.Novela homoerótica para mayores de edad.
 

Capítulo 33- You May Have Heard that I Run with a Dangerous Crowd

Taiga, que caminaba detrás de Sanji lo miró sin entender por qué esa cara de mal genio que había tenido desde que había llegado. No creía que estuviese así sólo por esos niños.

-Vamos…- Sanji miró a Heizen de pasada feliz de que sí hubiera ido después de todo, aunque sin mostrarlo porque aún le duraba el cabreo de la mañana.

El chico solamente asintió, preguntándose si aún estaría molesto con él. No veía por qué, estaba allí, ¿no? Tampoco había hecho algo tan terrible sólo con decir aquello.

Yûhi suspiró, conteniéndose de tomarle una foto, porque no lo quería poner de peor humor, pero igual guindándosele del brazo un poco y sonriendo. – Si los miras así, los vas a matar antes de que sepan quienes somos.

Sanji le sonrió como si no sucediese nada –Tío… es que estoy cabreado…- le pasó la mano por los hombros apretándolo contra él.

-¿Qué te pasa?- Taiga levantó un pie atizándole en el culo -¿Te la pillaste con la cremallera?

-A ti es al último a quien se lo diría…- lo miró gruñéndole y el moreno se rió como adivinando entonces de qué iba el tema.

Yûhi se rió, sin soltarlo, creyendo entender. –Pues descabréate, que te quiero tomar una foto y con esa cara seguro me estampas.

-Ehhhhhhhhhhhhhhh! – Kaiba los saludó desde la esquina, sin correr esta vez, ya que veía que venían hacia él. La verdad es que se había escapado de clases antes para ir a encontrárselos, inventando que tenía que ir al dentista.


Sanji alzó la mano saludándolo –Ya pensaba que no venías e iba a tener que cortarte la polla en castigo- se rió vacilándolo y tratando de que se le pasase y no pagarla con ellos que eran quienes menos lo merecía allí –Yûhi hazme un favor… de fotografiarme el culo y darme la foto, se la quiero dar a alguien…- se rió entre dientes.

- Oh, vale......... – el chico lo miró, enrojeciendo un poco aunque sin saber ni por qué, si ya le había tomado fotos en momentos embarazosos, pero igual sonrió contento por la oportunidad. – Pero ahora quiero saber a quien..........

- Cómo no iba a venir? Además, ¿para qué iba a ir a buscarlos, si vengo de la escuela?....... Que queda en esa dirección – señaló el camino que ya había recorrido, de todas maneras impaciente. – Hola, Heizen........ – saludó, también alegrándose de que hubiera ido.

- Hola......... – respondió el chico como todo saludo, mirándolo como con sospecha.

-Bueno, ya estamos todos ¿no? Kyler dijo que nos esperaba en la puerta del colegio que le queda más cerca. Bueno… que nadie le pegue a ningún crío ¿vale?- se rió porque no se fiaba de alguno de ellos –Al menos no mucho- rectificó reído. Atrajo a Yûhi hacia él y le susurró –“ A uno de la pandilla de Nagisa… que se burló de mí hoy…”- le explicó sonriendo y pensando que estaba loco por mandarle una foto de su culo. Se rió sin poder evitarlo.

-Quiero saber…- Taiga protestó sonriendo atrás.

-Tú erradícate- Sanji se rió haciéndole una seña con la mano para que se apartase.

Yühi se rió, guiñándole un ojo con complicidad, y sacándole la lengua a Taiga sólo como señal de “yo sé algo que tú no”, aunque claro, que bromeaba.

- Yo también queiro saber! – exclamó Kaiba, genuinamente curioso, sin embargo cambiando de tema al instante como si las ideas se agolparan luchando en su cerebro. – Taiga, hoy viene tu hermano, ¿no? ¿está enfadado por lo de ayer?

- Si siguen así, no nos van a tomar en serio – murmuró Heizen, pensando que más parecían un carnaval que una pandilla amenazadora.

-Bueno, pues mejor si no nos toman en serio. Cuando les peguemos una seria hostia se llevarán la sorpresa- Sanji sonrió sin poder evitar reírse después.

-No… no se cabreó … dijo que eran unos matados y que Sanji era un cabrón y le iba a partir la cara…- se rió inventando.

-Ah sí… No me digas…- Sanji se rió mirándolo de soslayo –No te cree nadie.

-No…- Taiga se rió con el cigarro colgando de los labios.

Abel salió por entre las mesas corriendo nervioso porque tenía ganas de que se cagaran bien.

-Abel hoy no te escapas!- le gritó uno de los chicos corriendo con los otros dos tras él.

El moreno se caló más el gorro y echó a correr escaleras abajo, saltó por el pasamanos y se medio estampó en las siguientes escaleras tropezándose y levantándose de mala manera apartando a todos los niños a empujones, sonriendo porque cuando saliera estarían allí.

