| Capítulo 6
Pink
El moreno abrió la puerta al chico que acababa de llamar,
sonriente, abrazándolo y pasándolo dentro de su piso,
cerrando la puerta al dejar caer la espalda contra ella, aún
sin soltarlo, riéndose con suavidad –Tsuru… dime…
que te fue bien…
- Me fue bien, ¿y a ti? –se rió, ya leyéndolo
en su cara.
-Estoy… enamorado…- se rió llevándolo
con él y tirándose en la cama.
- ¿Tan bien? – sonrió contento, abrazándose
a él. – Yo no lo sé, pero sí estoy terriblemente
atraído, y debo hacerlo enamorarse de mí, ¿Puedes
creerlo?
-No…- se rió incrédulo –Qué estresante…-
subió una pierna sobre las suyas, acariciándolo con
ella -¿Era guapo?...no!...- le tapó la boca con un
dedo –Antes… el mío… era muuuy guapo…
y sé que tiene un cuerpo… perfecto… porque se
lo toqué todo…- se rió y le destapó los
labios por fin –Di… necesito saber…
Tsuru se rió por sus ímpetus, remeciéndolo
un poco. – Sí, es muy guapo y mejor que no le pregunté
su color de cabello porque es albino. – se rió de nuevo,
pensando en él. – Y tampoco usa faja, es.... maravilloso.
No me deja pasarme ni un poco.
-A mí me encanta que se moleste…me mordió…-
sacó la lengua para mostrarle las heridas –Aún
me dan escalofríos cuando las siento…- se rozó
los cortes con un dedo, sintiendo un escalofrío y sonriendo
después –Me va a comprar…- lo miró a los
ojos serio.
- ¿De veras? ¿Así, ya?! – Tsuru casi
saltó emocionado, sosteniendo sus manos. – El mío
me tendrá de prueba a menos que consiga que se enamore....
-Lo conseguirás… incluso yo estoy enamorado de ti…-
sonrió, besándole los labios con suavidad y le acarició
una mejilla con suavidad, mirándolo a los ojos –No
me lo podía creer… cuando me dijo que quería
comprarme… - entrecerró los ojos y suspiró con
fuerza –Así que me voy a vivir con él…
pero me deja libertad para estar contigo, sólo quiere que
esté ahí cuando vuelva de trabajar… en…
su… banco…- se rió maliciosamente –Así
que seré un niño consentido…
- No alardees... – se rió, tocándolo con un
dedo. – Yo también me iré a vivir con él,
es diseñador de joyas. Y le hablé de ti, dice que
puedo verte en mi tiempo libre. No pensaba aceptar un trato que
no me dejase estar contigo.
-Yo tampoco…- lo miró a los ojos y le besó
los labios de nuevo –Así que tú también
vas a ser adoptado… menos mal… no quería dejarte
solo…- sonrió levemente –Seguro que está
forrado… un diseñador de joyas… dile que te regale
una…- se rió y le tocó los labios con un dedo
-¿Crees que es difícil hacer que se enamore de ti?
- No le pediría algo así... – le sonrió,
acariciando su rostro por lo que había dicho de no dejarlo
solo. – No lo sé, se ve muy frío, pero eso me
gusta en él. Lo que es cierto es que lo voy a intentar hasta
las últimas consecuencias. Creo que si me propone un trato
así, es porque no es tan frío nada.
-No… yo creo que lo que pasa es que está asqueado…-
sonrió levemente por su manera de decirlo –Tal vez
demasiados desengaños… o demasiado aburrimiento…
o demasiado dinero… quien sabe… tal vez busca algo que
no puede comprarse…
- Pues me aseguraré de que lo encuentre. – sonrió,
mirándolo. - ¿Y el tuyo? ¿Qué busca?
-Esa es la parte que no me gusta… pero he decidido ignorarla…
sólo pensaré en ella cuando quiera auto compadecerme…-
suspiró con fuerza, bastante más serio –Dice
que quiere un esclavo para molestar a su padre… lo sé…
no hace falta que me digas nada, lo sé todo lo que piensas,
pero no me importa… quiero tener esa ilusión…
Al menos yo le gusto… lo sé… no sólo porque
me lo haya dicho… si no por cómo me mira…
- Sí, seguro que le gustas. Mírate, ¿cómo
podría ser que no? – le sonrió de nuevo, deseando
que tuviese razón y que no fuera sólo un niño
mimado. – Me gusta verte feliz. Es todo lo que importa ahora,
¿no?
-Sí…- sonrió levemente –Al menos…
aunque después se arrepienta y me revenda… me habré
sacado lo mío… entre consentimientos y el dinero…
yo no me arrepentiré… eso seguro… aunque también
sé que si llega el momento, me va a costar dejar de pensar
en él… - sonrió de nuevo, tirándose hacia
arriba y mirando al techo, la pintura desconchada le deprimía
más –No sé por qué me pongo así…
pensando en el final cuando aún ni siquiera comienza…
- De veras, te comprarán y a mí.... a lo mejor, deberíamos
estar celebrando – lo animó, tratando de subirle el
ánimo. – Al final, soy yo el que queda en la calle,
luego de tanto filosofear.
-No… ese cuento no me gusta… me gustaba más
en el que los dos éramos comprados por el hombre perfecto…-
le dio en una pierna con la mano con suavidad –Mejor hablemos
de cómo sacó mi polla en mitad del restaurante y me
la apretó hasta hacerme temblar… debiste ver la cara
de ese camarero…- se rió y se llevó la mano
a la entrepierna –… estoy sensible…
Tsuru se echó a reír de nuevo, dejándose caer
sobre el colchón. – Te va bien ese amo.... No lo sé,
no sé si lo logre, pero por el momento estoy feliz. Hacía
mucho que no me sentía así. Lo único es que
ya no podremos jugar a ciertas cosas, ¿comprendes? Supongo
que tú tampoco.
-Supongo… claro que yo soy desobediente…- le pasó
un dedo entre las piernas sólo para molestarlo y le apretó
la punta del pene –Tocar tu pene es casi como tocar el mío…-
se rió malditamente.
- No seas baka – protestó, sujetando su dedo. –
Es porque tú no eres sumiso, pero yo sí, así
que tendrás que respetarlo si me quieres.
-Sabes que lo haré…- lo miró a los ojos y sonrió
igualmente sin poder evitarlo aunque le hubieran reñido –Yo
nunca arriesgaría tus posibilidades con… Hajime-san…
- se rió y se acostó sobre él -¿Esto
se puede?... ¿y esto?- le metió las manos bajo la
camiseta para hacerle cosquillas.
- Baka....- se rió el chico rodando para escabullirse e
intentando devolverle las cosquillas. – Te voy a acusar con
... ¿Shihei-sama?
El moreno se rió sujetándole las manos como podía
-Sí… hazlo…por favor… a ver si me da una
tunda…
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