.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 5- Trabajos Forzados

Un estudiante se detuvo frente a un local que claramente… era un club de citas… por decirlo de un modo “suave”. Bajó los hombros como mortificado y la mochila resbaló por su brazo hasta su mano.

Se metió un chicle en la boca masticándolo y “concentrándose” para entrar en aquel lugar, lo odiaba, lo odiaba a muerte. Claro que tampoco quería que nadie… (nadie más que la mitad del instituto que ya estaba enterada por boca de uno u otro), se enterase de que vivía allí. Sus ojos azul profundo se cerraron cuando el globo de chicle azul estalló y entró a toda prisa empujando la puerta y atravesando el local como “alma que lleva el diablo” desde luego sin saludar a nadie y mucho menos mirar a nadie.

-Shin!!!- la mujer que estaba tras la barra pegó un grito que resonó en todo el local llamando a su hijo.

El moreno suspiró subiendo el volumen de los altavoces aún más haciendo como si no la escuchara y se sentó en la cama abriendo un libro de ciencias naturales tratando de estudiar, al día siguiente tenía un examen, le hacía falta sacar una buena nota, de todos modos nunca suspendía, pero necesitaba una BUENA, como fuera, no quería escuchar ninguna pega a la hora de pedir la beca de estudios. Aunque fuera por deportes.

-Shin!! Es que estas sordo inútil!?- el moreno sacudió la cabeza a un lado y siguió estudiando pese a haberla escuchado aún asi –claro que lo estás! Y si no te quedarás escuchando la música a ese volumen…- farfulló aún asi a volumen audible la mujer de cabello rojo y recogido enroscándoselo más con ayuda de un bolígrafo.

-Que te jodan…- murmuró destapando un subrayador con los dientes para ayudarse a estudiar con él.

La puerta sonó y el moreno apoyó una mano en el edredón –Me va a gritar…- murmuró un chico con voz cansina como si estuviese harto de hacer aquella misma labor repetidamente. Abrió la puerta –Shin tu madre te est…

-Que te largues!- el moreno se levantó parándose en la puerta y mirándolo, la empujó de golpe cerrándosela en la cara –Joder… que no entréis en mi cuarto!

El chico en el exterior se encogió de hombros volviendo al lado de la mujer –No quiere salir y era de esperar que me echase a patadas… como siempre… ¿es que no ve que soy una puta? y blablabla… le doy asco… - se rió sentándose en un taburete y la mujer puso cara de asco por culpa de su hijo.

-Es un inútil! ¿Por qué tengo que tenerlo en mi casa?- protestó aporreando la puerta del moreno

-Seguramente porque me pariste…- murmuró Shin delante de la puerta esperando a que entrase echa una furia.

Y entró -¿Qué haces niño? Ya deja eso, el estado me obliga a mantenerte pero tienes que trabajar, esto no es un cuento! Vamos!- le dejó un uniforme negro sobre la cama para que se vistiera y se quedó mirándolo –Vístete y sal a servir bebidas!

Shin observó aquel traje… aquel pantalón ajustado gris y la camiseta de lycra que usaban los camareros del bar ¿Qué quería? ¿Qué pareciese otro maricón?

-¿Qué?! Pasmado!- la mujer lo sacudió un poco hacia atrás y el moreno se apartó cogiendo la ropa.

-Ya me visto… - la empujó sacándola al exterior y sintió como le pegaba en la cabeza antes de desaparecer al otro lado. Se vistió lentamente con el pelo revuelto por el coscorrón y observó su reflejo en un espejo –Joder…- enrojeció al ver como le quedaba el pantalón, era patético y la camiseta… si hasta se le notaban los pectorales. Se lo quitó todo de golpe poniéndose un traje de deporte y abrió el pequeño ventanuco de su cuarto saltando a la calle para escaparse de aquel martirio.

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