Capítulo 39- Keep Your Guard Up
Sanji bostezó apoyándose en la pared entre dos edificios
y miró a Yûhi sacándose la camiseta para examinar
las otras cinco que se había robado por debajo –Joder
me estaba asando- se dejó una de las que había mangado
y arrancó la etiqueta cortando el plastiquito con los dientes
guardando las demás en una bolsa que por otra parte, también
se había agenciado. También había robado unos
pantalones –Hostia, qué alivio encontrar ropa de mi
talla… tan barata- se rió.
- Sí, sí, muy barata. Pero para eso te dije que llevaras
la cazadora grande – meneó la cabeza Yühi observando
las camisetas, y sacando unas dos camisetas que también llevaba
escondidas. – Por suerte, uso cosas más pequeñas
y........ – sonrió, mostrándole una maletita
que por cierto había metido dentro de la raída que
ya llevaba.
-¿Qué te has mangado ahí?- Sanji miró
curioso y sonrió arrebujando las cosas en la bolsa para que
cupieran mejor acto seguido colgándosela al hombro –Por
cierto… ¿has ido al puesto ese de segurata?
- Hum..... sí, me dijeron que regresara mañana, creo
que fui en un mal momento, pero no sé, ¿crees que
sirva para eso? A lo mejor y me están dando de largas. –
lo miró, guardando las cosas de nuevo. – Y es un estuche,
para llevar la cámara, que me jode tener que dejarla cada
vez que sucede algo grave. Yo sé que se pone triste –
se rió, alborotándose el cabello.
-Ya será… pero nosotros nos poníamos felices
cuando te la dejabas…- se rió “ayudándole”
a alborotarse el cabello –Es broma…- lo miró
desde arriba pensando en lo importante que era para él sacar
fotos, no sabía si había un motivo, aunque tampoco
preguntaba –Yo creo que sí vales, puedes partirle la
cara a quien sea… - suspiró apartándose el pelo
de la cara –Será que te juzgan por las apariencias…
eso pasa…- se rascó el cuello caminando a su lado sin
una dirección definida –No sé por quçe
los sábados la peña anda tan desperdigada… ¿te
imaginas a Heizen visitando a sus abuelos? La abuelilla… “Heizen
hijo… qué guapo estás”- le mesó
el pelo a Yûhi estilo abuela –y Heizen “¿podrías
no hacer eso abuela?”...
El chico se echó a reír, casi doblándose de
imaginarlo. – Eres malo, Sanji, hasta Heizen necesita amor
de abuela – se rió de nuevo, quitándose las
mechas que habían caído sobre su rostro. - . E imagino
que es porque somos muchos, no podemos andar juntos todo el tiempo,
pareceríamos trencito.
-Conga!- el moreno se rió imaginándoselo –No
tío… joder, de veras, a veces creo que Heizen ha tenido
un problema chungo… no sé… ese rollo de que nadie
lo toque… ni siquiera Abel… Abel, es un crío
¿Qué pasa con que te toque? Puede ser un poco una
lapa a veces… como Kaiba…- se rió de nuevo al
pensar en ellos –pero coño…
- Yo sé que te mola que Kaiba se te trepe – se rió
el chico seguro de que el otro lo vería como un árbol
ya. – No lo sé, no sé nada de Heizen, nunca
dice nada....... Bueno, no dice casi nada ya de por sí, menos
si es acerca de sí mismo. Pero creo que ya se está
acostumbrando a Abel, y mejor, porque no creo que pueda sacudírselo.
– se rió de nuevo, imaginando al menor como un bicho
y a Heizen tratando de quitárselo con cara de contrariedad.
Mejor que ninguno de los dos podía leer mentes.
Sanji se rió pensando en ellos –Claro, a mí
me gusta que me abracéis, Kaiba o quien sea de vosotros…
bueno… Kyler seguro que no…- se rió repelido
de pensarlo sólo -Aunque igual ya lo acepté…
no sé, a Taiga le cae bien…- se pasó las manos
por el pelo estirándose como pensando en qué demonios
hablaban antes –Con Heizen… no sé… me da
mal rollo no saber si le está pasando algo y no nos lo dice…
pero sinceramente… no estoy por meterme en la vida de nadie
y menos de alguien como él… acabaríamos mal…
- ¿Tú crees? A mí no me parece peligroso,
sólo borde sutil. Tal vez sólo es clínicamente
tímido – se rió de nuevo, prefiriendo no imaginar
a Sanji y a Kyler abrazados porque eso sí que era raro. –
Y a Taiga le cae bien todo el mundo. Pero no sé........ no
lo veo mal por ahora. Igual, no pienso bajar la guardia tan rápido.
-No la bajes… yo no la bajo nunca…- se rió pensando
en lo que no debía y chafándole un poco la cabeza
con la mano –No, pero no sé… a Taiga no el caen
bien los gilipollas y eso ya es algo…escucha… a mí
no me parece peligroso Heizen… es sólo que es ese tipo
de persona que me toca los cojones con facilidad… y si estoy
tratando de ayudarlo y me empieza con sus… no sé…
seguro que le pego un revés…
- Pues no trates de ayudarlo, déjalo ser.... – Yühi
lo miró, ladeando la cabeza. – Bueno, supongo que está
bien que el líder se preocupe por todos, pero tienes que
preguntar más allá de lo evidente, sobre todo si tal
vez no haya un problema real. Tú preocúpate de ayudarme
a mí, que si no tendrás que seguir pagando la renta
tú solo.
-¿Tu estás tonto?- Sanji se rió mirándolo
fijamente –¿No te digo que paso de hablar con él?
Claro que no trato de ayudarlo pero te digo que me da mal rollo
no saber si igual lo está pasando mal…- se rascó
la nuca decidiendo pasar del tema –y a ti ya te ayudo, pero
no sé hacer milagros que si no ya hubiera hecho unos cuantos
por mí…- lo cogió por los hombros apretujándolo
un poco –Tampoco te agobies, hay dinero para pagarla, sólo
intenta buscar un trabajo… malo será… aunque
aún tienes ese dinero de la cena ¿no? Invítame
a algo que tengo un hambre que…
- Y ¿eso para qué? Igual te vas a ir sin que paguemos
– se rió, pensando que así el dinero les iba
a durar para siempre. – Y si quieres hablo con Heizen pero
no me va a decir nada. Mejor envíale a Abel, que ese sí
que no se rinde. Y si no le saca nada tampoco, al menos es divertido.
– se rió de nuevo imaginando, y halándole la
mano para que lo siguiera. – Y ahora dime qué milagros
harías por ti, mientras te conduzco al mejor restaurante
de la ciudad.
-Pero es que Abel me da pena… porque lo mira con ojos de
“oh my idol” y después el otro lo mira feo…
y no, tú no le hables que eres capaz de desesperarlo en 3,
2, 1- se rió imaginando a Heizen estrangulándolo mientras
Yûhi le sacaba fotos –Vamos… que tengo hambre…
me estresáis… y me abre el apetito…
Yúhi se rió a carcajadas apresurando el paso. –
Ámame, soy adorable y lo sabes. Y yo te desestreso, es por
eso que vives conmigo.
-Yo creía que vivía contigo porque algún día
me lo pagarías en especies como concubina o algo, la danza
de los siete velos y tal- se rió siguiéndolo.
Continúa Leyendo

|