| Capítulo 19
El ataque de los vanillas!!
Tsuru llamó a la puerta, aunque ya el portero lo había
mirado de arriba abajo como si se fuera a robar algo. Tampoco era
como si pudiera ocultar cosas con esa ropa tan ajustada que llevaba.
Se sorprendió al ver al chico de cabello castaño que
le abría la puerta, no tenía pinta de sirviente.
- Tsuru, ¿verdad? – le estrechó la mano Shihei,
sonriendo, aunque examinándolo a la vez tras su sonrisa,
y sin darle tiempo a contestar, girándose. – Seijuro,
tu amigo está aquí.... – le anunció,
sentándose en el sofá al lado del chico.
Seijuro se acercó para abrazarlo, besándole una mejilla
para que ninguno de los dos le riñese y llevándolo
de la mano a sentarse, sujetando después la de Shihei y rodeándose
los hombros con ella de nuevo, sonriendo –Shihei –sama
entra a trabajar más tarde hoy…- le explicó
al chico de alguna manera haciéndole saber que luego ya podrían
cotillear a gusto.
- Y quería conocer al famoso amigo de Seijuro del que tanto
me habla – sonrió, por su parte haciéndole saber
que no estaba allí sólo por casualidad.
- Claro.... mucho gusto. – Tsuru se inclinó un poco,
con ganas de reírse por la manera tan sospechosa en la que
lo trataba, pero no esperaba menos del amo de Seijuro. – Me
alegra conocer a la persona que hace que Seijuro sonría así.
El moreno se rió mordiéndose el labio inferior y
notando lo que pasaba, besando la mano de Shihei y girándose
hacia él para besarlo –“Hoy sí me lo he
puesto… y te he colocado la llave del candado en el llavero…”-
se rió con suavidad tras susurrarle aquello, girándose
para ver mejor a Tsuru –Te ha hecho más regalos…-
le sujetó la mano mirando los anillos que llevaba en los
dedos, sin embargo no se veía muy feliz.
- Sí.... – contestó, observando por un momento
la expresión de Shihei, y preguntándose qué
le habría dicho Seijuro, parecía haberlo distraído
incluso. Miró a su amigo a los ojos, sonriendo. – Son
bonitos ¿no? Como todo lo que hace....
-Sí, son bonitos…- le acarició la mano apretándosela
un poco –¿Sucede algo?- lo miró a los ojos sin
poder evitar preguntar a pesar de que su amo estaba allí.
Claro que para él… no tenía que ocultarle nada
a su amo.
- Pues... – Tsuru miró al chico nervioso, Shihei haciendo
un gesto con la mano.
- No hay necesidad de tener vergüenza, no le diré nada
a nadie. – le aseguró, sonriendo de nuevo. –
Pero no me iré hasta que sea el momento. No quiero estar
lejos de Seijuro.
- Claro... – suspiró Tsuru, pensando que le iba mucho
mejor y mirando a Seijuro luego. – Creo que estoy fallando....
anoche se molestó conmigo.
-Bueno… eso no quiere decir nada, a veces es normal molestarse…-
se quedó observándolo y le pasó la mano por
el muslo a su amo, sujetándoselo y apoyándose en su
pecho, pensando que de todos modos, le parecía buena idea
que estuviese ahí, además de que no quería
que se fuera –Tal vez hiciste algo que no comprendió
o tal vez no estaba enfadado contigo realmente…a veces te
enfadas a causa de otras cosas y la pagas con los demás…-
lo miró a los ojos esperando a que le dijese que había
sucedido.
- No lo sé, dijo que no se enfada fácilmente, y es
cierto, es la primera vez que lo veo molesto. Y aún así,
no creo que sea fácil para cualquiera notarlo. – Alzó
la mirada de la mano de Seijuro que ahora era cubierta por la mano
de Shihei, y lo miró a los ojos. – Quiere que lo haga
con otro chico, y me hizo elegir a uno. Pero no estaba molesto en
ese momento.
