.
- ¿Taiga? Taiga, ¿estás por aquí? –
El chico trató de calmarse, buscando, aunque nada tenía
sentido. ¿Cómo demonios acababa en una fiesta? Y para
colmo, una fiesta a la que jamás sería admitido en
la “vida real”. Todo era demasiado lujoso, demasiado
perfecto.
El moreno se levantó de una de las sillas de madera tallada
y se aproximó a él, extrañamente llevado por
aquello como si perteneciese aquel delirio. Le sonrió extendiendo
la mano hacia él entre la gente que comenzaba a bailar tapando
la visión del pelirrojo por momentos. Ni siquiera se percataba
de que él parecía estar en una fiesta de siglos atrás
y Kyo en un ambiente actual.
El chico empezó a caminar hacia él, sorprendido,
aunque tal vez, no debía sorprenderse tanto. Taiga parecía
estar tranquilo en cualquier situación, pero esto... Igualmente
y sin saber por qué, le extendió la mano, sintiendo
cómo lo rodeaba por la cintura y empezaban a bailar sin motivo
alguno. La misma habitación parecía moverse en torno
a ellos, siempre era antigua en donde Taiga se parase, pero permanecía
igual del lado de Kyo.
-Has venido… con lo tarde que es, pero finalmente has llegado-
sonrió y dejó escapar una risa suave abrazándolo
mientras bailaban, envueltos entre aquellas personas que cambiaban
una y otra vez dependiendo de donde se encontrasen –Te estaba
esperando.
- ¿De qué hablas? ¿Dónde estamos? –
el chico se rió nervioso, aún así, sin poder
evitar bailar y girar una y otra vez, como si fuera lo más
natural del mundo. – Eres Taiga, ¿verdad? Sí
lo eres........
-No… Nagisa… pero he estado haciendo ejercicio…-
se rió burlándose y girando más y más
rápido apretando su mano suavemente –Estamos en tu
fiesta… ¿a qué juegas? Creía que no vendrías…
¿has visto la lámpara? Han prendido más de
cincuenta velas en ella… - echó la cabeza hacia atrás
sin detener aquel baile, la música parecía sonar acelerada
pero la orquesta en aquella escena antigua tocaba calmada.
- ¿Mi fiesta? ....... – Kyo lo observó confundido,
mirando a su alrededor, notando que súbitamente todos los
miraban como si fueran lo más importante allí. El
chico giró el rostro, apoyándose en el pecho del moreno.
- ¿Recuerdas donde estábamos antes?
-Yo estaba aquí esperándote… - se detuvo y
la música cesó de pronto. Le pasó la mano por
el pelo y la apoyó en su cuello observándolo –Y
no sé donde estabas tú… pero has llegado muy
tarde- comenzó a bailar de nuevo y la música siguió
alzándose en el aire. La gente que se había detenido
bailaba de nuevo, como si se tratase de una caja musical que cuando
se cerraba, se detenía de inmediato y al abrirla, seguía
como si jamás lo hubiera hecho.
Kyo se empezó a reír, cada vez más alto, sin
poder evitarlo. No comprendía nada y taiga parecía
estar.... hipnotizado o algo, aunque actuaba normal. – Tarde
¿para qué? Tú estabas llamando a tu hermano,
Nagisa, ¿recuerdas? Esta no es mi fiesta y no pertenecemos
aquí. Creo que sí es un sueño........ –
murmuró sonriendo y apoyando la mejilla en el hombro del
moreno.
-Ya sabes que Nagisa odia este tipo de fiestas… seguramente
está en su cuarto… lo llamé pero no quiso bajar-
sonrió observándolo y le alzó un poco la cara
acariciando los labios contra los suyos hasta separarlos para besarlo
lenta y suavemente –Me debías un beso- sonrió
contra sus labios.
- Eso no es un beso, esto es un beso – sonrió besándolo
más apasionadamente, prefiriendo dejarse ir y disfrutar con
aquel sueño. Al menos, era mucho mejor que eso de verse en
aquella cama de hospital.
