| Capítulo 10
Discipline
El albino salió del restaurante con Tsuru. Era la primera
vez en mucho tiempo que pasaba tanto tiempo con alguien que no fuera
de obligación, negocios para ser exactos o familia en los
peores casos –Podemos volver dando un paseo, dijiste que te
agradaba pasear, el día que nos conocimos…
- Sí, eso me gustaría – le contestó,
algo emocionado porque lo recordase, y guindándose de su
brazo. – Hace una noche agradable.
-Sí- lo observó de soslayo y lo soltó de su
brazo con suavidad, para cogerlo por los hombros –Mañana
puedes quedarte conmigo mientras trabajo si quieres. De todos modos
primero tengo que pensar en el diseño… y pierdo la
paciencia de forma continua… me ayudará que estés
allí- miró adelante respirando con fuerza -¿Eres
feliz?
- Muchísimo, es lo que he soñado.... Eres un sueño...
– se rió, aunque lo decía en serio, recostándose
contra él, mientras caminaban. - ¿Y tú, Hajime-san?
¿Eres feliz?
-No lo creo, pero sí me siento mejor ahora que tu estás
conmigo- le pasó los dedos por la nuca y lo observó
un momento antes de detenerse a besarlo, sujetándole la cintura
con el otro brazo. Era extraño, podía escuchar incluso
el sonido de la ropa al abrazarse, como si estuviese poniendo demasiada
atención a todo. Sin embargo era al contrario.
- Es un comienzo – susurró el chico al romperse el
beso, acariciando su cuello, cuidando de no desafiarlo. –
Si hay algo más que pueda hacer, por favor dímelo.
-No- sonrió levemente, tal vez con algo de malicia y siguió
caminando con él, pensativo, dirigiéndose al centro
aún ajetreado de la ciudad, a pesar de ser de noche. La gente
solía salir a esa clase de horas, durante el día cada
vez se trabajaban más horas, no había muchos otros
momentos para tener tiempo libre. Lo miró de soslayo y se
pasó la mano por el cabello, echándoselo hacia atrás,
acercándose a su oído y hablando contra su piel –Ponte
a mis pies.
Tsuru sintió un escalofrío recorrerle la espalda
y asintió, arrodillándose. Había pensado que
podían hablar un poco, pero si esto era lo que deseaba, lo
complacería.
-He dicho a mis pies… ¿no sabes lo que es Tsuru?-
lo observó y apoyó la mano en su cabello, acariciándolo
pese a que le hablaba con firmeza –Debes juntar las manos
en el suelo y bajar la cara para apoyarla sobre mis pies…
hazlo- escuchó las voces acalladas a su alrededor y cómo
los miraban. No le importaba un mínimo, desde luego.
- Lo siento – el chico se inclinó como se lo pedía,
sin fijarse en los demás, apoyando el rostro sobre los zapatos
de Hajime, esperando.
-Levántate y mírame a los ojos- esperó apretando
las mandíbulas y en realidad pensando en golpear a un hombre
que no dejaba de decir sandeces a pesar de que no estaba prestándole
atención.
Mientras, el chico ya se levantaba. Alzó la mirada, muy
al contrario de lo que parecía pensar la gente a su alrededor,
su rostro no presentaba señas de sentirse humillado, más
bien se sentía feliz de poder mirar en esos ojos de nuevo,
con libertad.
El albino sonrió levemente y le limpió las manos
con un pañuelo aunque sólo era polvo, sin dejar de
mirar sus ojos, sujetándole las muñecas después.
Lo besó de nuevo profundamente, algo excitado aunque tal
lo estaba más su corazón que su propio sexo -¿Estás
orgulloso?
- Sí – asintió sonriendo también aunque
mucho más abiertamente. - ¿Cómo podría
no estarlo?
-Estoy muy orgulloso de ti- lo sujetó de nuevo por los hombros,
llevándolo con él –Pero algunos no comprenden
lo que dicen ser, que un amo muestre a los demás la sumisión
de su esclavo… no es ofensivo, al contrario… dime…
¿solías pasear por esta zona o por donde vivías?
- Por donde vivía, pero a veces venía aquí,
aunque... no suelo pasear mucho de noche, la verdad – sonrió,
recostándose de nuevo contra él, mirando a su alrededor.
-¿Por qué? Es agradable- lo observó, realmente
le atraía su sonrisa.
- Pero es peligroso, ¿no lo crees? Por lo menos si vas solo.
– comentó, sin alzar la mirada, por más que
quisiera hacerlo.
-Sí, pero no es peligroso en esta zona…- suspiró
levemente, ni siquiera se podía imaginar cómo serían
las noches en donde Tsuru había estado viviendo todo aquel
tiempo –De cualquier modo, yo no dejaría que te ocurriese
nada.
- Lo sé, me siento seguro a tu lado. No lo decía
por eso – sonrió, suspirando después. –
Y tampoco quiero dejar de caminar porque sea peligroso.
-A veces es más sensato respetar el peligro que ser valiente…o
te vuelves temerario, es distinto- le pasó la mano por la
nuca de nuevo, observando la piel blanca y suave bajo su cabello
-¿Qué es esta marca?
Tsuru sonrió, ladeando la cabeza un poco.- Ese es el resultado
de tomar caminatas peligrosas.
-¿Qué ocurrió? No me contestes con evasivas.-
rozó la marca con un dedo.