-A lo mejor pensaba que debías escoger a otro…- apretó
un poco los dedos bajo la mano de Shihei, pensando que él
odiaría tener que hacerlo con otro. Miró a Tsuru pensando
en algo y como siempre haciéndose películas –Tal
vez esperaba que cogieses a alguien como el, para estar seguro de
que realmente era lo que te gustaba… Shihei-sama…- lo
miró después, probándolo él -¿Qué
crees que sucedió?
- Creo que puedes tener razón o tal vez esperaba que dijeras
que no. – meditó el chico observándolo y luego
a Seijuro. - ¿Qué harías tú si yo te
lo pidiese?
- No hay nadie como él... – murmuró Tsuru,
bajando la mirada de nuevo. – Y no puedo negarle nada, ni
aunque lo desee.
- Me opondría…- Seijuro miró sus ojos verdes
fijamente –Y luego me encerraría a llorar en mi cuarto…-
se rió bajando un poco la vista y observando a su amigo -¿Y
cómo era el que elegiste?- sujetó su mano apretándola
un poco y pensando que no le quedaban manos libres, pero así
mejor. No era como que el exceso de cariño lo hiciera sentirse
agobiado precisamente.
- Así me gusta, además, no te lo pediría.
Eres mío.... – sonrió Shihei, besándole
la mejilla absteniéndose de más sólo por el
otro chico.
- Un tanto extravagante, con el cabello semi rapado y teñido
de colores, y joven.... – sonrió, pensando que era
una tontería. – Con un perfil muy seguro.... –
le apretó la mano. – Y allí es cuando se molestó,
cuando empezó a preguntarme que por qué elegía
a ese, no le gustaron mis respuestas, creo. Y luego... dijo que
lo estaba molestando, que intentaba tener la última palabra,
y que me acostara. – suspiró. Y eso hice, pero no fue
a la habitación hasta que me hube dormido creo.
- Suena a celos..... – comentó Shihei, sonriendo de
otra manera y preguntándose cómo es que no se daba
cuenta.
-Está claro…- el moreno se rió un poco, besando
después el cuello de Shihei porque no podía evitar
emocionarse un poco. Claro que no quería “presumir”
delante de Tsuru. Miró de nuevo al chico y se rió
un poco. –Seguramente esa clase de tío… era lo
que menos se esperaba, pero es su culpa… por hacerte pasar
eso… así que no debería hacerte sentir mal a
ti, él se lo buscó…
- Pero soy yo quien debe hacer que se enamore de mí y ya
sabes...
- Si me permites.... creo que estás equivocado. Si está
celoso, más bien es que está funcionando. –
lo interrumpió Shihei tranquilamente. – Sé que
no te conozco bien, ni a él, mucho menos, pero parece bastante
típico. Seijuro, debo irme, ¿vienes un momento a despedirme?
– le sonrió casi con dulzura. No veía ninguna
amenaza en ese chico.
-Ahora vengo…- el moreno sonrió levemente a Tsuru
y se levantó con Shihei, sujetándole la mano y siguiéndolo
a la puerta, abrazándolo en la entrada y besándolo
profundamente, aún pensando en lo que había dicho
de que no lo prestaría porque era suyo –Te quiero…-
sonrió observando sus ojos.
- Y yo a ti – le rodeó el cuello con un brazo, apretando
sus testículos con la otra mano, y besándolo. –
Pórtate bien, estaré pensando en ti.
-Ah…sí…amo…- jadeó, sonriendo sin
poder evitarlo y besándolo de nuevo porque se había
excitado, dejándolo ir por fin y sujetando su mano, besándosela
antes de soltarse definitivamente, observándolo marchar apoyado
en el marco, cerrando la puerta al fin y volviendo con Tsuru.
