| Capítulo 26- En las Buenas y
en las Malas
Abel se fue corriendo cuesta abajo hacia donde solían reunirse
todos. Por fin había acabado los exámenes y no tenía
que estar en casa encerrado, se escapaba por la ventana siempre
para no encontrarse con “el animal”. Se guardó
las manos en los bolsillos deteniendo la carrera y bajando despacio
para aparentar … ¿más adulto? Como si los adultos
no corrieran…
-Hola Yûhi- se sentó a su lado apoyando un dedo en
su hombro al notar que parecía estar en otro mundo -¿Estás
muerto y te han disecado?
- Hum......... ¿quieres ponerme en tu mesita de noche? –
le contestó el chico sonriendo y como despertando. –
Me aburría mortalmente........ eso es lo que pasa. –
subió su cámara mirándolo a través del
objetivo, contento, aunque por una vez no le tomó ninguna
foto, ahora que se fijaba mejor con el zoom........ - ¿Otra
pelea?
-Sí… pero puedes tomarme una foto igual- le sonrió
a la cámara poniendo sonrisa de foto.
- Vale – le sonrió, volviendo a enfocarlo y sacándole
una, bajando la cámara luego. – Ahí estás
para la posteridad, con tus heridas de guerra.
-No me duele…- mintió apretándose el morado
con dos dedos y levantándose para pararse frente a él
–Querría que les pegaseis…-dijo paseándose
con las manos caladas en los bolsillos a más no poder –pero
ya sé… ya sé…
- ¿Qué es lo que sabes? No veo por qué no.
En realidad........ te lo iba a preguntar. – le sonrió
tenuemente, un tanto cuidadoso de no avergonzarlo. Pero Abel muchas
veces llegaba con esos morados, y la verdad no le agradaba nada,
por más que dijera que no le dolían.
-No sé… que son críos ¿no?- alzó
una ceja como si él no fuera uno también –Si
al menos no estuviese yo solo… pues ya sería algo…
o si al menos viesen que no lo estoy…- pidió a medias
arrastrando un pie por el suelo. Claro que también preferiría
que les pegaran, los macharan y se hicieran un collar con sus dientes…
pero no quería que acabasen en problemas por su culpa…
pensó montándose toda una película mental.
- No estás solo. Y creo que es hora de que se enteren. –
le sonrió, sacándole otra foto desprevenido porque
eran las que más le gustaban. De todos modos, creía
poder convencer a Sanji. Con que los asustara, seguro y funcionaba.
– Ya hablaremos con los demás, ¿quieres? O si
quieres, le digo a Sanji solo, es el líder,¿no? No
puede ser que se metan con uno de los nuestros.....
-No me saques fotos cuando no estoy cool- lo señaló
frunciendo el ceño apenado por haber salido con cara de alicaído
en la foto –Y vale, se lo decimos… pero a ver…-
se sentó en el suelo frente a él mirando hacia arriba
para verlo y tocándose el mentón con las yemas de
los dedos –Les decimos… ¿no pensarán que
soy un crío?
- Primero que todo, siempre estás cool. – se rió
el chico, dejando ya la cámara. – Eres de nuestra pandilla,
¿no? Si alguien se mete con uno de nosotros, los demás
nos vengamos, es lo que hacemos. Si no, ¿de qué vale
estar juntos?
-De nada- se echó un poco adelante arrastrando los jeans
por el suelo para acercarse a Yûhi -Se cagarán…
se van a cagar, además porque nadie es tan grande como Sanji…
ni sus padres son tan grandes…- aseguró aunque no tenía
idea de cómo eran.
- Cierto, ni King Kong es tan grande – exageró el
otro, bromeando y riéndose a carcajadas, dejándose
caer acostado hacia atrás. – Es tan grande que te puedes
refugiar de la lluvia bajo él y es capaz de detener un huracán.
Tú sigue........
-Oye… seguro que casi ningún padre es tan grande…-
renegó enrojeciendo porque lo tratase como a un crío
y pegándole un puñetazo en la pierna y subiéndose
sobre él, aplastándose encima.
-Una orgía…- Taiga se tiró encima de Abel en
plancha aplastándolos a ambos y sonriendo con el mismo aspecto
dejado de siempre.
- Ah! Moriré! – exageró de nuevo el chico,
riendo. – Baka, tenías que seguir el juego.......
-Saca viejo verde del infierno!- Abel se rió tratando de
salirse y Taiga sonrió sentándose a su lado.
-Claro… yogurín celestial, quieres a Yûhi solo
para ti…- lo vaciló porque le gustaban los críos,
le hacían gracia.
- Eh.... que no soy de nadie aún. – sonrió
Yúhi un poco rojo, sentándose de nuevo. - Hablaba
con Abel de ir a asustar a ciertos críos........ –
comentó casualmente como si no tuvieran la misma edad del
chico.
