Capítulo 34- Un Culo Digno de Ver
Sanji apartó el plato de la comida con un pie y se llevó
la lata de cerveza a los labios bebiendo apoyado en el respaldo
del sillón –Te digo…- murmuró mirando
a Yûhi de soslayo –Yo estaba comiendo algo… y
lo vi de lejos… no me di cuenta de quien era, sólo
de que tenía el culo bonito…- suspiró, riéndose
mientras se rascaba la frente –y le silbé para ver
si estaba bueno…- lo miró apoyando la cara en el respaldo
–Sorprendentemente me hizo caso así que… le dije
que se acercase…
- Ya........ ya sabemos que eres capaz de divisar un culo bonito
a millas de distancia- se rió el chico girándose para
prestarle más atención. – Y ¿qué
sucedió?
-Pues que entonces vino y ya me di cuenta de que era Kyo…-
suspiró tapándose los ojos con la mano –y sí
estaba bueno sí… nunca lo había visto de cerca…
pero es un imbécil… además me ponía nervioso….
Es un calienta pollas…- lo miró de soslayo y bebió
un poco pasándose la otra mano por el pelo después.
- Bueno, pero a lo mejor luego te la calentaba más ¿no?
Según tengo entendido, no es muy difícil. Y yo te
veo guapo así que....... – le sonrió, imaginándose
que por eso había estado de tan mal humor antes. –
Tal vez debía de haberse puesto nervioso él.
-No, él no estaba nervioso, estaba riéndose de mí…
que me dijo “podría enamorarme de ti” como si
fuera la cosa más imposible del mundo…- frunció
el ceño bebiendo más –Muy gracioso sí…-
apretó la lata cogiendo otra y abriéndola para darle
un trago –y es diferente que tú me veas guapo…
- ¿Ah, sí? ¿Por qué? Me siento ofendido!
Será que no tengo bonito culo – fingió, riéndose
luego porque lo cierto es que no estaba molesto para nada y le costaba
trabajo seguir así. – No dije que estuviera nervioso,
dije que debió de estarlo. Bah, por eso está en otra
pandilla, porque no sabe distinguir lo bueno..... – le tocó
un hombro suavemente, tratando de animarlo.
-Será… - Sanji lo miró sonriendo levemente
porque igual le hacía gracia su intento de levantarle los
ánimos –pero de todos modos le voy a dar a Nagisa una
foto de mi culo para que se la dé…- se rió ahora
sí de veras y bebió otro poco más –Y
se la voy a meter en un sobre de esos de niña… que
huelen a mariconadas…
El chico se rió, recostándose en el sofá.
– Cuidado y lo conquistas. Pero te resulta mejor mostrarle
la polla, esa cosa es peligrosa – bromeó, encuadrándola
con los dedos esta vez como si le hiciera un retrato artístico.
– Espero que Taiga no vea lo que le entregas a su hermanito..........
-Ni de coña… o me vacila de por vida…- se rió
bebiendo otro poco y recostándose en el sofá apoyando
la lata en el suelo –Y la polla no se la muestro a no ser
que me lo pida de rodillas….- se rió por lo que estaba
insinuando claro que con toda la mala intención –pero
no creo que se dé ese caso mira… es igual… tú
coge tu cámara y fotografía mi culo…- se rió
volteándose de lado en el sofá mirándolo.
- Ya voy, pero no me des órdenes tampoco que soy tímido
– se rió, buscando la cámara y colocándose
arrodillado sobre el sofá para enfocar mejor tomándole
una foto inmediatamente. - ¿No me lo enseñas directamente?
-Sí- se rió levantándose y apoyó una
rodilla en el sofá. Se desabrochó los jeans bajándoselos
lo suficiente y lo miró de soslayo –Va…- se rió
pensando que le faltaba un tornillo, pero igual ni que fuera la
gran cosa.
- Va........ – repitió Yûhi, enrojeciendo al
instante y prácticamente ocultándose tras la cámara,
tomando una cantidad de fotos, realmente innecesaria. Casi parecía
que el culo de Sanji fuera una super estrella.
Sanji se rió subiéndose los pantalones –Con
eso se podría hacer un álbum, mira que con una llegaba-
se abrochó el cinturón con una mano acabándose
la lata y se sentó de nuevo en el sillón –Es
que me dijo que yo le había visto el culo y él a mí
no, por eso se la voy a mandar… porque es gracioso claro,
no porque deba verlo…
- No sé yo, es un culo digno de ver........ – bromeó,
aún algo rojo, ya bajando la cámara y poniéndose
de pie de pronto. – Voy a imprimir una, entonces! –
y se apresuró para llegara su cuarto.
-Vale… yo voy a ir a comprar un sobrecito con olor a florcillas…-
se rió cogiendo la cazadora de cuero del sillón –Te
espero en la muralla ¿o vengo a buscarte? Es igual…
ya vengo a buscarte… no te pires sin mí- dijo antes
de cerrar la puerta aún sonriendo con su propia “travesura”.
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