.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 8

Until I crumble

Seijuro se cubrió la cara con la bufanda hasta la nariz, lo había recogido todo y llevaba horas esperándolo. Había dicho que iría por la tarde a buscarlo y sin embargo aún estaba ahí, ya había oscurecido incluso. Se preguntaba si algo había ido mal, si se habría arrepentido o incluso si había sido una broma pesada. Se mordió el labio bajo la lana de color blanco y negro y comenzó a jugar con los dedos en el roto de sus jeans sobre la rodilla.

Había pensado en cuando entrase aquel coche en el barrio y cuando la gente viese que iban a buscarlo a él, pensarían que era afortunado, la mayoría o que sólo era una puta otros, esos últimos ni siquiera existían en su mente. Se rió, aunque comenzaba a estar entre triste y asustado, aún así no había podido evitar pensar en si se creía la cenicienta.

El coche giró la esquina a una velocidad mayor a la recomendable, su conductor refunfuñando. Sabía que lo mejor era no conducir en ese estado, pero también sabía lo que había prometido y que aquello le alegraría. Se detuvo frente al chico suspirando, y abriendo la puerta, sonriéndole. – Disculpa por llegar tarde. No pude escaparme del trabajo. ¿Necesitas ayuda?

El moreno se levantó lentamente y cogió las bolsas, sonriendo mientras las guardaba en los asientos de atrás –No, sólo son dos bolsas…- pasó a su lado sin poder evitar seguir sonriendo, aproximándose un poco para besarle la mejilla antes de colocarse bien –Creía que te habías retractado… - bajó la mirada girando uno de los anillos plateados que llevaba en los dedos.

- Eso es un imposible. – le alzó el rostro con una mano, observándolo. – Desde el principio ha dependido de ti.... – lo soltó, mostrándole el collar y colocándolo alrededor de su cuello. – Preferiría ponértelo en otro lado, pero así te queda bien – se rió, echando a andar el coche.

Seijuro se lo tocó con las puntas de los dedos y lo observó en el reflejo del cristal. Se quitó la bufanda para que se viera bien, aguantándose el riesgo de emocionarse, alzando más la cabeza y mirando de soslayo la zona que estaban dejando ya. Se inclinó un poco para apoyarse sobre el hombro de su amo –“Gracias…”

- Gracias a ti.... – sonrió el chico, deseando llegar pronto a la casa. - ¿Has estado pensando en mí?

-Todo el tiempo…- le pasó la mano por el muslo sobre la tela del pantalón, sin poder dejar de sonreír –y anoche no pude dormir…

- Esta noche dormirás muy bien... – lo miró por el espejo, conduciendo con una sola mano mientras apartaba la otra para tocarle la entrepierna.

El moreno separó un poco más las piernas, respirando con fuerza, su sexo inmediatamente respondiendo a aquella mano –Shihei-sama…- deslizó la mano sobre su sexo también, observando cómo se abultaba bajo la tela, deseando verlo al fin -¿Falta mucho para llegar?

- No.... tranquilo, tendremos mucho tiempo después – lo apretó un poco retirando la mano para hacer un giro y entrando en el estacionamiento de un edificio lujoso.

-Ya lo sé… pero es que yo quiero ahora…- se rió y salió del coche sin creerse que fuera a vivir allí. Cogió las bolsas con una mano y se quedó mirando arriba, la fachada del edificio, Shihei, tocándolo en un hombro y empujándolo un poco.

- Sin miedo.... quiero que veas tu habitación. – sonrió, halándolo consigo, saludando al portero sin mucha ceremonia.

-Vale…- sujetó su mano, sonriendo mientras lo llevaba por el pasillo. El ascensor era casi más grande que su cuarto y nunca había visto un espejo tan grande ni unos techos tan altos en su vida. De haber estado con Tsuru, no habría podido dejar de hablar ni un segundo.

- ¿Te gusta? – sonrió el chico observando su rostro ilusionado y tocando el botón de detener del ascensor y rodeándolo por la cintura, besándolo con fuerza, observando sus nalgas en el espejo. El moreno lo besó de vuelta, pegándose más a él y rodeándole los hombros, deslizando las manos por su cuello mientras lo besaba.

-Es impresionante…- contestó aunque no estaba pensando en eso ya.
- No como tú.... – se giró y lo empujó contra el espejo, besándolo de nuevo y subiendo la rodilla contra su sexo, aplastándolo de aquella manera.

