.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 14- Electric Stares

Shin se metió la cartera en el bolsillo, ya se aseguraría de perder el recibo y quedarse con algo del cambio. Eso, desde luego. Se subió la cremallera del chándal tapándose los labios y echó a correr hacia el centro comercial a buscar las camisetas que su madre había dejado encargadas en la lavandería.

Pasó al interior, deteniendo la carrera y alzó uno de los cordones de la capucha para mordisquearlo distraídamente, como si aquello ayudase a pasar aún más desapercibidamente por el local. Subió por las escaleras mecánicas y conforme subía, iba notando que arriba estaba Nagisa. Miró atrás tratando de huir bajando por las escaleras de nuevo, no de Nagisa claro, si no de Kyo, que seguro estaban juntos. Pero no podía claro, daba mucha más vergüenza apartar a toda aquella gente para ir hacia
abajo. Bajó la vista como quien no quiere la cosa esperando a que la escalera dejase de ascender.

- Shin! – lo llamó Nagisa, sonriendo apenas lo vio. Llevaba las cosas para la cena en una bolsa, ya que le quedaba más cerca ir allí que a cualquier otra tienda y con el spaghetti del día anterior, se les habían acabado las provisiones. Se acercó a la escalera, esperando a que se bajara.

-Hola…- Shin lo miró sonriendo, aunque rojo porque lo hubieran descubierto preguntándose de pronto si es que su problema era que aún no asimilaba que el hecho de no mirarlos, no significaba que ellos no lo vieran -¿Estás solo?- preguntó disimuladamente –Vine a buscar una ropa para mi madre… a la lavandería… tintorería… - se corrigió.

- Sí, sólo vine un momento a comprar algo de comida – sonrió, mostrándole la bolsa. – Oh! ¿Te estoy molestando? – preguntó, recordando de pronto cómo se había ido casi huyendo el día anterior.

-No! ¿quieres acompañarme?- preguntó feliz de poder estar a solas con Nagisa por fin y disimulando bastante mal el entusiasmo –Está unas plantas más arriba eso… tampoco voy a tardarme.

- Vale – accedió el chico, sorprendido con tanto entusiasmo. – No pasa nada, tampoco tengo horario de entrada – se rió ya moviendo los pies en dirección a las próximas escaleras eléctricas.

-Yo tampoco… mientras trabaje cinco horas al día le da igual cómo me las reparta…- comentó guardándose las manos en el bolsillo del chándal pensando en que por fin estaba haciendo algo normal con una persona normal –Siento no haber ido esta tarde… estaba ocupado… y eso…

- Ya, comprendo........ – bajó un poco la cabeza, observando cómo se balanceaba la bolsa en su mano. – Me alegra ver que no te hayas espantado..... – sonrió ligeramente, porque en parte aún lo creía.

-Bueno… en realidad… un poco… tampoco es que me haya espantado, es decir… hoy estuve con Kyo… me lo encontré… por ahí…- empezó a jugar con el flequillo mientras subían por las escaleras mecánicas –y me enfadé con él… también por eso no quise venir…

- Lo sabía! Sabía que me ocultaba algo! – exclamó un poco enfadado de sólo recordar aquella sonrisita de inocencia que sólo lo hacía pensar que había hecho algo malo. – Mira, lo que sea que te dijo, no le hagas caso, ¿vale? Le gusta bromear, pero mucho, demasiado.........

Yya… no creo que fuera una broma… tampoco le digas nada que no es que se metiera conmigo ni nada, es sólo que pensamos de forma muy diferente y me cabreó…- lo miró de soslayo y sonrió al ver que se cabreaba –Me dijo eso de que… con sexo se consigue todo… y cosas así… y no sé… pero me molestó.

- Ya........ sí, es que......... él piensa así, pero no es mala persona. Sólo.... bueno – se encogió de hombros – Ya hablaré con él, aunque no creo que sirva de mucho. Así que........ supongo que ya no querrás venir mañana tampoco – comentó, aunque apesadumbrado. Si tanto lo había molestado Kyo, no quería ni pensar en cómo se llevaría con los demás.

-Tampoco es eso- se apresuró a decir, subiendo un piso más de las escaleras mecánicas y poniéndose de espaldas para verlo a la cara –Tú me caes muy bien… y eso…- se volteó de nuevo para bajar en aquel piso –y Kyo no me cae mal… pero no me gusta que me trate así… al principio me molestó… después pensé que sólo era su forma de ser… y luego dice eso del sexo y esa mierda… y parece que me trata así… no sé… me siento utilizado…- se rió enrojeciendo –parece que cree que por hacer eso… bah…

- Ya lo sé....... es difícil confiar en él, ¿no? – lo cierto es que nunca le creía casi nada, pero era distinto en cierta manera. – Mira, no es así con nosotros, ¿sabes? Es.... sí, se la pasa bromeando, pero no creo que nos esté utilizando ni mucho menos. No sé cómo explicarlo.....

