| Capítulo 18
El que no llora, no mama…
- Ya... – anunció Toshiaki, bostezando, y observando
cómo el chico colocaba el último cabello. –
Quedó muy bien, ¿no crees?
-Sí… o no… no lo sé… creo que sólo
veo pelos…- se rió, bajando de la mesa mucho menos
enérgicamente que en las otras ocasiones, observando el robot,
parecía casi humano ahora. Le pasó las manos por el
cabello, peinándolo mejor y acariciándole el cabello
conforme se aproximaba a él hasta abrazarlo, sintiendo que
se le aguaban un poco los ojos de verlo así de humano al
fin –No me lo creo…
- Tú lo hiciste.... – sonrió el chico al verlo
así de emocionado. – Pero tendré que regresar
luego a hacer lo de la voz. Si no duermo un poco, no podré
trabajar.
-No hace falta que lo hagas ahora todo… creí que lo
haríamos poco a poco…- se giró para mirarlo
a los ojos -¿Me huyes?- sonrió de medio lado pasándose
la mano por una de las zonas casi rapadas en su cabello.
- Claro que no! ¿Por qué te voy a huir? – negó,
sonrojándose. – Me agrada estar contigo...
- … entonces no hay prisa, ahora… podemos… -
se rió rascándose la nuca y percatándose de
que no era normal dormir en el suelo y no podía ofrecerle
que se quedase –Puedes irte a casa a dormir…es lo mejor…-
se rió un poco avergonzado.
- Vale, entonces.... ¿nos vemos aquí? Luego de clases...
– lo miró, esperando su consentimiento. El teléfono
del chico sonando, se volteó para que no viera que era de
una agencia.
–Un momento…- le sujetó la mano para que no
fuera a irse y escuchó al otro lado.
-Bueno, es igual…- le cortó al telefonista, ahora
no quería hablar de eso, le llegaba con saber que él
lo había autorizado, pasó de eso sin escuchar el número
del perfil –Sí… estaré allí…-
colgó y se lo guardó en el bolsillo, mirándolo
a los ojos -¿Te acompaño?
- Si no es molestia..... tampoco es muy lejos – sonrió,
curioso ante su llamada, pero sin preguntarle. Se puso de pie, echándose
el cabello hacia atrás y sacudiéndose el polvo de
las nalgas.
-Tengo que trabajar por la noche y me llamaban de una fábrica…-
mintió, sonriendo levemente entonces y abriendo la puerta
tras tapar el ciborg, entrecerrando los ojos a la luz del sol tan
directa ahora –y estoy echo polvo… ¿te importa
si me tomo una ducha en tu casa?
- No, como si fuera la tuya. De todas maneras, no tengo nada para
robar – se rió, echando a caminar, con los ojos entrecerrados
también. Aún no había mucha gente por las calles.
El chico cogió una mochila del suelo porque tenía
la ropa de la lavandería dentro y sonrió tras cerrar
la puerta –Gracias… prometo no robarte el shampoo…
- le empujó un poco la cabeza con la mano y lo sujetó
por los hombros no muy delicadamente –Tampoco te robaré
ninguna otra cosa… - se rió.
- No lo decía por eso- se rió, un tanto nervioso
por la proximidad. – Vamos, es por acá. – lo
guió pensativo.
Junsuke apartándose al notarlo y sonriendo levemente, pensando
de nuevo que era muy tímido –Normalmente me baño
en los baños públicos, ya sabes… no creas que
no me lavo…- lo miró de soslayo encendiendo un cigarro,
le dolía la cabeza de no dormir –Pero siempre hay algún
viejo pervertido… y no tan viejo que me joden el resto del
día… así que procuro ir una vez a la semana
como mucho…- se rió pensando que era un poco guarro.
Toshiaki se rió, pensando que mejor no iba con él
entonces. – Deberías ir a las horas en las que todos
trabajan, pero... seguramente estás trabajando también.
-Seguro… el otro día estuve 14 horas seguidas currando…
y luego me pagaron una miseria…- chasqueó débilmente
los labios y se guardó las manos en los bolsillos, moviendo
el cigarro entre los labios –Dime que al menos tienes ascensor
o vives en un piso bajo…
- Piso cuatro y con ascensor, pero es de los antiguos. –
sonrió, refiriéndose a que no sería nada del
otro mundo.
-Mientras no tenga que subir a pata, por mí como si hay
dos enanitos abajo corriendo dentro de una rueda…- murmuró
con el cigarro en los labios, la ceniza cayéndose al suelo.
- Ya, pero eso lo prohibieron hace años – se rió,
bromeando claro, y caminando más aprisa.
El chico siguiéndolo y alzando una ceja, dejando caer el
cigarro al suelo y pisándolo -¿Te han metido una guindilla
en el culo de pronto?- se rió por la prisa que se daba, entrando
con él en el edificio. Tampoco estaba tan mal, después
ya vería cómo le pedía que le dejase echarse
“un dormido” en el sofá.
