| Capítulo 82- And When I Opened
My Eyes, Everything Had Changed
Kyler se irguió un poco en la cama observando los tubitos
que salían de su brazo.
-Kyler, oh hijo… por fin te despiertas…- la mujer se
acercó a él y el rubio la miró. Sus ojos verdes
seguían totalmente fríos y cansados
-¿Y Teki?- preguntó dejando que lo abrazara bastante
incómodo y separándola de él por fin bruscamente
-¿Oyes? ¿Dónde está el rubio que estaba
conmigo?
-No sé…- la mujer lo miró a punto de llorar
de nuevo por su actitud.
-Llama a un médico o a alguien que venga aquí…
-Pero…
-Llámalo!- suspiró observando a su alrededor la habitación
amplia en donde sólo estaba él, pero ya comprendía
por qué.
Abel se levantó de la cama de una de las habitaciones contiguas
y caminó con el pijama del hospital hasta la cama de Teki
que aún dormía. Se apoyó con la cara en el
colchón y le sujetó la mano llorando entre otras porque
estaba asustado sin saber muy bien por qué. De momento lo
único que quería y podía pensar era que necesitaba
que el rubio abriera los ojos. Él apenas tenía más
que rozaduras y alguna contusión así que lo dejaban
levantarse aunque no salir del cuarto aún. Había mentido
diciendo que era su hermano y que no tenían madre…
pero no era mentira en realidad. Se preguntaba si esa mentira funcionaría
y si los demás estarían bien. Nadie le contestaba
a sus preguntas ni siquiera si sólo preguntaba por Heizen.
Nagisa abrió los ojos como si le hubieran metido una patada.
Enseguida se sentó en la cama, llevándose la mano
a la cabeza del mareo que le dio y sintiendo algo de dolor en un
hombro. Se revisó, notando que llevaba una venda, pero eso
ahora le importaba muy poco. Se levantó de la cama, arrancándose
incluso la jeringuilla que pendía de su brazo y sujetando
ala primera persona que vio en el pasillo. – Taiga, ¿dónde
está mi hermano? ¿Qué le pasó? ¿No
se supone que esté en mi cuarto? ¿Qué no se
nota que somos familia o qué? – sacudió la cabeza
aún mareado, pero sosteniéndose de la confundida mujer.
- Joven, regrese a la cama, aún no debe estar de pie.....
Ya....
- Que no! Que quiero saber donde está mi hermano, maldición!
– protestó el chico, cabreándose cada vez más,
prefiriendo esa emoción que cualquier otra en esos momentos.
– Tengo derecho.... taiga! Taiga! ¿me escuchas?! –
lo llamó de todos modos, por si acaso estaba cerca.
- Joven, regrese ahora mismo a la cama – la enfermera lo
sujetó, tratando de meterlo al cuarto de nuevo, maldiciendo
a los pacientes problemáticos en su cerebro. – Le estoy
tratando de explicar. Usted regrese y acuéstese y enseguida
le llamo al doctor para que le explique. Hágame caso. –
por fin logró controlarlo, gracias a que no s encontraba
muy bien de fuerzas todavía y que la promesa de llamarle
al doctor parecía haber funcionado.
El moreno se dejó cubrir con las sábanas de nuevo,
y que la enfermera le clavase la intravenosa una vez más,
susurrando casi a punto de llorar. – Pero.... está
bien ¿verdad?
La mujer se quedó en silencio un segundo, sin saber cómo
responderle, murmurando por fin. -Voy a llamar al doctor –
y sonriéndole de una manera que no lo tranquilizaba para
nada.
Shin se cruzó de brazos llevándose la mano a la frente
porque aún se sentía un tanto mareado. Al parecer
estaba bien o al menos era de los que mejor estaba a pesar de las
magulladuras y los cortes, tenía la garganta destrozada y
le picaba terriblemente además de que estaba afónico.
-Shin… ¿Dónde estamos? ¿Qué pasa?
El moreno se giró reconfortado por escuchar la voz familiar
de Sly y se acercó a él –Hubo un escape de gas…
y al parecer algo hizo chispa… el edificio… está
destrozado… hubo una explosión… y no sé…
pero según los médicos estás bien….
-Pues no me siento nada bien…- murmuró sin levantarse
de la cama ni un mínimo sonriendo débilmente -¿Dónde
están los demás? ¿Están bien?
Shin se encogió de hombros –No me lo dicen…
porque no soy familiar… no lo sé…- se pasó
la mano por la mandíbula terriblemente preocupado.
-Están bien…- Sly le sonrió y cerró
los ojos de nuevo.