-Bueno… tampoco lo conozco apenas…- le tiró de la tela de la camiseta un poco para que fuese a la derecha, que era donde estaba la tintorería –Sólo sé que sólo se va a ganar que lo utilicen… y pienso que se cree que está usando a todos esos hombres… y no se da cuenta de que él sólo es su juguete también… no tendría por qué hacer eso…

- Tal vez, pero no creo que cambie de todas formas – se sonrió, sólo por su manera de señalarle. – Pero yo creo que sabe cuidarse sólo, seguro sabrá lo que hace.....

-Pera…- entró en la tienda y les mostró un papelito recogiendo la bolsa y pagándoles. Se guardó la vuelta en monedas en el bolsillo y los billetes en la cartera de su madre de nuevo y salió con ella en la mano –Si te parece que es saber lo que hace abrirse de piernas y que te paguen… pues tal vez…- frunció un poco el ceño de pensar que también aprobaba aquello –A mí me parece asqueroso y humillante además.

- Pero eso es porque tú no lo harías. Yo tampoco lo haría. – le aseguró, enrojeciendo un poco de sólo pensarlo y mirando a otro lado. – Pero no puedes juzgar a los demás de esa manera. Las personas no siempre te dicen sus verdaderos motivos, ¿sabes?

-Pero a mí no me parece asqueroso Kyo…- lo miró un poco avergonzado. Tal vez sí lo estaba juzgando un poco, de puto… pero es lo que era, como si no estuviera cansado de verlos… y no le parecía precisamente sufrido… -Pero no sé… querría que no hiciera eso… que no hablara tan a la ligera de controlar a las personas… es tu amigo… no sé… deberías… nada, da igual…

- ¿No crees que no he hablado con él? Pero una de las razones por las que está en mi pandilla, es porque no lo juzgamos, ni le hacemos preguntas innecesarias, ni intentamos arreglarlo. Quiero decir... ya sé que suena estúpido – se encogió de hombros cohibido. – Pero todos somos así....... digo, para eso es una pandilla, ¿no? No lo sé. – finalizó, alegrándose de que Taiga no estuviese allí para escuchar aquello.
-Yo creía que los amigos estaban para ayudarse, no para dejarte a tu suerte…una cosa es respetar y la otra ignorar lo que pueda estar sufriendo o sintiendo realmente…- lo miró a los ojos y apartó la vista. Como siempre, ya estaba discutiendo y no le apetecía perder el único amigo que tenía –Es muy fácil decir es así y yo lo respeto… lo siento… pero es lo que opino…

- ¿Y qué quieres que haga? ¿Hacerle una intervención? – exhaló, notando que empezaba a alterarse, y tratando de mantenerse calmado. – Los amigos también están para aceptarte como eres. No puedes obligar a alguien a cambiar sólo porque tú opinas que está mal. Y no puedes forzar a alguien a decirte algo, si no quiere.....

-Es igual Nagisa… olvídalo… además estás mezclando tus propias frustraciones sobre esto con lo que yo he dicho…- miró al suelo sintiendo que con eso se acababa aquel principio de amistad pero no podía callarse –Tú dijiste que seguramente tenía sus razones aunque no las dijera, así que no es que piense que ha de cambiar sólo porque yo piense que está mal… y puede que no se pueda a obligar a decirte eso, pero aprobando lo que hace, no lo estás ayudando…

- Y ¿qué te hace pensar que estás en lo cierto? ¿Por qué crees que sólo porque tú no lo apruebes, él está mal, eh? Tú........ – bajó el rostro, ahora seguro de que no iría nunca, probablemente pensaría mal de todos. - Tampoco soy su padre.... murmuró, algo resentido, apretando la bolsa. – Lo siento, seguro que no te quieres involucrar en todo esto. No debí decirte.........

-Porque tú me dijiste que a lo mejor tenía sus motivos para hacer eso! ¿Quieres dejar de ignorar lo que digo? ¿O ya te olvidaste de lo que me acabas de decir? Sólo te centras en hablar como si yo lo estuviera juzgando por ello… y no es así ¿vale?- lo miró a los ojos notando que ya se habían enfadado finalmente y la bomba había explotado. Debía haberse ido cuando lo había notado –Y tampoco sabes si me interesa o no, eres tú el que no deja de juzgarme… está bien que los protejas… pero… da igual… me voy a casa… es lo mejor…

- No – sentenció el chico poniéndose muy serio, colocándose delante para cortarle el paso. – Tal vez tengas razón, tal vez sí te juzgo. Pero si es eso, y soy yo el que está equivocado, demuéstramelo. Ven mañana, no tienes que hacer nada, sólo ... venir.

Shin lo miró bastante molesto de que le cortase el paso, pero más bien porque le daba vergüenza que viera que estaba afectado y bajó la cabeza para que no lo notase y asintió pasando de largo a un lado y bajando las escaleras corriendo para librarse ya de él.

Nagisa lo observó marcharse, preguntándose si asistiría. Lo cierto es que deseaba que lo hiciera aunque eso lo obligase a admitir que estaba equivocado. Pero claro, aún tenía el orgullo resentido de que lo cuestionase de esa manera. Y ahora no podía dejar de cuestionarse a sí mismo. – Mierda... – murmuró con el ceño fruncido, sujetando la bolsa con ambas manos y dirigiendo sus pasos fuera de allí.

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