| Capítulo 28
Guarradas con amor
Tsuru revolvió su café, sonriendo, e inclinándose
sobre la mesa para mirar a Seijuro a los ojos apenas se sentó.
- A que no adivinas...
-No, aún no tengo esa capacidad…- se rió y
se inclinó en la mesa también para besarle los labios
en parte por jorobar un poco -¿Qué ha pasado? Tienes
cara de felicidad…
- Me compró! – anunció, sonriendo más,
claramente emocionado. – Y no sólo eso, me dio el contrato
para que hiciera lo que deseara.
-¿Te dio el contrato?.- lo miró extrañado,
riéndose y cambiándose de asiento para ir a abrazarlo
–Tsuru… ¿Cómo conseguiste eso?- lo apretujó
más pensando que le dolía todo el cuerpo y aguantándose
el reírse más por eso -¿No te dio un poco de
susto que te lo diera?
- No... – negó con la cabeza mirándolo extrañado,
y sonriendo. - ¿Por qué me iba a asustar? Yo no hice
nada, me lo dio por si no deseaba permanecer con él. Creo
que fue mi última prueba a pesar de todo.
-No sé… pensaría que me lo da para que me vaya
o algo así…- se rió y lo abrazó de nuevo
apretándolo incrédulo. Lo cierto es que no había
podido ser tan feliz por su propio asunto sin ver a Tsuru feliz
por completo –Y seguro me habría ido a llorarte…
no soy apto para Hajime… - se rió malditamente.
- No, y no eres su tipo. – bromeó, riéndose
y besándole la mejilla. – Pero lo comprendo.... aunque
a veces me equivoque, pero también me gusta que me corrija.
-Yo no lo comprendo… - se rió apoyándose en
su hombro –Pero sinceramente me da igual, sólo quiero
que seas feliz y que te quiera… y te quiere…- sonrió
levemente acariciándole el pecho –y a mí también
me quiere Shihei-sama… ayer noche tuvimos una sesión
muy intensa… que me hizo sentirme muy querido… más
que las palabras…
- ¿De veras? Te lo dije, eres irresistible. Además,
por cómo te celaba ese día... – lo apretó
un poco más, contento. No lo podía creer. –
Ambos obtuvimos lo que queríamos....
-De pronto… lo merecíamos… le conté
sobre la tienda y me dijo que si nos llegan a echar los hace cerrar…-
se rió y se refugió un poco más en su cuello
-¿Sabes qué? Le pedí que me follara…-
sonrió levemente y alzó un poco la cara para verlo
bien –casi me corro… en realidad tuve que aguantarme…
No me había ocurrido antes… fue… agradable, aunque
no tanto su cara al golpearme…- se rió de nuevo y se
pasó la mano por el cuerpo –Aunque ahora estoy echo
polvo…
- Pero estás contento. Eres el único que conozco
que se pone tan contento al contar algo así... – se
rió, fingiendo golpearlo y sin hacerlo, claro. – Pero
debes quererlo mucho para dejar que hiciera eso.....
-No es como que lo dejase… o que él me lo pidiera nunca,
es sólo que yo lo deseaba…- se echó atrás
en el asiento y se cubrió los labios con la bufanda, como
pensativo –No quería pensar que había algún
hombre que me había poseído más que él…
eso le molestó… saber que lo había hecho con
otro…- se rió y soltó la tela para coger un
cigarro –y me dijo que abriría una cuenta a mi nombre…
por si algo le ocurría… prefiero ni pensar en eso…
- Pero eso significa que se preocupa por ti... – sonrió,
bebiendo de su café. – Me alegro mucho. Hajime-san
me llevó a celebrar al mismo lugar en el que accedí
a ser suyo.
-Qué romántico…- sonrió fumando y mirando
a la gente del local -¿No te sientes extraño por ser
feliz? Sabes que ya no tendrás problemas de dinero nunca
más… que supuestamente no te sentirás “solo”
nunca más… y como no puedes estar triste por eso…
sólo puedes sentir miedo de perderlo… - se rió
y lo miró a los ojos.
- Deja eso.... no te va a suceder. No puedes estar viendo el lado
negativo toda la vida. – le sonrió, pensando que no
cambiaba a pesar de sus risas y sus bromas. – Se siente algo
extraño..... sobre todo el saber que así como odio
la pobreza, no me importaría vivirla a su lado. Claro, que
prefiero que no... – se rió, bebiendo un poco más.
– Quiero que lo conozcas...
-Claro… ¿Por qué no? Se ve divertido…-
se rió pensando en que seguro era muy sentencioso –A
mí tampoco me importa nada si es con Shihei… es la
verdad… claro que no quiero ser pobre de nuevo… es un
asco…- sonrió llevándose el cigarro a los labios
–A él le cuesta creerme que me quedaría con
él igual… y bueno… le cuesta creerme casi todo,
es celoso y desconfiado… y a mí me gusta eso…
yo también lo soy…
- Lo sé.... – le tocó la nariz con un dedo,
riendo con suavidad. – Por mi parte, creo que he logrado que
Hajime-san confíe en mí mucho más. No sé
si lo hace del todo, pero estoy trabajando en eso. Quiero que se
relaje....
