| Capítulo 8
Until I crumble
Seijuro se cubrió la cara con la bufanda hasta la nariz,
lo había recogido todo y llevaba horas esperándolo.
Había dicho que iría por la tarde a buscarlo y sin
embargo aún estaba ahí, ya había oscurecido
incluso. Se preguntaba si algo había ido mal, si se habría
arrepentido o incluso si había sido una broma pesada. Se
mordió el labio bajo la lana de color blanco y negro y comenzó
a jugar con los dedos en el roto de sus jeans sobre la rodilla.
Había pensado en cuando entrase aquel coche en el barrio
y cuando la gente viese que iban a buscarlo a él, pensarían
que era afortunado, la mayoría o que sólo era una
puta otros, esos últimos ni siquiera existían en su
mente. Se rió, aunque comenzaba a estar entre triste y asustado,
aún así no había podido evitar pensar en si
se creía la cenicienta.
El coche giró la esquina a una velocidad mayor a la recomendable,
su conductor refunfuñando. Sabía que lo mejor era
no conducir en ese estado, pero también sabía lo que
había prometido y que aquello le alegraría. Se detuvo
frente al chico suspirando, y abriendo la puerta, sonriéndole.
– Disculpa por llegar tarde. No pude escaparme del trabajo.
¿Necesitas ayuda?
El moreno se levantó lentamente y cogió las bolsas,
sonriendo mientras las guardaba en los asientos de atrás
–No, sólo son dos bolsas…- pasó a su lado
sin poder evitar seguir sonriendo, aproximándose un poco
para besarle la mejilla antes de colocarse bien –Creía
que te habías retractado… - bajó la mirada girando
uno de los anillos plateados que llevaba en los dedos.
- Eso es un imposible. – le alzó el rostro con una
mano, observándolo. – Desde el principio ha dependido
de ti.... – lo soltó, mostrándole el collar
y colocándolo alrededor de su cuello. – Preferiría
ponértelo en otro lado, pero así te queda bien –
se rió, echando a andar el coche.
Seijuro se lo tocó con las puntas de los dedos y lo observó
en el reflejo del cristal. Se quitó la bufanda para que se
viera bien, aguantándose el riesgo de emocionarse, alzando
más la cabeza y mirando de soslayo la zona que estaban dejando
ya. Se inclinó un poco para apoyarse sobre el hombro de su
amo –“Gracias…”
- Gracias a ti.... – sonrió el chico, deseando llegar
pronto a la casa. - ¿Has estado pensando en mí?
-Todo el tiempo…- le pasó la mano por el muslo sobre
la tela del pantalón, sin poder dejar de sonreír –y
anoche no pude dormir…
- Esta noche dormirás muy bien... – lo miró
por el espejo, conduciendo con una sola mano mientras apartaba la
otra para tocarle la entrepierna.
El moreno separó un poco más las piernas, respirando
con fuerza, su sexo inmediatamente respondiendo a aquella mano –Shihei-sama…-
deslizó la mano sobre su sexo también, observando
cómo se abultaba bajo la tela, deseando verlo al fin -¿Falta
mucho para llegar?
- No.... tranquilo, tendremos mucho tiempo después –
lo apretó un poco retirando la mano para hacer un giro y
entrando en el estacionamiento de un edificio lujoso.
-Ya lo sé… pero es que yo quiero ahora…- se
rió y salió del coche sin creerse que fuera a vivir
allí. Cogió las bolsas con una mano y se quedó
mirando arriba, la fachada del edificio, Shihei, tocándolo
en un hombro y empujándolo un poco.
- Sin miedo.... quiero que veas tu habitación. – sonrió,
halándolo consigo, saludando al portero sin mucha ceremonia.
-Vale…- sujetó su mano, sonriendo mientras lo llevaba
por el pasillo. El ascensor era casi más grande que su cuarto
y nunca había visto un espejo tan grande ni unos techos tan
altos en su vida. De haber estado con Tsuru, no habría podido
dejar de hablar ni un segundo.