-Gomen…- se rió, sentándose en sus piernas,
seguro de que lo aplastaba –Estoy seguro de que está
celoso… le pasa por probarte… pero es cierto lo que
Shihei dice, se está enamorando y si lo que dice es cierto,
y nunca antes se había sentido así… por más
seguro que lo veas… probablemente está nervioso o incluso
confundido por lo que siente.
- ¿Lo crees? Ojalá sea cierto... – suspiró
abrazándolo ya que estaba encima de él. – No
quiero perderlo ¿sabes? En realidad no quisiera hacerlo con
otro, pero sólo quiero hacerlo feliz. Ya veo que tú
sí estás feliz.
-Sí… aunque no me ama, me lo dijo ayer. Claro que
es mi culpa por preguntar cosas que ya sé de sobra…-
se apoyó en su pecho rodeándole el cuello –Yo
creo… que tal vez algo de celos le vendrá bien…-
se rió, tocándole el cuello con los dedos y luego
el pecho –Estaba pensando que ojalá pudieras haber
hecho trampa y hacerlo conmigo pero… seguro que Shihei me
cortaría las bolas…- se rió apoyándose
la mano entre las piernas –Le encanta martirizármelas…
- Y a ti ¿no te gusta? Yo creo que es muy sabio para los
demás, pero tal vez no para él.... –se rió,
observándolo. – Lo pensé, pensé en ti...
pero ni modo. Ese chico es atractivo, y se ve agradable, pero...
sabes que quien me gusta es Hajime. Tiene esta habitación,
completamente hecha de cristal.... dice que no se la ha mostrado
a nadie más. Me sentía como si estuviese dentro de
su alma... - sonrió con algo de tristeza.
-Eso… es precioso…- lo abrazó más, pensando
que sí que le gustaba claro, pero prefería seguir
hablando de lo que le ocurría a Tsuru. Además ya sabía
que siempre se preocupaba por él –Estoy seguro de que
está enamorado de ti… pienso… que quizás
soñaba con algo así, de cristal… y alguien allí
y ahora comprende que ese alguien eres tú… pero no
quiere dejarse llevar… porque tiene miedo… ¿crees
que tiene miedo?
- Puede ser... Sí, debe tenerlo. Si no, no hubiera buscado
a alguien como yo. Hubiese podido conocer a cualquiera. –
le sonrió, pensando en sus ojos. – Pero eso también
me preocupa. ¿Qué tal si soy una práctica y
luego de esto, se va con otro? Soy un idiota ¿no?
-No, tienes miedo…- sonrió levemente y lo miró
a los ojos, sentándose a su lado pese a que estaba muy cómodo
sobre sus piernas –Yo creo… que…- se pasó
las manos por el pantalón, pensando –Creo que sólo
quiere estar seguro por todos los medios de que no vas a hacerle
daño… - sonrió levemente y lo miró a
los ojos –Es un amo…bueno... supongo que lo que desea
es ver que pese a que estás haciéndolo con otro hombre,
uno que sea tu tipo, ya que tú lo has elegido… aún
así sólo piensas en él… creo que es duro…
para un amo… estar seguro de si realmente estamos con ellos
por amor… o si realmente nos gustan físicamente…
Ellos nos han elegido, pero nosotros a ellos… no en las mismas
condiciones…
- No lo sé, conociéndote, diría que elegiste
tú – se rió, bromeando, porque no podía
seguir así. – Supongo que tienes razón. Pero
voy a demostrarle, no importa lo que me arroje, no voy a rendirme,
¿sabes? Sólo espero no irritarlo antes.
-Déjalo irritarse… no se irrita contigo, se irrita
consigo mismo… Bueno, pues es su problema, ya se le pasará…-
le sujetó las manos para ayudarlo a levantarse y se puso
un jersey negro que colgaba del sofá –Vamos a dar un
paseo, Tsuru… afuera hace frío… - sonrió
levemente llevándoselo con él del brazo –Quiero
comprarme una cazadora…
- Vamos, yo salí de compras ayer. Luego de que te dejé
en el banco en el cual ya veo que te fue de maravillas... –
se rió, abrazándose a él. – Busqué
algo para Hajime por cierto, y no se lo he dado. Pero no fue a propósito.