-Ah…- el moreno lo observó excitado, abriendo más las piernas y sujetándole el muslo con la mano para tocarlo, empujando la lengua en su boca más profundamente cuanto más intensos eran los estremecimientos que le provocaban el dolor entre sus piernas. Lo empujó, para apartarlo de él y se rió sin moverse de donde estaba apoyado, notando las mejillas enrojecidas por la excitación.

Shihei sujetándolo por la nuca y mordiéndole el cuello, sonriendo luego. - ¿Por qué te apartas? ¿No te gusta? – se rió, deteniéndose y permitiendo que el ascensor continuase.

Seijuro se pasó los dedos por el cuello, su sexo había pulsado terriblemente al sentir cómo le mordía –Claro que me gusta… pero también me gusta jugar… - se rió, aunque estaba jadeando sin disimularlo nada y sujetó su mano de nuevo llevándola entre sus labios y lamiéndole los dedos.

- Jugar está bien.... a mí también me gusta. – sonrió dejándose hacer, hasta que la puerta del ascensor se abrió y el chico salió, esperando, y abriendo la puerta de su piso, adentrándose en la enorme sala de piso reluciente.

El moreno entró tras él, alzando la vista a y observando aquella sala enorme, era como estar en otro mundo. Se rió un poco nervioso preguntándose de pronto si Tsuru estaría tan contento como él ahora -¿Vives tú sólo aquí?

- Sí.... – se giró sonriéndole de manera distinta. Lo cierto es que le agradaba enormemente tenerlo allí. – Y es tu casa también, ya te dije que puedes hacer lo que quieras excepto tocar mis cajones.

-No voy a tocarte los cajones…- se rió pensando que insistía tanto con eso que acabaría deseando hacerlo, aunque nunca antes se le hubiera pasado por la cabeza –Me pregunto qué hay en los cajones ahora…

- No es nada como eso, no hay secretos oscuros ni nada así. Es sólo que no me gusta- negó con la cabeza, halándolo del brazo de nuevo y llevándolo hacia unos escalones. – Y esta será tu habitación. – anunció, empujando una puerta y mostrándole un cuarto decorado casi como un tablero de ajedrez. Absolutamente todo era en blanco y negro, incluso la cabecera de la cama.

-¿De veras?- dejó las bolsas en el suelo casi sin poder creérselo. Si aquel cuarto era más grande que su casa entera… y todo era… -Nunca había visto algo así…- susurró casi sin atreverse a entrar, caminando despacio y tocando la cama, mirándolo todo. ¿Cómo era posible que hiciera eso por él sin conocerlo siquiera? Tal vez era porque el dinero no era nada para él, pero… el caso es que le daba igual el motivo, nunca había estado más feliz. Lo abrazó y lo besó profundamente, sintiendo que le bajaba una lágrima por la mejilla. Se rozó contra la de Shihei sin poder agradecerle con palabras.

- Ey... – murmuró sorprendido, acariciando su mejilla y secando su lágrima. – No esperaba esa reacción.... – lo acarició de nuevo, separándolo de sí y mirándolo a los ojos. – Seijuro... no, nada – sonrió soltándolo y dirigiéndose a la cama, sentándose en ella. , y estirando la mano para sujetar una de las esposas que salían por encima de la cabecera, unidas a la pared por cadenas negras tan bien pintadas, que ya podían ser un adorno. – Añadí esto, creí que sería útil. Claro, no significa que te voy a tener enjaulado cuando no esté, ni nada por el estilo. – se rió, tratando de ver si aligeraba el ambiente.

-No... no queremos que me viole el de la limpieza o que me haga pis encima… - se rió secándose la cara mejor con una mano. Se quitó la camiseta antes de arrodillarse en el suelo entre sus piernas -¿Tienes miedo de que me escape?- apoyó las manos en sus muslos y se acarició la cara con ellos.

- No, es sólo para jugar. – le sonrió, acariciando su cabello. – No creo que desees escaparte. Además... sería innecesario.

-¿Innecesario?- se rió y deslizó las manos por sus piernas hasta sus nalgas, sujetándolas con las manos, lamiendo su entrepierna a través de la tela y cerrando los ojos mientras la arrastraba. Si no debía… le daba igual, lo pero que podía pasarle era… ¿Que le hiciera daño?

- Innecesario... – repitió el chico, sujetándolo por el cabello y echando su rostro hacia atrás. - ¿Te sientes con ganas de desafiarme? ¿Seguro?