- ¿Te gusta? – sonrió el chico observando su
rostro ilusionado y tocando el botón de detener del ascensor
y rodeándolo por la cintura, besándolo con fuerza,
observando sus nalgas en el espejo. El moreno lo besó de
vuelta, pegándose más a él y rodeándole
los hombros, deslizando las manos por su cuello mientras lo besaba.
-Es impresionante…- contestó aunque no estaba pensando
en eso ya.
- No como tú.... – se giró y lo empujó
contra el espejo, besándolo de nuevo y subiendo la rodilla
contra su sexo, aplastándolo de aquella manera.
-Ah…- el moreno lo observó excitado, abriendo más
las piernas y sujetándole el muslo con la mano para tocarlo,
empujando la lengua en su boca más profundamente cuanto más
intensos eran los estremecimientos que le provocaban el dolor entre
sus piernas. Lo empujó, para apartarlo de él y se
rió sin moverse de donde estaba apoyado, notando las mejillas
enrojecidas por la excitación.
Shihei sujetándolo por la nuca y mordiéndole el cuello,
sonriendo luego. - ¿Por qué te apartas? ¿No
te gusta? – se rió, deteniéndose y permitiendo
que el ascensor continuase.
Seijuro se pasó los dedos por el cuello, su sexo había
pulsado terriblemente al sentir cómo le mordía –Claro
que me gusta… pero también me gusta jugar… -
se rió, aunque estaba jadeando sin disimularlo nada y sujetó
su mano de nuevo llevándola entre sus labios y lamiéndole
los dedos.
- Jugar está bien.... a mí también me gusta.
– sonrió dejándose hacer, hasta que la puerta
del ascensor se abrió y el chico salió, esperando,
y abriendo la puerta de su piso, adentrándose en la enorme
sala de piso reluciente.
El moreno entró tras él, alzando la vista a y observando
aquella sala enorme, era como estar en otro mundo. Se rió
un poco nervioso preguntándose de pronto si Tsuru estaría
tan contento como él ahora -¿Vives tú sólo
aquí?
- Sí.... – se giró sonriéndole de manera
distinta. Lo cierto es que le agradaba enormemente tenerlo allí.
– Y es tu casa también, ya te dije que puedes hacer
lo que quieras excepto tocar mis cajones.
-No voy a tocarte los cajones…- se rió pensando que
insistía tanto con eso que acabaría deseando hacerlo,
aunque nunca antes se le hubiera pasado por la cabeza –Me
pregunto qué hay en los cajones ahora…
- No es nada como eso, no hay secretos oscuros ni nada así.
Es sólo que no me gusta- negó con la cabeza, halándolo
del brazo de nuevo y llevándolo hacia unos escalones. –
Y esta será tu habitación. – anunció,
empujando una puerta y mostrándole un cuarto decorado casi
como un tablero de ajedrez. Absolutamente todo era en blanco y negro,
incluso la cabecera de la cama.
-¿De veras?- dejó las bolsas en el suelo casi sin
poder creérselo. Si aquel cuarto era más grande que
su casa entera… y todo era… -Nunca había visto
algo así…- susurró casi sin atreverse a entrar,
caminando despacio y tocando la cama, mirándolo todo. ¿Cómo
era posible que hiciera eso por él sin conocerlo siquiera?
Tal vez era porque el dinero no era nada para él, pero…
el caso es que le daba igual el motivo, nunca había estado
más feliz. Lo abrazó y lo besó profundamente,
sintiendo que le bajaba una lágrima por la mejilla. Se rozó
contra la de Shihei sin poder agradecerle con palabras.
- Ey... – murmuró sorprendido, acariciando su mejilla
y secando su lágrima. – No esperaba esa reacción....
