| Capítulo 73- A very Private
and Quiet Celebration
Taiga cerró la puerta del bajo y se guardó las llaves
en el bolsillo bostezando y mirando abajo cubierto por el cabello
negro, suponía que debería estar teniendo hambre pero
lo cierto es que no, sólo tenía un sueño increíble.
Alzó la cara observando la al pelirrojo caminar delante de
él tras pasar el cruce entre los dos bloques de edificios
y sonrió pensando que aparecía justo tras estar hablando
de él antes. Y se aproximó sin ninguna prisa a su
espalda rodeándolo suavemente por los hombros y sonriendo.
El chico se detuvo, sonriendo levemente y hablando como si meditara
consigo mismo. - ¿Será alguien que conozco? –
se giró un poco observándolo. – Pero si es el
chico cumpleañero.
-Pero me mantengo como si no…- sonrió besándole
una mejilla y soltándolo para caminar a su lado -¿Dónde
vas?
- Al lugar de siempre. Imagino que Nagisa aún no baja, pero....
siempre llego antes.
-¿Por qué no subes conmigo y esperas con nosotros?
Yo aún no como… ¿ya has comido?- lo miró
sonriendo levemente como si tuviera una coña interna que
sólo él conocía.
- No, aún no. – negó, porque lo cierto es que
casi nunca comía a esa hora. – Seguro que Nagisa se
sorprende. ¿Crees que podamos hacerlo pensar que hay algo
entre nosotros? – se rió, guindándose de su
brazo.
-Mi hermano piensa que tengo algo con todos… bueno…
tampoco lo culpo- se rió suavemente apoyándole una
mano en la suya –Entonces está decidido que subes a
comer conmigo… y con mi hermano si me está esperando
aunque…- miró la hora –ya no creo…
- Bueno, si me ve llegar contigo, igual nos sigue, es así...
– sonrió, observándolo. – Y ¿por
qué tan tarde? ¿Tiene que ver con esta noche?
-Bueno… muchas veces llego tarde porque estoy por ahí.
No va a sorprenderse, pero igual se enfada siempre…- sonrió
mirando al pelirrojo –Además, le prometí que
iba a estar más con él… - miró adelante
aún sonriendo –Estaba con Sanji… arreglando la
moto que le he comprado… que se aceleraba sola. Aún
no se la muestro.
- Una moto, le va a encantar.... – se apoyó contra
su brazo tranquilamente. – Debe ser maravillosos tener un
hermano como tú. De todos modos, ya se le quitará
el enfado esta noche.
-No… él no puede estar enfadado tanto rato…-
sonrió pasándole el brazo por la cintura para que
se apoyase en su pecho y timbró sólo para ver con
que voz le salía.
- No tienes idea – se rió el pelirrojo, pensando que
más bien sería porque era su hermano.
Nagisa se levantó del sofá con el ceño fruncido
y fue a abrir la puerta, observando a su hermano y enseguida refunfuñando.
- Tienes llave..... – y luego notando con quien venía.
- ¿Kyo? ¿Qué haces aquí? – preguntó
más por sorpresa que porque lo estuviese largando.
- Vine a felicitar al cumpleañero, tu hermano me dijo –
le explicó para que no se viera raro, ya que el chico nunca
le decía a nadie de esas cosas, y se soltó de Taiga
para abrazarlo, ocasionando que se pusiera rojo.
Taiga sonrió observándolos y cerró la puerta
a su espalda y dejando las llaves en la mesita de la entrada –Me
dicen que cuando te enfadas te dura mucho…- le apoyó
la mano en el pelo abrazándolo también a pesar de
Kyo y le besó la frente –Ya somos más viejos…
qué se le va a hacer…
- Yo no soy viejo! – protestó el chico, enrojeciendo
aún más por tanta abrazadera y escabulléndose
de forma algo torpe.
- No te enfurruñes, que los dos siguen igual de guapos.
–bromeó Kyo , separándose por fin de Taiga y
empezando a examinar el piso. – Así que aquí
vive mi líder....
- No digas esas cosas... – lo riñó el chico,
aún rojo y volviéndose hacia su hermano. – Llegas
tarde, te dejé la comida en el hornito. – se giró
con cara de enfado, aunque en realidad estaba más decepcionado
porque había esperado comer con él.
-No te enfades…- lo abrazó por detrás de nuevo
para que no se escapase –Tenía que hacer algo, no creas
que a mí no me jodía no estar aquí para comer
contigo… te quiero mucho ¿vale?- le susurró
pegando los labios a su oreja sin soltarlo.
- Vale... – murmuró rojo, preguntándose qué
habría ido a hacer, pero tal vez era mejor no preguntar.-
Kyo, ¿ya comiste?
- No, Taiga me invitó. También por eso estoy aquí
– le guiñó un ojo, sonriendo y pensando que
se veían muy tiernos así, pero no quería que
Nagisa le tirase el plato de comida a la cabeza, así que
mejor se quedaba callado.
