| Capítulo 25
Nantaimori
Hajime se movió un poco en la cama observando al chico que
dormía boca abajo en el colchón y sujetó la
mano sobre su pecho, acariciándola y llevándola a
sus labios para sentir el tacto de sus dedos. Era extraño
sentirse tan a gusto al tacto de otra persona, normalmente le incomodaba
al punto de buscar cualquier excusa con tal de deshacerse de él.
De hecho, había dispuesto el otro cuarto para no tener que
dormir a su lado y sin embargo desde el primer día había
deseado mantener el contacto. Bajó la mano hacia su pecho
de nuevo y susurró apenas alzando la voz –Son las once…
Tsuru… y tengo que firmar el contrato en una hora.
- Hmmmm?.... – el chico abrió los ojos perezoso, sonriendo.
– Hajime-san.... Es como si entrara en otro sueño –
se recostó sobre su pecho acariciándolo.
El albino lo observó suspirando con fuerza y pensando que
era un perezoso –Me harás llegar tarde…- le pasó
la mano por la espalda sin poder evitar mostrarse suave con
él por un momento –Levántate…- le dio
una nalgada suave y luego lo apretó sin poder evitarlo, girándose
sobre él y cubriéndolo con su cuerpo mientras lo besaba
arrastrando las sabanas con él.
- Lo haría, pero no puedo así – sonrió
besándole el pecho. – Te amo, Hajime-san. Es el día
más feliz de mi vida.
-Pues empieza por no replicarme… así tendremos el
resto del día en paz. Ya sé que así no puedes
¿no crees que puedo notar algo tan obvio?- lo miró
a los ojos y le pasó la mano por el cabello revolviéndoselo
un poco –De todos los esclavos que he tenido eres el único
que ha sido tan desobediente… y tan poco profesional…
y a la vez el único que me ha hecho desearlo.
- Deseo que me enseñes a obedecerte mejor.... – contestó
en un tono de voz más suave, de disculpa. – Seré
perfecto para ti, pero porque tú me moldearás....
Hajime se rió suavemente, levantándose de la cama
por fin para vestirse –Tsuru… siempre sabes que decir...-
se subió el pantalón de cuero mirando adentro del
armario –Vístete… y no tardes.
- Por supuesto que no lo haré. – se puso de pie haciéndole
una reverencia sin ninguna intención burlesca y salió
de la habitación, pensando ya en ponerse algo que le gustase
mucho al albino, que tiró de una camiseta negra poniéndosela
por encima y cerrando las puertas del armario.
Se puso la cazadora mientras lo esperaba en el salón, subiéndose
las gafas que acababa de tomar del bolsillo y pensando en el chico
–Tsuru…- lo llamó al ver que tardaba, o tal vez
se sentía un tanto impaciente…
- Ya estoy listo... – sonrió el chico saliendo de
su habitación con un paquete pequeño en las manos
y sonriendo, luciendo aquella ropa ajustada. – Tengo un regalo
para ti.... lo compré hace días, pero.... no he tenido
oportunidad de dártelo. – extendió el paquete
con ambas manos en señal de respeto bajando la mirada, nervioso.
El albino lo tomó de sus manos abriéndolo cuidadosamente
por si era algo frágil y observando su aspecto de todos modos.
Lo cierto es que aún no olvidaba lo mucho que le había
molestado que se arreglase tanto ayer. Bajó la mirada al
grabado de nuevo –Es precioso…- lo examinó cuidadosamente,
alzándolo un poco para ver como se reflejaba la luz en la
piedra –Lo pondré en mi cuarto… - lo cubrió
de nuevo con cuidado sobre una mesa y escribió una nota para
que se lo colocasen allí. Extendiendo una mano después
para que se acercase a él.
- Me preocupaba que no te gustase. – sonrió acercándose
y tomando su mano.
-Me gusta mucho y me gusta aún más viniendo de ti-
lo sujetó por la nuca para besarlo con suavidad y sonrió
levemente –Gracias, Tsuru- sintió como si las palabras
se le atragantasen en la garganta de lo mucho que costaba que surgiesen
y acarició su espalda.