Teki sintió que alguien sujetaba su mano y la apretó
sonriendo, aún sin saber de quien se trataba. Abrió
los ojos, observando al chico que lloraba a su lado, y le soltó
la mano para acariciarle la cabeza. – Abel.... aún
no estoy muerto – bromeó para ver si lo animaba. Lo
cierto es que a él sí lo animaba ver que no le había
sucedido nada. Miró a su alrededor buscando con la mirada.-
Y ¿Kyler? ¿Sabes si está bien? – se alzó
un poco sobre las almohadas, menos tranquilo ahora.
Yûhi se giró en la cama como si estuviera aún
durmiendo en aquel colchón junto a Sanji y despertó
al sentirse un tanto incómodo, su visión aclarándose
poco a poco aún entre la confusión del sueño,
y empezando a recordar un poco. Debía estar en un hospital,
seguro. Se sentó en la cama con cuidado mirando la cama a
su lado y notando que las cortinas estaban corridas. Se levantó
igualmente de manera lenta, descorriéndolas con la esperanza
de que fuera Sanji. – Heizen.... – murmuró al
ver al chico aún dormido. Por lo menos no se veía
mal.
Sanji se pasó las manos por el pelo caminando por el pasillo
intranquilo, pero todo era mejor que estar en su cuarto con los
padres de Kaiba preguntándole mil cosas que no sabía
–Dios… - paró a otra enfermera más a ver
si de esta alguien le hacía caso -¿Dónde están
los demás? Los que ingresaron ayer conmigo… los del
incendio del edificio…
-No sé, lo siento… no soy de esta planta
-Mierda para las plantas y las jodidas enfermeras, joder!- se golpeó
un poco la frente abriendo una puerta –Perdón…-
siguió caminando probando con todas las que encontraba hasta
que por fin encontró a alguien –Yûhi…-
cerró la puerta a su espalda para que no lo fueran a sacar
y lo abrazó con cuidado de no lastimarlo. Le besó
las mejillas mirando a Heizen en la cama y bajó una mano
sujetándosela y pensando que de estar despierto lo odiaría
-¿Estáis bien?
Yûhi asintió sonriendo, y bromeando a pesar de que
la voz le salió quebrada. – Vas a hacer que se despierte
y nos mate... – se rió un poco, aunque con lo que estaba
sintiendo, ahora comprendía lo asustado que había
estado en los pocos minutos en los que aún no veía
a Sanji. Trató de controlarse, girándose. - ¿Has
sabido algo de los demás?
El chico en la cama murmuró algo, pero aún sin despertarse,
apretando la mano de Sanji inconscientemente.
- Ya te dije que estoy bien, mamá. Ya.... – protestó
Kaiba sentado en la cama, comiéndose la gelatina que le habían
llevado ya que era casi lo único que soportaba comer en esos
momentos, pero sí se moría de hambre.
- Pero eso no es bueno, te voy a comprar algo de sopa. Y también
para Sanji, aunque sigo molesta. – le aseguró su madre,
alborotándole el cabello. – Anda, ve a comprarles sopa
a los chicos. – le ordenó a su ex.-marido que enseguida
la miró como si estuviera loca.
- Y ¿por qué yo?
- Porque yo tengo que cuidar a los chicos, por eso.
- Ya, vayan los dos, estoy bien, en serio. Ya me cuidan las enfermeras
y.... – el chico suspiró, imaginando que eso iba a
ser eterno. Hubiera deseado que lo cuidara su hermano en vez de
ellos, pero igual no había querido que le dijeran nada para
no preocuparlo. Miró la puerta con anhelo, envidiando a Sanji
por haberse ido.
-No me dicen nada… sólo que si soy pariente…
ya les he dicho que no tenemos parientes… pero no me hacen
ni puto caso…- se sentó porque estaba agotado en parte
ahora más porque se sentía medianamente aliviado de
haber encontrado a alguien. Le acarició la mano a Heizen
notando la presión y siguió sin soltársela
–Seguro que en cuanto me vean me largan de aquí…
me tendrán en observación hasta mañana…
¿a ti te han dicho algo?
El chico negó con la cabeza, pasándole una mano por
la de Sanji. – No, acabo de despertar hace unos minutos. Eres
el primero al que veo consciente.....
Heizen entreabrió los ojos, escuchando las voces, completamente
confundido. Había estado inconsciente desde que sucediera
el accidente y no tenía idea de qué pasaba. - ¿Dónde
estamos... ¿ - preguntó aún demasiado aturdido
como para darse cuenta de que Sanji era quien le sujetaba la mano.
