.Novela homoerótica para mayores de edad.
 

Capítulo 27

Extreme
- Sí.... el lunes. No, el lunes hablamos, vale. – Shihei apagó el móvil completamente, poniéndose de pie, y sonriendo al acercarse a Seijuro. - ¿Quieres que te ate o estarás bien así? Creí que te ibas a cambiar.... – comentó, porque se había quedado mirándolo.

El moreno sonrió levemente observando el móvil de soslayo y deseando lanzarlo por la ventana –Estaba esperando a ver si me prestabas atención a mí y sólo a mí por un rato…- se bajó el pantalón quedándose tan sólo con la camiseta y los shorts de látex –No te hace falta atarme, no voy a resistirme a nada de lo que me hagas…- se rió jugando y poniéndose de espaldas, apoyando las manos en el espejo del armario y separando las piernas –Me pondré así… para que comprobemos en la espalda cómo debes hacerlo…- Apoyó la cara contra el cristal y lo miró de soslayo –Amo… lo estoy deseando…

- Seijuro.... disculpa por hacerte esperar......... – sonrió pasándole la mano por el pecho y sintiendo al látex bajo su mano, observando al chico en el espejo. – Ya no nos van a interrumpir.... – susurró, besándole el cuello y mordiéndolo un poco, mientras tomaba el látigo con la otra mano. Se separó, sacándose la camiseta y haciendo sonar el látigo primero contra el marco del espejo, sólo por jugar, y luego golpeándolo en la espalda.

-Humpf- Seijuro apretó los dientes al sentir el trallazo y dejó escapar la respiración después, jadeando y sintiendo el aliento tembloroso por la excitación, su cuerpo entero estremeciéndose con el dolor intenso tan anhelado de aquellos nudos de cuero restallando contra su piel aún protegida por el látex –Shihei-sama!...- se sujetó a la parte superior del armario con las manos, soportando los latigazos y observándolo a través del reflejo, sonriendo excitado, empañando un poco el cristal con sus jadeos, sin despegar la mirada de la sus ojos verdes más salvajes ahora que nunca. Se volteó, apoyando la dolorida espalda de golpe contra el espejo. Aguantando el látigo con la mano, sintiendo el golpe contra sus dedos.

Se sujetó con fuerza arriba del armario de nuevo, alzando los brazos a los lados y apoyándose de puntillas para aumentar su propia tortura, separando las piernas y adelantando las caderas, su sexo pulsando bajo el látex, deseando ser castigado, sus testículos torturados por el cuero. Estaba sudando y apenas comenzaban, lo atrajo de golpe hacia él tirando del cuero y lo soltó de nuevo tras jadear en sus labios –Más…amo…

- Seijuro, mira cómo estás.... – sonrió el chico, encantado, su propio sexo pulsando contra el pantalón, excitado por verlo así. Lo besó con suavidad pasando el látigo levemente por su pecho, y separándose para golpearlo, golpeando su sexo a continuación, jadeando.

-Agh! Ah… me gusta…- sintió que le temblaban las piernas levemente al sentir aquel golpe en los genitales y se sujetó con las manos con más fuerza, jadeando extasiado, observando los labios entreabiertos de Shihei y cómo la respiración salía entre ellos, alzando la vista a sus ojos al recibir otro latigazo – Más fuerte, amo! Castígame más…- cerró los ojos apoyándose contra uno de sus propios brazos, mordiéndose al sentir los latigazos partir el látex negro que se abría sobre su piel, rasgándose.

- ¿Más aún? – le preguntó, jadeante, observando los ligeros trazos de sangre a través de las partes rotas del látex. Sujetó su propio sexo con una mano, sin moverlo mucho, ya que no quería correrse solo, golpeándolo una vez más, y otra. – Amo... tus gritos....

Seijuro se dejó llevar por completo, dejando de morderse la piel amoratada en el brazo, alzando la voz y temblando de nuevo sin poder evitarlo, sintiendo el cuero golpear su sexo sin piedad, observando su rostro mientras lo torturaba y después su sexo acariciado por aquella mano que deseaba ahora sobre él –Amo!- se agarró con más fuerza a la madera, corriéndose a pesar de las correas de cuero, el semen salpicando el suelo en gran cantidad y resbalando por su propio miembro –Amo…- lo llamó de nuevo entrecerrando los ojos jadeando acalorado.

Shihei se acercó con rapidez, pasando el látigo por detrás de su cabeza para atraerlo por el cuello, besándolo salvajemente, mientras acariciaba su sexo con la rodilla. – Eres.... perfecto.... – le susurró, sonriendo y bajando a lamer su sexo, el semen que aún goteaba de él, subiendo de nuevo y lamiendo los cortes en su pecho.

-Shihei-sama… tú también lo eres… quiero correrme dentro de nuevo- se dejó caer de rodillas pasando las manos por su pecho y bajándolas por su espalda hasta sus nalgas, lamiendo su sexo por completo y succionándolo, sintiéndose deliciosamente agotado, observándolo mientras lo lamía como si aquello fuera lo mejor del mundo.

- Por supuesto... es lo que quiero que hagas... – gimió, entrecerrando los ojos, sujetando su cabeza y empujándose en su boca. – Siempre.... siempre quiero que estés en mí.....

El moreno cerró los ojos a las embestidas en su boca, entregándose a succionarlo sin preocuparse de nada más, acariciándole las nalgas con ambas manos y apartándose de golpe, sonriendo y besándolo suavemente en medio de aquel frenesí. Subiéndose a la cama. Apoyándose arrodillado en la almohada contra la pared, separando las rodillas cuanto podía, el sudor le quemaba en las rasgaduras de la espalda –Y yo también te deseo en mí… ¿vas a complacerme amo?- sonrió observándolo de soslayo.

