| Capítulo 6- First Encounter
Shin siguió corriendo por un buen rato y se detuvo bajándose
un poco la cremallera de la cazadora del chándal y continuó
el resto del camino andando lentamente mirando al suelo y soplándose
el flequillo.
¿Ahora a donde iba? Se pasó una mano por el flequillo
echándose el cabello hacia delante sobre los ojos y mirando
a un lado. Podía ir a casa de Nagisa, aunque le hubiera gustado
llamarlo primero, a lo mejor ni siquiera estaba. Siguió caminando
como empujado por una inercia inexistente y se quedó parado
a pocos metros del portal de la casa de su compañero de clase
¿Qué demonios era eso? ¿Un tipo con kimono
y pantalones?
Suspiró frunciendo el ceño y se sentó en las
escaleras que había cerca del portal esperando a ver si se
iba o si Nagisa salía milagrosamente.
- Hooooooooolaaaaaaaaaaa - lo saludó el chico, sonriendo
un poco, simplemente porque estaba aburrido de tanto esperar. -
¿Qué haces por aquí? – le preguntó
como si llevaran años conociéndose.
Shin miró a los lados como quien no quiere la cosa y se
quedó rojo al notar que le hablaba a él –“Joder…un
tarado…”- susurró mirando al suelo como si no
lo hubiera escuchado.
- Hum......... no, la verdad, no, un Kyo más bien. Es mi
nombre – se rió, con acrecentadas ganas de molestar
y poniéndose de pie para acercarse un poco.
-Pues yo no lo había preguntado…- se apoyó
en una mano mirando a un lado para descubrir que sólo estaba
la pared y se veía demasiado extraño. Lo miró
a los ojos y después su cabello –Mira… ya qué
crees pero no tiene nada que ver conmigo ¿vale?
- Yo creo que estás aquí y no tengo nada que hacer
y pensé en hablar contigo, así que sí tiene
que ver contigo........ – le respondió extrañado
sin comprender de qué le hablaba. – Y no te preocupes
por no preguntarme mi nombre, es que me decías tarado y claro,
pensé en corregir la equivocación- se rió de
nuevo, haciéndose el loco ante el insulto.
El moreno se quedó rojo al percatarse de que no parecía
tener idea de lo que le estaba hablando y consecuentemente que lo
más probable era que no fuera un prostituto… ni gay…
ni pensase que él lo era, sólo… un hortera.
Desvió la mirada y se pasó la mano por el pelo observando
sus ojos de nuevo –Ya… perdón… me llamo
Shin…
- Mucho gusto, Shin – le contestó el chico, tomándole
la mano para estrechársela con ambas suyas, como si los acabaran
de presentar y nada de lo anterior hubiera sucedido. - ¿Qué?
¿Vives por aquí o esperas a alguien?
Shin sacó la mano a toda prisa de entre las suyas bastante
cohibido y más aún con tanta educación –Estoy
esperando a… no… es que…- frunció el ceño
meditando qué decir que no se viera extraño –quería
ver a un compañero de mi clase pero no sé si está
en casa…- ¿y por qué demonios le estoy contando
esto? Meditó confundido. Tal vez porque no solía tener
a nadie con quien hablar y se veía agradable.
- Pues llamas a su puerta y ya te enteras, ¿no? –
lo molestó, aunque sonriendo, yendo a sentarse de nuevo porque
le daba pereza esperar de pie. - ¿Vive aquí? ¿Quieres
que te acompañe? No tengo nada que hacer.. e igual, si llega
alguien seguro se queda esperando también.
-Pues es que no sé si le guste que de pronto me aparezca
con alguien y además… ni siquiera había quedado
con él, a lo mejor le parece mal que me presente de pronto…
y me da vergüenza llamar- finalizó con la gran verdad
volviendo a mirar el suelo rojo –Es mi único amigo,
no quiero que se moleste conmigo…
El chico de cabellos naranja con rojo sonrió, mirando su
cara de vergüenza, bastante divertido, la verdad. – ¿Es
tu único amigo? Ven, acércate, y lo esperamos juntos,
me ofrezco de amigo........ – le sonrió, dándole
palmaditas al cemento, e igual acercándose aún más
él.
-Pero tampoco estoy tan desesperado para pegarme al primero que
encuentre- protestó sin muchas ansias y contrariamente sentándose
al lado del pelirrojo, pero lo más separadamente posible,
preguntándose por qué era tan amistoso con alguien
que no conocía de nada. Sin duda era un fresco, muchas veces
hubiera deseado tener ese valor. Para hablarle así a cualquiera.