-¿Estás tú seguro? Yo siempre lo estoy- lo miró a los ojos excitado y le sujetó la muñeca con fuerza.

Shihei lo sujetó con su otra mano, soltando su cabello. – Estoy seguro. Pensaba darte un regalo pero ahora... no sé, tal vez mañana. – sonrió soltándose y desabrochando sus pantalones.

El moreno observó su sexo sintiéndose aún más caliente, realmente lo deseaba -¿Qué más podrías regalarme?- preguntó sonriendo, jugando con él, bajando la vista a su sexo de nuevo y aproximándose a lamerlo, totalmente dedicado a ello, empapándolo y succionándolo con suavidad, recorriéndolo por completo aún sintiendo que lo ahogaba un poco, Shihei volviendo a sujetarlo del cabello empujándose dentro de su boca con violencia.

- Algo para esto – aclaro, excitado tocando su entrepierna con el pie nuevamente, empujándola un poco, sin permitir que se separase de él.

Seijuro cerró los ojos, respirando por la nariz con fuerza, sintiendo cómo golpeaba su lengua y su paladar aquel sexo duro, se sentía grueso dentro de el. Tembló al tacto de aquel pie en su sexo, lo pisaba fuertemente, incluso sus testículos comenzaban a doler bajo la tela. Jadeó un momento a pesar del ahogo, succionando de nuevo el sexo de su amo y dejándolo entrar en su garganta hasta tragárselo por completo. Lo miró de soslayo, y subió las manos por su pecho acariciándole el torso. Apretando las manos en sus pectorales suavemente marcados. Deseaba aquel regalo, sonaba demasiado bien, pero no iba a pedirle perdón, no era su estilo.

Shihei gimió excitado, su sexo pulsando con fuerza. Sentía cómo lo succionaba por completo, sin importar cuanto empujase o qué tan fuerte. Sujetó una de sus manos, acariciándola e inclinándose un poco, aún sin bajar la fuerza de su pie. – Seijuro.... – lo llamó para que lo mirase.

El moreno alzó los ojos grises, observándolo entre el cabello negro que caía delante de su mirada. Entrelazó los dedos con los del chico, apretándose más contra el pie de Shihei, el chico empujándolo más y luego cediendo la presión, retirando su pie y apartándose, haciendo que se pusiera de pie también. - ¿Lo deseas? ¿Tu regalo?

-Sí…- se pasó los dedos por los labios, deslizándolos sobre la humedad y apartándose un poco de él, sonriendo levemente y abriéndose el pantalón que resbaló por sus piernas. Lo apartó de él, esperando. Estaba excitado a más no poder y su pecho subía y bajaba rápidamente.

Shihei sonrió, mirando su sexo, lo erguido que estaba. – Va a ser un poco difícil así... pero lo lograremos, ¿no? – se apartó un poco, quitándose la camiseta y saliendo de la habitación por unos momentos, regresando al poco tiempo con algo en la mano que parecía una bolsita pequeña, negra, y se arrodilló entre las piernas de Seijuro, pasando la lengua por su sexo maliciosamente.

-Ahhh… Shihei-sama…- sonrió jadeando, temblando un poco, deslizando una mano por su pelvis y echando las caderas hacia delante –Así será peor… pensaré que quieres hacerme daño…- le pasó los dedos por el cabello, acariciándoselo y llevándolo hacia su sexo.

- Esa es la idea.... – lo miró, sonriendo, encerrando sus testículos en la misma, empujándolos. Estaba hecha de un material mínimamente estirable pero fuerte. Haló el cordón que la cerraba con fuerza, cerrándola con un pequeño candado. - ¿Qué tal? – se irguió de nuevo, besándolo y bajando por su cuello, esperando que le contestase. - ¿Te gusta?

-Sí…- apretó las mandíbulas, entrecerrando los ojos y observándolo, acariciando su rostro con la mano y jadeando con fuerza, bajando un poco la cabeza, llevándose la mano a los labios y mordiéndose.

- Vamos... – lo tomó de la mano, subiéndose a la cama y recostándose en ella, deseoso. – Quiero que me toques....