– lo acarició de nuevo, separándolo de sí
y mirándolo a los ojos. – Seijuro... no, nada –
sonrió soltándolo y dirigiéndose a la cama,
sentándose en ella. , y estirando la mano para sujetar una
de las esposas que salían por encima de la cabecera, unidas
a la pared por cadenas negras tan bien pintadas, que ya podían
ser un adorno. – Añadí esto, creí que
sería útil. Claro, no significa que te voy a tener
enjaulado cuando no esté, ni nada por el estilo. –
se rió, tratando de ver si aligeraba el ambiente.
-No... no queremos que me viole el de la limpieza o que me haga
pis encima… - se rió secándose la cara mejor
con una mano. Se quitó la camiseta antes de arrodillarse
en el suelo entre sus piernas -¿Tienes miedo de que me escape?-
apoyó las manos en sus muslos y se acarició la cara
con ellos.
- No, es sólo para jugar. – le sonrió, acariciando
su cabello. – No creo que desees escaparte. Además...
sería innecesario.
-¿Innecesario?- se rió y deslizó las manos
por sus piernas hasta sus nalgas, sujetándolas con las manos,
lamiendo su entrepierna a través de la tela y cerrando los
ojos mientras la arrastraba. Si no debía… le daba igual,
lo pero que podía pasarle era… ¿Que le hiciera
daño?
- Innecesario... – repitió el chico, sujetándolo
por el cabello y echando su rostro hacia atrás. - ¿Te
sientes con ganas de desafiarme? ¿Seguro?
-¿Estás tú seguro? Yo siempre lo estoy- lo
miró a los ojos excitado y le sujetó la muñeca
con fuerza.
Shihei lo sujetó con su otra mano, soltando su cabello.
– Estoy seguro. Pensaba darte un regalo pero ahora... no sé,
tal vez mañana. – sonrió soltándose y
desabrochando sus pantalones.
El moreno observó su sexo sintiéndose aún
más caliente, realmente lo deseaba -¿Qué más
podrías regalarme?- preguntó sonriendo, jugando con
él, bajando la vista a su sexo de nuevo y aproximándose
a lamerlo, totalmente dedicado a ello, empapándolo y succionándolo
con suavidad, recorriéndolo por completo aún sintiendo
que lo ahogaba un poco, Shihei volviendo a sujetarlo del cabello
empujándose dentro de su boca con violencia.
- Algo para esto – aclaro, excitado tocando su entrepierna
con el pie nuevamente, empujándola un poco, sin permitir
que se separase de él.
Seijuro cerró los ojos, respirando por la nariz con fuerza,
sintiendo cómo golpeaba su lengua y su paladar aquel sexo
duro, se sentía grueso dentro de el. Tembló al tacto
de aquel pie en su sexo, lo pisaba fuertemente, incluso sus testículos
comenzaban a doler bajo la tela. Jadeó un momento a pesar
del ahogo, succionando de nuevo el sexo de su amo y dejándolo
entrar en su garganta hasta tragárselo por completo. Lo miró
de soslayo, y subió las manos por su pecho acariciándole
el torso. Apretando las manos en sus pectorales suavemente marcados.
Deseaba aquel regalo, sonaba demasiado bien, pero no iba a pedirle
perdón, no era su estilo.
Shihei gimió excitado, su sexo pulsando con fuerza. Sentía
cómo lo succionaba por completo, sin importar cuanto empujase
o qué tan fuerte. Sujetó una de sus manos, acariciándola
e inclinándose un poco, aún sin bajar la fuerza de
su pie. – Seijuro.... – lo llamó para que lo
mirase.
El moreno alzó los ojos grises, observándolo entre
el cabello negro que caía delante de su mirada. Entrelazó
los dedos con los del chico, apretándose más contra
el pie de Shihei, el chico empujándolo más y luego
cediendo la presión, retirando su pie y apartándose,
haciendo que se pusiera de pie también. - ¿Lo deseas?