Abel miró a Taiga inmediatamente a ver qué decía
y el moreno observó entonces el morado que tenía en
la cara. Sacó un cigarro del bolsillo con toda la calma del
mundo y lo prendió aún observándolo. El menor
empezó a fruncir el ceño cruzando los brazos -¿Qué?!
-Que sí… definitivamente ¿Y cuantos niños
eran?
-Tres- Abel lo miró internamente feliz pero externamente
serio y más con el desespero que le daba su calma. Lo siguió
mirando esperando a ver si decía algo más y miró
a Yûhi como acusándolo de no decir nada –Tío…
es que eres como el puto Barbol… eres un jodido ent…
-Qué maleducado…- Taiga lo miró riéndose
entre dientes.
- Pero si ya te dijo que sí, ¿qué más
quieres? – lo miró Yûhi, jugando con su trenzita
como siempre y volteándose de lado. – Y seguro que
los otros tampoco se niegan.
-¿Pues para qué se queda todo empanado mirándome?
Al menos que diga algo…- protestó igualmente mirando
a Taiga que le sonrió.
-Guapo…
-Idiota…- protestó –idiota y marica…-
se rió.
-Pero yo sé que a ti te gustan los niños también…
-Yûhi… dile que me deje…
- Taiga........ déjalo – se rió el chico observándolos
y mirando a Abel, porque igual le interesaba el tema. - ¿No
te gustan los chicos?
-Sí pero él no- concluyó rascándose
la rodilla a través del agujerito de los jeans, bajando la
cabeza y preguntándose para qué le andaba preguntando
eso –Que a mí me gusta Hansa…
Taiga sonrió recostándose en la hierba al escuchar
eso.
- Hansa..... ¿es alguien de tu colegio? – le preguntó,
sin enterarse de nada, por supuesto. - ¿Tienes una foto?
-Es de un manga…- comentó Taiga desde la hierba –Creo
que a mi hermano también le gusta eso… el otro día
vimos la película juntos…
-Es un tigre cisne…- explicó Abel sacándose
el billetero del bolsillo para desarrugar un recorte de una revista
abriendo la hoja entera y mostrándole –Este…
-La llevas en la cartera…
-Te callas…- Abel levantó una mano y bajó el
puño en su rodilla.
-Ah… salvaje…
El moreno sonrió, observando la imagen. – Ya, creo
que he escuchado de eso, sí....... Es guapo, pero no, no
se parece a taiga en absoluto....... – se rió, comparando
y devolviéndole la hoja. Después de todo, él
no decía nada, que les sacaba fotos a todo el que le gustaba
también, aunque claro, entre tanta foto, ni se enteraban.
-Viene Sanji- dijo el chico aprovechando para guardar “su
tesoro” en la cartera de nuevo. Taiga alzó una mano
sin decir nada a su particular modo de saludar.
-¿Qué tal?- Sanji le aplastó la cabeza a Abel
y se quedó mirando el morado que tenía bajo el ojo
-¿Qué paso?- preguntó acuclillándose
un poco delante de él
-Me pegaron entre tres- explicó, aunque el morado había
sido del uno contra uno pero quedaba menos heroico. Se quedó
mirándolo un poco rojo y le agarró los dedos con ambas
manos reteniendo la mano de Sanji en su cabeza.
El chico de pelo morado se quedó aquí colocado -¿Son
de tu clase?
-Ajá…- dijo soltándolo entonces.
-¿A qué hora sales?
-A las dos y media
-Pues mañana os quiero a todos a las dos y cuarto en la
puerta del colegio de Abel. Si yo no veo a alguno de los demás
se lo decís vosotros, que no falte nadie.
- ¿Ves? Te lo dije – le guiñó un ojo
Yühi, sonriendo y acostándose de espaldas de nuevo,
tomándoles una foto desde aquella posición incómoda,
como si fuera un momento kodak o algo así, aunque desde su
punto de vista, lo era.
- Sa.....n.......ji! – Kaiba llegó corriendo, que
lo había visto desde lejos y no lo había llegado a
alcanzar. – están todos... casi..... – se detuvo
como contándolos y notando al menor de pronto, que también
llevaba tiempo sin verlo, tirándose a su lado para abrazarlo.
– Abel! Estoy cansado........
-Kaiba- Abel dejó abrazar aplastado en el ímpetu
y se rió empujándolo un poco para no caerse de espaldas
Sanji sonrió sentándose en la muralla al lado de
Taiga -¿Y Heizen? Ayer no vino tampoco ¿Creéis
que le ha pasado algo?
-Estará chapando…- murmuró Taiga desde la hierba.
-Tal vez deberíamos ver…- Abel miró a Sanji
mordiéndose una uña.
