.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 21

Ideal Lover
Hajime se bajó del coche aún más serio de lo normal por lo sucedido la noche anterior, moviendo uno de los anillos en su dedo anular con el pulgar y abriéndole la puerta a Tsuru para que bajase. Había notado que llevaba un abrigo nuevo y en realidad se preguntaba si se lo había puesto porque no quería llevar nada que le hubiera comprado él, ¿acaso le estaba preocupando que estuviera molesto con él? –Vamos- lo sujetó por la cintura entrando en la agencia por la parte baja del garaje, lo cierto es que lo encontraba deslumbrante. Lo podía evitar ver a los otros chicos que deambulaban por el complejo pero ninguno era como Tsuru.

Tsuru parecía no estar entre ellos, al menos a sus ojos. La forma en que brillaba su pelo, su piel blanca, aquellos ojos que parecían tener iris de cristal… era como si llamase la atención de cualquiera que pasase, aunque él no parecía notarlo.

El chico sonrió, saludando a uno de los chicos con la cabeza, aunque sin decir nada. Estaba algo nervioso, no por lo que iba a hacer, si no por el silencio de Hajime. Lo miró de soslayo preguntándose si aún estaba enfadado. Pero era mejor esperar... si le preguntaba ahora, corría el riesgo de molestarlo más aún.

…………..

-Y no vayas a faltarle al respeto al cliente… que siempre tienes esas respuestas. Si no tienes nada bueno que decir, mejor te callas la boca…- el chico de pelo negro se echó un mechón hacia atrás secándole el cabello sin dejar de quejarse.

-Ya… joder… qué cargante eres… no es mi culpa si no soy un niño fino - Junsuke se mordió una uña y miró por el reflejo del cristal al chico que lo observó amenazante para que no la escupiese. Se rió y la escupió igual a un lado –A ver si te crees que uno fino iba a estar aquí….

-Cerdo… hay muchos chicos aquí educados y agradables… que lo sepas…

-Ya vale de eso! Te dije que ya me había duchado- se apartó de él para que dejara de arreglarlo todo el tiempo

-Olías como si no…- le acusó aunque no era verdad, pero su trabajo era asegurarse de que todos los chicos estaban limpios y arreglados, ni más ni menos..

-Joder…- Junsuke se rió por su franqueza y se metió en el cuarto a esperar, sacándose la camiseta frente al espejo y tirándola a un lado, pasándose las manos por el pelo preguntándose de veras quien demonios iba a aparecer allí, era su culpa por no comprobar. Se quedó mirando al reflejo suponiendo que ya habría alguien allí que si no pronto estaría, la verdad era que le daba igual, nunca le había puesto nervioso que lo mirasen. Bajó un poco la vista a las rendijas en el suelo para que entrase el sonido y se rió apartándose con las manos en los bolsillos, deseando fumarse un cigarro para pasar el rato, aunque sabía que no le dejaban allí.

..................

- ¿Llego tarde? – preguntó el chico de cabello largo, un poco rojo, avergonzado como si hubiera de qué ante las personas mismas que trabajaban allí.

- No.... aún no empiezan – sonrió el chico de la recepción extendiendo la mano y recibiendo su invitación. – Es al final de ese pasillo, la segunda puerta. No te vayas a equivocar o terminas viendo otra cosa, y no te gustará....

- No, sé contar – se rió, alejándose y preguntándose qué estaría sucediendo tras la primera puerta pero mejor no mirar. Abrió la correspondiente, observando el lugar semi oscuro aunque se podía ver perfectamente al otro lado del vidrio. Parpadeó, confundido, por unos segundos sin comprender nada al ver al chico que se encontraba del otro lado.

......

Hajime abrió la puerta apartándose un poco para que entrase Tsuru y Junsuke se volteó, tragando saliva al ver de quien se trataba y enrojeciendo un poco sin poder evitarlo, pero hubiera imaginado a cualquiera menos a él. Se quedó sentado para no revelar que se había excitado sólo de verlo, pensaría que era un salido o algo así.

El albino lo observó y sonrió levemente sin poder evitarlo, notando el efecto que Tsuru causaba en él. Ayudó al chico a quitarse el abrigo él mismo sintiendo un calentón al ver el aspecto que llevaba. Respiró con fuerza prefiriendo no pensar demasiado y lo sujetó de la nuca para besarlo profundamente, quitándose las gafas y aún profundizando con su lengua en la boca del chico –No permitas que te bese… por lo demás eres libre para hacer lo que desees con él…salvo obedecerle. Recuerda que sólo yo soy tu amo.