¿Tu regalo?
-Sí…- se pasó los dedos por los labios, deslizándolos
sobre la humedad y apartándose un poco de él, sonriendo
levemente y abriéndose el pantalón que resbaló
por sus piernas. Lo apartó de él, esperando. Estaba
excitado a más no poder y su pecho subía y bajaba
rápidamente.
Shihei sonrió, mirando su sexo, lo erguido que estaba. –
Va a ser un poco difícil así... pero lo lograremos,
¿no? – se apartó un poco, quitándose
la camiseta y saliendo de la habitación por unos momentos,
regresando al poco tiempo con algo en la mano que parecía
una bolsita pequeña, negra, y se arrodilló entre las
piernas de Seijuro, pasando la lengua por su sexo maliciosamente.
-Ahhh… Shihei-sama…- sonrió jadeando, temblando
un poco, deslizando una mano por su pelvis y echando las caderas
hacia delante –Así será peor… pensaré
que quieres hacerme daño…- le pasó los dedos
por el cabello, acariciándoselo y llevándolo hacia
su sexo.
- Esa es la idea.... – lo miró, sonriendo, encerrando
sus testículos en la misma, empujándolos. Estaba hecha
de un material mínimamente estirable pero fuerte. Haló
el cordón que la cerraba con fuerza, cerrándola con
un pequeño candado. - ¿Qué tal? – se
irguió de nuevo, besándolo y bajando por su cuello,
esperando que le contestase. - ¿Te gusta?
-Sí…- apretó las mandíbulas, entrecerrando
los ojos y observándolo, acariciando su rostro con la mano
y jadeando con fuerza, bajando un poco la cabeza, llevándose
la mano a los labios y mordiéndose.
- Vamos... – lo tomó de la mano, subiéndose
a la cama y recostándose en ella, deseoso. – Quiero
que me toques....
El moreno sonrió levemente –Quieres que te toque…-
le lamió el cuello intensamente, succionando su piel mientras
pasaba las manos a lo largo de su cuerpo, sujetando sus nalgas,
lamiéndole los pezones y succionándolos, excitándose
más cada vez, el neopreno en sus testículos causándole
color cada vez que su sexo pulsaba, sin permitir que su sexo se
irguiese por completo. Nunca antes lo habían usado con él,
se sentía bien. Sujetó una de las piernas del chico
colocándola entre las suyas y rozando su sexo contra ella
mientras lamía su cuerpo –Duele…- jadeó
con una voz que no parecía para nada estar quejándose.
- Me alegro... – sonrió, jadeando un poco, y rodeándolo
con sus piernas, apretándolo contra él, sintiendo
su piel caliente. Sabía que sólo lo estaba torturando
más pero era precisamente lo que ambos deseaban. Lo excitaba
escuchar su voz así, ver su rostro.
El chico besó sus labios profundamente, jadeando contra
ellos y sujetando su sexo con la mano, masturbándolo, acariciándole
el glande y apretándolo con fuerza, observando sus ojos un
momento y sujetando una de sus manos, alzándola por encima
de su cabeza, sujetándolo con la esposa de la cama. Sonrió
de medio lado y le apretó los muslos abriéndoselos
y mirando entre sus piernas.
- ¿Qué haces? – Shihei lo miró entre
sorprendido y sonreído, aunque tenía el ceño
fruncido. Se alzó un poco contra la cabecera. – Creí
que querías un amo, voy a tener que castigarte por esto....
Ponte de pie frente a mí...
El moreno se puso de pie, sonriendo levemente –Pero no dije
que fuese fácil ser mi amo… además te ves bien…
y yo no soy sumiso… soy masoquista.
- Lo sé.... pero yo tampoco soy sumiso – le sonrió
un poco, lamiendo su sexo, a sabiendas de que lo haría más
doloroso, pero estaba seguro de que no se apartaría. Lo succionó,
mirándolo a los ojos, cada vez con más fuerza.