- No, claro que no, es sólo que... – sonrió,
enrojeciendo de nuevo, y entrando al ascensor pulsando el botón.
– Creí que tendrías prisa. No lo sé.
-Bueno… tampoco es para tanto…- sonrió levemente,
observándolo y pensando ahora que debía haberse fijado
quien era con el que se iba a acostar al menos, pero no quería
que él fuera a notarlo. Era la primera vez que conocía
a alguien tan similar a él y no estaba por estropearlo todo.
- No pasa nada, no estoy molesto ni nada así. – le
sonrió, esperando a que se abriera la puerta y sacando sus
llaves del bolsillo del pantalón, haciendo algo de ruido
con la cadena que las sujetaba.
-¿Te pongo nervioso?- se rió pensando que de pronto
parecía que se había tomado un tripa o algo –Si
no quieres que entre no pasa nada, me las apañaré,
como siempre.
- Claro que no, no me pone nervioso que entres. Ya sé que
no eres un violador ni un ladrón – se rió, pensando
que lo que lo ponía nervioso era otra cosa. Abrió
la puerta, dejándolo pasar. No tenía más muebles
que lo absolutamente necesario.
-Qué guapo…- echó un vistazo a al piso. Era
la primera vez que entraba en un piso, por más extraño
que pareciese, abrió las puertas sin ningún respeto
más que nada porque no tenía mucha educación
-¿Me ducho? – se quedó delante del aseo observando.
- Claro puedes hacerlo. Disculpa que no sea algo mejor, pero....
es todo lo que puedo pagar. – se disculpó, malentendiendo
y pensando que estaba siendo sarcástico. – No te importa
si me acuesto mientras ¿o sí?
-No… claro, es tu casa…- se rió levemente,
mirándolo a los ojos y sacudiendo un poco la cabeza –No
sé por qué dices eso, yo creo que es genial…
nunca había entrado en un piso… dejó caer la
mochila sobre la taza del bater y se sacó la camiseta tirándola
al suelo -¿Uso estas toallas?
- No, espera.... – sonrió metiéndose en el
cuarto y luego regresando con otras. – Estas están
limpias. Y gracias... Pensé que estabas siendo sarcástico.
-No…- sonrió levemente –Bueno… era por
si no querías que me secase con tu toalla o algo… no
porque pensase que estaban sucias… ya que eres tan mal pensado…-
se rió dejándolas sobre el lavabo. Era extraño
cómo un día de casualidad conocías a alguien
y al día siguiente te sentías tan cómplice
con él –Ve a dormir…- le pasó un dedo
por las trencitas que le había hecho en el cabello, sonriendo
aún –Gracias- lo empujó un poco, jugando –me
voy a duchar que falta que me hace.
- No hueles mal, pero vale... Si necesitas algo me avisas –
le sonrió, apartándose y alejándose hacia su
cuarto, prefiriendo no imaginar.
-Ok…- sonrió cerrando la puerta y pensando que de
nuevo parecía un poco avergonzado, era gracioso. Se metió
en la ducha feliz de recibir el agua en la piel, pensando en la
llamada de nuevo, igual se sacaba suficiente para comprar unos ojos
como los de Tsuru para el ciborg de Toshiaki.
Salió al cabo de un rato a medio vestir, subiéndose
los pantalones y observando donde dormía el chico, acercándose
y susurrando casi imperceptiblemente –“¿Estás
dormido?”
- Ah! Qué?! Se despertó el chico sobresaltado, y
con todo el cabello revuelto alrededor, aunque no había querido
soltarse las trencitas. – Lo siento, me asustaste... –
sonrió enrojeciendo de nuevo y más aún al ver
su torso desnudo. “De veras tengo un problema...” pensó,
sonriendo más.
-Dios… lo siento… no quería asustarte ¿me
puedo echar en el sofá un rato? Ya sé que tengo mucho
morro… pero es que tengo sueño y el que no llora, no
mama… - se rió pasándose la mano por la nuca.
- No, no importa. Puedes quedarte aquí, hay espacio –
asintió, echándose a un lado, nervioso, pero sin querer
desaprovechar.
-Oh… vale, hace mucho que no uso una cama… para dormir-
puntualizó sin querer, sonriendo y acostándose a su
lado, rodeándole la cintura con un brazo –Olvidaba
que tú también echas de menos algo así…¿verdad?
- Bueno, sí.... – casi contuvo la respiración,
sintiéndose acalorado, pero contento. No había esperado
aquello.
Junsuke sonrió al ver que enrojecía. Ya lo extraño
le parecería lo contrario –Por la tarde paso a buscarte
igual… podemos estar unas horas antes de que me tenga que
ir… ¿quieres?
- Está bien, yo también tengo algo que hacer... –
contestó, pensando en lo que había conseguido. Claro,
ni loco le confesaba lo que tenía que hacer.
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