Junsuke lo miró de soslayo, pensando que era un capullo. Claro que le caía mal sólo por el hecho de ser el dueño de Tsuru, pero ahora peor.

- Lo sé... – susurró el chico, tocándole la quijada con dos dedos y observando cómo se dibujaba, girándose luego para saludar al chico. – Mucho gusto – le extendió la mano amistosamente, como si sólo fueran a beber café.

Mientras, Toshiaki se había sentado aún tratando de asimilar que se trataba de Junsuke, a pesar de que ya había intentado convencerse de que sólo se parecía. No podía creerlo, incluso se sentía no ético. Tal vez debía irse, pero.... no quería.

-Hola…- el chico se levantó por fin, pasando de lo que fueran a pensar después de todo, limitándose a hacerlo con él, para algo llevaba tanto tiempo deseándolo. Se acercó a él besándole la mejilla porque no tenía ganas de que fueran a reñirle por su culpa, por más que desease aquellos labios. Los rozó con los suyos un momento antes de besarle el cuello, abrazándolo con fuerza y recorriendo su cuerpo con las manos ansioso.

El albino sentándose y apoyando el codo sobre uno de los muebles, pasándose un dedo por los labios –No le hagas marcas- le advirtió al notar cómo besaba su piel de aquella manera.

-No lo hará, ¿verdad? – Tsuru le sonrió a Hajime, acariciando la nuca de Junsuke y subiendo sobre la otra mesa, las piernas abiertas, haciéndolo colocarse entre ellas.

-No…- el chico enrojeció un poco de nuevo, aunque sin dejar de lamerle el cuello, sus manos acariciando aquellos muslos perfectamente torneados. Le sujetó las nalgas aproximándolo a él más y sintiendo ambos sexos tocarse bajo la ropa –Hum….- lo miró a los ojos por poco de nuevo besándolo y le quitó la camiseta pasándole las manos por el pecho y luego por la espalda, besándole los pezones y abriéndole el pantalón.

Hajime se tapó los labios por completo con la mano, observando a Tsuru y aquella sonrisa que le había echado. Estaba tenso, no podía negarlo.

Pero el chico continuaba sonriendo, intentando disfrutar, tal y como le había aconsejado Seijuro. Además, deseaba complacerlo. Arqueó la espalda, dejando escapar un gemido y echando la cabeza hacia atrás, apretando al chico con sus caderas.

Toshiaki observándolos, rojo, su propia respiración alterada por ver a Junsuke así. Podía imaginar sus manos, de la misma manera cuidadosa con la que construía aquel cyborg, la calidez de su piel. Sacudió la cabeza, aún avergonzado.

Junsuke lo sujetó en brazos mientras le quitaba el pantalón y la ropa interior, dejándolo de nuevo sobre la mesa y agachándose entre sus piernas, pasando la cara entre sus muslos con suavidad, respirando jadeante, oliendo su piel y sujetando sus muslos con las manos, haciéndolo apretarle con ellos suavemente mientras lamía sus testículos y su sexo, metiéndoselo en la boca al fin, temblando un poco al sentir su forma y calor contra la lengua y alzando las manos para sujetar las del chico, llevándolas a sus mejillas.

Tsuru gimiendo excitado, y acariciando sus mejillas, sintiendo cómo se movía su sexo dentro de su boca, pulsando. Lo miró y luego a Hajime, dejando los labios entreabiertos y observando sus labios, mientras movía las caderas ayudando al chico, que se levantó abriéndose el pantalón y sujetando ambos sexo para acariciarse contra el suyo, succionando sus pezones de nuevo y tocándole el rostro con la otra mano

–Vamos a la cama…- alzó los ojos lavanda a los suyos observándolo largo rato sin dejar de acariciar su sexo. Deseando besarlo de nuevo sin poder evitarlo.

Tsuru lo observó por un momento, pensando en lo que le había dicho Hajime. – Aún no.... – le pidió por no contrariarlo, y pegándolo a sí, ahora él besando su cuello y masajeando ambos sexos con una mano, Toshiaki sintiendo que le apretaba el pantalón y bajando una mano al suyo inconscientemente.