- Gracias a ti, Hajime-san.... – se abrazó al albino
sonriendo. – No te arrepentirás.
-Lo sé- lo llevó con él al coche, respirando
con fuerza y mirándolo de soslayo conforme iban hacia la
agencia.
………………..
Se bajó en la entrada, abriendo la puerta del chico y llevándolo
como siempre de la cintura hacia el interior –Buenos días…-
observó al chico que sonrió tras saludarlos, buscando
los papeles que ya había dejado preparados para que simplemente
los firmasen. Hajime miró a Tsuru tras firmarlos, extendiendo
su tarjeta hacia el chico.
Tsuru sonriendo como nunca apartando la mirada al segundo y guindándose
un poco de su brazo.
- Buena suerte.... – le deseó el chico devolviendo
la tarjeta y el recibo para que lo firmase.
Hajime lo firmó en silencio, leyendo de nuevo aquel contrato
que lo ligaba a él de por vida. Incluso podía acudirse
a la ley para que lo trajese con el en caso de escaparse o revenderlo
si se cansaba de él. Pero eso a él no le servía
de nada –Vamos, Tsuru… comeremos fuera…- observó
su sonrisa y sonrió levemente, realmente le hacía
feliz aquella sonrisa… o tal vez ser él quien la provocase,
eso era lo que realmente había deseado al verlo. Le entregó
el contrato que acababa de firmar sin soltar su cintura, prefería
dar un paseo –Toma tu libertad, haz lo que quieras con ella…
- Lo guardaré como un tesoro...- sonrió aún
más contento, no se creía que hiciera eso. Lo guardó,
efectivamente como si estuviera hecho de oro. – Hajime-san.....
gracias.... – susurró, abrazándose más.
El albino lo miró extrañado casi como si le costase
creerse que se quedaría con él a pesar de haberle
entregado aquello –Ya tienes dinero y también libertad
¿estás seguro de que aún me necesitas?
El chico lo miró por un momento solo. – Hajime-san....
no estoy contigo porque necesite tu dinero.... te amo. Mi corazón
te necesita.
-Y yo te necesito a ti- le alzó un poco la cara para que
lo mirase de nuevo, acariciándole una mejilla y observando
sus ojos, se inclinó para besarle los labios –Vamos
entonces… iremos al mismo lugar que el primer día,
quiero que estemos solos.
- Como desees, Hajime-san. – sonrió de nuevo, cerrando
los ojos contra sus labios. – Realmente.... conseguí
que te enamorases de mí, ¿no es verdad? – preguntó,
sintiéndose en un sueño.
-¿Necesitas preguntarlo?- sonrió levemente pensando
que de veras no sabía comportarse. Por otra parte, seguramente
sí lo necesitaba –Sí, te amo pero estaba dispuesto
a perderte si no sentías lo mismo.
- Y esa es la razón por la que te amo, eres.... eres muy
especial. Siempre considerado. – suspiró, mirándolo
por un segundo de nuevo. – Me gusta cuando sonríes.
Hajime comenzó a caminar hacia el restaurante y lo sujetó
más contra él –No creo en la sumisión
originada por causas que no sean el amor y la entrega voluntaria,
Tsuru, no es entrega real y yo no deseo vivir en un teatro…
tampoco sumisos a tiempo parcial… te deseaba a ti y ahora
ya te tengo… me esforzaré por conservarte a mi lado…
Entró en el local y se giró un momento a hablar con
uno de los camareros, pese a que no tenía reserva para asegurarse
de que de todos modos había un cuarto libre para ellos.
Tsuru lo esperó, mirando a su alrededor, ahora incluso el
lugar le parecía distinto. Sonrió al verlo acercarse
a él de nuevo extendiendo la mano. La tomó, dejándose
guiar. – Seré lo que deseas que sea, y seré
feliz obedeciéndote – susurró contento. Se sentía
algo estúpido de tanto sonreír pero no podía
evitarlo.