-Dale un masaje…- se rió mirándolo de soslayo
y jorobando un poco con toda la intención –Deberíamos
dejar que se conociesen ¿o no? … no sé…
de pronto y me celo si se agradan… no podría celarme
de ti… pero sí de él…
- Pero me parece buena idea. Hum....pero igual me celo yo también...
– se rió, negando con la cabeza. Lo cierto es que no
se celaba, sólo se ponía triste.
-Pero no es posible… ¿ves? De nuevo lo estamos haciendo…
no sabemos ser felices…- se rió deslizando un dedo
por la mesa y dejando caer la ceniza después en el cristal
–Hablarán, supongo, de cosas que no entenderemos…
pero nosotros también podemos hacer eso… y a ver quien
se cela… después de todo… no olvides que nosotros
somos profesionales…
- Cierto, cierto... pero creo que ya aprendí mi lección.
Recuerda que no soy como tú, Seijuro... – se rió,
pensando en armar de nuevo semejante lío y prefiriendo no
hacerlo. – Deja, baka, seremos felices, aunque tengamos que
reñirnos el uno al otro constantemente.
-Qué pereza…- se rió y se pasó la mano
por la mandíbula –Me divierte que se enfade conmigo…
sólo cuando se enfada por bobadas y me castiga… pero
no querría enfadarlo de veras… lo pasaría fatal…
me pondría muy triste… Ayer cuando follábamos
se reía… yo también…- sonrió tocándose
los labios y apagó el cigarro -¿Ya lo hicieron?
- No, soy virgen.... – bromeó el chico, pensando que
Hajime lo reñiría si le contestase así. –
Claro, lo hicimos.... varias veces. Ayer comió de mí.....
en ese restaurante.... –sonrió, recordando y estremeciéndose.
-Oh… qué guarrada… espero que tuviesen duchas…
sí… seguro que tenían claro…- se rió
imaginándoselo sin saber muy bien por qué –Pero
suena interesante… aunque no creo que mi amo me permita hacerle
eso… o quien sabe… si se lo pido del modo correcto…
como pago por despertarme todas las mañanas… y no dejarme
dormir…
- ¿Te despierta? – se rió en alto. Seijuro
era el único que podía competir con él en la
categoría de más horas del día pasadas en la
cama. – Pero creo que pueden intentarlo, añadiendo
su propio giro imagino..... – le sugirió a sabiendas
de lo mucho que le gustaba el vanilla a su amigo.
-Tal vez… - se rió pensando en ello –Vamos a
dar un paseo… ya lo dejé pagado esto…- lo arrastró
de la mano con él para que se levantase y se puso la cazadora
–Siempre me despierta… para estar conmigo… con
esos motivos no puedo molestarme…- sonrió sujetándole
la mano de nuevo y saliendo con él –Voy a buscar algo
interesante…
- ¿Qué vas a buscar ahora? – se rió,
curioso y entusiasmado. – Le gustó mi regalo, ¿sabes?
Pero le molestó que me vistiera bien esa noche...
-Bueno, pero era para molestarlo… así que… -
sonrió malicioso y lo sujetó de su brazo –vamos
a buscar unas cadenas para ti…y para mí… necesito
unos grilletes preciosos de esos que van en la pared… le encantarán…
y si no le encantan, a mí sí… y con eso también
llega.
- Eres increíble.... Pero yo creo que a Hajime-san le gustará
que me ponga en esa posición.... – comentó,
divertido.
-Ah… no puedo dejar de pensar en guarradas y eso que estoy
molido…- se rió –Guarradas con amor… ¿sabes
qué me gustaría? Que tuviese vacaciones y lanzase
el teléfono móvil al hiper espacio… se lo tiraré
por el retrete…
- No hagas eso! – se rió el chico, cubriéndose
la boca con una mano. – Luego lo tendrás todo el día
contigo y ya no podré verte.
-No es verdad… si podrás… seguro que también
querrá su tiempo libre si es que sabe lo que es eso…
De todos modos, es igual porque no se las tomará… supongo
que es comprensible, tiene su empleo y es muy importante…
yo no sé lo que es eso… Además me divierte quejarme
con él…
- O puedes pedirle que las tome... – sonrió, riendo
de nuevo. – Hajime-san trabaja en casa mucho, al menos puedo
verlo mientras lo hace. Dice que es aburrido pero su cara cuando
se concentra... si se viera como lo veo yo...
-Ya… pero yo no puedo estar con él mientras habla
con sus socios… su padre me manda a sacrificar…- se
rió jugando con la bufanda –Le diría que las
tomase… pero prefiero que él se las tome para mí…
que pedírselo…
- Vaaaaaaaaaale........ – sonrió, abrazándolo
contra sí. – Ya veo que todo es un juego contigo. Te
quiero mucho Seijuro, nunca cambies.
-No lo haré… es más seguro que sale una vacuna
contra la vejez y no cambiaré en nada…- se rió
y lo abrazó también –Jugando es todo mas divertido…
FIN
|