| Capítulo 19- (Dis)respect
Nagisa hizo un globo con el chicle que llevaba en la boca, al final
reventándolo y volviendo a metérselo dentro de la
misma, y continuó caminando con las manos en los bolsillos.
Estaba de buen humor, a pesar de que seguía un poco inquieto
con lo de Shin, pero no tenía ganas de quedarse en casa,
y aún no le tocaba clase. De todas maneras, no haría
mal hablar con Sly antes de que hiciera alguna de las suyas. Empujó
la puerta del local, esperando a que terminase lo que fuera que
estaba haciendo para hablarle. Tampoco quería ser la causa
de un accidente, y mucho menos tener que presenciarlo.
Sly alzó la vista y observó a Nagisa en la entrada
mascando chicle. Bajó la vista de nuevo a la chica a la que
le estaba haciendo un piercing y le colocó una varita metálica
en la parte de atrás de la nuca, se la limpió de nuevo
y se quitó los guantes –Listo.
-Gracias… - la chica se recogió el pelo –Pica
aún poco.
-Luego se pasa…- la acompañó a la puerta echándola
disimuladamente y le hizo una seña a Nagisa para que entrase
alzando la mano felizmente.
- ¿Estás feliz de verme? – bromeó el
moreno, pasando adelante y tocándole un hombro con la mano
a manera de saludo distante por si acaso.
-Claro yo siempre me pongo feliz de verte ¿quieres que te
haga un agujero? ¿Que te agrande alguno ya hecho?- se rió
sentándose en el asiento reclinable –No tengo más
hasta dentro de una hora, si quieres vamos a tomar algo…
- No empieces con eso, sabes que me da escalofríos –
lo observó, prefiriendo no decir nada acerca de agujeros
ya hechos. – Vale, vayamos entonces. Yo tampoco tengo clases
hasta dentro de un rato.
-O.K…. nada de agujeros para Nagi-chan…- se rió
rodeándolo por los hombros y abrazándose –Nagisa…
¿quieres ver qué piercing más bonito me hice?-
se rió apoyando la cara contra la suya.
- No, gracias. Seguro me quieres mostrar alguna guarrería.
Y nada de –chan, ¿eh? – el chico se puso muy
serio como si así pudiese cortarle el juego o lo que fuera.
– Además venía a hablarte de algo también.
-Vale… te escucho si ves mi guarrería…va…-
le dio otra besito volteándose para abrazarlo de frente –Va…
si te va a gustar… y me dolió mucho, al menos ve mi
sufrimientoooooo
- Pues quien te manda hacerte esas cosas! ¿Eh? ¿Por
qué tengo que ver eso? – se quejó con pesadez,
a sabiendas de que no desistiría tan fácilmente.
-Porque… porque eres mi líder y tenía ganas
de que lo vieras. Además, si me matan y me descuartizan,
tal vez puedas reconocerme por ello…- se rió como si
nada, mientras se desabrochaba el pantalón a lo calladito
y se apartó mostrándole -¿Mola?- se rió
por anticipado.
- Ah! No quería ver tu polla! Demonios, Sly, ya cúbrete!
– se quejó, tapándose los ojos con la mano y
como refuerzo, echando la cara a un lado, método que de paso
le servía para ocultar el color semáforo de su rostro.
–Estás loco, te debería sacar de la pandilla.
Y como alguien te descuartice, no le va a quedar ni el polvo luego
de que acabe con él. – le aseguró, contradiciendo
su primer argumento. Claro, que con Sly, era algo que ocurría
con frecuencia.
El chico de cabello fucsia y negro se tapó riéndose
a carcajadas –No puedes echarme y hacer polvo a mi descuartizador…
eso es confuso…- se rió entre dientes sacándolo
de la mano del cuarto –Salgo! Vengo dentro de… cuarenta
minutos ¿vale?
Su compañero y dueño del local sonrió haciendo
un gesto antes de seguir con el tatuaje que tenía entre manos
–No llegues tarde…- dijo sin apartar la vista.
-No… llevo a este a que se refresque de la visión
de mi maravilloso aparato reproductor- se rió sacando a Nagisa
por los hombros -¿Dónde vamos?! A ver…. Tengo
hambre además… vamos allí- dijo señalándole
una cafetería, más bien taberna cutre.
Nagisa asintió aún rojo y quejándose de pronto.
– No le digas esas cosas a la gente! Ya suficiente con mostrarme
eso, no tenías que anunciarlo al mundo. – se pasó
una mano por el cabello, escupiendo el chicle a un lado de la calle,
sólo porque estaba alterado, y entrando a la taberna, apartando
una sillas para sentarse.
-Jo, qué fiera! Cualquiera diría que voy a invitarte
a algo, parece que vengas a pedirme el dinero de un rescate…-
se sentó con la silla del revés enganchándose
al respaldo –Ya quiero enseñárselo a Kyo…
que él sí me quiere… y no es malo conmigo…
- De eso venía a hablarte. Bueno, no de eso....... –
continuó enrojeciendo y viendo que se acercaba una camarera.
– Te digo ahora, mejor pedimos.