El moreno sonrió levemente –Quieres que te toque…- le lamió el cuello intensamente, succionando su piel mientras pasaba las manos a lo largo de su cuerpo, sujetando sus nalgas, lamiéndole los pezones y succionándolos, excitándose más cada vez, el neopreno en sus testículos causándole color cada vez que su sexo pulsaba, sin permitir que su sexo se irguiese por completo. Nunca antes lo habían usado con él, se sentía bien. Sujetó una de las piernas del chico colocándola entre las suyas y rozando su sexo contra ella mientras lamía su cuerpo –Duele…- jadeó con una voz que no parecía para nada estar quejándose.

- Me alegro... – sonrió, jadeando un poco, y rodeándolo con sus piernas, apretándolo contra él, sintiendo su piel caliente. Sabía que sólo lo estaba torturando más pero era precisamente lo que ambos deseaban. Lo excitaba escuchar su voz así, ver su rostro.

El chico besó sus labios profundamente, jadeando contra ellos y sujetando su sexo con la mano, masturbándolo, acariciándole el glande y apretándolo con fuerza, observando sus ojos un momento y sujetando una de sus manos, alzándola por encima de su cabeza, sujetándolo con la esposa de la cama. Sonrió de medio lado y le apretó los muslos abriéndoselos y mirando entre sus piernas.

- ¿Qué haces? – Shihei lo miró entre sorprendido y sonreído, aunque tenía el ceño fruncido. Se alzó un poco contra la cabecera. – Creí que querías un amo, voy a tener que castigarte por esto.... Ponte de pie frente a mí...

El moreno se puso de pie, sonriendo levemente –Pero no dije que fuese fácil ser mi amo… además te ves bien… y yo no soy sumiso… soy masoquista.

- Lo sé.... pero yo tampoco soy sumiso – le sonrió un poco, lamiendo su sexo, a sabiendas de que lo haría más doloroso, pero estaba seguro de que no se apartaría. Lo succionó, mirándolo a los ojos, cada vez con más fuerza.

-Ah! Ah… Shihei –sama….- le apoyó la mano en el pelo, jadeando y sintiendo que le temblaban un poco las piernas a causa del dolor en sus testículos. De cualquier modo, su sexo seguía inflamándose en la boca del chico –Sé que no lo eres… o no estaría aquí…- sintió que le resbalaba algo de saliva por los labios pero no se molestó en apartarla –Me disculparé… déjame que lo haga… - jadeó pidiendo algo de clemencia, mordiéndose el labio con fuerza.

Shihei continuó lamiendo como si no hubiera escuchado nada, de todos modos, era delicioso. Deslizo su lengua, separándose por fin, y sonriendo. - ¿Cómo te disculparás? Yo creo que te gusta que te castigue.

Seijuro se rió entre jadeos –Sí… me gusta… pero no quiero correrme y enfadarte…- se arrodillo entre sus piernas, lamiéndole el brazo con los ojos entrecerrados, soltándolo de nuevo. Lo cierto es que estaba deseando sentir sus manos en el cuerpo. Le pasó por las nalgas una de ellas, apretándoselas con ella y lamió la que acababa de liberar, succionando sus dedos, hundiéndolos en su garganta.

La dejó resbalar por su pecho de nuevo, siguiendo el rastro humedecido con la vista y se apoyó a cuatro patas en la cama, retomando las caricias con la lengua en su sexo, deslizándola por sus testículos y entre sus nalgas, empujándola dentro de él -¿Qué te provoca más placer? ¿Esto? ¿O hacerme daño?

Shihei gimió, observándolo. – Ambas...cosas... No estaría así si no.... – se lamió los labios, pasando una mano por su rostro. – No te correrás... si no es adentro de mí. Lo deseo.

El moreno gimió con suavidad contra su sexo, sólo con escuchar aquello, sus labios temblando antes de seguir succionándolo con fuerza, sentía que le ardía la piel. Le sujetó una mano y la llevó a su cabello haciendo que lo sujetase y lo llevase como quisiera, soltándosela de nuevo y acariciándolo, totalmente entregado, le parecía que fueran a estallarle los testículos –Amo… ¿puedo usar los dedos dentro de ti?- acarició su ano friccionándolo, aguantándose a duras penas los deseos de entrar con ellos.

- Puedes.... – jadeó, observando su rostro, se veía más atractivo que nunca. – Pero sólo si me besas antes.... ¿Disfrutas... Seijuro?

-Sí…- lo besó profundamente, de forma delicada aún así, empujando los dedos en su cuerpo y estremeciéndose con el calor dentro de él –Shihei- sama… - le lamió los labios, besándolo de nuevo, acariciando dentro de él –Clávame las uñas… por favor…- se arrastró contra sus labios besándolo otra vez.

