| Capítulo 49- Misleading Angel
El pelirrojo llegó silbando hasta la banca donde sabía
que lo encontraría, sólo que esta vez por detrás
sólo por molestar. Sacó una manzana de la bolsa que
llevaba, y se sentó a su lado. – Toma – le sonrió,
lanzando la fruta ligeramente en el aire para que la atrapase.
-Eh! y me alimentas de veras- Sanji se rió atrapándola
y le dio un mordisco alzando el otro brazo para cogerlo por los
hombros sólo porque sí -¿Te aburrías?
Me preguntaba si no pasarías por aquí… con el
coñazo que es…
- Te fuiste muy temprano. Claro que me aburría. –
sacó otra manzana de la bolsa mordiéndola él
ahora. - ¿Estás de buen humor hoy?
-Hum… yo diría que sí…- se estiró
pasándose la mano por la nuca sonriendo –Me fui temprano,
porque entro temprano a trabajar y si no, el viejo se pone insoportable…-
se apoyó en la mano girándose de medio lado para verlo
mejor –Necesitaba un polvo… aunque dos siempre es mejor…-
se rió.
El chico se rió también acompañándolo
y observándolo luego. – Entonces, me alegro de haber
ayudado. Sí te ves distinto, menos gruñón.
Me agradas más así.
-Yo siempre soy así… lo que pasa es que creía
que me estabas vacilando y eso sí que no me hace mucha gracia…-
lo miró a los ojos mordiendo la manzana de nuevo –Creo
que me quedé un tanto susceptible… no sé si
me entiendes…- se rió sin dejar de mirarlo.
- Creo que sí te entiendo. La verdad es que me dejaste rascándome
la cabeza luego de nuestro primer encuentro. – sonrió,
observando su propia manzana, rodándola un poco en su mano,
sin llevársela a la boca. – Fue por eso que vine de
nuevo.....
-Humm… yo creía que era por mi culo…- el moreno
sonrió observándolo -¿Qué eres? ¿Mi
sexual saviour?
- Bueno, no mentiré, tu culo tuvo mucho que ver. Pensé
que me dabas otra oportunidad. – se rió, mordiendo
su manzana ahora también. – Soy tu hada madrina, enviado
para salvarte de una vida sin polvos..... Además, como ya
dije, tu culo tuvo mucho que ver. Eso, y la leyenda sobre tu polla
que me contó Taiga. No te creas que todo fue en tu beneficio
solamente.
-Seguro que no…- se rió alzando una ceja al notar
un calentón al acordarse del rostro de Kyo mientras lo hacían
–Uf…- se rió cruzando una pierna sobre la otra
–pero la verdad es que no sé… creo que me has
hecho un favor en otro sentido… No hablo del polvo en sí…
porque eso fue recíproco…- se rió observándolo.
- ¿De veras? ¿De qué hablas entonces? –
dejó de comer, observándolo curioso, y entrecerrando
un poco un ojo para que no lo molestase el sol.
-No sé… mira… cuando follé con el tío
este… ¿te acuerdas de que te dije que lo violé?...
No bromeaba… bueno… de hecho, antes le pegué
una paliza… puede sonar a que soy un cabrón…
y bueno no soy un ángel… pero no se trataba de eso…-
suspiró mirando adelante –Cuando lo hicimos parecía
que lo estaba obligando… y que sólo le dolía…
y bueno…- se rió observándolo –te estoy
soltando el rollo…- soltó otra carcajada cerrando los
ojos y apoyando la cabeza contra el respaldo.
- No, puedes contarme. Si empezaste es porque deseas hacerlo. Además,
no me puedes dejar a medio cuento – se rió un poco.
– Y pues, si lo estabas violando, claro que lo estabas obligando,
¿no? Mejor me explicas o vendré a molestarte todo
el tiempo.
-A lo mejor me gusta que me molestes… mira que me aburro
mucho…- se rió mirándolo inclinando la cara
hacia él –Es que es muy largo… digamos que no
lo violaba… sólo forcé un poco las cosas…
y fui bastante animal… - se pasó la mano por la cara
–pero da igual…- dijo bastante más serio –Se
la paso culpándome… y bueno… mi polla…
es como si fuera un impedimento para follar… la verdad es
que creo que por eso no había vuelto a follar con nadie…
no tenía ganas de volver a follarme a alguien que pareciese
que sufría… es asqueroso…- se echó adelante
apoyando los brazos en las piernas –Joder, me explico muy
mal… verás… es que él se cabreaba si lo
tocaba… jamás se excitaba… y podría seguir
por años… pero no lo comprenderías totalmente.
- No, creo que sí te comprendo. Pero no es tu culpa, bueno....
-le colocó una mano sobre el hombro observándolo.
– Si no sentía atracción por ti, debió
decírtelo y ya. No lo sé, pero a mí no me pareció
que fueras tan terrible. Es más, todo lo contrario.... –
le sonrió, ladeando la cabeza, ahora sí logrando evitar
el sol.
-Eh… que yo no soy terrible… soy encantador…-
se rió mirándolo de soslayo porque para empezar no
soportaba dar lástima –Hum… el caso es que creo
que ahora ya no me da tanto miedo… joder… a quien se
le cuente… - se rió frotándose la mandíbula.
- Pero ahora el caso es que no sé si debería cobrarte
siempre, porque ya sabes..... un polvo es una cosa, pero la terapia
sexual va a aparte. – se rió, bajando los dedos por
su brazo y separándose de nuevo para continuar con su manzana.
-Si me cobras por la terapia, yo te cobraré por el polvo…
¿Qué tal eso?...- lo miró de soslayo acabándose
la manzana y tirando el corazón en la papelera con una sonrisa
en los labios.
- Hidoi, mejor quedamos en que nos cobramos mutuamente y se cancela
la deuda. – se rió de nuevo, apoyándose en el
respaldar. – Supongo que ahora irás a trabajar de nuevo......
-Ajá… sí… en breves… ¿me
estás echando?- se rió observándolo –Que
sepas que este banco es mío… - lo miró con cara
de chulo y se levantó porque de hecho, sí tenía
que volver –Esta tarde … venís ¿no?- se
quedó mirándolo y pensando que Abel y Heizen jamás
habían vuelto y se preguntaba si estaban bien.
- Sí, me muero por conocer a los demás... –
le sonrió sin moverse del banco de Sanji como lo estaba bautizando
en su mente ahora. – Y no te echaba, más bien, lamentaba
mi suerte. Ey, Sanji..... ya sabes, cuando quieras ¿ne? –
le guiñó un ojo, sonriendo más aún.
-Eres un ángel…- el moreno sonrió apoyando las
manos en el respaldo a los lados de su cabeza y le besó los
labios cerrando los ojos para profundizar el beso. Se separó
de sus labios besándole una mejilla –Lo mismo te digo…
para lo que quieras…- levantó una mano a modo de despedida
alejándose.
- Ángel......... no mucha gente me llama así –
sonrió, tocándose los labios, y pensando que más
bien nadie. – Y de vuelta a la rutina... – se puso de
pie, tomando la bolsa de manzanas preguntándose para qué
había comprado tanta y dirigiéndose a las escaleras
de Nagisa. Bueno, pues si no comían frutas era tiempo de
que empezaran.
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