.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 81- Smoke, Ashes and Confusion

Había demasiado ruido, el sonido de voces apresuradas, confusión. El pelirrojo frunció el ceño, sintiéndose molesto. – Shhhhhhhhhh! – pero las voces continuaban como si nada. De pronto se dio cuenta de que ya no estaba en el colchón. No, en realidad, se encontraba flotando muy cerca del techo, mirando hacia abajo. Veía gente por todos lados, bomberos, paramédicos. Escuchó la voz de Nagisa, preguntando algo aunque no se veía muy lúcido tampoco.

- ¿Qué sucede? – Kyo intentó acercarse a uno de los paramédicos a pesar de lo extraño e improbable de aquella situación. Estaba flotando ¿no? Hasta donde sabía, no era capaz de hacer eso ni nada parecido. Y por la forma de ignorarlo del hombre, probablemente, sólo estaba teniendo una pesadilla muy extraña. No solía tener sueños tan lúcidos, pero para todo había una primera vez. Intentó ordenarse a sí mismo despertar, encontrándolo imposible, por fin rindiéndose y sólo observando la escena. Seguro significaba algo, pero le daba tedio ponerse a analizar.

Se quedó mirando cómo dos de los paramédicos le daban primeros auxilios a alguien y observó un poco más interesado, quedándose helado al notar que no era más que él mismo. Estaba sucio, como si acabaran de sacarlo de debajo de quien sabía qué, y había sangre en su frente y en uno de sus brazos. Intentó despertar de nuevo sin conseguirlo. No tenía idea de donde le salía ese sueño, pero sí de que no le gustaba, y de que cada vez lo ponía más nervioso.

Taiga se tapó los oídos ensordecido por un millar de voces y ruidos a la vez que no parecían detenerse y ni siquiera aminorarse por más que apretase las manos contra su rostro, abrió los ojos asustado de pronto al escuchar la voz de su hermano. Se quedó observando aquel caos de maderos rotos y paredes agujereadas, fuego… bomberos, médicos, camillas, sangre, el olor de la sangre era demasiado intenso al igual que el de las maderas quemadas, tenía que ser un sueño… pero… ¿tan vívido? Un sueño… desde luego que era eso ¿cómo era posible si no que se encontrase suspendido en el aire observando aquella caótica escena?

-Nagisa!!- el moreno observó cómo se llevaban a su hermano en camilla –Nagisa!!!- quería alcanzarlo pero no podía. Los médicos cargaban su cuerpo en otra camilla ahora. ¿Se estaban llevando su cuerpo? Totalmente inerte… tenía sangre por la frente, restos de escayola por la cara ¿estaba muerto? –Nagisa… - jamás se había sentido más angustiado, quería despertar o al menos hacerle llegar su voz pero no podía. Ya ni siquiera observaba cómo se llevaban a los demás ni el resto de las voces, sólo los gemidos de su hermano y sus cuerpos en las camillas.

- Taiga.... ¿dónde está Taiga...? – Nagisa preguntó como por enésima vez, agobiado porque nadie le contestaba. Claro, que en su mente, su voz sonaba perfectamente clara y entendible, cosa que no era así en la realidad. No comprendía que estaba sucediendo, sólo que había demasiado calor, y se sentía adolorido y que nadie parecía querer explicarle nada. – Taiga....... – repitió de nuevo girando la cabeza a pesar de que le insistían que se estuviera quieto y observando otra camilla que llevaban a su lado. Cabello castaño, no era Taiga. Escuchó una risa... Teki, Teki se estaba riendo, entonces, ¿no era tan malo, no? Porque si se estaba riendo....
Pero lo cierto es que el rubio había empezado a reírse de pronto y sin saber por qué, sólo que no podía dejar de reírse. Alguien le colocó una máscara de oxígeno, tratando de calmarlo a la vez. El chico finalmente cedió cayendo de vuelta en la inconsciencia.

-Nagisa… Nagisa…- el moreno respiró con fuerza escuchando cómo decían que su pulso estaba demasiado acelerado y ni siquiera era capaz de decir nada lógico.

Sanji trató de voltearse en la camilla y lo sujetaron. El moreno estaba intentando buscar a los demás, ver que se encontraban bien. Lo llevaron entre los desechos y los restos del edificio ¿Cómo demonios había sucedido eso? -¿Qué ha pasado? ¿Dónde están?!- observó a Taiga al pasar con la cara empapada en sangre y varias personas ocupándose de él –Taiga! ¿Qué le pasa?- no sabía ni para qué preguntaba si no estaba escuchando lo que le decían. Todo lo oía lejos.

