.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 83- The Lost Ones

Kyler salió del ascensor. Lo cierto es que estaba un poco mareado de la prisa que se había dado para todo, suponía que no se encontraba tan bien después de todo. Se llevó la mano a la frente recorriendo el pasillo y mirando los números de las habitaciones.

Yûhi bajó el rostro, agobiado, y sacudió la cabeza, notando cómo los mechones desechos de lo que el día anterior había sido su trencita, caían a un lado de su rostro. Se los colocó tras la oreja,, dándole ánimos a Sanji y a sí mismo, y tal vez incluso a Heizen, nunca sabía lo que pensaba. – Bueno, pero Taiga es muy fuerte, estará bien. A ese nunca lo afecta nada.

Heizen suspiró, no tan seguro de eso, pero sin decir nada, sólo cruzándose de brazos.

Teki se apoyó contra la pared algo mareado, pero enderezándose enseguida, no le fueran a decir que regresara a su habitación. Observó los pasillos preguntándose en qué dirección seguir y planteándose de donde había venido Sanji. Apenas había pasado unas cuatro puertas más cuando reconoció al rubio allí de pie, como buscando algo. Se acercó, sonriendo, reprimiendo las ganas de hacer algo que pudiera llamar la atención hacia ellos, susurrando. - ¿Estás perdido?

Kyler lo miró a los ojos aliviado de ver que estaba bien y lo sujetó por la cintura en parte porque él mismo estaba mareado -¿Ya puedes salir de la habitación?... – susurró sonriendo al ver que no llevaba lentillas y era algo extraño.

- No... pero necesitaba verte. – sonrió observándolo y pasándole las manos por el rostro. – Y ¿tú? Ya estás hasta vestido. A lo mejor el inmortal eres tú.

-Estoy mareado… en realidad he firmado el alta voluntaria porque no quería quedarme ahí encerrado un día entero más sólo por haber tragado humo…- suspiró observándolo y bajando la cara para besarle los labios con suavidad. Le mordió el labio inferior apenas un segundo sin poder evitarlo –Pero vamos a dentro de tu cuarto no quiero que me echen.

- Vamos, Abel está conmigo. – le advirtió aunque tampoco estaba muy preocupado. Sabía que Abel comprendía ciertas cosas. – No sabemos acerca de Sly ni de Kyo aún. Supongo que tú tampoco sabes nada.

-No sé nada, pero puedo enterarme- aseguró entrando en el cuarto del rubio –Está dormido…- susurró corriéndole la cortina sólo a la mitad preguntándose si un crío se asustaría al despertarse y ver tan sólo una cortina -¿Y los demás? ¿Taiga?

- No despierta aún, lo tiene en cuidados intensivos – le contó, bajando un poco la cabeza y sujetándose los brazos como si tuviera frío. – En realidad, pensaba escaparme luego para ir a ver a Nagisa. Debe estar devastado.

El rubio no dijo nada, permaneció observándolo y lo rodeó con los brazos preguntándose si se podía hacer algo más que esperar en ese caso –Será mejor ir con Nagisa…Vamos, te llevaré con él e iré a ver si averiguo algo…

Taiga sintió algo extraño de nuevo, como si lo anterior hubiera sido un sueño. Recordaba cosas vagas acerca de una explosión y su hermano, como si acabara de despertar –Nagisa!- de nuevo estaba suspendido en el aire, pegado al techo, pero la distancia hasta su cuerpo no era normal. Era como si aquel techo fuera sumamente alto. Pero aquello era un hospital, tenía tubos y estaba conectado a una máquina, sólo podía sentir una angustia insoportable. En la cama de al lado estaba el pelirrojo –Kyo…- trató de acercarse a él como si intentar hacerlo a su cuerpo le diera escalofríos pero no podía alcanzarlo. Era extraño pero si se volteaba todo parecía negro aunque lleno de luces, se preguntaba si Kyo también podía ver aquello, e incluso si estaba allí en esos momentos del mismo modo. Quería encontrar a Nagisa pero no podía moverse de donde estaba.