- Seijuro... –gimió, abrazándolo y haciendo lo que le pedía, clavándole las uñas con fuerza, pegándose a él, y gimiendo más. A ese paso se preguntaba si él mismo podría contenerse tanto como había pensado.

-Aahhhh….- echó los hombros hacia atrás un poco, tensando los músculos de la espalda, adoraba esa sensación. Apretó las mandíbulas al sentir un escalofrío por el dolor en sus testículos –Aráñame amo… quiero tener tus marcas…- los dedos se empujaban dentro de él con fuerza, no podía dejar de pensar en entrar en su cuerpo pero no quería pedir clemencia de nuevo.

Las uñas de Shihei clavándose en su espalda, bajando, deslizó una mano hacia el frente, arañándole el pecho, y jadeando con rapidez. – Seijuro.... ¿deseas que te libere? Dime cuando no aguantes....

-Ah! Shihei-sama…- alzó la voz contra sus labios, su cuerpo agitándose aún más caliente –Quiero hacerlo… por favor…

- Sí.... – el chico bajó sus manos buscando su sexo y luego sus testículos, acariciándolos suavemente antes de liberarlos, susurrando. – Recuerda... dentro de mí....

-Sí…- le pasó las manos por debajo de las piernas, alzándolo sobre él y permaneciendo de rodillas, entrando en su cuerpo con el propio peso del chico –Aah!! Amo…- lo llamó casi de forma desesperada, lamiéndole el cuello incesantemente, su sexo palpitando violentamente dentro de aquella carne caliente que lo oprimía. Lo besó profundamente, empujando la lengua dentro de su boca y contra sus dientes, tratando de hacerse daño.

Shihei lo mordió ligeramente sintiendo el sabor de su sangre de nuevo, sin dejar de clavarle las uñas, tan desesperado como él, en realidad, apretando su sexo contra el cuerpo de Seijuro, sintiéndolo pulsar, y moviendo su lengua contra la herida.

-Más…por favor… muérdeme más…- se acostó en la cama sobre él, moviéndose en su cuerpo con fuerza, casi de forma violenta, arrastrando su piel sudada contra la suya, sujetando su sexo y deslizando la mano por él, disfrutando por completo de su tacto y su forma, cuidando cada caricia, a pesar de que no estaba pensando muy bien. Apoyó la frente contra las sábanas acercando su cuello a los labios del chico, que lo mordió con fuerza, lamiéndolo y volviendo a morderlo, gimiendo contra su cuello, y apretando más los dientes a medida que su sexo pulsaba, soltándolo sólo al correrse, el líquido blanco saliendo con fuerza, mientras el chico gemía. Clavó las uñas en sus brazos, para ayudarse y también a Seijuro, temblando contra él.

-Oh…mm- el moreno sintió cómo la sangre bajaba en gotitas finas por sus brazos, aquel dolor punzante, el olor y el calor del semen sobre su mano y su abdomen. Lo mucho que había estado aguantando todo aquel tiempo cedió en apenas unos segundos. Lo embistió profundamente al tiempo que se derramaba dentro de él, el líquido blanco llenándolo y saliendo de su cuerpo.

Shihei relajó sus manos, respirando, pasando una de ellas por el rostro del chico, apartando su cabello y rodeándolo con el otro brazo para abrazarlo contra sí, girándose un poco de lado. – Te amo.

-Shihei…- Seijuro lo miró a los ojos seguro de que eso era imposible, debía ser por el sexo, no era la primera vez que le decían eso después de hacerlo. No pensaba objetar de todos modos, sonrió a pesar de que no lo creía –Estoy muy enamorado…- observó sus ojos verdes por largo rato y lo rodeó con un brazo.

- Te gustó, ¿verdad? No es bueno para mí, si no es bueno para ti. – le sonrió, pegándose a él, y acariciando uno de sus brazos en donde se podía ver la cortada y la sangre embarrada alrededor. – Había planeado dejarte disfrutar de tu cuarto pero... quiero dormir contigo.

-Lo disfrutaré más contigo a mi lado…- le pasó la mano por la cara, apartándole el cabello con delicadeza, observando sus rasgos duros algo suavizados ahora por la relajación –Me ha gustado…mucho… ¿no lo has visto?- le besó los labios con suavidad -¿Estabas preocupado?

