.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 5

Si, amo.

Shihei entró en el restaurante, mirando a su alrededor. Le había pedido que lo esperase en el área de espera. Sonrió al verlo, acercándose. – Lo siento, las floristerías estaban cerradas, pero creo que sabes quien soy.

-Shihei-sama…- lo observó sorprendido, sin duda aquella era su voz. Sonrió levemente sin poder evitarlo, mordiéndose un poco el labio inferior y apoyándole una mano en el hombro antes de besarle los labios, no esperaba encontrarse con algo así, tenía esperanzas de que fuera guapo pero no esperaba que tanto –Estoy más que encantado…

- Y lo demuestras – lo miró a los ojos, no tan sorprendido por el beso como porque se le hubiera adelantado. – Vamos adentro, tengo hambre. Imagino que tú también.

-Claro…- lo siguió, observando su figura y pensando que no hacía falta comprobar lo de la faja, le gustaba cómo se vestía. Realmente quería agradarle, pero quería agradarle por quien era, no tratar de hacerlo, sabía que a la larga eso no servía de nada. Suspiró serio y se sentó en la mesa frente a él -¿Debería hablarte de usted?

- No es necesario, no es tu estilo, ¿tengo razón? – lo miró, pensativo. – Te ves mejor en persona.

-Gracias…- sonrió levemente llevándose la mano a la boca para rasparse el esmalte negro instintivamente, ya que no llevaba la bufanda para taparse los labios y la bajó de nuevo al notar lo mal que iba a quedar –No, no lo es…- sonrió levemente, guardándose las manos en los bolsillos -¿A qué te dedicas?

- Soy gerente del Century, el banco.... ¿Lo conoces? En realidad, mi padre es su dueño, así que no tengo que preocuparme de perder el trabajo – se rió, como si le confesase una intimidad. – Y tampoco tienes que medirte en lo que desees pedir.

-Qué bien…- se rió con suavidad mirándolo a los ojos y cogiendo un cigarro del bolsillo. -¿Te molesta que fume?

- Mientras no lo hagas en la cama, no. – negó, mirando el menú, y decidiendo mientras. No tenía ninguna prisa.

El moreno miró el menú también aguantándose un poco las ganas de observarlo. Aún no podía creérselo, nunca le había llamado alguien así, se preguntaba mil cosas, entre otras qué necesidad podría tener alguien así de pagar por un esclavo. Claro que sabía que había gente que simplemente lo prefería o que no tenía tiempo para una relación normal –Shihei-sama… voy a ser directo… y tú también deberías serlo si aún no estás seguro… quisiera saber si eres pasivo… no me importa ser pasivo en ocasiones, pero no por sistema…

- Soy pasivo – lo miró, bajando el menú, serio. - ¿Qué te hace pensar que no estoy seguro?

-No me sorprende si ya te has decidido por mí, sólo quería estar seguro…- lo miró a los ojos, mirándolo serio también, aunque se preguntaba porque lo miraba de ese modo -¿Y por cuanto tiempo vas a optar?

Shihei volvió a sonreír, inclinándose más sobre la mesa. – En realidad.... deseaba comprarte. Supongo que debería probarte antes, pero no es mi estilo cuando me he decidido por algo.

-¿Comprarme?- lo siguió mirando serio y encendió el cigarro por fin, dejando salir el humo a un lado. Nervioso, se sentía bien, claro, pero le parecía increíble, parecía más bien una broma pesada en “el día de los inocentes” –Yo preferiría que me comprases…- confesó sincero, observando sus ojos verdes y después su sonrisa –No te decepcionaré…

- No, o tendré que matarte – le sonrió malicioso, luego riendo un poco. – Es broma, no te preocupes. – le hizo una seña al mesero, pidiendo lo que deseaba y una botella de vino, dejando luego que Seijuro pidiese por sí mismo, observándolo todo el tiempo.

El moreno ordenó, nervioso aún y mirándolo a los ojos después mientras le daba otra calada al cigarro –Si me matas, será una compra un poco mala…- sonrió levemente y lo miró a los ojos de nuevo -¿Estás en la sumisión? Sólo me gusta como juego… no como modo de vida… y no podría adaptarme… En realidad tengo demasiado carácter a veces, pero eso no es algo que a un buen amo debería preocuparle ¿verdad?

- No me preocupa, te dije que me gustaba tu personalidad. No me interesa someterte, sólo torturarte. Ya tengo a bastante gente besándome el trasero. – comentó con un gesto de desprecio, mirando a su alrededor, como distraído por un momento.

Seijuro se rió con suavidad, echándose atrás en su silla y observándolo –Pero a mí no me importaría nada besártelo… Shihei-sama… ¿Cuándo vas a comprarme?

- Todo lo que necesitaba era tu consentimiento. – apoyó el rostro en una mano, mirándolo de nuevo. – Dime Seijuro, ¿hay algo en especial que te interese? Es para tener tu habitación lista para mañana.