El pelirrojo escuchó su nombre, sin saber de donde provenía. Sentía que llevaba siglos allí, pero no tenía noción del tiempo. Y así mismo llevaba tiempo observando aquellas luces sin moverse de lugar, porque observar su cuerpo inerte de esa manera y el de Taiga, no era divertido. No era nada divertido, y de todos modos, nada cambiaba. - ¿Taiga? – llamó porque le parecía su voz, aunque eso era imposible si estaba allí abajo, ¿no? Pero claro, era un sueño, y los sueños no tenían por qué tener sentido.

El moreno se sintió de inmediato angustiado con una extraña sensación entre alivio y miedo, un miedo extraño que no podía explicar –Kyo…- se sintió como impulsado hacia aquel vacío negro de luces parpadeantes y sujetó la mano del pelirrojo sintiendo entonces su tacto extraño, como amplificado. Incluso la misma imagen de Kyo era extraña… se veía… como si no fuera humano.

-No! – al principio sólo sintió el contacto, sobresaltándose y por fin pudo distinguirlo. Parecía rodeado de luz. Le sonrió halándolo porque no creía que debían ir allá, tenía un extraña sensación. – Quédate....... – susurró como si alguien pudiera escucharlos, pero sentía que cada sonido resonaba en aquel vacío produciendo ecos eternos.

-¿Qué es esto?- preguntó observando también hacia la oscuridad como hipnotizado por las luces que centelleaban de colores. Lo observó de nuevo abrazándolo y notando su cuerpo extrañamente caliente y tangible aunque no lo había creído así al verlo -¿Qué sucede? Estamos en coma… ¿es eso? Necesito estar con mi hermano, tiene miedo.

- No.... es un sueño, tiene que ser un sueño – murmuró el chico aún aferrándose a aquello a pesar de su miedo. O más bien, debido a su miedo. – Siento.... que si vamos allá, no despertaremos más. Sigo intentando despertar. Pero tú no estás aquí realmente, sin embargo es tan real....

- Claro que estoy aquí, estoy aquí y lo he estado todo este tiempo… esto es real…- el moreno lo miró apartándolo un poco de él para verle la cara -¿No lo has escuchado nunca? Esa gente que sufre un accidente y ve sus propios cuerpos desde arriba… tiene que ser algo así… tengo que llegar a mi hermano… tengo que encontrarlo… tengo que volver a mi cuerpo…- se quedó callado de pronto comenzando a escuchar voces y ruidos de nuevo. Se tapó las orejas tratando de tranquilizarse consciente de que cuando se asustaba incrementaban llegando incluso a desaparecer cuando estaba tranquilo.

- Sí, pero no quiero que sea real, no quiero morirme aún... , se llevó las manos a la cabeza sintiéndose extraño, como si las cosas fueran más oscuras ahora. Alguien estaba diciendo algo, no estaba seguro, no entendía nada. Se aferró a los brazos de Taiga por un momento sintiendo que se alejaba y mirándolo a los ojos asustado.

El moreno lo sujetó al notar el agarre y lo miró a los ojos respirando agitado –No vamos a morirnos, vamos a salir de… de aquí ¿puedes escucharlos? Las voces de otras personas- se giró a su alrededor observando otros cuartos como si las paredes no existieran y mirando a más personas ingresadas en aquella planta preguntándose si eran sus voces.

El pelirrojo asintió, tratando de respirar calmado y pensando en que no necesitaba respirar en realidad si de veras estaba sucediendo aquello. – Espera.... lo he escuchado. Puedes viajar a donde quieras ¿no? Podemos buscar a Nagisa y a Sly y.... – empezó a contarlos uno por uno aunque no hacía falta, pero lo ayudaba a mantenerse centrado.

-¿Qué es eso?- el moreno lo miró confundido porque eso sí que ya no sabía de qué se trataba, simplemente se acordaba de aquello de poder verse a uno mismo tras sufrir un accidente, de pronto recordaba aquello del túnel y la luz al fondo, pero no era eso, no era lo que estaba sucediendo –No nos separemos… ¿de acuerdo? No me sueltes… por nada… creo que lo primero es que nos tranquilicemos un poco… - pero realmente no se creía muy capaz sin saber donde estaba Nagisa, aunque sí sabía que tenía miedo, lo sentía.

El chico asintió, logrando esbozar una sonrisa a duras penas, intentando volver a su estado normal. – Claro, de todos modos, entrar en pánico no ayuda. Ya lo intenté un par de veces.

