| Capítulo 9
Dead Doll
-¿solo esta mierda?- el chico de cabello color mora miró
lo que habían ingresado en su tarjeta por haber arreglado
aquellos robots –he estado trabajando más de 14 horas
seguidas… ¿y solo me pagáis esta mierda? - frunció
el ceño mirando al hombre de traje que lo observaba fijamente
por si se le ocurría hacer alguna cosa extraña –al
carajo!- le mostró el dedo corazón casi delante de
la cara a pesar de que le sacaba bastante altura, la uña
pintada de azul reflejaba la mirada de aquel hombre impasible, no
le importaba una mierda –a ver a que imbecil encuentras que
te los arregle de nuevo… hijo de puta!
Cruzó la esquina suspirando con fuerza, pasándose
las manos por los costados de la cabeza donde llevaba el cabello
casi al cero, al menos se había sacado algo…. Sonrió
de medio lado jugando con un dedo en el piercing bajo su labio,
un pinchito de color naranja fosforito, seguro que a ese tipo se
le borraba la sonrisa cuando viese que se le paraban de nuevo en
una semana, para eso se los había reprogramado, ya sabía
que iban a pagarle una mierda, al menos no se largaba sin saber
que los dejaría jodidos en pleno día y a la hora de
máxima producción.
Le dio una patada a una lata de comida sintética y esta
salió rebotando por la calle, golpeando las paredes y resonando
entre el murmullo de los coches eléctricos y el mareante
ir y venir de luces de colores que siempre acompañaban las
noches de aquel barrio “abandonado de Dios” allí
no querían estar ni las ratas… pero a ellas tampoco
les quedaba otro remedio.
Le dio un puñetazo a un contenedor de basuras y se escuchó
la voz que siempre acompañaba a aquellos golpes, recordándote
que era una infracción y que tendrías que pagar una
multa –fuck u!- se pasó las manos por el cabello, echándoselo
hacia delante como siempre, revolviéndoselo sobre los ojos
lavanda.
En aquella asquerosa sociedad no servía de nada si se te
daba bien o mal lo que hacías, si eras un genio o un imbecil,
solo tu apellido, en donde habías nacido… nada más…
“unos nacen con estrella y otros estrellados”Pensó
el chico, sin poder evitarlo. El único modo de salir de aquella
miseria era una de aquellas agencias de esclavos… si es que
vivir de rodillas lamiéndoles el culo a los ricos podía
considerarse más digno que morir como una rata… una
rata digna… El no había tenido ni un mínimo
de suerte al nacer, en el orfanato lo habían echado al alcanzar
los 14 y llevaba 4 años en la calle usando lo que había
aprendido allí de mecánica robótica.
Se rió de si mismo, cogiendo un porro que extendía
un colgado entre los dedos, no conocía de nada y desde luego
no se lo estaba ofreciendo pero tal parecía con esa postura
–es de bien nacido ser agradecido…- rezó antes
de largarse con el entre los labios. Dejando salir el humo espeso
entre ellos.
-eh… cabrona…zo…- murmuró el colgado,
Junsuke sonriendo y sujetándose una nalga como diciéndole
que eso era todo lo que le importaba su queja. Nada.
La verdad es que el también trabajaba en una agencia de
esclavos… pero no era lo mismo, el no se acostaba con los
ricos, ni servía a nadie, iba allí cada mes y revisaba
a los chicos, aceptaba como posibles compañeros por un día
a los que le gustaban y se ofrecía como… “follo
a tu esclavo por un día” como se titulaba en su mente.
Había muchos pirados a los que les gustaba ver como se la
metía otro a sus juguetes… sobre todo a los viejos
que ya ni se les levantaba. No lo entendía y no le importaba
demasiado, no podía quejarse de que le pagasen por echarle
un polvo a un tío bueno.
Abrió la puerta del almacén de restos donde trabajaba
también como vigilante, en realidad no cobraba apenas una
mierda pero el dueño sabía que le gustaba estar allí,
rodeado de todas aquellas partes de ciborgs y que tampoco tenía
otro lugar donde dormir.