Sanji le soltó la mano con suavidad y la apoyó en
la pierna de Yûhi –Estamos en un hospital… ayer
hubo una explosión por un escape de gas en el edificio…
pero no sé sobre nadie … no nos dicen nada. Bueno,
Kaiba está bien, en el mismo cuarto que yo con sus padres…
que no han dejado de romperme la cabeza…
- Y ¿Abel? No saben nada.... ¿verdad? – preguntó
aún sin moverse, aunque sin muchas esperanzas de saber claro,
y notando el contacto con su mano justo cuando se la soltaba, pero
no dijo nada, tan sólo se limitó a meterla bajo las
sábanas.
- No, no sabemos de nadie. Sólo de nosotros tres. Pero no
creo que pase nada, si estaba contigo y no te ves mal, además
de estar en la misma habitación que yo – sonrió
Yûhi. – Sanji tampoco sabía de nosotros y ya
ves, como nuevo – exageró.
-Y Kaiba… no nos olvidemos de Kaiba y su gelatina…-
sonrió tratando de bromear y tranquilizarse un poco –Puedo
seguir probando… es lo único que se me ocurre…
y es como entré en este cuarto a base de abrir todas las
puertas… creo que debería hacerlo…- se levantó
apoyando la mano en la cabeza de Yûhi –Luego vuelvo…
- Nos dices si encuentras a alguien más. – le recalcó
Yûhi como si no fuera obvio, y por un momento pensando que
seguro que su cámara ya se encontraba en el cielo de las
fotografías, dejando escapar un suspiro. – Y no dejes
que te atrapen.
Heizen se quedó callado, observándolo irse. Por alguna
razón, sólo podía pensar en el kanji que había
dibujado Abel en el suelo de aquella habitación polvorienta
que ya no existía.
Sanji salió al pasillo de nuevo escuchando a una enfermera
hablar junto a una de las puertas de un gemelo pero sin comprenderla
muy bien. Salió del cuarto cerrándola a su espalda,
no perdía nada por intentarlo. Abrió la puerta observando
a Nagisa -¿Qué tal estas?...- se cortó en cuanto
vio que estaba solo en el cuarto y Taiga no estaba allí -¿Y
Taiga?
Nagisa negó con la cabeza, con rostro desfallecido, tratando
de explicar, aunque cada vez que lo pensaba le quería dar
algo. – No despierta.... Dicen que se golpeó la cabeza
o algo, y no.... No me dejan verlo. – el chico se echó
a llorar sin poder controlarse más. – Dicen que debo
esperar, pero tengo que verlo, Sanji... Necesito estar con él.
El moreno se acercó a él abrazándolo aunque
había notado como si se le clavase algo en el pecho. Bajó
la cabeza apretando las mandíbulas sin poder hablar por no
delatarse y hacerlo aún peor -¿Quieres ir a buscarlo?
No… deja… yo lo haré… y ya te diré
si lo encuentro… aunque no sé… No sé ni
por donde empezar ¿no te han dicho donde está?
- Cuidados Intensivos, no dejan pasar a nadie. – se abrazó
a Sanji como si se fuera a caer del mundo si no lo hacía,
tratando de hablar claro a pesar de los sollozos. – Me necesita,
lo sé... Sanji, por favor....
Sanji lo abrazó con más fuerza tratando de calmarlo
un poco aunque sabía que era imposible –En cuidados
intensivos es imposible colarse… eso seguro… habrá
demasiada vigilancia… ¿te han dicho si lo podrás
ver más tarde o algo así?- le frotó la espalda
apoyando la mejilla contra la suya –Seguro que se pone bien…-se
mordió el labio pensando que no iba a aguantarse mucho más.
- Cuando esté más estable, eso... – murmuró,
repitiendo la frase que le habían dicho incontables veces
y que aún seguía sin colar en su cerebro. Sólo
sabía que Taiga estaba mal y estaba solo, y él no
podía hacer nada. – Seguro.... está sólo
durmiendo. Los tiene a todos confundidos, pero yo lo notaría.
– trató de hacer una broma para levantarse el ánimo,
pero no podía detener el llanto.
-Seguro que sí…- sonrió levemente revolviéndole
un poco el pelo -¿Te han dicho cuando te darán el
alta a ti? Tal vez así sea más fácil que te
dejen verlo… aún y estando en cuidados intensivos suelen
dejar pasar al menos a un familiar…
- Y soy el único... – alzó un poco la vista
intentando sonreír aunque muy alegre, no se sentía.
– Dos días. Aparte de algunos golpes y el humo, estoy
bien. Ni siquiera me rompí un hueso... – murmuró
aún desanimado. - ¿Los demás...?