-¿Por qué no?- Junsuke jadeó al notar sus besos, sintiendo estremecimientos y notando cómo su piel despertaba por completo. Cerró los ojos dejándose hacer y lamiendo una de sus orejas, sus manos tocando sus nalgas con suavidad, apretándolas y deslizando los dedos dentro de él sin poder evitar abrir más los labios y gemir –“Tsuru…”- susurró contra su cuello totalmente sumergido en aquello

Hajime los observó, entrecerrando los ojos un poco, apenas había podido escucharlo pero desde luego ese chico o era muy apasionado o ahí había algo extraño. Sintió deseos de detenerlos de pronto pero se quedó donde estaba, no… ¿no estaba ahí precisamente por eso? Para saber la verdad…

- Porque... yo sólo lo obedezco a él. – sonrió Tsuru, ofreciéndole más su cuello y soltando su sexo, apretándose contra él, ahora rozándose de aquella manera. - ¿Puedes cargarme...?

- Ah... – el chico de cabello negro, apretó los labios, temeroso de que lo pudiesen escuchar, aunque ya se estaba tocando sin mucho control, observando a los chicos, deseando ser él entre los brazos de Junsuke, sin pensar para nada en las consecuencias.

-Sí…- lo sujetó en brazos algo molesto quisiera que no, observando la sonrisa de Hajime asomando entre sus labios entreabiertos. Le alzó las nalgas penetrándolo y apoyando la espalda contra la pared, jadeando y entrecerrando los ojos, era increíble. Lo movió sobre él sin dejar de mirar al albino que se levantó con las manos en los bolsillos, lo cierto es que daba algo de miedo. Pero para su alivio, simplemente deslizó la mano por la espalda se Tsuru acariciándole el cabello.

-Puedes besarlo si quieres Tsuru…estás portándote muy bien.

El chico sonrió besando a Junsuke y cerrando los ojos, acariciando su nuca de nuevo, gimiendo entre sus labios, acalorado, más que nada, excitado por el cumplido de Hajime, aunque el chico no lo hacía mal. Pasó la lengua por sus labios, jadeando y succionando su cuello luego.

Junsuke apretó las mandíbulas aún sintiendo aquel beso, lamiéndose los labios y apretando sus nalgas. Lo había besado porque él había querido ¿no? No comprendía nada. Hajime observó los brazos del chico, tenía las venas marcadas a lo largo de estos por completo, seguramente estaba cansado –Puedes ir a la cama Tsuru…

El chico suspiró casi aliviado, recostándolo en la cama y subiéndose sobre él, penetrándolo de nuevo con más fuerza, sujetando su sexo y acariciándolo –Tsuru…- se abrazó a él, pegándose completamente mientras se movía en su cuerpo.

- Junsuke.... – jadeó Tsuru sonriendo, preguntándose por qué lo llamaba con esa voz, pero era agradable, no podía negarlo. Le apartó el cabello de la frente, gimiendo, su sexo pulsando, sus nalgas apretando el sexo del chico.

Toshiaki observando a través del vidrio, masajeando su propio sexo y gimiendo, completamente metido en su fantasía. Ya hasta le parecía que el vidrio se empañaría por cómo se sentía.

Junsuke observó sus ojos azules devolviéndole la sonrisa, entrecerrando los ojos a su caricia, no podía creerse que hubiera pronunciado su nombre y mucho menos de ese modo –Tsuru…- lo llamó de nuevo sin poder evitarlo, notando cómo su sexo entraba y salía en su apretado cuerpo, lo húmedo que estaba su interior… le besó el contorno de los labios y bajo estos entrecerrando los ojos, permaneciendo a milímetros de ellos, rozándose ya que no podía besarlo. De haber podido, los hubiera devorado. Pero sobre todo, no quería que aquello terminase nunca.

- Junsuke... – volvió a responder el chico, jadeando, y apretándose contra él, acariciándose y sintiendo su sexo pulsa, buscando con la mirada a Hajime, estremeciéndose, ya cercano al orgasmo.

El chico al otro lado del cristal, gimiendo también, aunque no por él, pero.... ¿había escuchado bien? Junsuke, había dicho Tsuru, ¿No era así? Se corrió, sin poder evitarlo. Ya estaba demasiado excitado como para que aquello lo detuviese, y se quedó quieto, respirando agitado, sin apartar la vista.

-Es suficiente…- Hajime se levantó de la silla esperando a que se levantase, Junsuke alzando la vista y observándolo sin poder creérselo.

-¿Qué?...

