.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 23- Sometimes You're Nothing But Meat

Shin se cambió dentro de su cuarto, resentido por todo lo ocurrido durante la tarde, aunque lo cierto es que ahora ni quería ver a Kyo porque se sentía extraño… No sabía qué demonios le pasaba… y no le gustaba nada… Aún así, salió y se lo encontró de frente –Hola Kyo…- dijo pasando a su lado y marchando hacia la barra

-Ya era hora chaval!... yo me voy con André un rato. Vigila esto!- le encargó la mujer saliendo del brazo con uno de los hombres que trabajaba allí.

Kyo observó al chico dirigirse al bar, sin que se le pasara por alto su manera de saludarlo. Igual lo siguió, sentándose frente a él y sonriendo un poco. - ¿Qué tal un poco de vino, guapo?

Shin lo miró mientras le servía una copa de vino y siguió mirándolo aún cuando se le estaba derramando por fuera de la copa –No lo entiendo…

- Es simple, tienes que dejar de servir cuando se empieza a derramar – le explicó el chico riéndose y deteniéndole la mano, aunque sabía que no se refería a eso.

- Ah mierda! ,Mi vieja me mata!- se puso a limpiar la barra rápidamente observando que nadie lo notara y poniéndose como un tomate de inmediato -¿Te manché?- se apoyó en la barra un poco alzándose para ver –No…

- No, estoy tan limpio como cuando entré. – contestó, sin quitarle la mirada de encima. – Tranquilo, no va a regresar antes de que limpies eso.

-No… pero verá que falta demasiado…- dijo observándolo y limpiando la bayeta con agua de espaldas a él –No sé por qué me jodió algo… que fueras tan cariñoso con Sly y no me hicieras caso… - admitió bajando la cabeza y estrujando el trapo como si le fuera la vida en ello –Pensarás que soy un imbécil…

Kyo lo observó con auténtica sorpresa, sonriendo luego. – No, creí que querías que te dejara en paz. Nagisa también me pidió lo mismo. Además........ no parecías ni quererme cerca. De todos modos, siempre soy así de cariñoso con Sly. Y puedes decir que fue mi culpa.... lo del vino.

-No es como que me tengas que dar explicaciones- acortó limpiando el fregadero y oliendo el trapo más por curiosidad que porque su madre fuera a olisquearlo –pero no sé por qué, tampoco siento que me gustes ni nada… pero sin embargo me molestó. A lo mejor porque vi que eres igual con todo el mundo…- se metió un chicle en la boca y le ofreció uno.

El pelirrojo le sonrió tomando el chicle y metiéndoselo a la boca. – ¿Tal vez creías que eras exclusivo? Si no te gusto, entonces no deberías tener ningún problema con eso. De todos modos......... tenía pensado decirte algo.

Shin lo miró a los ojos pensando que era un imbécil y sin embargo no se fue, claro, porque no podía, si estaba a cargo del local aquella noche -¿Qué? Eres un borde….

- Eso........ es la primera vez que me dicen eso – se rió de nuevo el chico, observándole la cara y hablando un poco más serio luego. – Mira, es obvio que no te agrado nada. Lo hiciste explícitamente claro hoy. – suspiró porque no estaba seguro de creerse eso, pero no era lo que importaba. – Aún así, me preguntaba si estarías dispuesto a regresar. Nagisa....... parece que a él le agradas bastante y creo que puedo comprender por qué.

El moreno se puso rojo y carraspeó –Espera…- se fue a atender a uno de los hombres que obviamente quería pagar un cuarto para ir con un chico al que llevaba del brazo “qué asco…” se habló mentalmente mientras dejaba caer la llave en su mano sin tocarlo y cogía el dinero para guardarlo en la caja –Mira… Kyo… tú sí me gustas, pero me refiero a que no me gustas gaymente…- dijo muy serio como si la última palabra no acabase de inventársela.

- Gaymente......... – sonrió el chico observándolo a los ojos ahora, mientras bebía un poco de su copa. – Y ¿quien ha dicho eso? Es sólo mi forma de ser, tú lo dijiste, soy igual con todos. Así que puedes quedarte tranquilo por eso, ¿eh? No te voy a violar tampoco........