Taiga le sonrió levemente y acabó por reírse suavemente como siempre –No sé… tal vez, nos despertemos solos y todo vuelva a la normalidad ¿no crees?- sonrió levemente –Hay cosas que necesito hacer… qué estupidez…

- Yo también. – le sonrió más tranquilo a pesar de lo extraño que era todo. – Oye, ¿crees que si piensas en la persona que quieres ver, vayas hacia ella? Somos los niños perdidos – se rió, pensando en lo cursi que sonaba todo eso, pero no tenía idea de qué más hacer. Ni siquiera sabía si debía separarse de aquella habitación.

-Levo todo el rato pensando en Nagisa y no ha funcionado…- sonrió alzando una ceja –Tl vez debamos ir hacia allí dentro… o tal vez no sea buena idea…- se giró a ver aquella oscuridad de nuevo y las luces de colores que incluso se movían a diferentes velocidades –Deberíamos poder volver a nuestro cuerpo… eso es lo que deberíamos hacer…

- Pero no puedo. Cada vez que lo intento, sólo... me empuja más y más. Casi parece que no me quisiera – dejó escapar una breve risa nada alegre y miró hacia las luces de nuevo. – Tengo miedo, de que vayamos allá y no volvamos, que no volvamos a ver a nadie.

-No vamos a morirnos…- aseguró aunque no tenía ni idea, simplemente era su deseo de vivir el que hablaba –Vamos…- le apretó un poco más la mano llevándolo con él hacia la oscuridad –Tal vez soy un fantasma que ha venido a engañarte y llevarte hacia donde no debes…- sonrió y lo miró a los ojos –No es verdad.

- Claro que no es verdad. – le sonrió el pelirrojo. – Con lo bien que imitas a Taiga, si de veras quisieras engañarme, al menos di que me amas o algo.... No es divertido si no.

-Te amo- lo miró a los ojos serio y luego se rió suavemente avanzando hacia la oscuridad de golpe y escuchando los sonidos aún más amplificados, gritos y voces por todas partes, risas, llantos, le apretó la mano y lo miró sonriendo de nuevo –No pasa nada, la gente está asustada… es eso, seguro… - las luces pasaban en torno a ellos rápidamente, podía sentir incluso el flujo de aire rozarlos.

- No como nosotros – bromeó, por supuesto observando las luces pasar y preguntándose si serían otras personas. Pero ¿por qué podía ver a Taiga bien, entonces? No entendía nada. Las cosas parecían estarse acelerando por momentos.

-Yo ahora estoy bien…- el moreno lo observó apretándole un poco más la mano –Es como un sueño psicodélico… como estar fumado- se rió suavemente observando las luces moverse de un modo incluso histérico y las voces apenas ya podían comprenderse

- A Sly le encantaría entonces. – se rió, tratando de relajarse a ver si al menos podía disfrutar ya que no tenía otra opción. – Y tú debes de estar acostumbrado. ¿Puedes escuchar esos sonidos? No las voces.... – le preguntó simplemente por saber si no se lo estaba imaginando.

-No los escucho… ¿Qué es lo que oyes? Yo sólo oigo voces… aunque ahora casi no las comprendo- notó cómo se le hundían los pies en aquella oscuridad en la que ni siquiera había suelo y los levantó tratando de salir. Sintió que se alteraba de nuevo y trató de correr hacia donde estaban antes pero ahora todo tenía el mismo aspecto de oscuridad densa y él se estaba hundiendo.

- ¿Qué sucede? – Kyo se sujetó con más fuerza al moreno, notando que él también se hundía. - ¿No lo escuchas? Es como.... música, pero no realmente. - le parecía hermoso, pero aún así lo aterrorizaba. Más que nada porque cada vez lo escuchaba más claramente y no veía nada a su alrededor que pudiese estar produciendo aquel sonido. Se abrazó a taiga susurrando esperanzadamente. – Tal vez estemos regresando.....

El moreno no le contestó, demasiado agobiado con tratar de salir, pero si se agarraba con las manos sólo se hundía más en aquel vacío que parecía pesar y oprimirle el cuerpo –Me ahogo…- susurró sin soltarlo pero tratando de moverse hacía arriba aunque sus piernas parecían pesar ahora lo suficiente como para que le fuera imposible moverlas. Levantó la cara tratando de salir pero se vio completamente sumergido en aquello.