Yûhi entreabrió los ojos, tan sólo distinguiendo siluetas, no conseguía ver nada con claridad, sólo olía a quemado y a algo más.... Intentó decir algo, pero sólo logró tener un ataque de tos. Escuchó una voz masculina que no reconocía, parecía estar dando instrucciones, pero lo único que captó fue - ... tenemos que sacarlos de aquí, no es seguro... –

- ¿Qué? ¿Qué no es....? – empezó a toser de nuevo, sintiendo cómo alguien colocaba una mano en sus hombros, sosteniéndolo en la camilla y en su confusión, sonrió, pensando que sabía de quien se trataba. – “¿Sanji?” – susurró, para no toser de nuevo. Pero la voz que le contestó no era la de Sanji

- No intentes hablar, tragaste mucho humo..... tranquilo....- parecía enfocarse y desenfocarse como si estuviese siendo transmitida a través de bocinas defectuosas, pero aún así podía comprenderla.

- ¿Humo? – murmuró haciendo caso omiso, apretando el borde de la camilla asustado.

- Quiero despertar.... – murmuró el pelirrojo cada vez más angustiado. No le gustaba nada aquel sueño, pero nada. Y no lograba nada por más que se concentrase. Tal vez... talv ez no era un sueño. – No, no, estoy soñando – se negó a aceptar eso. – Estoy soñando y todo esto es por beber demasiado antes de dormir. Sly.... Sly, despiértame. – le pidió como si pudiera oírlo a pesar de que lo veía allí abajo, malherido entre todo ese caos. – Sly.... – lo llamó de nuevo.

Pero el chico de cabello fucsia estaba totalmente atontado –Este también es uno de los que estaban donde se desprendió el techo…- dijo un hombre con un chaleco naranja haciéndoles señas a otros dos chicos para que lo sacasen de allí –Vamos! Saquémoslos rápido… algunos están muy malheridos

Sanji sintió cómo se le caían los parpados de forma pesada y no se despertó de nuevo hasta que escuchó el sonido de las ambulancias, las voces entre ellos, los movimientos nerviosos y apresurados, el ir y venir de la gente hasta que por fin lo levantaron en la camilla. Sintió cómo lo dejaban en una cama y miró a un lado observando rostros desconocidos y aquella pared blanca -¿Y los demás?...- murmuró con la garganta seca y dolorida.

-Todos están bien, tranquilo…- escuchó la voz de una chica, una enfermera que sin duda no tenía idea pero trataba de tranquilizarlo.

Kyler pasó en otra camilla tras él, se llevó la mano a la frente para nada consciente de lo que le rodeaba.

-Hijo… es mi hijo, por favor… ¿Cómo esta?- La voz de su padre, su madre llorando… ¿cómo no?

-Por favor, dejen pasar, pregunten en recepción…- los médicos se limitaron a seguir hacia el fondo.

Kaiba abrió los ojos, observando el techo blanco sin comprender qué pasaba, y por qué se movía. - ¿Qué pasó? ¿Dónde estoy? – preguntó, observando a la gente a su alrededor.

- Hubo una explosión, estás bien. Pero trata de no hablar mucho, y permanece acostado – le explicó pacientemente una enfermera, preguntándole a continuación. - ¿Entiendes lo que te digo? – para asegurarse de que el chico no estuviera en shock.

El chico asintió, aunque no veía por qué lo llevaban en camilla si estaba bien, además no le pasaba nada, sólo se sentía un poco mareado. Bueno, bastante mareado. En realidad, tenía ganas de vomitar ahora. - ¿Los demás...? – trató de preguntar, aguantándose.

- Kaiba! Kaiba! – ahora estaba su madre allí, había estado llorando.

El chico le sonrió para calmarla, porque de veras no estaba tan mal, y aún no le contestaban.... Pero antes de que pudiera decir nada, una de las enfermeras ya la estaba alejando, explicándole que primero tenían que examinarlo para asegurarse y.... algo más que el chico ya no llegó a escuchar. Dejó caer la cabeza de nuevo en la camilla, cerrando los ojos porque tanto ver el techo pasar así, lo estaba mareando aún más.

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