- Bien.... siéntate. – se separó por fin de
su hermano girándose antes de entrar a la cocina. –
Tú también. – le advirtió como si fura
un regaño, entrando y saliendo poco después con dos
platos, colocando uno frente a Taiga, ligeramente sonrojado y con
cara de “no me digas nada”. – Te compré
tu favorita..... – murmuró, alejándose como
quien no ha dicho nada.
Taiga sonrió estirando el brazo para tomarle la mano y sentarlo
en sus piernas –No huyas…- lo rodeó por la cintura
besándole la mejilla mientras se disponía a comer
–Te quedas aquí conmigo…
- Pero no puedes comer así! Es... es.... – el moreno
trató de protestar aunque sin hacer demasiado aspaviento,
no fuera a tumbarle el plato, y Kyo se empezó a reír.
- Quédate tranquilo, si sólo quiere estar contigo.
Anda, al menos en tu cumpleaños sé cariñoso.
– lo molestó, comiendo.
- No molestes Kyo! – lo señaló como si hubiera
cometido un pecado, enrojeciendo violentamente, y anunciando en
el mismo tono de voz, porque estaba alterado. – Y también
te tengo un pastel! Pero... – bajó la voz al igual
que el rostro. – Por la noche estaremos trabajando así
que pensé que podíamos hacerlo ahora.....
-Podemos guardarlo para después del trabajo ¿Qué
te parece? Volveré para casa directo… y vemos algo
juntos ¿quieres?- sonrió como si nada, pensando que
luego le iba a fastidiar más tener que llevar a Sly a casa
pero de ese modo cubría mejor la sorpresa – Y no le
grites a Kyo, hombre… no lo dice por mal…. – aseguró
muy seguro, aunque terriblemente equivocado.
- Va... vale. – accedió en un principio algo desanimado
aunque sonriendo luego. – Y además no conoces a Kyo.
Lo dice por fastidiar.
- ¿Yo? Pero qué mala fe, si lo único que quiero
es ver a los hermanitos juntos y contentos. – sonrió,
poniendo cara de inocencia.
- Calla.... no me engañas – lo riñó
Nagisa, aunque seguía sonriendo. Lo cierto es que estaba
feliz.
-Kyo… no imagines guarrerías incestuosas eh…-
Taiga lo miró a los ojos sonriendo mientras bebía
y se levantó con Nagisa incorporado llevándolo a la
nevera con él para ver el pastel pensando en su cara de decepción
–Mejor ahora…- sonrió cogiéndolo para
llevarlo a la mesa.
- ¿Incestuosas? Yo los veía tiernos.... Son unos
desconfiados los dos. – se rió el chico, apoyando su
rostro en una mano.
- Ya deja eso, Kyo, que no te cree nadie! – Nagisa observó
a su hermano, sonriendo de nuevo a pesar de estar ocupado riñendo
a Kyo. - ¿Estás seguro? Porque si no puedes ahora....
– le suhirió aunque secretamente deseaba que no le
pusiera más trabas.
-Sí que puedo, me quedaré contigo hasta que te vayas
con los demás así que no tengo ninguna prisa- se volteó
para coger unos platos pequeños y unas cucharillas sintiendo
que le daba la risa de nuevo sin saber por qué, tal vez porque
estaba un poco nervioso por estarle ocultando aquello aunque fuera
una bobada.
- Y ¿ahora de qué te ríes? – refunfuñó
el chico sospechando algo, aunque más bien sospechaba de
que se estuviera burlando de alguna manera.
- No pasa nada, déjalo ser feliz. – Kyo se levantó
abrazando a Nagisa por detrás a pesar de saber cómo
se ponía. O precisamente por eso, en realidad.Le susurró.
- ¿Quieres que los deje solos? Es una celebración
privada... ¿no?
El moreno suspiró, tocándole el brazo ligeramente.
- No seas tonto, eres mi amigo. Claro que te quiero aquí.
-A ver…- Taiga sonrió cogiendo un cuchillo –Como
sé que a Nagisa le da pena, vamos a cortarlo sin soplar velas…
por eso me reía…- mintió sonriendo como si nada.
- Vale. Y no me da pena, es que.......... es algo de niños.
– finalizó con gesto de dignidad. Por supuesto que
su hermano tenía razón, pero no iba a admitirlo.
- Sí, muy cierto. Y nuestro líder es tan maduro....
– murmuró Kyo, sonriendo malditamente y acercándose.
- Shhhhhhhhhh! De veras, no tienen nada de.... – Nagisa refunfuñó,
bajando el rostro para que además no se le notara que no
podía dejar de sonreír. Se sentía como un tonto.
-Pero es que somos niños… - Taiga sonrió cortando
un trozo para cada uno y sujetó dos de los platos –Vamos
al sofá del salón… y allí te cojo de
nuevo…- se rió caminando hacia allí con su plan
como si hablara solo.
- Necio.... – refunfuñó siguiéndolo,
y recordando que ahora Kyo estaba con ellos, repitiendo como si
lo otro sólo hubiera sucedido en su mente. – Es un
necio.
Kyo se limitó a sonreír, a sabiendas de que lo hacía
feliz dijera lo que dijera. Se preguntaba si sabrían lo afortunados
que eran.
Continúa Leyendo

|