El albino le acarició una mejilla mientras seguía
al camarero hacia el cuarto, no sin notar las miradas de los que
habían escuchado a Tsuru. Realmente por eso le incordiaba
no estar a solas con él, era molesto recibir todo el tiempo
aquellas miradas. Se sentía orgulloso de él, no soportaba
que lo mirasen con reprobación –Ordena por mí…
ahora vengo…- lo guió hasta la silla y salió
un momento para ir a la barra del restaurante de nuevo.
El chico lo observó nervioso, preguntándose si no
sería una prueba, aunque claro, ya no había motivo
para que lo probase así. Trató de recordar lo que
había pedido en aquella ocasión, pidiendo lo mismo.
Hajime se sentó con él de nuevo, dejando la cazadora
a un lado y se echó hacia atrás –Dime, Tsuru…-
lo subió sobre sus piernas donde le gustaba tenerlo en realidad
y lo hizo mirarle -¿Cuándo me pedirás que te
haga por completo mío?- sonrió levemente, quitándose
las gafas y molestándolo.
- ¿Por completo? Ya lo soy – sonrió, bajando
la mirada y tocando su pecho con dos dedos. – Deseo ser tuyo
todos los días.... ¿Puedo ser tuyo ahora?
-No lo sé… ¿tú crees que lo mereces
después de burlarte de mí?- cogió la copa de
champán que acababan de servirle junto con la comida y le
hizo una seña al camarero para que los dejase solos –De
veras no sabes comportarte… espero que al menos aprendas cuando
debes hacerlo y cuando no tiene demasiada importancia…
- Lo siento, no me burlaba de ti, sólo era una broma...
– se disculpó negando con la cabeza. - ¿Qué
deseas que haga para compensártelo?
Hajime le pasó la mano por el cabello y lo apretó
contra él –Come… es lo que hemos venido a hacer-
lo soltó por fin aunque sus manos lo acariciaban por debajo
de la camiseta –Me molestó mucho que te pusieras ropa
así para acostarte con otro, lo sabías ¿verdad?
- Lo sé, y me disculpo. Fui un tonto. – comenzó
a comer con lentitud, obedeciéndolo. - ¿Quieres que
me deshaga de esa ropa?
-No… yo creo que fuiste muy listo- lo atrajo más hacia
él y sonrió levemente mientras lo observaba -¿Por
qué te pones así? ¿Es porque te he reñido?
- Es porque deseas que coma, y porque deseo complacerte. –
le aclaró, sonriendo un poco. – Y porque no quiero
enfadarte....
-Está bien… - se rió preguntándose si
comería aunque no tuviera hambre, notando que había
pedido lo del primer día, seguramente no quería arriesgarse
a escoger algo que no le agradase -¿Cómo descubriste
que eras sumiso? ¿Te sometieron o tú lo decidiste
y buscaste un amo?- le sujetó la mano que se iba a llevar
a la boca y la acercó a la suya cogiendo la comida de sus
dedos.
- Alguien me preguntó si estaría dispuesto.... y
le dije que sí. Luego descubrí que me gustaba, sentía
que faltaba algo si no era así. Me gusta sentir que mi amo
me posee por completo. – sonrió, explicándole
y comiendo un poco más.
-Ya veo…- le levantó la camiseta a lo largo del cuerpo
y por los brazos, atándole después las muñecas
a la espalda. Cogió la copa para hacerle beber un poco y
deslizó la lengua por el poco que se derramaba entre sus
labios -¿Y realmente tienes hambre?
- La verdad es que no... pero la tendré si eso deseas –
sonrió, sin ninguna mala intención, entrecerrando
los ojos.