- No lo hacía. – suspiró, sintiendo su dedo
sobre su piel. – Fue hace un par de años, en realidad
cuando comenzaba en esto. Venía de la casa de un cliente
y tres chicos me asaltaron. Me violaron y me golpearon lo suficiente
como para enviarme al hospital. Uno de ellos, sostenía una
botella rota contra mi cuello. Supongo que fue un poco lejos con
la amenaza.
El albino lo observó, apretándole el cuello con suavidad,
rozando la marca con el dedo aún, ni qué decir tenía
que estaba furioso sólo de pensar en su situación
–Iremos a un médico mañana y haremos lo posible
para borrarla… ¿era una cita de un día? ¿O
era tu amo?
- Una cita de un día. – le sonrió, acordándose
de no mirarlo a los ojos por demasiado tiempo. – No es necesario,
de veras. Es sólo algo que sucedió, no necesitas encargarte
de nada. A menos que te moleste, claro.
-Lo borraremos, no les costará mucho, será con láser
y no te dolerá- le sujetó los hombros de nuevo, metiendo
la mano bajo la camiseta para tocar su piel -¿Estabas sólo
en aquel entonces? ¿Hace cuanto tiempo que conoces a tu amigo?
- Sí, acababa de comenzar a trabajar y apenas lo conocía
entonces. Pero fue el único que me visitó en el hospital.
Hemos sido amigos desde entonces – sonrió, recordando.
– En realidad.... no lo creerías, pero hay mucha competencia.
-Es comprensible supongo, nunca antes había acudido a algo
así. Cuando me facilitaron tu perfil tras comunicarme con
la agencia, me enviaron otros con perfiles similares, por si quería
pensármelo mejor…y decidirme por otro- le pasó
la mano por la espalda y acarició sus nalgas sobre la tela
fina del pantalón, apretándolas dentro de su mano
y acariciándole las caderas después, deslizando la
mano por su piel desnuda bajo la camiseta –Eso no me pareció
muy leal… por parte de la agencia…
Tsuru dejó escapar una leve risa, sintiendo sus caricias
agradables. – No, no lo son. Seijuro me abrió los ojos
a eso. Además.... – sonrió de nuevo meneando
la cabeza. -.... creo que piensan que estoy un poco viejo.
- Tal vez deberían abrir una guardería y cambiar
de negocio…- lo miró de soslayo –Nunca me hubiera
fijado en nadie menor, probablemente…- volvió a pensar
en su sonrisa, lo hubiera llamado aunque tuviera 15 años…
-a no ser que fueras tú- admitió sincero, sin ninguna
clase de reparo.
- Gracias – lo miró de soslayo, recostándose
más contra él luego. - ¿Por qué me elegiste
a mí.... si te enviaron otros perfiles? ¿Puedo saberlo?
¿Fue sólo porque ya me habías visto en persona?
-Llamé para ponerme en contacto contigo, no para contratar
a un sumiso… no sabía si lo eras siquiera… pero
cuando leí tu perfil me di cuenta de que eras perfecto para
mí, si era cierto lo que decías… y eso parece…-
suspiró levemente y lo miró a los ojos –Si no
puedo enamorarme del hombre perfecto, entonces no puedo... –
se detuvo un momento frente al portal y le sujetó la mandíbula
para alzarle la cara, observándola completamente serio –Fue
por tu sonrisa
El chico volvió a sonreír, mirándolo a los
ojos y bajando la mirada luego a sus labios. – No soy perfecto.....
pero me esforzaré por serlo si es lo que hace feliz.
-Perfecto para mí… no quiere decir que sea perfecto
para los demás…- deslizó el pulgar por sus labios
y lo internó entre ellos, separándoselos antes de
besarlo, acompañándolo después al ascensor
y pulsando su piso –Mañana te mostraré algo
que no has visto antes y que nunca habrías imaginado…
- Suena bien – contestó intrigado ya algo emocionado
y recostándose contra la pared. – No me interesa ser
perfecto para los demás, no me interesa ser nada para ellos.
El albino deslizó un dedo por su pecho y lo bajó
por su cuerpo hasta su entrepierna, acariciándola suavemente
–Espero que te guste… me encantan las cosas brillantes…
por eso me dedico a esto… aunque mi familia no estaba en ello…
- salió con él y lo dejó pasar delante al piso.
- ¿No? No lo sé, creí que era un negocio de
familia. – entró en el piso, una vez más admirado
por aquellas figuras de cristal tan hermosas. – Es como vivir
en un cuento de hadas. – se giró, mirándolo
y desviando la mirada. – Yo creo que lo que haces es hermoso.
-Sí, lo es… y frío…- deslizó la
mano por una columna tallada en cristal –Descansa… mañana
podrás quedar con tu amigo si quieres por unas horas…
- se dirigió a su cuarto quitándose la cazadora.
Tsuru permaneció observando cómo se alejaba, sintiéndose
un poco triste de pronto. – No creo que sea frío, lo
haces porque te gusta. Nada que hagas de esa manera puede ser frío
realmente.
-¿No?- lo miró a los ojos y luego la expresión
de sus labios –Buenas noches- se cerró en el cuarto
y se quitó la ropa en silencio, mirando a la pared pensativo.
- No.... Buenas noches – susurró el chico ahora sólo,
girándose para dirigirse al suyo y pasándose una mano
por el cabello. Definitivamente se estaba enamorando.
El albino abrió la puerta al cabo de un rato, lo cogió
en brazos, sacándolo de la cama y arrastrando con él
una de las sábanas, llevándoselo hacia su cuarto sin
decir nada al respecto.
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