| Capítulo 18- On Pins and Needles
“-Hace frío… mamá… tengo frío…
- sollozó el niño de pelo negro por entre las aberturas
de la puerta del armario
-No importa! Quédate ahí… calladito…
y no dejes que te cojan… que no te atrapen… están
aquí… están muy cerca…
-Mamá…- dejó salir un hilillo de voz aterrado
abrazándose a si mismo -¿Quiénes, mama? ¿Quiénes
vienen?
-Calla! Calla! ¿No los ves?! Shh…. Calla…- la
mujer se escondió tras la cama temblando nerviosa y tapándose
la cabeza llorando y manoteando al aire –Se llevaron a tu
padre! Ellos se lo llevaron… y se te llevarán a ti…
Mientras tanto el niño de pelo negro ni se movía,
sólo sollozaba aterrado como siempre que su madre se ponía
de ese modo…
Y nunca llegaba nadie…”
-Ahg... ah… ah…- Sly se agarró a los bordes
de la bañera con las manos y comenzó a toser violentamente
vomitando agua, de nuevo había tenido uno de esos estúpidos
recuerdos –Ah.. mierd… mierda…- tosió de
nuevo mientras salía de la loza, tambaleándose mareado
de haber estado demasiado tiempo bajo el agua fría de la
bañera. La ropa empapada mojó el piso del maltrecho
y ajado suelo de aquella casa abandonada marcando un camino de agua
por donde el chico de cabello negro y magenta caminaba.
Se quedó parado frente a un gran espejo estropeado y lleno
de picadas de la vejez, observando su aspecto, empapado -Tengo frío…
- le susurró a su reflejo mientras se quitaba la ropa que
cayó pesadamente en la madera carcomida del suelo.
Apoyó las palmas de las manos en el cristal y permaneció
unos segundos observándose desnudo como preguntándose
si realmente ese era él. Sonrió levemente dejándose
caer sentado en la cama a su espalda –Vamos… con eso…-
se miró las manos, le temblaban un poco pero se rió
de si mismo cogiendo varias cosas de una bandejita plateada.
Observó su sexo por unos segundos sin hacer nada y se retiró
la piel sujetando la del frenillo riéndose un poco ante sus
propios temblores, examinándola con una linternita por ver
que no se atravesase una vena –A ver… hijas de puta…
- sonrió hablando con sus propias venas reído por
los nervios, se marcó la piel con un bolígrafo.
Su mirada se desvió a un frasquito, lo abrió notando
el fuerte olor y se pasó un algodón con un poco del
líquido, sujetó la piel con unas pinzas, que se cayeron
al colchón, sonrió un poco de nuevo y la sujetó
una vez más comprobando. Una cánula de plástico…
la aguja… la aguja… “joder cómo me tiemblan
las manos…” la sujetó notando el sudor resbalando
por su cuello. Echó la cabeza atrás un momento suspirando
con fuerza y la atravesó cerrando un ojo, sintiendo como
un pellizco desagradable y el sudor frío por todo el cuerpo.
Se colocó el arito de titanio negro y lo limpió de
nuevo –Ah… joder… duele… claro que duele…-
se rió entre dientes dejándose caer hacia atrás
en el colchón pasándose un brazo por la frente para
limpiar el sudor que corría por ella. No sangraba a penas,
creía que iba a sangrar más.
Estiró un brazo hacia el techo observando la pintura cuarteada
y despegada de la escayola, abrió la mano y la apretó
de nuevo –Tengo frío….
Se giró en la cama enroscándose en una sábana
y cerró los ojos lentamente. Tenía ganas de enseñarles
lo que había hecho, seguro que Nagisa le reñía.
Continúa Leyendo

|