-Ah! Ah… Shihei –sama….- le apoyó la mano
en el pelo, jadeando y sintiendo que le temblaban un poco las piernas
a causa del dolor en sus testículos. De cualquier modo, su
sexo seguía inflamándose en la boca del chico –Sé
que no lo eres… o no estaría aquí…- sintió
que le resbalaba algo de saliva por los labios pero no se molestó
en apartarla –Me disculparé… déjame que
lo haga… - jadeó pidiendo algo de clemencia, mordiéndose
el labio con fuerza.
Shihei continuó lamiendo como si no hubiera escuchado nada,
de todos modos, era delicioso. Deslizo su lengua, separándose
por fin, y sonriendo. - ¿Cómo te disculparás?
Yo creo que te gusta que te castigue.
Seijuro se rió entre jadeos –Sí… me gusta…
pero no quiero correrme y enfadarte…- se arrodillo entre sus
piernas, lamiéndole el brazo con los ojos entrecerrados,
soltándolo de nuevo. Lo cierto es que estaba deseando sentir
sus manos en el cuerpo. Le pasó por las nalgas una de ellas,
apretándoselas con ella y lamió la que acababa de
liberar, succionando sus dedos, hundiéndolos en su garganta.
La dejó resbalar por su pecho de nuevo, siguiendo el rastro
humedecido con la vista y se apoyó a cuatro patas en la cama,
retomando las caricias con la lengua en su sexo, deslizándola
por sus testículos y entre sus nalgas, empujándola
dentro de él -¿Qué te provoca más placer?
¿Esto? ¿O hacerme daño?
Shihei gimió, observándolo. – Ambas...cosas...
No estaría así si no.... – se lamió los
labios, pasando una mano por su rostro. – No te correrás...
si no es adentro de mí. Lo deseo.
El moreno gimió con suavidad contra su sexo, sólo
con escuchar aquello, sus labios temblando antes de seguir succionándolo
con fuerza, sentía que le ardía la piel. Le sujetó
una mano y la llevó a su cabello haciendo que lo sujetase
y lo llevase como quisiera, soltándosela de nuevo y acariciándolo,
totalmente entregado, le parecía que fueran a estallarle
los testículos –Amo… ¿puedo usar los dedos
dentro de ti?- acarició su ano friccionándolo, aguantándose
a duras penas los deseos de entrar con ellos.
- Puedes.... – jadeó, observando su rostro, se veía
más atractivo que nunca. – Pero sólo si me besas
antes.... ¿Disfrutas... Seijuro?
-Sí…- lo besó profundamente, de forma delicada
aún así, empujando los dedos en su cuerpo y estremeciéndose
con el calor dentro de él –Shihei- sama… - le
lamió los labios, besándolo de nuevo, acariciando
dentro de él –Clávame las uñas…
por favor…- se arrastró contra sus labios besándolo
otra vez.
- Seijuro... –gimió, abrazándolo y haciendo
lo que le pedía, clavándole las uñas con fuerza,
pegándose a él, y gimiendo más. A ese paso
se preguntaba si él mismo podría contenerse tanto
como había pensado.
-Aahhhh….- echó los hombros hacia atrás un
poco, tensando los músculos de la espalda, adoraba esa sensación.
Apretó las mandíbulas al sentir un escalofrío
por el dolor en sus testículos –Aráñame
amo… quiero tener tus marcas…- los dedos se empujaban
dentro de él con fuerza, no podía dejar de pensar
en entrar en su cuerpo pero no quería pedir clemencia de
nuevo.
Las uñas de Shihei clavándose en su espalda, bajando,
deslizó una mano hacia el frente, arañándole
el pecho, y jadeando con rapidez. – Seijuro.... ¿deseas
que te libere? Dime cuando no aguantes....