El albino sonrió contra sus labios. Lo cierto es que se
sentía feliz, quisiera que no, tras haber visto aquella última
demostración de entrega a él –Depende de lo
que estés pensando en llevarte a la boca…- le sujetó
la mandíbula para besarlo de nuevo y se levantó haciendo
que el chico lo siguiera –Vamos… ya comeremos eso después-
deslizó dos dedos por la gargantilla llevándolo con
él hacia la otra sala que el camarero había dispuesto.
Tsuru dejándose llevar sin dejar de sonreír. Era
como recibir el postre antes de la comida. Y sinceramente, prefería
probar de eso.
Se detuvo en el medio de la sala y le bajó el pantalón
lentamente para desnudarlo por completo y lo sujetó en brazos
dejándolo sobre aquella mesa acolchada -¿Sabes por
qué es tan blanda esta mesa?- llamó a la puerta y
se sentó, observándolo y acariciando entre sus piernas,
la otra mano enredándose en su cabello mientras entraba un
camarero y cubría al chico con algunas cosas.
- No, ¿Puedes decirme, por favor? – preguntó,
excitándose ante la expectativa y las caricias, observando
sus labios, ya que no podía observar sus ojos.
-Yo sí tengo hambre- albino se levantó y le separó
las piernas, apoyándole los pies en los bordes de la mesa
para mantenérselas dobladas. El camarero se las ató
cuidadosamente, deslizando una brocha empapada en miel entre sus
nalgas. Hajime se las separó mientras el chico empujaba un
plátano dentro de él y salía de nuevo, con
cara de no haber estado allí –Cuidado… no vayas
a partirlo…
- No.... no lo haré... – jadeó, ahora sí
excitado, cuidando de no mover las nalgas. Era la primera vez que
hacía aquello.
Hajime deslizó la lengua por su sexo, recogiendo la nata
extendida sobre él y succionándolo con fuerza mientras
empujaba los dedos dentro de su boca, acariciándole la lengua
y empujándosela un poco para sentir su tacto carnoso –Lástima
que no he traído nada para ayudar a contenerte… tendrás
que hacerlo solo…
Tsuru succionó sus dedos, lamiendo con avidez, y contestando
sólo cuando los hubo sacado de su boca. – Me contendré....
todo lo que desees.....
-Mejor si es así…- deslizó la lengua por su
cuerpo mordiendo las frutas que habían colocado sobre él
y arrastrándola por sus pezones, limpiándolos y succionándolos
con fuerza, mordiéndolos un poco incluso y tirando de ellos.
Bajó la mano a su sexo mientras tanto, volviendo a acariciarlo
con fuerza como si desease que se corriera en aquel momento a pesar
de que no era así.
- Ah... Hajime-san... – gimió el chico, estremeciéndose,
y esforzándose por aguantarse a pesar de que todo su cuerpo
lo pedía a gritos.
El albino observó entre sus piernas y succionó su
sexo mientras lo acariciaba, observando sus ojos después
–Lo estás aplastando… si sigues así se
romperá y tendré que hacerte sacártelo a ti
mismo… No aprietes... ya lo harás después...
- Lo siento...- se disculpó, con voz entrecortada, tratando
de relajar, aunque le era difícil por cómo pulsaba
su sexo.
Hajime se inclinó, mordiendo la fruta dentro de él
y tragándosela, sacándola de su cuerpo poco a poco
y lamiendo después entre sus nalgas y dentro de ellas. Se
lamió los labios para limpiarse la miel en estos y se irguió
de nuevo, abriéndose el pantalón y sacándose
la camiseta antes de apoyar su sexo entre las nalgas del chico,
empujándose por completo en él y estirando un brazo
para sujetarlo por la nuca y levantarlo hacia él, besándolo
profundamente.
Tsuru devolviendo el beso, tensando un poco los brazos al moverse,
ahora sí apretando tanto como podía, gimiendo dentro
de su boca, su sexo completamente erguido. Deseaba entregarse por
completo, ser total y absolutamente suyo.
El albino le soltó los tobillos y las muñecas sin
dejar de empujarse dentro de él, lo había estado deseando
tanto que apenas podía pensar en otra cosa. Lo alzó
sobre su cuerpo, cogiéndolo en brazos y penetrándolo
de ese modo, deslizando la lengua por su pecho y mordiéndolo
sin poder contenerse.
