.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 50- Don't Look Back Now, it's Alright

Kyler se pasó la mano por el pelo echándoselo hacia atrás y caminando delante de Teki y Abel pensativo –Va a haber que cortarla… si no, se notará mucho.

Abel abrió los ojos de una cuarta apretando la mano de Teki sin que el otro siquiera meditase que no estaba siendo muy delicado.

El rubio miró al chico de soslayo, sin saber muy bien cómo manejar aquello y simplemente apretando su mano de vuelta como señal de que lo comprendía. - ¿Estás seguro de eso? No podemos....enterrarla en algún lado o.... cremarla, tal vez? –preguntó, aunque más bien se refería a quemarla pero intentaba no dejarse llevar delante de Abel.

-Sí pero hay que sacarla de allí ¿no? Haremos el rollo de que estáis mudándoos de casa… por eso de tu padre- el rubio murmuró con el cigarro en los labios –No podemos sacarla así como así… y menos aún, teniendo en cuenta que está mojada…- se giró para mirarlos –Tú vete con el chaval a coger ropa y eso… y deja el empacado en mis manos…- se volvió mirando adelante y sonriendo entonces levemente.

Abel sintió que palidecía y se pegó más a Teki –Pero hay sangre… en el baño… hay mucha…

-Se limpia…- el rubio no se volvió esta vez pero deslizó las manos dentro de sus bolsillos –Saldrá perfecto… echaremos sosa… tendréis que comprarla… en una droguería.

- Bien, entonces. ¿Seguro que puedes hacer esto? – le preguntó, sólo por asegurarse, aunque observando su rostro y por lo poco que lo conocía, no dudaba de que sí. Giró el rostro hacia Abel, sonriendo un poco para tranquilizarlo, a pesar de que no eran las mejores circunstancias para sonreír. – Vayamos a la droguería primero y cuando lleguemos a tu casa, te vas directamente a tu habitación. Todo saldrá bien, confía en Kyler.

-¿Tienes dinero?- Kyler se giró mirando al chico y Abel asintió entregándole sus llaves. El rubio dirigió sus ojos verdes a Teki entonces –Seguro que puedo…

-En el quinto izquierda…- susurró Abel con las manos temblando. Kyler lo miró a los ojos cogiendo las llaves

-Yo habría echo lo mismo…- le sonrió aunque sólo porque había sentido el impulso de hacerlo y se giró hacia el edificio que Abel le había indicado antes.

Teki sonrió, meneando suavemente la cabeza y halando a Abel de la mano. – Vamos, apresurémonos. – lo alentó como si más que un crimen, lo que hicieran fuese una travesura. – No me extrañes demasiado, Kyler – bromeó, acelerando el paso.

Dicho y hecho, poco tiempo después, estaban de regreso ante el edificio. – Listo. Directo a tu habitación, ¿de acuerdo? – le advirtió, un poco serio, sintiéndose algo extraño de actuar así.

-Sí…pero hay que llamar- el moreno se rascó el pecho empujando la puerta y preguntándose cómo es que Kyler la dejaba entreabierta –No ha cerrado…- dijo sorprendido y cerrándola tras que Teki pasase. Se quedó mirando al baño y escuchó un golpe seco y el ruido de unas bolsas. Se encogió sorprendido por el ruido y salió corriendo hacia su cuarto metiendo ropa a toda prisa en una mochila.

El rubio se asomó al baño, cubriéndose la nariz ante el olor y tratando de no mirar directamente. No es que la sangre lo molestase mucho, pero los cadáveres........ eso ya era otra cosa. – Kyler....... ya volvimos ¿Todo va bien?