- De todas maneras, se necesita una escalera, para partirle la cara a Sanji – se rió Yûhi imaginándose aquello, antes de ser interrumpido por el grito de Kaiba, que saludaba como si tan sólo feueran de visita.

- Abel!!!!!!!!!! Acá! – alzó la mano en cuanto vio al chico venir corriendo.

Kyler miró allí al escuchar la voz del chico y se despegó de la pared levantándose hacía allí caminando bastante lento porque ni que fuera a pasar algo por tres niños.

Abel sonrió de oreja a oreja y corrió hacía ellos asegurándose de que venían siguiéndolo. Se paró delante de Heizen y le cogió un dedo –Viniste- dijo feliz volteándose para ver a los otros que se acercaban desprevenidos.

-Abel! No corras!,… ¿Qué?- el chico de pelo negro se quedó parado al ver la cantidad con quien estaba Abel. Sin duda eran pandilleros y … -joder…

Sanji levantó la mano a Kyler haciéndole una seña y el rubio cogió al de pelo negro por el cuello sujetando a otro de ellos por la tela de la camiseta a su espalda preguntándose qué iban a hacerles interesado y pasando del que se escapaba corriendo.

-Suéltame!!!- uno de los chicos gritó aunque el otro estaba callado como una tumba.

- Sí, claro.... – le contestó Heizen al menor, por supuesto incómodo, pero sin soltarse esta vez, sólo porque estaban frente a sus agresores, y porque tampoco tenía deseos de otro lío con Sanji.

- Oye! No te vayas! – gritó de nuevo Kaiba, corriendo tras el que huía y saltándole encima, haciéndolo caer protestando y aún así quedándose sentado sobre él sonriendo.

Yûhi se acercó a los otrs, tomando una foto, que más bien parecía que Kyler hubiera ido de pesca y eso le hacía gracia. – Es desagradable que se vayan si vinimos hasta aquí para conocerlos.......

Sanji sonrió haciendo una seña con la mano para llevárselos a donde no hubiera tantos padres mirando –Vamos niños… que les vamos a enseñar por qué uno no debe meterse con Abel…

Abel se rió sin soltarse de Heizen para desgracia del moreno, muy feliz de que estuviera allí.

El rubio los llevó a rastras y sin ningún cuidado hacia el callejón al que Sanji se dirigía y los soltó poco menos que estampándolos contra la pared. Total no se podían escapar ni intentándolo. Sanji se cruzó de brazos –Nos quitamos la ropa y nos quedamos en calzoncillos…- anunció como si fuese un ejercicio de gimnasia en un tonito de coreógrafo que daba escalofríos.

- Vale! – exclamó contento Kaiba, que se había traído al otro, ayudado por Yûhi, de tal manera que no se le pudiera soltar, y una vez logrado esto, se había vuelto a sentar sobre él como si fuera su rey o algo así. De paso, empezó a quitarle la camiseta, sin esperar a que obedeciera, recibiendo sus gritos de – Quítate de encima, niñato! Pesas! – como si no fuera mayor que el otro, pero claro, no lo aparentaba.

Sanji se rió cogiendo la ropa de todos

-¡Eh! Que vas a hacer con eso? ¿Qué haces?- uno de los chicos quiso acercarse y Sanji le empujó la cara de golpe tirándolo de culo al suelo otra vez. Lanzó la ropa arriba del comercial y se agachó a coger un zapato que había errado el tiro lanzándolo de nuevo. Le cogió la mano a uno arrastrándolo y sentándolo en un charco

-Para!! Se lo voy a decir a mis padres!- protestó el que era ahora arrastrado por Taiga

-Este no se quiere sentar, mejor se lo quito…- se rió sacándole la ropa interior –Joder… qué pequeñita la tienes…- lanzó la ropa interior –Lo siento, yo soy más cruel…- sonrió revolviéndole el pelo.

Abel que estaba más rojo imposible, se reía sin parar medio escondido en Heizen.

- Vamos.......... a reunirte con tus amigos – se rió kaiba que ya había conseguido quitarle los pantalones al otro, simplemente girándose sin quitársele de encima, y que ahora lo arrastraba por los suelos, aunque tratando de veitar las patadas y los golpes que intentaba darle el otro. Sin embargo, recibiendo uno, que lo hizo caer sentado, provocando que heizen le pateara el estómago al chico con fuerza, ya que estaba cerca.

- Haz lo que dice Kaiba – se limitó a murmurar, con cara de no haber hecho nada, aunque dejándolo doblado sobre su estómago, hecho que aprovechó el chico de cabello azul para sujetarlo de nuevo, arrastrándolo hasta el charco, riendo.