Taiga sonrió observando sus ojos y le pasó la mano
por el pelo besándolo de nuevo haciendo que se inclinase
hacia atrás –Cierra los ojos…- se rió
haciéndolo inclinarse en sus brazos.
La estancia estaba oscura repleta de velas negras de distintos
tamaños, de forma que parecían pequeños cirios
de llamas flotantes, el moreno se echó hacia delante empujándose
en el cuerpo de Kyo y deslizando la lengua por su pecho tensando
los brazos a los lados de su rostro. Lo besó profundamente
empujándose de nuevo y notando el sudor resbalando desde
su cuerpo al del pelirrojo –Esto es un beso… - susurró
besándolo de nuevo.
- Taiga..... – jadeó el pelirrojo, sudando y sin poder
contenerse de pronto. Dejó caer la cabeza hacia atrás
gimiendo, sintiendo la suavidad del kimono de seda que ahora resbalaba
por sus hombros, y que por supuesto, no había llevado al
comenzar todo aquello. – Taiga..... – gimió de
nuevo sintiendo que se iba a correr, su respiración acelerada
y lo miró a los ojos notando la misma pasión en el
moreno. Abrió la boca para dejar escapar un gemido más
alto, a la vez que las llamas se encendían iluminándolo
todo como si las avivaran ellos, tan sólo para dejarlos en
la más perfecta oscuridad luego.
Taiga se sentó de nuevo en medio de aquella oscuridad, alterado
por lo que acababa de suceder… o no suceder, no comprendía
nada. Como fuera, sabía que ese era él y que había
deseado decir y hacer aquellas cosas –Kyo…- lo buscó
como tratando de hallar algún sentido o asegurarse de que
él también había estado allí. Se dejó
caer recostado de nuevo con la mano sobre los ojos y se rió
suavemente llamándolo a la desesperada –Kyo…
El pelirrojo se detuvo en la oscuridad, buscando en la nada con
sus ojos. Sintió un viento fuerte pasándolo como si
acabase de pasar un auto a gran velocidad, y una voz susurró
en su oído, pero no comprendió lo que decía.
– Taiga......... – canturreó infantilmente, porque
ya ni trataba de buscar sentido, y empezó a caminar por ver
si se lo encontraba de nuevo, aunque no veía nada.
-Kyo…- el moreno siguió sin moverse del suelo y se
apartó la mano de los ojos abriéndolos poco a poco
y observando el cielo y las nubes. Se levantó sonriendo –Nagisa!-
su hermano estaba acuclillado en el suelo jugando con la arena y
murmurando alguna cosa pero no parecía tener más de
10 años, se acordaba de eso. Se rió y fue junto a
él repitiéndole lo mismo como si fuera un juego, no
tenía idea de qué pasaba pero simplemente reaccionaba
en cada momento -¿Aún estás enfadado? No era
verdad… sí me gusta ser igual que tú…
era una broma…
Kyo se arrodilló ante la pequeña luz que acababa
de aparecer frente a él y se asomó, observando la
escena como si de una transmisión se tratase, sin poder evitar
reír suavemente al ver a Nagisa así de pequeño.
Igual tenía la misma cara d enfado.
- No! Te odio, Taiga! Siempre eres malo conmigo. Me voy a hacer
cirugía plástica! -Le gritó el menor, lanzándole
un puñado de arena y corriendo hacia las olas.
Taiga se echó atrás riéndose y caminando calmadamente
hacia él. Echó a correr parándose delante de
él para que no avanzase y frenándole cada paso -¿La
cirugía? Tal vez te dejen feo… y además…
entonces ya no seremos gemelos ¿lo sabías? Los gemelos
son especiales… no se separan nunca…- su sonrisa se
debilitó un poco.
- ¿Nunca? – el niño lo miró con un gesto
decaído de pronto.
- Nunca......... – repitió el pelirrojo leyéndole
los labios aunque nunca había aprendido a hacer algo así,
pero desde esa distancia no podía escuchar nada. Cerró
los ojos, la luz apagándose para él de nuevo, y se
acurrucó en posición casi fetal en medio de las sombras.
– Tal vez si me duermo en mi sueño, me despierte.......
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