.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 32- La Manzana de la Discordia

-Y por fin sale el chico que estaba esperando…- Sly sonrió de medio lado levantándose del árbol en el que estaba apoyado a la salida de la universidad. Tenía que darse prisa en sacarlo de allí o seguro que si Nagisa los veía, le iba a caer una buena. Aunque no había venido a causar problemas ni mucho menos, por su parte Shin le daba igual. Sólo le importaba el echo de que Kyo estaba triste y Teki enfadado y eso era malo porque no le gustaba verlos así y porque reducía sus dosis de mimos por parte de ambos.

Shin se quedó mirándolo, abriéndose la cremallera de la cazadora del chándal porque tenía calor, acababa de ducharse.

-Al menos dime hola… no he venido a discutir- el chico de pelo magenta y negro lo miró a los ojos sonriendo –Sólo quiero hablar contigo acerca de Kyo.

-Vale- el moreno lo siguió viendo que echaba a caminar entre los árboles que bordeaban el campus universitario -¿Sabes a dónde vas?

-Ni idea- Sly se rió pero sin dejar de caminar y Shin se paró a su lado.

-Pues vamos por allí… hay un puente… por debajo pasa el tren así que no suele haber nadie.

-¿Te gusta ese sitio?

-Sí, no suele haber nadie…- repitió el moreno como recalcando el motivo por el cual le agradaba el lugar –Supongo que no quieres que Nagisa te vea…

Sly se rió rascándose la nuca –Pues sí…

-Ya… pero no le he dicho nada… de todos modos seguro que acabaría por darle la razón a él.

-Puede ser… no lo sé- Sly siguió caminando hasta donde veía el puente y se sentó en la hierba esperando a que Shin hiciera lo mismo

-¿Qué pasa con Kyo?

-No sé, eso es lo que yo quiero saber Shin ¿Qué pasa con Kyo? ¿Por qué te molesta tanto?

-No me molesta! Y no me meto con él… eso… no sé de dónde os lo sacáis ¿Él os lo dijo? No me lo creo…- afirmó despues auto contestándose y pasándose la mano por el flequillo hacia delante mirando la hierba.

-No, él no me dice nada, sólo que no lo aceptas… y la verdad, no lo aceptas

-Sí lo acepto! Yo no tengo nada que aceptar… sois vosotros los que no me soportáis… os pasáis el tiempo predicando vuestro rollo de aceptar a la gente como es, pero no os gusta que yo sea como soy. Pero tampoco quiero dejar de estar con Nagisa sólo porque os de la gana o porque no os caiga bien- se llevó uno de los cordones del chándal a la boca mordisqueándolo.

-¿Te gusta Nagisa, Shin?- Sly lo miró sonriendo un poco sin poder evitarlo y el moreno se volvió de golpe totalmente rojo

-¿De qué hablas?

-De si te gusta Nagisa… y de que vayas al otorrino…- se rió bromeando.

-No me gusta como tú te crees… qué pesados con el mariconismo… Me gusta como es! Lo admiro… - suspiró y Sly se rió por la palabrita.

-Mariconismo…- se rió aún mirándolo y Shin enrojeció hasta las orejas jugando con el flequillo de nuevo y mirando la hierba –Mira Shin… a mí no me gustaron siempre los tíos… Kyo fue el primero que llamó mi atención- lo miró de soslayo y Shin se mordió el labio sin levantar la vista –No pasa nada… nada cambia porque te gusten los tíos… ni siquiera si no has dejado de criticar eso antes durante todo el tiempo… nadie te va a comer…- Sly lo observó bastante más serio notando la cara de Shin –y todos cometemos errores…

-Pero no me gustan!

-¿No? Bueno… ¿estás seguro? ¿Seguro que no te gusta Kyo? Porque… ayer Teki y yo nos acostamos… y despues cuando estuve en el local… le pedí a tu madre un cuarto para ir con Kyo- dijo dándole a entender algo… que por cierto no había ocurrido ya que sólo habían estado bromeando y achuchándose.

Shin siguió mirando al suelo aunque estaba escuchando los latidos de su propio corazón en los oídos y le temblaban las manos.

-¿Qué pasa Shin? ¿Estás enfadado? ¿Quieres pegarme?- le empujó el hombro con una mano sólo para cabrearlo.

El moreno no hizo nada a pesar de aquella provocación pero se apretó una mano con la otra sin decir nada –Para… no voy a pegarte-dijo hablando tenso

-¿Seguro?- Sly se sentó a su lado porque estaba un tanto más arriba -¿Seguro que no quieres pegarme por follarme a Kyo?

Shin lo miró a los ojos y Sly se quedó mirándolo con sus ojos negros notando como realmente sí quería pegarle y sonrió.

-¿Qué pasa Shin? No quieres que nadie toque a Kyo porque te gusta a ti…

-Calla!