- Sólo un poco, pero no mientras disfrutaba... – le confesó, suspirando.

El moreno sonrió levemente, las heridas del pecho escocían un poco por el sudor, pero era agradable –Cuando me iba a dormir en mi casa, siempre teníamos que taparnos hasta arriba para no congelarnos…

- Tengo calefacción... – le aclaró por si acaso, riendo un poco. – No te volverá a faltar nada mientras estés conmigo, lo sabes.

-Lo sé… no me faltara lo más importante…- lo miró a los ojos y le besó los labios de nuevo –Shihei san… cuando me entrego…- se quedó en silencio y lo abrazó contra su pecho –Seguiría a tu lado aunque perdieses todo esto…

- Lo harías.... me lo pregunto.... – sonrió, sin creerle mucho pero era agradable escuchar algo así. – Seijuro, te puede parecer que juego mucho, pero quiero que sepas algo. Me precio de ser sincero y quiero que también lo seas.

-Yo no soy una putita… no voy a decirte nada sólo porque quieras escucharlo…- lo miró a los ojos –Los juegos son divertidos… pero jugar con los sentimientos no, estoy enamorado de ti, es la verdad. Me enamoré de ti el primer día que hablamos… así soy yo… y nunca se apaga… si no me traicionan… a mí o a lo que soy yo…

- No te traicionaré. – le aseguró, sosteniéndole la mirada, y besándolo con suavidad luego, sonriendo. – No hubiera traído una putita a mi casa, ya sabía que eras especial cuando me desafiaste la primera vez.

-¿Sí? Pero sí seré tu putita si quieres…- se rió contra sus labios y rozó su nariz contra la suya, besándolo de nuevo –Eres perfecto… sólo faltó el caballo… pero el coche tampoco estaba mal…

Shihei se echó a reír, remeciéndolo un poco. – Me alegro, porque no tengo idea de cómo montar un caballo.

-¿No sabes montar? Yo puedo enseñarte…- se rió, hablando con todo el doble sentido del mundo y mordiéndose un poco el labio inferior, tocándose el collar con una mano –No puedo creerlo…

- No sabía que fueras un caballo, te pondré una silla- se rió, observándolo. - ¿Qué cosa? Ya te dije que no es eso...

-¿Qué no es qué?... – se rió observando sus ojos –Y no soy un caballo… la tengo grande pero no tanto…aunque sí puedes darme todos los latigazos que quieras…

- Que no es que no sepa.... – se rió de nuevo, volviendo a remecerlo y tocándole una de las heridas en el cuello, lamiendo su dedo luego. – Ya lo planeaba pero creo que lo tendremos que dejar para mañana. Dime, ¿qué es lo que no puedes creer?

-¿Planeabas montarme o fustigarme?- lo mareó adrede, riéndose de que lo remeciese de ese modo, observando su sonrisa y preguntándose si la mostraría así, tan sincera, tanto como lo estaba haciendo con él –No puedo creer que me hayas comprado… que seas tan perfecto… que me quieras… todo esto… para ti es más fácil de asimilar… pero yo he pasado del negro… al blanco…

- ¿De veras? – sonrió de forma distinta, acariciándolo. – Ya puedes creerlo, tú eres bastante perfecto para mí. Y planeaba las dos, ¿qué no es esto para montar? – bromeó, bajando la otra mano a su sexo y sujetándolo ahora con suavidad.

-Sí…es para ti…- se rió estremeciéndose un poco sorprendido porque lo hubiera tocado de pronto, girándose sobre él y acariciándole el cabello con ambas manos –¿Quieres dormir sobre mí?...

Shihei asintió, subiendo sobre él y recostándose encima, sonriendo. – Hueles bien.

-Tú también…- deslizó un dedo por la línea de su columna, observando el techo blanco y la lámpara blanca y negra colgando sobre ellos, pasó la mano por sus nalgas apenas rozándolas y se estremeció un poco –Soy muy sensible… es una virtud…- se rió y tiró un poco de una sábana para taparse, no por frío, se sentía extrañamente desprotegido.

- Para mí lo es.... – le tocó el pecho con un dedo así mismo, su piel cálida respondiendo.

 

 

 
 

Tambien puedes dejar tus comentarios y opiniones en la sección de este fic en el foro, solo tienes que presionar en Hansa.

foro yaoi

       
   

yaoi shop, yaoi t-shirts, uke t-shirts, wings on  the back