-Ah! Shihei-sama…- alzó la voz contra sus labios,
su cuerpo agitándose aún más caliente –Quiero
hacerlo… por favor…
- Sí.... – el chico bajó sus manos buscando
su sexo y luego sus testículos, acariciándolos suavemente
antes de liberarlos, susurrando. – Recuerda... dentro de mí....
-Sí…- le pasó las manos por debajo de las piernas,
alzándolo sobre él y permaneciendo de rodillas, entrando
en su cuerpo con el propio peso del chico –Aah!! Amo…-
lo llamó casi de forma desesperada, lamiéndole el
cuello incesantemente, su sexo palpitando violentamente dentro de
aquella carne caliente que lo oprimía. Lo besó profundamente,
empujando la lengua dentro de su boca y contra sus dientes, tratando
de hacerse daño.
Shihei lo mordió ligeramente sintiendo el sabor de su sangre
de nuevo, sin dejar de clavarle las uñas, tan desesperado
como él, en realidad, apretando su sexo contra el cuerpo
de Seijuro, sintiéndolo pulsar, y moviendo su lengua contra
la herida.
-Más…por favor… muérdeme más…-
se acostó en la cama sobre él, moviéndose en
su cuerpo con fuerza, casi de forma violenta, arrastrando su piel
sudada contra la suya, sujetando su sexo y deslizando la mano por
él, disfrutando por completo de su tacto y su forma, cuidando
cada caricia, a pesar de que no estaba pensando muy bien. Apoyó
la frente contra las sábanas acercando su cuello a los labios
del chico, que lo mordió con fuerza, lamiéndolo y
volviendo a morderlo, gimiendo contra su cuello, y apretando más
los dientes a medida que su sexo pulsaba, soltándolo sólo
al correrse, el líquido blanco saliendo con fuerza, mientras
el chico gemía. Clavó las uñas en sus brazos,
para ayudarse y también a Seijuro, temblando contra él.
-Oh…mm- el moreno sintió cómo la sangre bajaba
en gotitas finas por sus brazos, aquel dolor punzante, el olor y
el calor del semen sobre su mano y su abdomen. Lo mucho que había
estado aguantando todo aquel tiempo cedió en apenas unos
segundos. Lo embistió profundamente al tiempo que se derramaba
dentro de él, el líquido blanco llenándolo
y saliendo de su cuerpo.
Shihei relajó sus manos, respirando, pasando una de ellas
por el rostro del chico, apartando su cabello y rodeándolo
con el otro brazo para abrazarlo contra sí, girándose
un poco de lado. – Te amo.
-Shihei…- Seijuro lo miró a los ojos seguro de que
eso era imposible, debía ser por el sexo, no era la primera
vez que le decían eso después de hacerlo. No pensaba
objetar de todos modos, sonrió a pesar de que no lo creía
–Estoy muy enamorado…- observó sus ojos verdes
por largo rato y lo rodeó con un brazo.
- Te gustó, ¿verdad? No es bueno para mí,
si no es bueno para ti. – le sonrió, pegándose
a él, y acariciando uno de sus brazos en donde se podía
ver la cortada y la sangre embarrada alrededor. – Había
planeado dejarte disfrutar de tu cuarto pero... quiero dormir contigo.
-Lo disfrutaré más contigo a mi lado…- le pasó
la mano por la cara, apartándole el cabello con delicadeza,
observando sus rasgos duros algo suavizados ahora por la relajación
–Me ha gustado…mucho… ¿no lo has visto?-
le besó los labios con suavidad -¿Estabas preocupado?
- Sólo un poco, pero no mientras disfrutaba... – le
confesó, suspirando.
El moreno sonrió levemente, las heridas del pecho escocían
un poco por el sudor, pero era agradable –Cuando me iba a
dormir en mi casa, siempre teníamos que taparnos hasta arriba
para no congelarnos…
- Tengo calefacción... – le aclaró por si acaso,
riendo un poco. – No te volverá a faltar nada mientras
estés conmigo, lo sabes.