-Es suficiente, ya has acabado tu trabajo- el albino lo miró fijamente, preguntándose qué era lo que no comprendía. Junsuke suspiró sin poder apartarse del cuerpo de Tsuru. En realidad, estaba furioso y apretó el colchón con fuerza.

El chico dejó caer su cabeza hacia atrás, suspirando y aguantándose el orgasmo como podía, mirando a Hajime y luego al chico que no parecía comprender. – Junsuke... ¿sucede algo? – le preguntó sin enterarse de nada. Suponía que estaba molesto por no poder correrse, debía ser eso.

-No…- se apartó por fin, respirando con fuerza y vistiéndose, además de humillado furioso, por no hablar de lo que le había costado no correrse igual.

-Ve a ducharte Tsuru, te espero en el coche- el albino se puso el abrigo apretando las mandíbulas y saliendo del cuarto, pensando muy bien en lo que estaba haciendo. Calculándolo a la perfección.

Junsuke salió del cuarto por la otra puerta hacia las duchas, apretando el puño y golpeando la pared de baldosas, respirando con fuerza y esperando a que entrase Tsuru,

Toshiaki, mientras, limpiándose, pensativo, y saliendo poco después con cara de no estar allí. No sabía cómo iba a mirar a la cara a Junsuke al día siguiente. Ni siquiera sabía si debía hacerlo.

Tsuru saliendo poco después, pasándose una mano por el cabello y preguntándose si Hajime estaría enfadado de nuevo.

Junsuke le sujetó la mano en cuanto entró en los baños y lo atrajo hacia él para besarlo, el chico sorprendido por un segundo, apartándolo luego, y dando un paso hacia atrás. – Oye, ¿qué te sucede?

-Te trata como la mierda… ¿es que no lo ves? Yo… yo estoy enamorado de ti… ese tío es frío y un déspota… eso… tú no mereces eso…- le apretó la mano, acercándolo de nuevo un poco.

- ¿Qué? – abrió los ojos más, realmente sorprendido. – Ni siquiera me conoces, ¿estás loco? Y no es lo que piensas. Soy sumiso....

-No estoy loco!- apretó las mandíbulas soltándolo para que no se asustase más, respirando con fuerza y tapándose un poco la nariz con el brazo –No te conozco, es verdad… pero no he podido dejar de pensar en ti desde que te vi… y te trataría bien… Lo has intentado con él sin conocerlo de nada ¿no? ¿Por qué no conmigo?... me… me da igual si eres sumiso!- se apartó el brazo de la cara de nuevo –A nadie le gusta que lo traten así! ¿Y qué crees que pasará cuando salgas? Estará enfadado… ¿estás seguro de que eres sumiso? A mí no me lo pareces… lo he hecho con muchos, no actúas como uno.

- Estoy seguro, ser sumiso no significa que no tengas personalidad – repitió como tantas otras veces, sintiendo algo de pena por el chico y acercándose de nuevo. – Él es mi amo, lo intenté con él por el trabajo, pero las cosas han cambiado. Y para ser sincero, una parte de mí desea que esté enfadado. Junsuke... estás enamorado de una imagen, no de mí.

-No… - apartó la mirada porque tenía los ojos aguados -¿Tú lo quieres? A ese tío… es un imbécil…

- Sí, y no lo es. Sólo es alguien que ha sido lastimado antes. – le aclaró, sintiendo como si tuviera que defenderlo.

-Pues… lo has hecho fatal…- se rió aunque no tenía ganas, pero quería preservar el poco de orgullo que le quedase –Porque… ¿quieres saber por qué?- lo miró a los ojos serio de nuevo, apartándose las lágrimas de la cara.

Tsuru asintió, sorprendido por sus palabras, pero era comprensible.

-No debiste decirme “sólo le obedezco a él”. A él no es la forma correcta para referirte a tu amo cuando hablas con otra persona de él…- respiró con fuerza mirando a un lado –Cuando te dijo que me besaras si querías… tampoco debiste hacerlo…- tragó saliva con dificultad -¿Crees que a él le hacía feliz que me besarás? Te estaba probando y lo hiciste mal… me besaste porque tú lo deseabas…- lo miró de soslayo y desvió la mirada de nuevo -Y jadeaste mi nombre… ¿tan si quiera sabes qué significa ser sumiso? Significa hacerlo todo por él… pensar en él… incluso cuando estás con otro hombre… no estabas haciendo el amor por él… lo estabas haciendo por ti… estás… muy confundido… yo no creo que seas sumiso y dudo mucho que él lo crea…

Tsuru le sonrió amargamente, quitándole la mirada. – Ahora todo el mundo piensa que puede decirme lo que puedo o no hacer. No seré un sumiso tradicional ni bien educado, pero lo amo. – lo miró de nuevo, apoyando la mano en la pared tras de su cabeza. – Y sí, lo intentaba disfrutar a pesar de todo, seguía el consejo de un amigo. Quiero que esté celoso, quiero.... – se apartó, dándole la espalda. – No me tengo que explicar contigo.