-No quiero que sus viejos nos vean…
- Pues que no nos vean! Toma ....... – exclamó Kaiba
como si fuera así de fácil, entregándole algod
e los caramelos que se había robado el día anterior
a Abel.
- Eso, nos ponemos una capa de invisibilidad. – se rió
el chico pensando que de veras era baka. – Hum........ podemos
pasar por su casa igual, a ver si nos ve o algo.
-Vale… yo llevaré una guitarra y Sanji cantará
una mañanita –Taiga se rió sin moverse un ápice
-Sí vamos… seguro que se cree que ni notamos su ausencia-
Sanji se puso en camino y Taiga se levantó suspirando.
Yûhi se puso de pie también, que ya parecía
excursión, mirando al menor. – Abel, ¿no vienes?
¿Kaiba?
-Yo sí voy!- Abel se levantó tirando de las manos
de Kaiba para que también fuese, para él todos eran
lo más importante que tenía, incluso más que
su madre. Lo apoyaban mucho más y él también
quería apoyarlos en lo que pudiera.
-Vamos…- Sanji cogió a Yûhi por encima de los
hombros apretujándolo un poco -¿Qué? ¿Has
encontrado un chollo nuevo? Están buscando un segurata en
un almacén de ropa cerca de donde yo trabajo.
- ¿De veras? No! No he encontrado nada, quiero decir. –
se rió, un poco, bajando la mirada, porque lo cierto es que
ni había buscado aún. – Dime la dirección
e iré mañana.
- Qué suerte! No tener que ir a la escuela, estudiar.........
– Kaiba bajó la cabeza con pesadez, dejándose
llevar por Abel como si necesitara remolque, envidiándolos.
- Hum... no vas a decir lo mismo cuando tengas que pagar renta.
- No, yo voy a ser millonario. Y le pagaré una mansión
a cada uno! – exclamó el chico, activándose,
muy seguro de lo que decía.
-Es la misma que la del astillero pero dos naves antes, no te pierdes…
y si te pierdes vas al astillero y te llevo yo- se rió.
-Joder… ojalá…- Abel lo empujó un poco
como diciéndole que no se tirase faroles –A mí
me llegaría con vivir en cualquier otro lado.
-Yo no quiero crecer… no quiero irme a una casa donde no
esté mi hermano…- comentó Taiga por lo bajo
mirando a un lado, aunque lo cierto es que eso le rallaba mucho
y más porque no le hacía la suficiente compañía.
- Entonces a ti y a tu hermano les compraré una mansión
doble. – asintió Kaiba sin hacerle mucho caso al empujón
de Abel. –Por eso no entiendo por qué está en
otra pandilla. Mi hermano se fue a estudiar fuera, y....... ya,
pero me cabrea! Un poco... – murmuró luego porque le
daba algo de culpabilidad, pero lo cierto es que lo extrañaba.
Yûhi se le pegó a Sanji, comentando. – Pues
entonces, yo quiero seguir viviendo con Sanji. Así, me podrán
botar de mejores empleos y no te podré pagar renta nunca
Kaiba.
-No me hables de eso… que me da pesadillas…- Taiga
sonrió pensando en si su hermano se fuese del país.
-Ah… qué horror! Toda mi vida con Yûhi significa
que jamás me la podré menear tranquilo- se rió
jugando con su trenza y moviéndosela de adelante a atrás.
-¿Es aquí?- preguntó Abel mirando arriba del
edificio de bloques.
-Sí…- Sanji lo miró sonriendo -¿Qué
vas a hacer?
-Esto…- Abel se acercó al bloque de los timbres llamando
a todos y dejándolos apretados.
Un coro de voces, algunas cabreadas, surgieron por el intercom,
preguntando quien era y quien llamaba de esa manera, algunas incluso
insultando. Pero ninguna era la voz de Heizen por supuesto.
En vez de eso, el chico se acercó por la calle por la que
venía de regreso, observándolos un tanto sorprendido,
aunque hablando igual de serio que siempre, un tanto molesto por
el escándalo. - ¿Qué hacen aquí?
- Hei!...............zen – exclamó Kaiba, controlándose
porque ya sabía lo mucho que le agradaba al chico que lo
abrazara. Y como consecuencia, abrazando a Abel de nuevo.
- Veníamos a buscarte. – explicó Yûhi,
sin que le chico respondiera nada, sólo mirando a los demás,
como esperando una explicación de por qué lo buscaban.
-¿De que te sorprendes?- Sanji lo miró a los ojos
frunciendo un poco el ceño –Ayer no viniste, estábamos
preocupados
-Y a mí me pegaron…- anunció Abel de pronto
mirándolo.