-Yûhi no se sabe, pero está bien… al menos aparentemente.
Heizen igual… y Kaiba que estaba en mi cuarto, supongo que
también tendrá el alta mañana. Nosotros nos
quedamos en observación por hoy… al menos eso espero…-
se rascó un poco la mandíbula tratando de hablar para
distraerlo –En realidad no podría estar aquí,
no me dicen en qué cuarto está nadie ni si están
bien, porque no soy familiar… como si tuviéramos…
No sabes nada de Kyo… ¿no?
El moreno negó con la cabeza secándose las lágrimas,
y mirándolo serio. – Si no me querían decir
de mi hermano, menos me dicen de nadie más. Creo que sólo
me creen lo de que soy familiar porque no hay forma de negarlo.
– dejó escapar un suspiro pensando en que no sabía
nada de ninguno de los suyos tampoco, y miró al chico de
soslayo, murmurando. – Pero me alegra que estés bien.
Y los demás.....
Sanji suspiró viendo tentada su paciencia por su encantadora
forma de ser y le palmeó el hombro –Voy a seguir buscando
a los míos… así que si veo a los tuyos ya vendré
a decirte qué he averiguado… ¿de acuerdo? ¿O
prefieres que me quede un poco más contigo? Total... mira
que tengo tiempo y tiempo...
- Sí – le tocó la mano sin darse por enterado
de si le tentaba la paciencia o no. – Pero no, prefiero que
sigas... Necesito saber de los demás, y ya me tienen fichado.
– sonrió débilmente, pensando en las otras tres
veces que había intentado escaparse de su habitación,
no muy sutilmente claro.
-OK…- le pasó la mano por una mejilla sonriendo débilmente
y tratando de no pensar demasiado en Taiga, o por lo menos pensar
a su modo, estaba dormido… y se iba a despertar, no pasaba
nada… sólo era por el shock. Se apoyó mirando
por la ventana al ver pasar a dos enfermeras atareadas por el pasillo
y suspiró. Aquello parecía una cárcel en vez
de un hospital con tanto rollo de no poder visitarlos si no eras
pariente ¿Que acaso no estaban todos ingresados? Volvió
con su ritual de abrir y cerrar puertas y ya comenzaba a pensar
que los pacientes creerían que no sabía donde estaba
su cuarto o algo. Llegó a la esquina y la giró sin
encontrar a nadie más y abrió de nuevo las puertas
una a una. Ya comenzaba a perder la esperanza de encontrarse a nadie
más cuando escuchó la voz de Abel. Abrió la
puerta aliviado –Abel… y Teki… ¿Cómo
os encontráis?- sinceramente con mirar al rubio uno no descubría
mucho, pero se imaginaba que Abel estaba bien puesto que en vez
de estar en su cama se había metido en la de Teki.
-¿Sabes cómo está Heizen?- el moreno lo miró
a los ojos y Sanji sonrió aunque no tenía muchas ganas.
-Está bien. También Yûhi… y Kaiba…
Nagisa…- se sentó en la cama de Teki –Nagisa
está muy mal, al parecer Taiga no se despierta… y no
lo dejan verlo porque está en cuidados intensivos…-
se pasó la mano por la cara
-¿Taiga?- Abel lo miró como si no pudiera creerse
que algo así le sucediese a nadie que él conocía.
-Pero si a Nagisa no le dicen nada más…- asintió
con la cabeza como dejando salir sus propios pensamientos, que no
podía hacer nada.
- Taiga..... – murmuró el rubio aún acariciándole
el cabello a Abel, imaginando que Nagisa debía sentirse en
el infierno en esos momentos. – Yo.... estoy bien, sólo
tragué humo. Supongo que el estar en otra habitación
nos ayudó.... ¿Has visto a Kyler?
-No… pero si tú, Heizen y Abel están bien imagino
que él también. De todos modos debo seguir buscando
a los que faltan, no puedo encontrar a Kyo…a Sly y a Shin…
tampoco…. Seguiré buscando… ¿de acuerdo?
Si veo a Kyler ya me pasaré a decirte algo- le sonrió
y Abel le sujetó la mano para que no se fuera –Me tengo
que ir… ¿vale? Estás con Teki además…
-¿Crees que me lleven cuando sepan que de verdad no soy
hermano de Teki?
-No, antes nos escapamos, tranquilo…- le pasó la mano
por el pelo de nuevo antes de salir a buscar de nuevo por los pasillos.
Se quedó parado al notar una mano en el hombro.
-¿A dónde va?
-Al piso de arriba…
-Su nombre…
-Sanji Iwada….