- Taiga! No te vayas, no me dejes solo! – le gritó Kyo tratando de mantenerlo allí, de nuevo aterrorizado. Empezó a mover las manos en aquella negrura intentando asirlo mejor, pero no encontraba nada a pesar de poder ver su rostro. Èl había cesado de hundirse.

El moreno se levantó de nuevo como si hubiera estado dormido, una vez más la misma sensación angustiosa, espejos a su alrededor por todas partes, la música como si fuera una cajita de joyas. Se sentó en el suelo tapándose los ojos con las manos y dejando escapar una risa un tanto desesperada. Observó a su hermano en el reflejo de cada espejo moviéndose con sus movimientos… se levantó observándolo como fascinado posando la mano en el espejo pero sólo encontró su propio reflejo de nuevo y se giró nervioso en torno a sí mismo –Kyo!

- Taiga! – el pelirrojo lo llamó ya sin poder verlo, extrañamente sentándose allí donde estaba, recogiendo sus piernas y escondiendo su cara entre ellas. No podía más. –No quiero, no quiero quedarme aquí – tembló, desesperado.

Taiga lo escuchó perfectamente casi como si la voz rebotase en aquel pequeño espacio de espejos. Se echó atrás para golpear uno de los espejos con la parte metálica de la bota y el espejo se resquebrajo abriéndose y sangrando. De nuevo el reflejo de Nagisa, se llevó las manos a la raja de su cara y bajó la vista observándolas ensangrentadas –¿Nagisa? Nagisa!!- Taiga se apoyó en el espejo de nuevo como tratando estúpidamente de mantenerlo unido pero este se partió y los demás uno tras otro como si se tratase de un dominó. Lo escuchó llorar como si estuviera envolviéndolo el sonido y se giró en torno a sí mismo sin ver más que aquella negrura y Kyo al fondo.

- ¿Taiga? – el pelirrojo alzó el rostro, sin comprender por qué ni cómo estaba allí de nuevo, pero se sentía aliviado. Se puso de pie moviéndose rápido para llegar a él, y notando que no podía acercarse. Sentía como una barrera invisible. – Taiga, ¿me ves?

Nagisa se sentó en la cama súbitamente, seguro de haber escuchado la voz de su hermano. – Taiga?! Taiga.... – susurró, sollozando de nuevo, sin comprender. Pero estaba seguro de que no lo había imaginado. Casi salta de la cama, cuando la puerta se abrió, convencido de que su hermano aparecería por ella, pero quienes entraron fueron teki y Kyler.

El rubio se acercó enseguida, murmurando. – Sanji me dijo – y abrazándolo contra sí, sentándose a su lado.

Kyler se paró en la puerta pensando que debía dejarlos solos y ni siquiera se sentía cómodo allí –Iré a ver si pueden hacerme algún favor…- murmuró antes de salir por la puerta de nuevo para dirigirse a hablar con el médico una vez más, sonrió al pensar en lo “agradable” que había sido antes.

Taiga se quedó parado sin poder escuchar a Kyo aunque sí lo veía y le parecía haber escuchado a su hermano. Claro que por la misma regla de tres también acababa de verlo –Nagisa!- le gritó de nuevo sin moverse del lugar observándolo junto a Teki llorando, el corazón pareció darle un vuelco –Nagisa!!

- Gracias.... – Teki sonrió hacia la puerta ya, apretando más a Nagisa contra sí. El chico no parecía poder hablar por el momento, sólo lloraba. – Está bien, seguro que se va a recuperar. Kyler va a preguntarle al doctor, a lo mejor a él le digan algo más.

- Tengo miedo.... Lo escucho... escucho su voz llamándome. – Nagisa contuvo sus sollozos por un momento tratando de controlarse, pero le era imposible. – Sé que me necesita....

- Taiga! Taiga!!!!!!! – el pelirrojo empezó a golpear aquella barrera tan sólida como una pared, intentando romperla, pero sus manos resbalaban como si no hbiera nada más que aire. Sin embargo, cada vez que intentaba dar un paso adelante se encontraba con ella de nuevo.

El moreno escuchó retumbar y miró hacia Kyo. Se movió hacia él y volvió atrás sintiendo que se hundía una vez más –No puedo! Me hundo! ¿Me oyes?- lo veía abrir la boca aunque no lo escuchaba, como si estuviese encerrado en algún tipo de campana.