-Ajá…- el rubio lo miró sudando bastante y sin camisa para no mancharse haciendo aquello. Mordió el cigarro observando las dos bolsas que había llenado, era bastante asqueroso. Miró lo que quedaba en la bañera y se apoyó en el borde con los guantes que había cogido en la cocina- - Llévate mi camisa de aquí, o se apestará…- dijo más que nada por echarlo, era demasiado asqueroso –y ayuda al chaval… dile que hay un gato en la cocina…

. Ah... sí, es su gato – contestó como reaccionando, habiéndose quedado por un momento shockeado aunque ahora le diese vergüenza. Tomó la camisa, agradecido de no haber tenido que ver todo el proceso, y salió del baño, dirigiéndose al cuarto de Abel. – Tú gato está en la cocina. Nos lo llevamos ¿no? – le sonrió, a pesar de estar algo más pálido de lo usual, y dejó la camisa de Kyler sobre una silla.

Abel lo miró –Sí… es una gata…- le recordó levantándose y caminando sólo para volver atrás cogiéndolo de la mano y llevándoselo con él, mirando a la puerta del baño de pasada sin querer pensar en lo que estaba pasando allí. Abrió la cocina y cogió a la gata blanca que inusualmente lo recibió de forma cariñosa –Con estas mochilas ya me llega…- dijo refiriéndose a su ropa y pensando en si ya no estudiaría más o qué demonios haría.

La puerta del baño se abrió y Kyler dejó caer cuatro bolsas de aspecto blando y mojado en el pasillo, los miró un segundo -¿La sosa?
El menor se la paso mirando a las bolsas -¿Para qué miras?- lo miró a los ojos haciéndole una seña para que se apartase –Deberíais ir llevándoos eso… aun tardaré un poco.

Teki haló al chico contra sí con todo y gata, pasándolo para atrás de manera protectora, como si las bolsas le fueran saltar encima. – Pero ¿qué vas a hacer con eso? ¿Te desharás de ellas tú solo? -le preguntó serio, observándolas y luego los ojos del rubio.

-A no ser que quieras ayudarme…- sonrió mirándolo a los ojos y pensando que tendría que bajarlas en dos tandas –Aún tengo que limpiar el baño… ¿Por qué no dejas al chaval con alguien y vuelves dentro de dieciocho minutos? Creo que necesitaré ayuda para llevarlas.

-Puedo quedarme solo!- Abel miró a Teki tirándole de la mano para llamar su atención.

-Pero no tienes por qué… - Kyler lo miró y se sacó el cigarro de los labios –te quedas con alguien.

- Cierto, no tienes por qué. – el rubio lo miró, pensando que tampoco lo tranquilizaba dejarlo solo. Debía estar alterado por más que no lo dijera. - ¿Quieres que llame a alguien en especial, o prefieres que le pida a uno de los míos?

-No sé…- Abel se apretó un brazo pensando que no se fiaba de nadie. Miró a Kyler como esperando a que él le dijera y el mayor se limitó a observarlo preguntándose qué habría pasado con Heizen, pero ahora mejor dejaba ese tema.

-Ve con Sanji

-No!… que me va a preguntar… y no sé qué decir…- respiró un poco agitado apretándose el brazo de nuevo.

-Pues llévalo con alguno de los tuyos… y pídele que no le pregunte… yo qué sé de críos…- el rubio suspiró frunciendo el ceño y volviendo al baño para acabar de una vez con aquello. El hedor era insoportable.

- Vamos Abel, te llevaré con Nagisa. ¿está bien? Es mi líder....... – continuó hablando mientras lo sacaba del piso, como para distraerlo un poco y que ni se diera cuenta. – Es bastante serio, pero no le hagas caso a eso. No lo hace a propósito. Y además, no tienes que decirle nada que no quieras. Puedo pedirle que vaya a mi casa si te sientes más cómodo. Así, no te vería nadie más que él.

-No… es igual, no quiero molestar… donde tú quieras…- susurró, mirando al gato que ya comenzaba a morderle la mano retorciéndose para huir por la calle –No… que te pierdes!... coñazo…- dijo contrariado cogiéndola de otro modo a ver si así.

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