-No! No quieres que nadie lo toque ¿verdad? No soportas que él te trate a ti como a todo el mundo, no soportas no ser especial para él ¿es…

-Déjame en paz!- el moreno le cogió por la camiseta y Sly lo miró a los ojos sonriendo de medio lado

-¿Vas a pegarme Shin? ¿Por qué?... – le agarró el brazo aunque definitivamente Shin era más fuerte que él. Claro que él también tenía otros recursos, sólo esperaba no tener que llegar a usarlos, es más no lo creía, pero no le convenía confiarse.

El moreno lo soltó de golpe levantándose para largarse obviamente.

-Eh! ¿Dónde vas?- Sly se paró delante de él frenándole el paso.

-Déjame pasar…- Shin se quedó mirando al suelo y se pasó la mano por la nariz apartándose a la derecha y avanzando. Sly se interpuso de nuevo y lo empujó un poco alterándolo más aún.

-No, no puedes huir… ¿Qué vas a hacer Shin? No puedes irte… estás arrinconado… ¿y ahora?

El moreno se quedó parado de nuevo mirando abajo y pensando que entonces se quedaban ahí los dos sin hacer nada. Sly se quedó mirándolo alucinado por su necedad. Le apoyó las manos en los hombros y Shin se trató de echar un poco atrás, lo miró a los ojos con autentica furia.

Sly sonrió sin apartar la vista -¿Es o no es asi? Aunque no te guste…- se encogió de hombros pensando que eso sólo lo decía para hacerlo feliz -¿Es o no es? No soportas no ser especial para él ¿No es así?- lo sacudió un poco para que le contestase.

-Sí joder! Ahora déjame en paz!

-No!- Sly le apretó los hombros con fuerza y Shin le apartó las manos bruscamente –Escúchame bien, tú no vas a tener nada con Kyo jamás ¿comprendes?!- lo provocó de nuevo empujándolo –Nunca! Olvídalo! Imposible!

Shin le soltó un puñetazo en la boca sin pensarlo tirándose sobre él sin dejar de golpearle y Sly le pegó en la boca de vuelta levantando la rodilla golpeándole el estómago y dejándolo sin aire por un momento. Salió de debajo de él aprovechando y subiéndose a su espalda retorciéndole la muñeca. Se inclinó sobre su espalda pegando los labios a una de sus orejas –Escúchame Shin…

El moreno se revolvió bajo él y Sly le levantó el brazo haciendo que gritase para demostrarle que mejor se estaba quieto. Shin se quedó con una mejilla aplastada en la hierba sin moverse pero furioso mirándolo de soslayo.

-Escucha… te gusta Kyo, tanto si te parece bien como si no… pero él no va a dejar de ser Kyo… y ya sabes lo que Kyo hace ¿verdad? No te gusta nada que haga eso, por eso estás tan cabreado… pero está ahí… y no va a dejar de suceder… asi que olvídalo… si tanto te gusta… sé su amigo… y trata de comprenderlo, ¿no te gustaría que te abrazase como a mí?

Shin giró la cara en la hierba para no verlo apretando los párpados y las mandíbulas con fuerza.

-A mí me quiere… me quiere porque me gusta como es…

-Te gusta como cualquier otro!

Sly abrió los ojos de una cuarta pensando en que Shin apenas conocía a Kyo y dejo escapar la risa sin poder evitar recordar que había dicho que era un inmaduro, no como él. Y definitivamente lo era… ¿tan colado estaba?. Trató de no reírse porque ahora le estaba dando pena, pero igual más pena le daba Kyo –Escucha, es verdad lo quiero tanto como a Nagisa y tanto como a Teki… tienes razón… pero escucha… Kyo nunca va a ser el chico que tú necesitas… Kyo… va a seguir queriéndome a mí, a Teki y a Nagisa… y va a seguir haciendo lo que le dé la gana… y eso incluye acostarse con quien le venga en ese momento si le gusta y tú… no estás hecho para eso…- le soltó la muñeca y se levantó mirándolo –Lo siento chaval… pero ya se te pasará… no te preocupes…

Shin se sentó en la hierba con la ropa y la cara bastante embarrada y se sujetó a las rodillas apoyando la frente en ellas mordiéndose los labios para no llorar y ni sabía porque estaba tan condenadamente cabreado.

Sly se rascó una pierna sintiéndose un poco mal –Eh Shin… no es el único chico del mundo…

-Déjame en paz…- murmuró acariciándose el pelo.

El chico de pelo magenta hizo una mueca apretándole el hombro y marchándose –Shin… ¿Por qué no intentas ser su amigo? Por una vez… en vez de atacarlo… a lo mejor descubres que lo malo... no es tan malo… recuerda que nadie es perfecto… - se quedó mirándolo pero el moreno no se movió un ápice –Si de veras te gusta… deberías intentarlo… en vez de gritarle lo que no te gusta de él… podrías tratarle con cariño y decirle lo que sí te agrada…- Suspiró volviéndose y marchándose hacia el local porque entre otras cosas tenía un piercing que hacer en veinte minutos.

Shin se giró un poco viéndolo marcharse y se levantó ahora que no podía verle la cara, se frotó las lágrimas caminando por encima del puente de piedra mirando como el tren pasaba bajo sus pies haciendo temblar todo. El tren pasó, él seguía temblando.

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