- Estás... ¿seguro de que quieres eso? – sonrió, lamiéndole el lóbulo.- Te complaceré.... – colocó su sexo contra la entrada del moreno, introduciendolo de una sola vez, sintiéndolo apretado, y pulsante contra sus nalgas. – Seijuro.... – empezó a moverse, jadeando, y abrazándose a su pecho, bajando la mano para apretar su sexo, masajeándolo de vez en cuando.

-Ah!… sí…no quiero haber pertenecido a alguien más que a ti!…- apretó las nalgas sintiendo aquella penetración dolorosa después de tanto tiempo sin aquello, placentera a la vez, sentirlo dentro de él, era extraño exponerse de ese modo a otro… entregarse así. Echó una mano atrás sujetando sus nalgas y ayudándolo, empujando los dedos en su interior y jadeando más fuerte –Amo…

- ¿Alguna vez.... lo hiciste así.... con otro? – preguntó, empujándose con más fuerza, sintiendo los dedos moverse en su interior, su voz agitada por la excitación. – Me pone... celoso.... – se empujó con más fuerza, apretando con la mano y lamiendo su espalda.

-Oh…!- se mordió el labio jadeando después con fuerza y sintiendo aquellas lamidas sobre sus cortes más que ninguna otra cosa –Una… vez… amo!- se inclinó un poco más hacia él, moviéndose contra su sexo y notando el propio completamente inflamado de nuevo, se rió con suavidad, casi jadeando –y no fue como esta… ah!

- No.... y la vas a olvidar.... – jadeó entre dientes, aunque riendo un poco ya sin poder evitarlo. Lo lamió de nuevo, empujándose dentro con todas sus fuerzas y corriéndose, halando con fuerza el cuero alrededor de sus testículos para golpearlo, y soltándolo luego, liberándolo, a pesar de que estaba gimiendo con fuerza, el semen aún fluyendo entre las nalgas de Seijuro.

-Amo….- tuvo que apretar su propio sexo para no correrse al sentir aquel líquido tan caliente dentro de él mientras lo torturaba así, notando las pulsaciones de su sexo dentro de el, apartándose al fin y llevándoselo con él mientras lo besaba, empujándose en su cuerpo sin ningún control –Shihei…- le lamió los labios internándose en su boca y moviéndolo sobre la cama bajo su cuerpo –Ag! Ah! Shihei… - cerró los ojos jadeando y entreabriéndolos para observar su rostro, derramándose dentro de él sin soportarlo más, le costaba incluso mantener su peso con los brazos.

- Seijuro..... – le pasó la mano por el cuello, acariciándolo, jadeando con fuerza aún, y besándolo, sonriendo luego. – Me llamaste por mi nombre... – le pellizcó una nalga, riendo ahora.

-Ay… - se rió quejándose por eso que no era nada comparado con lo que acababan de hacer, sólo por molestar un poco –Lo sé… lo deseaba… de todos modos seguiré llamándote Shihei –sama… No te enfades… era divertido… al menos no lo hagas hasta mañana o pasado… o me matarás…

- No me enfado.... y no puedo matarte, me muero yo – se rió pellizcándolo de nuevo sólo por molestar, y abrazándolo. – En realidad, no me molestaría que me llamases así de vez en cuando....

-Lo haré… de vez en cuando… ya pensaba hacerlo de todos modos…- se giró en la cama, subiéndolo sobre él y acariciándole la espalda –Estoy cansado y …- buscó con la mano sus jeans tirando de ellos hasta poder sujetar la cajetilla de cigarros, soltándola de nuevo al recordar que Shihei no quería que fumase en la cama. Se rió y lo miró a los ojos. -¿No vas a hacerle un favor a tu esclavito? Quítame… lo que queda de ropa…

- No sé... te ves bien así..... con eso pegado a tu piel..... – jugó con sus dedos sobre un trozo de látex que aún se adhería bajo una de las heridas, finalmente arrancándolo y procediendo a quitarle los demás.

-Shihei-sama…- sonrió jugando con el tono de su voz y pegándose contra él, abrazándolo suavemente –Nunca voy a olvidar tu cara mientras me golpeabas con ese látigo…

- ¿No? ¿Te gustó? Porque yo no voy a olvidar tu rostro mientras te golpeaba. – sonrió, acariciándole el cabello de forma distraída. – Y creo que la veré de nuevo...

-Sí…- se rió besándolo con suavidad en los labios varias veces –A mí me encantó… ¿no lo notaste?...- sonrió levemente, oliendo su piel –Aún quiero probar todo lo que había en ese cajón…

- Lo probaremos todo, tenemos mucho tiempo. Y aún compraré más cosas... Lo que tú desees – lo besó él ahora, mirando sus ojos. Amaba ese brillo malicioso en ellos. – Vamos a llegar al límite.

-Eso suena muy bien… más que bien…- lo besó suavemente de nuevo, acariciándole el cabello con las puntas de los dedos y entrecerrando los ojos –Te amo- lo observó de nuevo a los ojos –Eres todo lo que siempre deseé.

- Y tú, aunque no sabía que te deseaba.... – le sonrió de una manera más dulce cerrando los ojos luego. – Creo que no nos levantaremos de aquí hasta la noche....

-Me gusta sorprender… y se me da bien… la verdad…- sonrió dibujando su sonrisa con la lengua y acariciando la nariz contra la suya antes de besarlo –No… no lo haremos...

- Te amo....- susurró el chico, totalmente serio, abrazándolo contra sí. Nunca había sentido algo así por nadie, haría lo que fuese por conservarlo.


 
 

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