| Capitulo 13
Fast Lane Delivery
-Toshiaki!
- Ya voy! – el chico se apresuró en levantarse, metiendo
los papeles como fuese dentro de su mochila y recogiéndose
mejor el largo cabello en una cola, antes de colocarse el gorro.
Apenas había tenido tiempo de estudiar la noche anterior
antes de quedarse dormido, siempre era igual. Por ello aprovechaba
los ratos libres.
- Toshiaki, que no es para mañana!
- - Ya voy, ya voy – sonrió el chico aproximándose
al escritorio y recogiendo su paquete, suspirando un poco ante la
cara de amargura del encargado. No existía en todo el mundo,
una sonrisa capaz de endulzar a ese hombre.
- Calle 42, no 45, lee bien esta vez... – lo riñó
señalándole la dirección en el papel, el chico
asintiendo, cansado de que le repitiera eso todo el tiempo. Por
una vez que se había equivocado.
- Lo sé.... ya voy saliendo – echó a correr
antes de que le pudiera decir algo más o él mismo
lo iba a hacer llegar tarde. En unos segundos ya estaba montado
en su bicicleta, pedaleando con todas sus fuerzas dejando que el
viento le quitara aquella pesadez de encima.
............................
- Fast Lane Delivery. Tengo un paquete para el señor....
Tanemura. – anunció el chico entregando el paquete
al recepcionista que lo miró con sospecha, antes de hacer
una llamada y aceptar por fin, asintiendo. – Firme aquí,
por favor. Gracias....
- Gracias... –el teléfono sonó y el hombre
volvió a su trabajo colocando el paquete tras el escritorio,
y volviendo su atención a lo que hacía.
Toshiaki salió ya sin prisas, pasándose la mano por
la frente y quitándose el gorro. Tenía calor por la
corredera. Se aproximó a una de las máquinas expendedoras,
comprando una soda de toronja, a pesar de que al final sólo
lo dejaban más sediento, y se sentó a observar la
ciudad.
Siempre lo impresionaba, la zona comercial, con sus edificios,
las personas corriendo de un lado a otro, como si tuvieran algo
sumamente importante que hacer, el dinero cambiando de manos, decisiones
trascendentales siendo tomadas.....
Él también estaba corriendo siempre pero no tenía
nada importante que hacer ni ninguna decisión que tomar.
Sólo estaba allí, observando a otras personas alcanzar
sus metas. Claro, suponía que era importante entregar aquellos
paquetes, alguien podía perder su trabajo si alguno no llegaba,
pero aún así, no lograba conectarse con eso. Ni siquiera
sus estudios, a pesar de que le agradaban y estaba haciendo lo que
debía. Ni siquiera sabía si conseguiría un
trabajo, o si a alguien le interesaría. Después de
todo, sólo conocía a otros mensajeros. Los que recibían
sus paquetes ni se enteraban de su existencia. Para ellos era otra
herramienta como tantas otras. Ya podría estar desfigurado
y dudaba de que lo notasen.
- Permiso... – una mujer con cara de mala hostia, le pasó
casi por encima, a punto de tropezarse, taconeando fuertemente a
medida que se alejaba.
- Bueno..... – Toshiaki se levantó, estirándose
y tirando la lata en un basurero, antes de subir de nuevo a su bicicleta,
alejándose sin mucha prisa. En el camino de vuelta pasaría
por ese lugar. Ese lugar en donde había chicos a los que
no podría costear jamás y que no se fijarían
en él de ninguna otra forma. Suponía que lo llamarían
pervertido si alguien se enteraba de lo que hacía con ese
catálogo, pero no podía evitarlo. Era lo más
cercano que tenía en cuanto a relaciones personales. –
Oh! – exclamó al escuchar el timbre de su móvil,
sonriendo luego por haberse desconcentrado, y contestando con una
mano.
- Toshiaki!
- Sí, ya voy en camino, aún no me atropellan....
– bromeó, sonriendo y acelerando un poco.
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