El caso es que ahora estaba un poco preocupado por la bronca que
le echaría su madre al regresar, pero necesitaba huir de
aquello -¿Y tú qué haces aquí?- preguntó
jugando con las manos y mirándolo de soslayo.
- Espero a ver si llega alguien. Mis amigos y yo, solemos reunirnos
aquí ¿ves? Uno de ellos vive en este edificio–
le sonrió, imaginando que si le decía que eran una
pandilla, seguro salía huyendo. Y eso que ya parecía
a punto de salir huyendo a la menor provocación. Igual, no
podía resistirse a tentar la situación, así
que se acercó un poco más. - Igual, siempre puedes
pensar que yo te encontré a ti porque fui yo quien te hablé,
así que a lo mejor, yo sí estoy desesperado.........
-Anda ya…- Shin se levantó de golpe bastante rojo y
se alejó un poco caminando con las manos en los bolsillos
bastante confundido. Volvió de nuevo a donde estaba aunque
sin sentarse y lo miró de soslayo observando los timbres
como si fuera el gran reto presionar uno. Y de hecho, lo era porque
le daba mucha vergüenza si no le cogía él o si
no quería bajar.
- ¿Te estoy poniendo nervioso? – Kyo se puso de pie
acercándose igual, y rodeándolo con un brazo, incitado
por la actitud del chico. – Lo siento, Shin, no te quería
poner nervioso.
- Pues entonces, ya puedes soltarlo, Kyo. Que Shin viene conmigo
– casi le ordenó Nagisa, aunque más bien, tenía
cara de fastidio.
- Pero si estoy enamorado..... – se quejó el chico,
soltándolo igual, y añadiendo. – Y será
que vienen a verte a ti, que vino solo.
Shin se apartó rápidamente pegándose a Nagisa
sólo que ahora más rojo porque lo hubiera visto vacilado
de ese modo y se pasó la mano por el pelo mirando al moreno
–Iba a llamarte…- dijo una verdad a medias y miró
de soslayo a Kyo pensando en si realmente eran amigos ellos dos.
- Igual pensaba bajar, siempre lo hago. – le sonrió,
mirando al otro chico de soslayo, imaginándose cómo
estaban las cosas, aunque lo cierto es que le daba un poco de risa.
– Imagino que ya conociste a Kyo. No le hagas caso, le gusta
molestar.
- Qué malo eres, Nagisa, sólo estaba siendo amistoso.....
– se rió el chico de una manera que decía todo
lo contrario y sujetándose las manos tras la espalda.
Shin alzó una ceja optando por no decir nada al respecto
de cuan grandes eran sus ansias de ser amistoso y suspiró
soplándose el flequillo -No sabía que ya habías
quedado con alguien… porque bueno… no iba a venir…
pero mi madre se puso insoportable… y no quería quedarme
allí… pero igual ya me voy porque tengo que estudiar
para mañana y todo eso…
- ¿Ya te vas? Pero si apenas nos reunimos.... – protestó
Kyo, ahora colgándose de Nagisa, dejándolo en el medio
de ambos, y mirando a Shin de todas maneras.
- Quédate quieto, ya – protestó el moreno,
aunque asintiendo. – Pero Kyo tiene razón, ¿por
qué no te quedas un rato? Eres bienvenido, ya luego vendrán
los demás. Hasta podemos subir y estudiar juntos un rato
luego, si quieres. Yo tampoco termino... – murmuró
eso último porque le daba vergüenza en más de
un sentido.
-Bueno vale…- se coló apartándose de nuevo
bastante fatigado además de rojo y ya sin comprender por
qué tanto jueguito con él -¿Estáis esperando
a más gente?- miró a Nagisa guardándose las
manos en los bolsillos y apartándose otro poquito hacia el
muro.
- En realidad, somos una pandilla. Y Nagisa, aquí es nuestro
sabio e ilustre líder, ¿no es así? –
el chico le haló un cachete al moreno, que lo apartó
de un manotazo.
- Bueno, pero no me adules así, que duele – protestó,
acariciándose la mejilla y preocupado de si Shin se iba a
asustar. – Ahora no pienses que andamos matando gente o algo
así......... Y ya Kyo se va a comportar – lo miró
de soslayo notando la sonrisita no muy tranquilizadora del chico
y suspirando.
-Ya sé! Ya sé que no vais matando a nadie…-
lo miró a los ojos claro, bastante asustado en un principio,
pero era Nagisa ¿no? No era como que pareciese un delincuente
ni mucho menos, él estaba rodeado de putas y maricones y
no por eso… -¿Y qué se supone que hacéis?