-Lo sé… no me faltara lo más importante…-
lo miró a los ojos y le besó los labios de nuevo –Shihei
san… cuando me entrego…- se quedó en silencio
y lo abrazó contra su pecho –Seguiría a tu lado
aunque perdieses todo esto…
- Lo harías.... me lo pregunto.... – sonrió,
sin creerle mucho pero era agradable escuchar algo así. –
Seijuro, te puede parecer que juego mucho, pero quiero que sepas
algo. Me precio de ser sincero y quiero que también lo seas.
-Yo no soy una putita… no voy a decirte nada sólo
porque quieras escucharlo…- lo miró a los ojos –Los
juegos son divertidos… pero jugar con los sentimientos no,
estoy enamorado de ti, es la verdad. Me enamoré de ti el
primer día que hablamos… así soy yo… y
nunca se apaga… si no me traicionan… a mí o a
lo que soy yo…
- No te traicionaré. – le aseguró, sosteniéndole
la mirada, y besándolo con suavidad luego, sonriendo. –
No hubiera traído una putita a mi casa, ya sabía que
eras especial cuando me desafiaste la primera vez.
-¿Sí? Pero sí seré tu putita si quieres…-
se rió contra sus labios y rozó su nariz contra la
suya, besándolo de nuevo –Eres perfecto… sólo
faltó el caballo… pero el coche tampoco estaba mal…
Shihei se echó a reír, remeciéndolo un poco.
– Me alegro, porque no tengo idea de cómo montar un
caballo.
-¿No sabes montar? Yo puedo enseñarte…- se
rió, hablando con todo el doble sentido del mundo y mordiéndose
un poco el labio inferior, tocándose el collar con una mano
–No puedo creerlo…
- No sabía que fueras un caballo, te pondré una silla-
se rió, observándolo. - ¿Qué cosa? Ya
te dije que no es eso...
-¿Qué no es qué?... – se rió
observando sus ojos –Y no soy un caballo… la tengo grande
pero no tanto…aunque sí puedes darme todos los latigazos
que quieras…
- Que no es que no sepa.... – se rió de nuevo, volviendo
a remecerlo y tocándole una de las heridas en el cuello,
lamiendo su dedo luego. – Ya lo planeaba pero creo que lo
tendremos que dejar para mañana. Dime, ¿qué
es lo que no puedes creer?
-¿Planeabas montarme o fustigarme?- lo mareó adrede,
riéndose de que lo remeciese de ese modo, observando su sonrisa
y preguntándose si la mostraría así, tan sincera,
tanto como lo estaba haciendo con él –No puedo creer
que me hayas comprado… que seas tan perfecto… que me
quieras… todo esto… para ti es más fácil
de asimilar… pero yo he pasado del negro… al blanco…
- ¿De veras? – sonrió de forma distinta, acariciándolo.
– Ya puedes creerlo, tú eres bastante perfecto para
mí. Y planeaba las dos, ¿qué no es esto para
montar? – bromeó, bajando la otra mano a su sexo y
sujetándolo ahora con suavidad.
-Sí…es para ti…- se rió estremeciéndose
un poco sorprendido porque lo hubiera tocado de pronto, girándose
sobre él y acariciándole el cabello con ambas manos
–¿Quieres dormir sobre mí?...
Shihei asintió, subiendo sobre él y recostándose
encima, sonriendo. – Hueles bien.
-Tú también…- deslizó un dedo por la
línea de su columna, observando el techo blanco y la lámpara
blanca y negra colgando sobre ellos, pasó la mano por sus
nalgas apenas rozándolas y se estremeció un poco –Soy
muy sensible… es una virtud…- se rió y tiró
un poco de una sábana para taparse, no por frío, se
sentía extrañamente desprotegido.
- Para mí lo es.... – le tocó el pecho con
un dedo así mismo, su piel cálida respondiendo.
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