-Usted está ingresado en esta planta y de hecho… no
debería estar lejos de su pasillo- le indicó el doctor
llevándolo con él de vuelta y sin remedio -¿No
me puede decir cómo están los demás?
-Sólo a los familiares
-Le digo que no tienen familiares!- se soltó ya bastante
harto
-Son las normas del hospital
-Pues son una puta mierda!- se soltó de nuevo bruscamente
–Ya puedo volver yo solo
El medico subió a la planta de arriba como le habían
pedido y entró en el cuarto de Kyler –Dime, eres el
hijo de…
-Sí, de mi padre- espetó el rubio con cara de pocos
amigos y más por tener que recurrir a esas babosadas -¿Cuándo
tengo el alta?
-Mañana a ser posible…- el hombre lo miró con
cara de que debía cuidar sus modales, cosa que no pareció
afectar en nada al rubio
-¿En qué cuarto está Hideki? Un chico rubio
que ingresó ayer- cortó exasperado al no saber su
apellido.
-En el 123 pero…
-Quítame esto- señaló la intravenosa -estoy
bien.
Teki abrazó a Abel contra sí, sin dejar que le viera
la cara, pero lo cierto es que estaba preocupado. Era cierto lo
que decía Sanji, Kyler debía estar bien bajo toda
lógica pero seguía queriendo verlo. Y tampoco lo tranquilizaba
el hecho de que nos e supiera nada de Sly ni de Kyo y con aquello
de Taiga y lo sólo que debía sentirse Nagisa. Aún
así, habló con voz calmada por no asustar al chico.
– No te preocupes, Abel. Al menos Heizen está bien,
¿no? Pero sabes.......... estaba pensando que no tengo muchos
deseos de esperar a Sanji.
Kyler se empezó a vestir desde luego ignorando al medico
y su insistencia. Había firmado la baja voluntaria y punto,
si necesitaba un médico, estaba seguro de que no iba a faltarle.
-¿Estás seguro de que te encuentras bien?
-Estoy seguro- ni siquiera miró a su madre mientras se ponía
la camiseta negra que le había traído y los jeans
–Tú vete para casa y avisa a nuestro médico
que me voy a hacer una revisión si eso te hace más
feliz- añadió antes de salir por la puerta sin más.
-¿Quieres ir a buscar a Kyler?- Abel sonrió pensando
que no se atrevía pero si iba con Teki sí y se levantó
de la cama pensando que si Sanji lo había hecho, ellos también
podían.
El moreno abrió la puerta de Nagisa porque pensaba ir por
orden –Sólo he visto a Teki y a Abel, el resto parecen
estar en otra planta y me agarraron antes de que pudiera subir…
- Vale, al menos sé de ellos. Gracias Sanji..... –
le sonrió tristemente el chico dejándose caer contra
la almohada de nuevo.
- Pues sí – sonrió el rubio, separando las
sábanas y bajando de la cama también, retirando la
intravenosa de su brazo y sonriendo al observar los cortes. Ojalá
no le dieran problemas. Tomó la mano de Abel. - ¿Seguro
que no prefieres quedarte aquí? Así si me atrapan,
sólo será a mí.
-No! Prefiero irme contigo, no quiero estarme solo en este sitio…-
le sujetó la mano pasando de su recomendación y un
tanto asqueado por el intravenoso –Aunque estoy un poco mareado…
mejor sí me quedo- rectificó trepándose a la
cama asqueado.
Sanji pasó al cuarto y se sentó en el borde de la
cama echándole el pelo hacia atrás –Cuando pueda
intentarlo de nuevo lo haré… ¿de acuerdo? Ya
sé que no puedes, pero trata de dormir un poco… - le
sujetó la mano apretándosela levemente y pensando
en lo unidos que estaban.
- Gracias Sanji. – sonrió de nuevo como pudo y asintió
porque cada vez que empezaba a hablar sólo se le atoraban
las palabras. De igual manera no creía poder dormir al menos
hasta que Taiga estuviese bien.
- Vale. No quieres que llame un médico ¿verdad? –
le sonrió por si acaso aunque por la cara que había
puesto ya imaginaba por qué estaba así. – Ahora
regreso. – se despidió con la mano, saliendo de la
habitación sigilosamente y tratando de actuar como si tuviera
todo el permiso del mundo para estar por los pasillos.
El moreno salió de la habitación de nuevo y volvió
a la de Yûhi. Se acercó al chico rascándose
la nuca nervioso y sentándose en el sillón que había
en el medio de las camas para contarles lo que había averiguado.
No quería contar lo de Taiga de nuevo pero lo hizo.
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