Por su parte, Yühi se preparó con su cámara, pidiéndoles a los demás. – Pónganse atrás para que tengan un bonito recuerdo. – como si estuvieran de vacaciones más bien.

Abel se rió amarrándose a la camisa Heizen y se soltó para acercarse a Sanji que aún agarraba al de pelo negro contra el charco para que saliese bien en la foto. El moreno se quedó mirándolo nervioso y Sanji lo miró.

-¿Qué pasa Abel?

-Nada…- susurró mirándolo aún asío por un buen rato.

-Pégale una hostia…- Kyler se rió fumando apoyado en la pared y Abel lo miró y después a Sanji y le pegó un puñetazo tirándolo al suelo. Sanji se cruzó de brazos tras la cabeza preguntándole si se escaparían así como estaban en ropa interior.

-Eres muy valiente Abel, que tienes que traerte a tu pandilla para poder pegarme!- el moreno se quedó en el suelo sin embargo, porque le parecía que de pie con el culo chorreando era aún más indigno.

El moreno se cabreó y se le tiró encima pegándole más y recibiendo también, mientras Sanji simplemente le dejaba. El que estaba desnudo, se echó también sobre Abel como viendo su oportunidad y Kyler le pegó una patada en la cara sin sacarse las manos de los bolsillos.

Heizen simplemente colocó su pie en el estómago del chico para impedirle que se levantara, murmurando. – Y ustedes son muy valientes, lanzándose tres contra uno, cuando está solo........

- Ah. Pareces un matador – se rió Yühi, tomándole una foto, el moreno desviando la mirada protestando sin mirarlo.

- Deja eso – sintió como el chico le agarraba la pierna y lo pisoteó de nuevo para detenerlo.

- Ahora sí vas a ver....... – el chico de cabello azul sintió cómo el que había intentado huir se le trepaba sujetándole el cuello y cayó al piso, pataleando y tratando de saltar sobre su propia espalda para al menos meterle un codazo.

Abel le sujetó el pelo golpeándole la cabeza contra el suelo varias veces y Sanji lo sujetó por la cintura levantándolo –Déjame!- protestó pataleando y tratando de soltarse para seguir pegándole, aunque tenía un labio y una ceja reventadas y el chico del suelo estaba lloriqueando.

-Ya vale Abel… - Sanji lo sujetó con fuerza para que no pudiera moverse –No lo querrás matar…- se rió calándole el gorro y tapándole la vista.

-Pues sí!- se colocó el gorro hacia arriba colgando un poco de Sanji y desde luego, ni él mismo se creía lo que decía.

-Entonces no te bajo…

-Bájame!

-¿Ya paras?

-Sí…-Sanji lo dejó bajar y Abel pasó por el lado del magullado chico que se encogió al verlo acercarse –Seguro que no te metes conmigo de nuevo…- soltó más que nada por asegurarse y de inmediato sujetando el dedo de Heizen.

- Si tengo que volver a venir, seré yo quien te pegue- Sanji miró al chaval en el suelo y les hizo una seña para marcharse.

-¿Y la ropa?!- preguntó uno de ellos.

-Los cerdos no usan ropa…- Kyler sacudió el cigarro encima de la cara del que sujetaba Heizen y echó a caminar siguiendo a Sanji. Taiga se rió con el cigarro colgando.

Yûhi les tomó una última foto riéndose, aunque se había llevado un golpe por andar de distraído, y se dio la vuelta para irse, mostrándoles su dedo del medio, y halando a Kaiba luego que se despedía saludándolos con la mano, en un despliegue de alegría que cualquiera hubiera creído que hacían una visita social.

Por su parte, Heizen ya iba delante de ello, con Abel sujetado del dedo, que por cierto, aún no sabía cómo ni cuando pedirle que lo soltara. Ni tampoco si siquiera debía, pero sí que se sentía incómodo como siempre.

-Seguro que se lo dicen a sus viejos…- Taiga sonrió rascándose un brazo.

-Pues mira tú…- Sanji se palmeó el culo haciendo ver que no le importaba nada de nada –Bueno, ahora yo me piro…- sujetó a Yûhi de la mano “apropiándoselo” –que Yûhi y yo tenemos que comer y tiene que maquillarme las cachas- se rió ahora para burlarse del moreno.

Taiga levantó la mano a modo de despedida –Yo voy a comer con mi hermano y luego lo traigo…

-Y yo tengo que ir a mi casa............. – murmuró, un poco cabizbajo Kaiba que más bien tenía deseos de seguir divirtiéndose, pero lo había prometido. – Pero voy a regresar temprano que quiero conocer a tu hermano!

- Vamos entonces Sanji, que tengo que sacarle toda una sesión para ver cual es tu mejor lado – se rió, el chico de la trencita halándolo.

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