- Hum....... ¿te pegaron porque no fui ayer? – Heizen
lo observó serio, aunque claro, que lo creía poco
probable. En realidad, no había esperado que llegaran hasta
su casa. – No creí que importara.
-No, me pegaron porque me pegaron…- Abel se acercó
a Heizen alzando la cara para mostrarle –Ahí ¿ves?
Y está caliente…- explico innecesariamente haciendo
que le tocara la cara –Y mañana van a venir a la salida
de clase para que vean que no estoy solo…- le siguió
agarrando la mano y lo miró como esperando.
- Podrías....... ¿no hacer eso? – le pidió
el moreno claramente incómodo, soltándose de su mano
y desviando la mirada. – Allí estaré, si de
veras eso quieren – respondió, aunque no veía
para qué realmente.
- Claro que sí! Si se meten con uno de nosotros, todos los
demás respondemos, ¿no? – sonrió Yûhi,
repitiendo su credo, y suspirando luego, porque no comprendía
cómo era que seguía viniendo con ellos, y aún
no entendía nada.
-Pues si no quieres, no- Abel lo miró a los ojos cogiéndole
un dedo de nuevo –Pero si a ti te pegasen yo iría a
ayudarte…
Sanji suspiró apoyando una mano en la cabeza de Abel y tiró
hacia él del chico, que se remolcó a Heizen con él.
- En serio, ya deja eso - le pidió el chico, de nuevo soltándose
y no queriendo reventarla con él. – Ya dije que iría.
-No dijiste eso, dijiste que irías si no te quedaba más
remedio…- tergiversó o más bien confesó
lo que a él le había parecido.
-Vale… - Sanji lo giró de espaldas a Heizen -¿Te
vienes? ¿O qué?
- Dije que iría si eso deseaban. No suelo ir a lugares adonde
no me quieren. – contestó, observándolos serios
y accediendo finalmente, en parte porque no quería que lo
relacionaran con el escándalo de los timbres. – Sí,
ya voy.
-Si no te quisiéramos allí, no te lo hubiéramos
dicho. Eso, en primer lugar y en segundo lugar, creo que si formas
parte de esta banda es porque así lo deseas y nadie te está
forzando ¿verdad? Debería interesarte a ti mismo defender
al chaval si él mismo te lo pide incluso aunque ni uno más
te quisiera allí, que no es el caso- Sanji lo miró
a los ojos y Abel se encogió un poco sin volverse porque
no le gustaban nada esas cosas.
-Oye, Sanji, ¿no crees que te estás pasando? –
lo trató de calmar Yûhi, aún a sabiendas de
que en esos momentos, era más líder que otra cosa.
Pero heizen era simplemente.. raro.
El moreno le sostuvo la mirada al mayor, como si Yûhi no
hubiera dicho nada, contestándole sin cambiar su expresión.
– Si todos ustedes van, no veo por qué tendrían
ninguna necesidad de que fuera yo. Mírate, y mírame
a mí. Con que sólo vayas tú........ Es una
cuestión de lógica, no es como si lo estuviera abandonando
a su suerte. No es algo personal, ni mucho menos........
-No, espera- Sanji le puso una mano delante a Yûhi y luego
se la pasó por el pelo para que no fuera a sentirse mal -¿Eso
es lo que crees Heizen? Con que yo vaya ya está… ¿no?
¿Y si él te lo ha pedido no será porque es
importante para él que vayas?
Abel se pasó la mano bajo la nariz nervioso y deseando que
ya se acabase la disputa. Se giró mirando a Heizen –No
es lo mismo que vayas tú o que vaya otro… - se rascó
el pecho carraspeando.
- Ya dije que iría. Si es así... – desvió
la mirada de nuevo, sin saber cómo reaccionar a eso. Seguía
sin comprender por qué querría que fuera él,
pero tampoco iba a preguntar, menos delante de todos.
- ¿Te estás sonrojando Heizen? - preguntó
Kaiba, sin ningún sentido de lo oportuno, recibiendo su respuesta
en forma de monosílabo, claro.
- No.
-Vale- Sanji empujó un poco a Abel porque parecía
habérsele adherido.
-Heizen no se sonroja- Abel lo miró bajando las cejas como
llamándole inculto silenciosamente y le sujetó un
dedo de nuevo –Salgo a las dos y media- le explicó
observándolo.
-Me voy a ver si me echo una trujilla con el Kyler…- Taiga
bostezó como si no hubiera estado allí en todo aquel
rato bajando la cuesta de nuevo a ver si el rubio había llegado
y Sanji alzó una ceja mirándolo y riéndose.
Heizen simplemente asintió en silencio, sin alzar el rostro
por si acaso, mientras Yühi se le colgaba un poco a Sanji,
como reemplazando a Abel, sólo por molestarlo, y Kaiba se
reía secretamente pensando “Chrysler”
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