-“hola…”- susurró observando la figura
al fondo, masculina, joven, un poco más alto que el, deslizó
la mano por su rostro y observó la faz sin expresión,
fría, el látex no cubría por completo el metal
del armazón en su pecho, todavía estaba consiguiendo
algunas cosas. Era su tesoro, llevaba años reconstruyéndolo
y mejorándolo, todo su mundo giraba alrededor de arreglar
aquel robot, convertirlo en algo casi humano, aunque supiera que
jamás sería real. Pero estaba muy solo, esa era la
verdad, siempre lo había estado, como la mayoría de
la gente… necesitaba algún objetivo para poder levantarse
cada mañana… perseguir un sueño imposible era
un buen objetivo… se moriría sin alcanzarlo…
así jamás tendría que dejar de levantarse por
las mañanas con un motivo… -te he comprado esto…-
se subió sobre sus piernas en la mesa donde estaba sentado
y le abrió la parte superior de la cabeza, colocando aquellas
bolas de iris azulados, conectándolas y volviendo a cerrarlo.
Lo prendió observándolo por primera vez abrir los
ojos, los sensores de escaner reconociendo su forma, sujetó
un aparato conectándolo a su pecho abierto, introduciendo
unas claves y registros para que recordase quien era, hasta ahora
solo reconocía su voz. El no tenía… aún
no había conseguido una… quería grabarla el
mismo pero necesitaba a otra persona que la pusiese.
Sus labios se abrieron pero no dijo nada, el cigarro se cayó
al suelo, lo recogió y saltó de la mesa, se revolvió
el cabello con la mano, apoyando la parte superior de la espalda
contra la pared.
Lo cierto es que si había algo más que le interesaba,
en realidad alguien… se le había olvidado por unos
días pensar en el… estaba demasiado ocupado trabajando…
pero hoy lo había visto de casualidad, cuando había
ido a buscar aquellos ojos tan caros a una tienda especial. El humo
salió de entre sus labios de nuevo.
Lo había visto en un coche caro con un chofer, parecía
feliz, naturalmente había encontrado un amo, no sabía
a quien había pretendido engañar pensando que podría
pagar por el al menos por un día. El ni siquiera lo había
mirado una sola vez…
Se pasó la mano por encima del pantalón, no sabía
porque estaba tan duro con lo mal que se sentía, era solo
por pensar en el… lo había echo ese mismo día
con uno de los de la limpieza de la fábrica en un descanso…solo
hacía unas horas, pero pensar en el…
Sujetó el cigarro entre los dientes y se abrió el
pantalón, tomó su sexo a las prisas, machacándosela
con fuerza, casi como si solo desease acabar con eso cuanto antes.
A medida que intentaba con más fuerzas correrse más
lejos parecía de poder hacerlo, cerró los ojos pasándose
la otra mano por el pecho marcado por los músculos, estaba
sudado… Alzó un poco la cabeza apoyándose más
en la pared, echando las caderas adelante todo lo que podía,
apretando más, no lo conseguía por más duro
que estuviese… era como si de pronto no sintiese nada…
Sintió que le resbalaban lágrimas calientes por las
mejillas y se rió, se sacó el cigarro de los labios
y lo tiró a un lado, se pasó la mano por la cara,
llorando de forma más desconsolada aún, escurriéndose
por la pared hasta sentarse en el suelo -¿eres imbecil?-
se insultó a si mismo, jadeando con fuerza, dejando de llorar
a base de aguantarse –“ya esta…”- susurró
calmándose aparentemente –“soy un crío…
un crío…”
Desvió la mirada y observó los ojos artificiales,
azules, aún lo observaban –tu eres el único
que lo sabe… lo patético que puedo llegar a ser…
y el miedo que tengo…- se rió con suavidad, sin ganas,
tirando de una manta vieja para taparse del frío, refugiándose
contra la esquina del muro, solo estaba cabreado por lo poco que
le habían pagado después de todo aquel trabajo, agotado
de toda la mierda que tenía encima… lo habría
echo llorar hasta pisar una hormiga… Cerró los ojos
respirando profundamente.
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