- Ah.... – gimió el chico, abrazándolo con
brazos y piernas, gimiendo cada vez más fuerte sin poder
controlarse ya, su sexo pulsando cada vez con más urgencia
entre ambos. – Ha......Hajime-san........... ¿puedo...
correrme?
-De ninguna manera…- lo besó con fuerza de nuevo,
sintiéndolo contra él y apretándolo más,
sujetando sus nalgas y moviéndolas para apretar su sexo.
Se apartó de sus labios observando su rostro y lo apoyó
en la mesa de nuevo –Ponte de espaldas…
- Te amo... – sonrió, respirando agitado y poniéndose
de espaldas como le pedía, y estremeciéndose una vez
más. Lo llevaba hasta el borde.
Hajime acarició sus nalgas con suavidad, moviéndolas
para observar su ano dilatado por la penetración y lo lamió
profundamente, sintiendo aún el sabor de la miel en su piel.
Deslizó la lengua por sus nalgas y sus testículos,
penetrándolo de nuevo por fin y apretando su sexo con la
mano, moviéndose de nuevo y subiendo una rodilla también
sobre la mesa –… aprieta más Tsuru … así…-
le pasó la otra mano por el cabello, revolviéndoselo
y echando su cabeza hacia abajo mientras deslizaba la lengua por
su nuca entre las cadenas metálicas de la gargantilla –Te
amo… y amo tu cuerpo…- le besó la espalda sintiendo
cómo su sexo entraba y salía como succionado por él,
soportando los deseos de llenar por fin su cuerpo.
- Hajime-san.... – sonrió, jadeando a cada embestida,
su sexo pulsando aún con más fuerza, aunque no se
correría hasta que el albino se lo ordenase. – Amo....
la manera en la que me tratas... – gimió de nuevo,
apretando las nalgas y permaneciendo con la cabeza gacha, el cabello
moviéndose contra sus mejillas.
El albino le sujetó una pierna volteándolo de nuevo
hacia arriba y besándolo profundamente, pegándose
a él por completo, soltando su sexo para abrazarlo con fuerza
bajo los hombros y las nalgas –Córrete- habló
contra sus labios, jadeando contra ellos y esforzándose para
no correrse aún.
- Gra.... gracias.....! – gimió Tsuru corriéndose
enseguida, su cuerpo entero estremeciéndose y apretándose
contra el de Hajime, su lengua apenas rozando los labios del albino,
deseando besarlo, o más bien, deseando que lo besara de nuevo.
Hajime lo besó de nuevo mientras se corría en su
interior, apretándolo más para no temblar contra su
cuerpo a pesar de que su cuerpo se estremecía con la fuerza
del orgasmo. Succionó su lengua mordiéndole el labio
con suavidad y besándolo de nuevo, apretando la espalda con
los últimos estremecimientos. Notando el cabello delante
de los ojos y entrecerrándolos.
Tsuru lo abrazó sonriendo y apartando con suavidad el cabello
de su rostro, susurrando en cuanto se rompió el beso. –
Hajime-san.... me haces el chico más feliz del mundo.....
A cada segundo...
-Yo también soy feliz… ahora…- lo cogió
en brazos y se sentó en el sillón, abrazándolo
contra él como si fuera un niño –Me ha costado
mucho no rendirme a ti.
- No sé.... qué te sucedió para que pensaras
así, pero yo jamás te traicionaré. –
sonrió, acariciándole el pecho, pegado a él.
– Jamás quiero estar lejos de ti.
-Te creo… o intento hacerlo- le sujetó la mano llevándosela
a los labios y besándosela suavemente -Lo que sucediese ya
no tiene importancia ahora…
- No, no la tiene, ya no tiene por qué tenerla... –
susurró, alzando la mirada por un momento y cerrando los
ojos luego. – Soy tuyo.
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