- ¿Qué?! Taiga!!!!!!!!! – el pelirrojo, echó atrás, corriendo con todas sus fuerzas contra la barrera y logró traspasarla por fin, pero contrario a lo que esperaba, no se encontró con el moreno. En su lugar, estaba en un salón enorme, como de fiesta, había gente por todos lados, pero no parecían prestarle atención. Se giró hacia donde había estado la barrera pero ahora por más que caminaba hacia allá sólo veía lo mismo. Era como si ese salón fuera eterno.

-Kyo! Kyo… joder…- el moreno se agacho sentándose de nuevo y tratando de pensar en él, necesitaba ir con él, tenía que estar con él y no conseguían estar juntos ni más de dos segundos.

- ¿Taiga? Taiga, ¿estás por aquí? – El chico trató de calmarse, buscando, aunque nada tenía sentido. ¿Cómo demonios acababa en una fiesta? Y para colmo, una fiesta a la que jamás sería admitido en la “vida real”. Todo era demasiado lujoso, demasiado perfecto.

El moreno se levantó de una de las sillas de madera tallada y se aproximó a él, extrañamente llevado por aquello como si perteneciese aquel delirio. Le sonrió extendiendo la mano hacia él entre la gente que comenzaba a bailar tapando la visión del pelirrojo por momentos. Ni siquiera se percataba de que él parecía estar en una fiesta de siglos atrás y Kyo en un ambiente actual.

El chico empezó a caminar hacia él, sorprendido, aunque tal vez, no debía sorprenderse tanto. Taiga parecía estar tranquilo en cualquier situación, pero esto... Igualmente y sin saber por qué, le extendió la mano, sintiendo cómo lo rodeaba por la cintura y empezaban a bailar sin motivo alguno. La misma habitación parecía moverse en torno a ellos, siempre era antigua en donde Taiga se parase, pero permanecía igual del lado de Kyo.

-Has venido… con lo tarde que es, pero finalmente has llegado- sonrió y dejó escapar una risa suave abrazándolo mientras bailaban, envueltos entre aquellas personas que cambiaban una y otra vez dependiendo de donde se encontrasen –Te estaba esperando.

- ¿De qué hablas? ¿Dónde estamos? – el chico se rió nervioso, aún así, sin poder evitar bailar y girar una y otra vez, como si fuera lo más natural del mundo. – Eres Taiga, ¿verdad? Sí lo eres........

-No… Nagisa… pero he estado haciendo ejercicio…- se rió burlándose y girando más y más rápido apretando su mano suavemente –Estamos en tu fiesta… ¿a qué juegas? Creía que no vendrías… ¿has visto la lámpara? Han prendido más de cincuenta velas en ella… - echó la cabeza hacia atrás sin detener aquel baile, la música parecía sonar acelerada pero la orquesta en aquella escena antigua tocaba calmada.

- ¿Mi fiesta? ....... – Kyo lo observó confundido, mirando a su alrededor, notando que súbitamente todos los miraban como si fueran lo más importante allí. El chico giró el rostro, apoyándose en el pecho del moreno. - ¿Recuerdas donde estábamos antes?

-Yo estaba aquí esperándote… - se detuvo y la música cesó de pronto. Le pasó la mano por el pelo y la apoyó en su cuello observándolo –Y no sé donde estabas tú… pero has llegado muy tarde- comenzó a bailar de nuevo y la música siguió alzándose en el aire. La gente que se había detenido bailaba de nuevo, como si se tratase de una caja musical que cuando se cerraba, se detenía de inmediato y al abrirla, seguía como si jamás lo hubiera hecho.

Kyo se empezó a reír, cada vez más alto, sin poder evitarlo. No comprendía nada y taiga parecía estar.... hipnotizado o algo, aunque actuaba normal. – Tarde ¿para qué? Tú estabas llamando a tu hermano, Nagisa, ¿recuerdas? Esta no es mi fiesta y no pertenecemos aquí. Creo que sí es un sueño........ – murmuró sonriendo y apoyando la mejilla en el hombro del moreno.

-Ya sabes que Nagisa odia este tipo de fiestas… seguramente está en su cuarto… lo llamé pero no quiso bajar- sonrió observándolo y le alzó un poco la cara acariciando los labios contra los suyos hasta separarlos para besarlo lenta y suavemente –Me debías un beso- sonrió contra sus labios.