¿Sentaros aquí?... y ya está… como la
gente normal… ¿no?
- Sí, más que nada eso......... – respondió
el chico, acompañado quisiera que no, por la risa de Kyo,
y sentándose al lado de Shin, pensando que mejor se apresuraba
antes de que el otro empezara con lo suyo de nuevo. – A veces,
nos metemos en líos y... no sé, robamos algo para
ver qué pasa......... esas cosas....... – explicó,
tratando de no darle importancia al asunto.
-¿Robar?- el moreno lo miró sentándose entre
la pared y Nagisa para protegerse de Kyo –Yo nunca he robado…
y no creo que pudiera hacerlo… ¿tus padres saben que
haces eso? No claro… a mi vieja le daría igual…
- se acarició el pelo mirando a Nagisa de soslayo -¿Y
cuantos sois?
- Cuatro contándome a mí. – respondió,
esquivando la pregunta de los padres. – tampoco es que robamos
bancos ni nada parecido, no te espantes.
- No, además, cualquier amigo de Nagisa, es amigo nuestro.
– aseguró Kyo, sentándose tras el moreno y apoyándose
en su hombro, alargando una mano para tocarle la punta de la nariz
a Shin. – Así que si te metes en problemas, yo te rescataré.
Nagisa le sujetó la muñeca, bajándosela y
riéndose un poco, sin poder evitarlo. Ya sabía que
no se iba a estar quieto por más de unos minutos. –
Tal vez te parezcan un poco extraños, pero no son malos,
así que no te preocupes.
-Ya! Pues mata a mi madre!...- apartó la cara más
rojo imposible y se levantó sentándose delante de
Nagisa, aunque en otro momento le habría dado una vergüenza
espantosa -¿Para qué me sobas? No me sobes…
me pones nervioso…- dijo mirando atrás al pelirrojo.
- Pero así te ves más guapo – sonrió
el chico, resistiendo las ganas de abrazarlo, sólo porque
Nagisa lo detuvo. No sabía para qué se ponía
así, ni que se lo fuera a comer. – Pero no soy asesino,
hago el amor, no la guerra.
- Ya, deja eso! Dios, nunca paran....... – se quejó
el moreno cruzando los brazos sobre sus rodillas y ya preguntándose
si Shin no iba a salirles huyendo, o si le volvería a hablar
en clase.
Shin no pudo evitar reírse por cómo lo reñía,
lo cierto es que tenía gracia, o al menos la tendría
si no le estuvieran molestando a él –¿Nunca
paran? Hay más así… - afirmó más
que preguntar como si se tratase de un terrible presagio –Tal
vez debería irme para que mi madre no se cabree mucho…-
se levantó de nuevo jugando con el pelo.
- Pero no nos huyas tampoco. Mira que eres maldito, si hasta te
ríes de que me griten – se rió el pelirrojo
también, haciéndose el inocente, cómo no, aunque
sin perseguirlo esta vez.
- Pues tu culpa será. Y no es que sean........ bueno, un
poco sí – admitió el líder, encogiéndose
de hombros y poniéndose de pie. - ¿De veras te tienes
que ir? Porque si tienes que hacerlo, no le hagas caso a Kyo, tampoco
quiero meterte en líos. Pero igual, eres bienvenido a quedarte
o a venir en otra ocasión........ – carraspeó
un poco, sintiéndose blando y compensando. - ... si te interesa,
claro.
-Sí… bueno… vendré mañana…-
sonrió un poco, cómo no, nervioso, pero feliz de que
no lo vieran extraño y que por el contrario quisieran que
volviera –pero ahora mejor me voy que tengo que trabajar…-
se pasó la mano por el flequillo de nuevo y la levantó
para despedirse echando a caminar lentamente y corriendo en cuanto
dobló la esquina.
Kyo se levantó, dejando caer sus brazos alrededor del cuello
del moreno, observando cómo el chico se alejaba. - ¿Tú
crees que vuelva de veras? No se ve muy........ Bueno, al menos
es guapo.
- Tú quieto, que no es para eso que lo invité, ¿ne?
Así que pórtate bien – lo riñó
el chico, enrojeciendo al notar cómo le plantaba un beso
en el cachete.
- O.K. O.K., no te me pongas de mal humor, que no lo voy a tocar
– accedió, por supuesto, cruzando dos dedos tras su
espalda.
Continúa Leyendo

|