-Ni puedes…- Shin lo miró a los ojos y sonrió un poco sintiéndose memo por su chulería –De todos modos, Nagisa me cae muy bien… además me gusta cómo es…- se sentó en un taburete cerrando los ojos y girando –Querría ser como él- finalizó deteniéndose porque estaba a punto de marearse.

- ¿De veras? Y ¿cómo es eso? – preguntó inclinándose para ver qué le respondía.

-No sé…- se echó atrás un poco cohibido y le cerró el kimono porque ya hasta casi le veía el ombligo por ahí –Porque me gusta cómo es pero yo no me caigo bien…- se rió un poco agachándose a coger una Pepsi destapándola.

- No sé por qué, a mí sí me caes bien. – se echó hacia atrás, acomodándose el kimono de nuevo, para que fuese un poquito más revelador, bromeando o tal vez no tanto. – No me tapes la mercancía que luego no compran.......

-Mira! Que no eres una chuleta de ternera ¿vale?!- le pegó con el trapo en la cabeza. Realmente sí le molestaba eso –Tal vez sí deberías ir a trabajar para que mi madre vea que eres bueno ¿quieres que llame a algún chico y te presente a alguien?

- No, creo que yo puedo solo..... – le sonrió, negando con la cabeza. – Pero mira que tienes mal genio..... Déjame terminar la copa y ya voy.

-Tampoco quiero que te vayas, lo digo por ti…- se giró buscando algo que se pudiera comer, frustrándose bastante y apañándose con un bollo –Nagisa también se enfadó conmigo… ayer en el centro comercial…

- ¿De veras? Bueno, Nagisa tampoco tiene un genio muy bonito que digamos. Por eso es divertido de molestar, como tú. ¿Ves? Sí se parecen – se rió, bebiendo un poco más. – Y ¿se puede saber por qué se enfadó contigo?

-Hm… no sé si se puede saber… Todo depende de si vas a ponerte borde, porque entonces no te lo quiero explicar, no tengo ganas de cabrearme cuando tengo que quedarme aquí toda la noche…

- Yo nunca me pongo borde, ¿ves? Siempre estoy sonriendo.... – se señaló los labios, efectivamente mostrando su sonrisa. – Pero si no quieres decirme, no lo hagas. Las probabilidades de que te enojes son altas, lo veo en tus ojos.....

- Pues es que no entiendo por qué tienes que estar haciendo esto. No lo entiendo y no quiero que lo hagas y a Nagisa le parece mal que me moleste, pero yo no puedo evitar que me moleste si lo hace!- lo miró muy rojo –Porque si me caes bien no puede parecerme bien que estés tratándote a ti mismo como si fueras un trozo de carne en alquiler y encima tiene que parecerme bien ¿no? Pues no me lo parece… y no creo que se trate de respetarte o no… porque no es eso, no me parece mal sólo porque a mí no me guste, me parece mal porque… no es verdad que te guste hacer eso…- respiró un poco agitado mirándolo a los ojos –Eres idiota.

- No, soy borde ¿recuerdas? – se rió de nuevo, divertido porque le dijese eso y luego lo llamara de esa manera. – Te agradezco que te preocupes por mí, pero estoy muy bien. Y si realmente te agrado, vas a tener que aceptarlo. Pero está bien, ¿sabes? Si no te gusta, no tenemos que hablar de eso. No voy a tratar de convencerte. Pero....... es natural que Nagisa se molestara.

-Ya pues te voy a estar viendo hacerlo todos los días y tampoco es que vaya a dejar de existir porque no hablemos de ello. Además, ni que debieras dejar de hacerlo por mí, deberías dejar de hacerlo por ti… ¿es que no los ves? – dijo señalando a los demás ¿no ves que están hechos una mierda? Y siguen sonriendo… así que a mi no vas a decirme que porque sonrías eres feliz!- se exaltó de nuevo a punto de irse girándose y volviendo rojo al percatarse de que no podía irse –Y no tenía por qué molestarte él también me dijo que tal vez tuvieras tus motivos aunque no se los dijeras, pues al menos debería tratar de enterarse.