-Si se lo das ahora, igual piensa que te disculpas… y la
culpa es sólo suya…- se rió malditamente, sujetándolo
más del brazo mientras salían –¿Qué
le compraste?
- Un grabado... de una garza... – se rió, meneando
la cabeza. – Quería que pensara en mí y no le
puedo comprar joyas, sería un insulto, creo. Pero tiene los
ojos brillantes no sé como lo hicieron. Le gustan las cosas
brillantes – aclaró.
-Seguro que le gustaría, tal vez deberías dárselo
por la noche, cuando hayas vuelto de tu aventura con lo desconocido…-
se rió suavemente, besándole una mejilla –Tú
brillas…
- Tú brillas, baka... – se rió de nuevo, de
mucho mejor humor besándole la mejilla. – Espero que
ese chico sea tan inocente como parece. Bueno... me comprendes.
Creo que su nombre.... hum.... Junsuke, ¿lo conoces?
-Bueno… más o menos, lo he visto algunas veces y en
realidad creo que no es inocente para nada…- se rió
pensando que también vaya elección –Pobre tu
amo… de veras que no se parecen nada…
- Pues no, pero creí que sería mejor. No quiero que
piense que es intercambiable. Y de veras no hay nadie como él.
– sonrió, mirándolo. –Y no me refería
a eso, sabes a qué me refiero, a que no salga con cosas extrañas.
-Oh… no… no creo… siempre que lo veo en la agencia…-
encendió un cigarro y dejó salir el humo pensando
–Es para follar vanillas… así que… creo
que no hay peligro… si él mismo escoge vanillas…
¿Qué puede hacer? ¿Matarte a besos?
Tsuru se rió, empujándolo un poco, y recostándose
contra él luego. – Igual y me convendría que
me ataque, Hajime me salvaría y... puede empezar la música
romántica.
-Qué horror… el ataque de los vanillas…- se
rió de nuevo sin poder evitarlo, metiéndose con él
–Yo no quiero que te ataque, no hará falta… seguro
que… pensándolo bien un niño jovencito, cariñoso
y que… por cierto te tenía en sus elegidos…-
se rió malicioso –Así que le gustas… seguro
que será encantador… cariñoso y dulce…
justo al contrario que tu amo… le joderá mucho…
Seguro se arrepiente de su brillante idea… aunque quien sabe,
no tengo ni idea de ese rollo dominación, sumisión…
sólo me dejo llevar-se rió de nuevo entrelazando los
dedos con los suyos y apretándole la mano.
- ¿Me tenía en sus elegidos? – preguntó
auténticamente sorprendido, sonriendo luego. – Pero
no quiero hacer sufrir a Hajime-san.... No quiero que piense que
soy como los otros. Aunque por otra parte, puede que lo aliente
a ser más autoritario.
-Qué… maaaalo Tsuru-kun…- el moreno se rió
y lo sujetó por la cintura, besándole la mejilla –Yo
creo que a cualquier amo le vienen bien unos pocos celitos de vez
en cuando… al fin y al cabo saben que somos suyos… pero…
todavía podemos querer a quien nos de la gana… y eso…
seguro que es preocupante…
- ¿Por qué lo dices, Seijuro? ¿No le estarás
haciendo jueguitos a Shihei-sama, o sí? – se rió,
dándole un codazo muy suave.
-¿Yo? No… sólo quise ponerlo un poco celosito
contigo y creo que funcionó… apuesto a que hoy debía
entrar a la misma hora que siempre…- se rió mordiéndose
después el labio inferior suavemente –Aunque ahora
ya habrá visto que realmente sí era sólo amor
platónico… es una lástima… se veía
bien celoso…
Tsuru se rió, alborotándole el cabello. – Por
eso me invitaste a la casa en vez de vernos donde siempre... Eres
un demonio. Y ahora comprendo por qué me miró tanto
cuando abrió la puerta.
