| Capítulo 4- Like Moths to a
Flame
- Kyo! Ey, Kyo! No seas así……… - se quejó
el Moreno, colgándose de su hombro, intentando detenerlo.
El chico negó con la cabeza, sonriendo un poco, apenas mirándolo.
– Que no, ya te dije que tengo que estar en otro lado.........
- Pero siempre tienes un lugar a donde ir. ¿Cuándo
me vas a decir que sí? – le insistió el chico
como tantas otras veces.
Kyo se detuvo, girándose y acercándose a él,
fijando sus ojos miel de manera un tanto intensa en los del otro,
y casi canturreando. – Conozco a los chicos como tú.
Me enamoraré, te cansarás, y mi corazón quedará
roto. No, no creo que pueda con un corazón roto hoy. Trata
mañana de nuevo – le sonrió de medio lado, empujándolo
suavemente con un dedo y dando tres pasos atrás, antes de
girarse nuevamente.
- Pero eres tú quien me rompe el corazón! –
le gritó el moreno, insistiendo hasta en la broma, mientras
que el chico se alejaba, haciéndole una seña de despedida
con una mano y riendo suavemente. – No lo comprendo.........
- ¿Qué? ¿Qué no salga contigo? Pero
si eres desesperante – bromeó el rubio que acababa
de acercarse a su amigo luego de observar aquella función
repetida casi a diario. Bien podría vender boletos ya.
El moreno lo empujó en venganza, comentándole luego,
aún sin apartar la vista del muchacho que ya casi llegaba
al final de la calle. – Supuestamente es hijo de un yakuza
¿sabes? Y lo expulsaron de la familia por causar líos.
Más bien, fue porque dormía con cuanto tío
se le pusiera delante, incluso los asociados de su padre. Ahora.........
con esa reputación, y ni siquiera puede salir en una cita
conmigo.
- ¿Y tú cómo sabes todo eso? – le preguntó
el rubio metiéndole un ligero codazo por empujarlo, y con
cara de que lo veía fumado ya.
- No sé, me lo contaron por ahí.
- ¿Ah, sí? ¿Quién?
- No sé! Alguien, no me acuerdo....... Pero seguro es cierto
– protestó el recién rechazado, molesto porque
no le creyeran.
- Ajá......... ¿no lo hubieran matado o algo?
- Que no! Si es su padre....... Mira, yo no me lo inventé
– continuó insistiendo como si de pronto hubiese sido
testigo de primera mano o algo, mientras su amigo, sonreía,
aún sin tragárselo, llevándoselo por los hombros.
- Mejor te compro una cerveza y me cuentas más fantasías,
¿sí?
Por su parte, Kyo ya hacía varios minutos que había
doblado la esquina y se dirigía, por supuesto, con toda la
calma del mundo, a ningún sitio en particular. O más
bien, a ver si había alguien en su lugar de reunión.
Se pasó una mano por su confundido cabello, alborotando aún
más las mechas rojas, naranjas y amarillas que llevaba entremezcladas,
y se detuvo de pronto, sintiendo un deseo de estornudar.
Se limpió con un pañuelo, guardándolo descuidadamente
en uno de sus bolsillos traseros, el cual quedaba convenientemente
escondido bajo aquel extraño kimono modificado. – Alguien
debe estar hablando de mí. Ojalá sea bueno –
murmuró, como si le pesara, riéndose un poco después
y continuando su camino como si nada.
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