-Quiero un bocata de calamares y… una soda de manzana …
y un beso…- estiró los labios y la chica le pegó
con la libreta en la cabeza –Jo…- se rió mirando
a Nagisa –pide lo que quieras, que te invito.
- Yo quiero una Pepsi y un sándwich de queso derretido.....
No! Zumo de naranja mejor – corrigió, pensando que
a esa hora, capaz y le caía mal la soda, aunque no se viera
muy de líder eso de tomar zumo.
-Mira que si te coge diarrea con el zumo…- se rió
un poco arrodillándose en la silla y sentándose de
nuevo -¿Qué me ibas a contar? Ah! ¿sabes qué?
No… te iba a dar asco si te lo digo… ¿Qué
me decías de Kyo? ¿Qué me quiere? Ya lo sé,
ya…
- No seas baka........ No es acerca de Kyo. Más o menos,
pero no. Escucha. Lo que pasa es que viene un chico nuevo esta tarde,
un amigo mío ¿vale?- le explicó, aunque ahora
no sabía si eso terminaría siendo verdad – Y
ya conoció a Kyo y........ es que es muy serio. No es que
se llevaran mal, pero ya sabes cómo es, ¿no? Así
que necesito que intentes comportarte un poco. Quiero demostrarle
que somos más de lo que piensa........
-Ya pues…- se apartó un poco cogiendo su comida y
colándole una pajita entre las tetas a la camarera mientras
le servía la soda. La chica lo miró de soslayo atizándole
con la bandeja –Ah! Jo… si soy gay tía!
-Ya lo sé! Pues no me toques las tetas!- se marchó
reída pero disimulando.
-Como decía…- mordió un trozo de bocadillo
mirando a Nagisa –Sólo le voy a demostrar que soy lo
que soy y si no le gusta, que me coma la punta… que está
rosada y lustrosa.
- Pero no digas esas cosas! Y tampoco ataques a la camarera –
lo riñó, un poco rojo, observando a la chica que se
alejaba. – Y ya lo sé, no quiero que cambies tampoco,
sólo que no te metas demasiado con él. Puedes hacer
eso, ¿no? No quiero que se espante tampoco.
-Pero si no iba a meterme con él. ¿Cuándo
me meto yo con alguien a ver?- lo miró a los ojos muy curioso
como si no acabase de hacerlo hacía un segundo -¿Está
bueno?
- No! Sí......... no es feo, no, pero no es tu tipo de todos
modos. – le aclaró, molesto por tener que contestar
a eso. – Y no me digas que nunca te metes con nadie. Te la
pasas metiéndote conmigo y eso que soy tu líder, ¿eh?
Irrespetuoso......... – lo riñó, aunque empezaba
a darle risa.
-Sancióname!- se rió bebiendo un poco –No te
preocupes… seré bueno… cuando sienta necesidad
de molestarlo, te molestaré a ti ¿vale?- se rió
un poco apoyándose en el respaldo -¿Vendrá
Teki? Él sí aprecia mi arte…
- Baka, te voy a enviar a trabajar al club donde trabaja Teki,
para que te sancionen allá entonces – se rió,
imaginando el dolor de cabeza que iba a tener, pero si eso tenía
que hacer, ni modo. Total, siempre se metía con él
igual.
-No gracias! A mí no me gusta que me peguen pero nada!-
se rió mirándolo –ni que me hagan pupita…-
se tiró un poco en la mesa mirándolo con ojitos de
desvalido –Si me tengo que hacer daño me lo hago yo…-
se rió enderezándose de nuevo –aunque si me
piden hacerles agujeritos… pues no voy a negarme… pero
no me dejarían pasar… y si lo hacen, seguro que acaban
echándome- se rió.
- Seguro- continuó riéndose, mordiendo el trozo final
de la mitad de su sándwich. – Sly, si tuvieras algún
problema me lo dirías ¿verdad? – le preguntó,
como probando las aguas.
-Pues no lo sé… es que tengo muchos… y no los
digo porque me deprimen…- se puso serio y se rió de
nuevo acabando de beberse la soda –Bueno… tengo que
volver al chollo…- se sentó de nuevo como si se le
acabase de prender la bombilla y desde luego entendiendo mal -¿Tienes
algún problema? Porque puedes contármelo…
- No, sólo ustedes....... – le sonrió, aunque
un poco preocupado por esa súbita seriedad, que por supuesto,
no se le había pasado por alto. – Sólo quiero
que confíes en mí, bueno, los tres. No soy su líder
sólo para robar boberías o causar revuelos.
-Bueno… pero es que yo no se lo cuento a nadie…no es
que no te lo cuente a ti… pero cuando tenga ganas de hablar
de ello, seguro que será contigo- sonrió de medio
lado y se inclinó en la mesa dejándole un beso en
los labios. Se rió escapándose a todo correr y por
poco estampándose con un hombre que entraba.
- Grandísimo baka – sonrió el chico, meneando
la cabeza y bebiendo un poco más de su jugo, aliviado de
que no se hubiera quedado para verle las mejillas. Lo que sí
sabía es que tenía de dejar de dudar de sí
mismo. No necesitaba saber cada detalle de sus vidas para cuidarlos.
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