-Te miró…- se rió subiéndose un poco
la bufanda para taparse los labios –Me gusta que proteja su
pertenencia, me hace sentirme amado…- volvió a llevarse
el cigarro a los labios y le sujetó la mano de nuevo –Si
aún con esto… que él mismo se ha buscado no
se pone celoso… positivamente… entonces tendrás
que presentármelo… No… seguro que no te atreves…
- Sí me atrevo, pero.... comprendes que no podré
comportarme como siempre contigo, ¿verdad? Depende de lo
que me ordene – sonrió levemente, apretando su mano.
-Comprendo…seré todo lo bueno que pueda- se rió
y le guiñó un ojo arrastrándolo a una boutique
a la vista cara, la chica revisándolos de arriba abajo un
poco preocupada hasta que notó la ropa tan cara que llevaban
y aquella gargantilla tan impresionante en el cuello de Tsuru
–Buenas tardes…- les sonrió entonces guiándolos
un poco.
-Hola… preferimos mirar solos…- le hizo una seña
con la mano para que se perdiese y se rió besando la mejilla
de Tsuru –A ver…
-A ver... – se rió el chico, guiñándole
un ojo y revisando por su parte, tampoco se había preocupado
en buscar otra cazadora aparte de la que ya tenía y cuando
vinieran los meses fríos de verdad, de poco le iba a servir.
Pero siempre lo olvidaba hasta que se estaba congelando.
-No tienes por qué hacerme caso… pero si yo fuera
tú… hoy me pondría algo especial… algo
que no te haya comprado él y que creas que puede gustarle…
¿algo brillante tal vez?- se rió observando sus ojos
–Algo que te pondrías para seducirlo si no fueras ya
su esclavo…- dio unos pasos atrás sin apartar la mirada
de Tsuru –Y yo creo que me compraré una camiseta de
látex… sólo para ver si Shihei sama me la parte
a latigazos…- se rió mirando la ropa.
Tsuru se echó a reír de nuevo. – Creí
que no te gustaba el látex... mentiroso.... – le tocó
la espalda con un dedo pasando y mirando las demás cosas.
– Creo que tienes razón. Quiero que note que me esfuerzo.
-Y yo quiero que piense “oh no… ¿Por qué
habré sido tan estúpido de mandarle hacerlo con otro?
Y le duelan las pelotas por tres días de aguantarse…-
se rió maldito cogiendo una camiseta de látex negra
–Bueno… dije no me gustan los pantalones de látex
porque me aprietan el paquete… pero… las camisetas son
otra cosa….- arrastró un poco la voz jugando –y
más si sólo son para un ratito antes de que se rompan…
¿sabes?- se acercó un poco más a él
para susurrarle –Creo que a veces mi amo… tiene miedo
de hacerme demasiado daño…
- Probablemente es porque de veras le gustas.... No tiene mucha
experiencia, ¿no? – le preguntó, recordando
que se lo había comentado antes y sacando una camiseta que
parecía más red que partes cubiertas, observándola.
-Me gusta…- el moreno la miró sonriendo y luego se
fue con la camiseta de látex en la mano, observando los abrigos
y las cazadoras –No tiene mucha experiencia… pero no
se le nota mucho… además es divertido… lo único
que no soporto son los amos violentos…- observó una
cazadora interesado –De todos modos, ya he notado que a el
lo que le gusta es martirizar mi entrepierna… y eso es bueno…
porque a mí me gusta…- se rió sintiendo un leve
estremecimiento por la espalda –Hum… mucho… tanto
que como no deje de pensar todos se darán cuenta de cuanto…-
se mordió el labio mirando las demás cazadoras aguantándose
un gemido por culpa de la erección que había hecho
que sus testículos se apretasen contra "su regalo"
- Seijuro.... – meneó la cabeza el chico sonriendo.