-Intentaba ayudarte…- le habló casi contra la nuca y se apartó de él de golpe –Tienes razón, no me gustas… creía que eras dulce… y amable, pero ya veo que eres otro capullo que se cree muy importante…- se fue para las duchas quitándose la ropa y metiéndose bajo el chorro cerrando los ojos y revolviéndose el cabello.

- Te dije que estabas enamorado de una imagen... –le contestó, aunque estaba seguro de que no lo escuchaba ya. Se sentía dolido por sus palabras, por todas ellas, pero era mejor que pensara eso. No quería hacer sufrir a nadie. Se dirigió a las duchas también, metiéndose bajo la más alejada, aún tenía que ducharse fuese como fuese.

Junsuke lo miró de soslayo, observando su mirada y pensando que era estúpido por haberlo tratado así -Eh… Tsuru…- se acercó a él de nuevo apretando las mandíbulas y mirando abajo –Lo siento…

- No pasa nada, estás en tu derecho – lo miró de soslayo, sin dejar de ducharse, dejando que el agua mojase su cabello. – Puedo comprender...

-Escucha… - le pasó la mano por el brazo con suavidad –No quería decirte eso… soy un crío… y me sentía humillado… me siento…- se rió sin ganas -¿Estás triste?

- Sólo un poco... – le sonrió débilmente, mirándolo a los ojos. – Ya te dije que comprendo, sé que duele.

-Sí… pero eso no me da derecho a decir toda esa mierda…te… ¿te ha comprado? ¿No? Con esa gargantilla tan… impresionante…- se apartó el cabello de la cara, observándolo y pensando de nuevo que era muy guapo.

- No, aún no, debo hacer que se enamore de mí. – sonrió, tocando la gargantilla tratando de no hacerlo sentir peor. – La hizo él mismo. No es un imbécil, Junsuke.

-No… yo… sí…- se rió levemente –Oye… ¿quieres que te abrace?- lo miró a los ojos enrojeciendo un poco, en realidad él quería que lo abrazase.

- No eres un imbécil tampoco. – le aseguró, abrazándolo él mismo, ya que era tan transparente en esos momentos. – Pero no soy el chico para ti.

-No… ya lo veo…ya… ya lo sabía es sólo que…- respiró con fuerza tratando de no llorar y estúpidamente haciéndolo a pesar de todo, abrazando a un desconocido para empeorar las cosas –Te van a reñir por retrasarte…- se apartó secándose a las prisas y vistiéndose con rapidez, deseando esfumarse en realidad.

- Ey, Junsuke.... – Tsuru cerró el grifo, secándose también. – Eres un buen chico, seguro encontrarás a alguien mucho mejor que yo. Y cuando lo hagas, siempre podemos ser amigos.

- No… tú no querrías ser amigo mío… o tan siquiera acercarte a donde yo vivo, en un desguace…- sonrió de medio lado poniéndose un poco a la defensiva de nuevo sin poder evitarlo –Puedes estar tranquilo… estoy bien… no es tu culpa si soy un crío… o si me deprimo por sandeces… sólo… quiero irme…- se levantó porque iba a llorar de nuevo y cogió la mochila de la taquilla, ni siquiera comprendía por qué se ponía así. Tal vez era demasiado duro ver que los sueños a veces… era mejor no intentar llevarlos a cabo. A veces era mejor vivir pensando que podría haber sido.

- Está bien, te deseo suerte entonces – sonrió un poco, comprendiendo y colocándose la camiseta ya. Era normal que no quisiera ser su amigo, en su caso, él también querría alejarse. – Déjame salir primero. – le pidió, para evitarle el tener que verlo mientras se iba con Hajime.

-Saldré por atrás… voy… a buscar mi paga… que es a lo que vine…- encendió un cigarro mientras salía hacia la recepción entregándole su tarjeta al chico que pasó de reñirle por una vez, sólo con ver la cara que llevaba y lo mal que lo disimulaba.

 
 

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