- ¿Cómo puedes saber si alguien es feliz o no, sólo porque tú no lo serías? Tal vez........ – miró a su alrededor como le pedía. – Tal vez no todos lo sean, tienes razón, pero también hay muchos banqueros infelices, y abogados, y....... lo que sea. – lo miró de vuelta, un poco más serio. – Yo estoy bien, Shin. No necesito que me salves. Y Nagisa......... tú no conoces bien a Nagisa, ahora comprendo por qué tenía esa cara. – suspiró, calmándose porque realmente no le gustaba ni ponerse serio, y le sonrió de nuevo. – Creo que mejor me voy por ahí a hacer algo “asqueroso” o me voy a quedar sin empleo.

-Haz lo que te de la gana- Shin lo miró a los ojos observando su sonrisa y pensando en lo falso que era –Pero ya veo que Nagisa y tú sois iguales en algo, escucháis lo que os da la gana, ya veo que ambos decís las mismas cosas, estáis empeñados en imbecilidades del tipo “quiere salvarme” “me juzga porque él no lo haría” y sólo veis lo que os da la gana o me juzgáis a mí por lo que ya hayáis vivido, sabes, eso apesta- lo miró sonriendo pero escéptico –Tampoco te he dicho que haya que tener una carrera y ser exitoso para ser feliz, Kyo ¿también lo deduces de mi cara? ¿Eh?- se rió un poco rojo –Pues me pregunto quien juzga a quien!- golpeó un poco la barra sin dejar de verlo porque no podía irse aunque le hubiera gustado –y sí, en lo único que tienes razón de todo lo que has prejuzgado de mí, es sobre que me parece asqueroso lo que vas a hacer. Disculpa que yo tenga mis propias ideas y piense que fingir amor y vender amor, es asqueroso…

El chico suspiró de nuevo pasándose una mano por el cabello. De veras era imposible. – Bueno, es natural que tenga cosas en común con uno de mis mejores amigos, ¿no? Y a lo que me refería, niño que escucha exactamente lo que le dicen, es que cualquiera puede ser feliz o infeliz en lo que sea. De todos modos..... ¿de veras crees que es amor lo que finjo? – aún dejó escapar otro suspiro dándole la espalda. – Bueno, supongo que debo irme antes de que te dé algo........

-Vete…- lo miró irse y se sentó sintiendo que de nuevo estaba afectado, odiaba eso. Al menos si se cabreaba, por lo menos podría tener la decencia de no tener ganas de llorar –Espero que el destino te joda y de tanto fingir lo acabes sintiendo… entonces, a ver qué haces Kyo… a ver cómo le explicas que haces esto porque te gusta, que es tan importante para ti que no vas a dejar de hacerlo porque te hace muy feliz…

Por su parte el pelirrojo ya se había aproximado a un cliente que no le parecía muy feo, y pocos minutos después estaba sentado a horcajadas sobre él, besándolo, seguro de que no pasaría mucho tiempo más sin que alquilara un cuarto. Desvió la mirada a la barra un momento observando al moreno y cerrando los ojos de nuevo, molesto internamente. A pesar de que sabía que estaba dando una representación magnífica como siempre, no estaba completamente en eso. – me siento lastimado – susurró, sin darse cuenta, haciendo que el cliente lo mirara.

- ¿Qué?

El chico sonrió fingiendo muy bien. – Que me siento lastimado, pero tú puedes curar mis heridas, ¿ne?

- Ya veremos....... – le sonrió el hombre tomándolo de la mano y poniéndose de pie para llevarlo al cuarto.

Shin miró al hombre que venía, sin duda a pagarle por un cuarto y se giró a mirar las llaves cogiendo la del cuarto más cutre. Hubiera querido decir que estaban todas ocupadas pero por desgracia había tres libres y cantaba demasiado. Extendió la mano señalándole el precio y el hombre se rió porque ya conocía lo “encantador” del hijo de la dueña.

Le palmeó la cabeza y Shin le apartó la mano de un manotazo y miró a Kyo a los ojos mientras guardaba el dinero en la caja –Una hora y media- espetó apuntando y sentándose en la banqueta de nuevo. Le dolía la barriga.

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