- Eso no es un beso, esto es un beso – sonrió besándolo más apasionadamente, prefiriendo dejarse ir y disfrutar con aquel sueño. Al menos, era mucho mejor que eso de verse en aquella cama de hospital.

Taiga sonrió observando sus ojos y le pasó la mano por el pelo besándolo de nuevo haciendo que se inclinase hacia atrás –Cierra los ojos…- se rió haciéndolo inclinarse en sus brazos.

La estancia estaba oscura repleta de velas negras de distintos tamaños, de forma que parecían pequeños cirios de llamas flotantes, el moreno se echó hacia delante empujándose en el cuerpo de Kyo y deslizando la lengua por su pecho tensando los brazos a los lados de su rostro. Lo besó profundamente empujándose de nuevo y notando el sudor resbalando desde su cuerpo al del pelirrojo –Esto es un beso… - susurró besándolo de nuevo.

- Taiga..... – jadeó el pelirrojo, sudando y sin poder contenerse de pronto. Dejó caer la cabeza hacia atrás gimiendo, sintiendo la suavidad del kimono de seda que ahora resbalaba por sus hombros, y que por supuesto, no había llevado al comenzar todo aquello. – Taiga..... – gimió de nuevo sintiendo que se iba a correr, su respiración acelerada y lo miró a los ojos notando la misma pasión en el moreno. Abrió la boca para dejar escapar un gemido más alto, a la vez que las llamas se encendían iluminándolo todo como si las avivaran ellos, tan sólo para dejarlos en la más perfecta oscuridad luego.

Taiga se sentó de nuevo en medio de aquella oscuridad, alterado por lo que acababa de suceder… o no suceder, no comprendía nada. Como fuera, sabía que ese era él y que había deseado decir y hacer aquellas cosas –Kyo…- lo buscó como tratando de hallar algún sentido o asegurarse de que él también había estado allí. Se dejó caer recostado de nuevo con la mano sobre los ojos y se rió suavemente llamándolo a la desesperada –Kyo…

El pelirrojo se detuvo en la oscuridad, buscando en la nada con sus ojos. Sintió un viento fuerte pasándolo como si acabase de pasar un auto a gran velocidad, y una voz susurró en su oído, pero no comprendió lo que decía. – Taiga......... – canturreó infantilmente, porque ya ni trataba de buscar sentido, y empezó a caminar por ver si se lo encontraba de nuevo, aunque no veía nada.

-Kyo…- el moreno siguió sin moverse del suelo y se apartó la mano de los ojos abriéndolos poco a poco y observando el cielo y las nubes. Se levantó sonriendo –Nagisa!- su hermano estaba acuclillado en el suelo jugando con la arena y murmurando alguna cosa pero no parecía tener más de 10 años, se acordaba de eso. Se rió y fue junto a él repitiéndole lo mismo como si fuera un juego, no tenía idea de qué pasaba pero simplemente reaccionaba en cada momento -¿Aún estás enfadado? No era verdad… sí me gusta ser igual que tú… era una broma…

Kyo se arrodilló ante la pequeña luz que acababa de aparecer frente a él y se asomó, observando la escena como si de una transmisión se tratase, sin poder evitar reír suavemente al ver a Nagisa así de pequeño. Igual tenía la misma cara d enfado.

- No! Te odio, Taiga! Siempre eres malo conmigo. Me voy a hacer cirugía plástica! -Le gritó el menor, lanzándole un puñado de arena y corriendo hacia las olas.

Taiga se echó atrás riéndose y caminando calmadamente hacia él. Echó a correr parándose delante de él para que no avanzase y frenándole cada paso -¿La cirugía? Tal vez te dejen feo… y además… entonces ya no seremos gemelos ¿lo sabías? Los gemelos son especiales… no se separan nunca…- su sonrisa se debilitó un poco.

- ¿Nunca? – el niño lo miró con un gesto decaído de pronto.

- Nunca......... – repitió el pelirrojo leyéndole los labios aunque nunca había aprendido a hacer algo así, pero desde esa distancia no podía escuchar nada. Cerró los ojos, la luz apagándose para él de nuevo, y se acurrucó en posición casi fetal en medio de las sombras. – Tal vez si me duermo en mi sueño, me despierte.......

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