– No parece violento, me alegro por ti. Te dije que encontrarías
a alguien.... “Y piensa en ropa” – le susurró
molestándolo y preguntándose por qué tan excitado
de pronto. De veras debía gustarle mucho. - ¿crees
que debería comprar algo más peligroso? Sabes... que
no me gusta el dolor pero no estoy en contra de que me aten.
-Hay algo… divertido…- se rió de pronto preguntándose
un buen modo de hacerlo –En una ocasión uno de mis
amos me esposó las muñecas… en el medio había
un hielo que las unía… y tuve que lamerlo para conseguir
que se derritiese…acabamos lamiéndolo ambos…
fue… muy intenso cuando al fin se separaron y pude tocarlo…-
se rió de nuevo –No me ayudas nada a pensar en ropa...
- No es mi culpa! – se rió, mirándolo de soslayo.
– Tal vez se lo proponga... Claro, la decisión es suya.
-¿Por qué es suya? ¿Y si te presentas ante
él atado? ¿Qué crees que hará? ¿Decir
no? Ja… claro… - lo miró a los ojos serio y le
echó la lengua –Deberías ser más malo,
Tsuru… incluso los dominantes pueden ser sutilmente dominados…
- Eres una mala influencia, Seijuro – se rió, echándose
el cabello lila y rojo hacia atrás y soltándolo de
nuevo. – Seguiré tu consejo, me presentaré atado
ante él, pero no esta noche, No tengo ganas de que me pida
ir así ante ese chico, es capaz.
-Es el demonio…- lo arrastró con él al probador,
sacándose la camiseta para probarse aquella –De cualquier
modo… esta noche pásatelo bien, sólo faltaría
que encima tuvieras que estar sintiéndote culpable…-
se miró en el espejo y se probó la cazadora por encima
–Míralo por el lado bueno… tal vez sea tu último
polvo con cambio de aires…
- Baka, no creo que sea algo que lamente – sonrió,
arreglándole la cazadora y colocándosela. –
Te ves bien..... – se quitó su camiseta probándose
la otra y mirándose, girando un poco.
El moreno sujetándole las nalgas y apoyándolo contra
él, rodeándole las caderas y besándole el cuello,
observando el reflejo –Uy… se me olvidó portarme
bien… te ves sexy…
- Pues tendrás que controlarte, porque adivina quien me
va a ayudar a atarme para darle la sorpresa a Hajime-san... se rió,
abrazándolo y susurrando. – “Además, sé
que no lo haces en serio porque no tienes la cara de hace un rato”
-“Es que tengo puesto un anillo de cuero en los testículos
y cuando me empalmo me duele…” - se rió abrazándolo
también –Yo te ato… pero luego no me hago responsable
si tengo que probar el resultado de los amarres un poquito…
Dios... – se rió, sin creérselo. Si él
tuviera eso puesto, seguro que ni caminar intentaría. –
Y no puedes hacer eso, no quieres que me echen ¿o sí?
-No… ya sabes que es broma…- le besó la mejilla
abrazándolo más y observando la sombra de alguien
fuera de los probadores –Creo que estamos poniendo nerviosa
a la dependienta…- se rió y le tapó la boca
–Hum…Tsuru…
-¿Ne…necesitan alguna cosa?- la chica afuera enrojeció
carraspeando.
El moreno abriendo la puerta seguidamente –No… sólo
que me cobres esto…- se rió ofreciéndole la
tarjeta que Shihei le había dado.
Tsuru guindándose por detrás, sonriendo y besándole
el cuello. – No hay problema, ¿verdad, linda? –
le guiñó un ojo, por molestar.
-No, señores… claro… acompáñenme…
- se fue completamente azorada hacia la caja, cobrándoles.
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