-Me gusta el color negro y el blanco para mis cosas… y necesito ropa… ¿puedo llevar mis pertenencias? Son pocas- le estaba palpitando el corazón deprisa, por un lado se esforzaba en seguir serio y por otro estaba un poco asustado de que todo cambiase de pronto, siempre había odiado los cambios –Shihei-sama… ¿puedo preguntarte por qué me compras? ¿Tiene esclavos tu padre?

- No.... mi padre no va a probar esto. – suspiró, sonriendo luego, y apartándose un poco al llegar la comida, esperando. – Por eso te compro, en parte. Bueno, por eso compro un esclavo. Pero no me iba a conformar con cualquier cosa. Por eso te elijo a ti.

-Oh… por eso…- lo miró serio, a los ojos. Ahora mismo no estaba en situación de irse, se quedó callado y le dio otra calada a cigarro. Bueno, era su culpa por hacerse ilusiones después de todo, así que de nuevo le tocaba el niño pijo que quería jugar a muy malo… -Pues espero que no descargues tus frustraciones en mí y me golpees pensando en tu padre… no sería muy digno por tu parte…

- No lo sería, y estás equivocado... – sonrió adivinando por su mirada. – Aunque haga esto para contradecir a mi padre, no significa que no lo disfrute. Como te dije, la decisión de tener un esclavo fue basada en eso, pero la decisión de tenerte a ti, fue basada en mis gustos personales. Claro, no tienes por qué creerme, pero espero que no te arrepientas.

-Soy una persona seria, cuando firmo un contrato no lo rechazo por esa clase de cosas, sólo por incumplimiento de las normas… Lo que yo crea no tiene importancia- cortó la carne observando el plato, hacía mucho que no comía algo así, eso era suficiente motivo para aceptar casi lo que fuera.

- Pues sí que la tiene. Una cosa es que me encapriche, pero no pienso comprar a nadie en contra de su voluntad. – lo miró serio, pensativo más bien. – Y tampoco deseo pasar mi tiempo con alguien a quien no le agrado.

-Me gustas… personalmente, ayer no podía dormir porque estaba pensando en vernos… y tenía miedo de que no fueras como te imaginaba la verdad… pero eres mejor aún, nunca había tenido un amo tan atractivo…- sonrió levemente y apago el cigarro en el cenicero –Una persona como yo… se hiere fácilmente…- lo miró a los ojos y se levantó para sentarse a su lado –Pero también me curo con la misma facilidad… ¿no quieres probarme? Hazlo…

Shihei lo miró a los ojos, sonriendo un poco. – Espero que no estés mintiendo por el dinero. También puedo salir herido ¿sabes? – se inclinó hacia él, bajando la mano a su entrepierna y apretando su sexo, sus labios casi rozando los del moreno, que entreabrió los suyos respirando con fuerza y aguantándose un gemido. Apretó más su mano con la propia y cerró las mandíbulas acercándose a él más. Rozando los labios contra los suyos y besándolo al fin.

-Yo no soy quien para herirte amo…- soltó su mano despacio, aún temblando ligeramente por la excitación.

- No lo hagas – lo apretó un poco más, soltándolo luego y golpeándolo ligeramente con un movimiento de sus dedos. - ¿Por qué no terminas de comer? Ya tendremos tiempo para conocernos mejor. – suspiró, preguntándose si debía creerle o no. Se había excitado con su rostro, pero eso no era todo.

-Vale…- se estremeció levemente, cogiendo su plato y permaneciendo a su lado. Lo cierto es que no tenía hambre con lo excitado que estaba pero qué remedio, tampoco quería desobedecer a la agencia además. Sería una equivocación –Shihei-sama… ¿podré salir de casa cuando quiera? Dentro de mis horarios…

- Claro, no pienso mantenerte preso, aunque preferiría no volver a un piso vacío.- le confesó, comiendo y bebiendo luego un poco de vino. – Podrás hacer lo que desees, sólo no revises mis cajones, soy algo maniático con eso – se rió con suavidad.

-No pensaba hacer eso…- se rió pensando que ni siquiera se le había pasado por la cabeza –Estaré en casa siempre que tú estés… ¿Cuándo me recogerás para llevarme contigo?

- Mañana por la tarde. Pasaré a firmar el contrato y luego iremos por tus cosas ¿Te parece? – le miró la entrepierna de nuevo, sonriendo sin mucha vergüenza.

-Claro…- se apoyo la mano encima y lo miró a los ojos –Puedes tocarla… es tuya…

El chico se rió, alzando la mirada. – No estaba esperando aprobación, pero no quería interrumpir mientras comes. – le apretó el sexo de nuevo, estrujándolo un poco, sintiéndolo caliente. No podía esperar a tenerlo en su casa.

-No importa… lo que interrumpas…- miró su mano sin poder evitarlo y tragó saliva un tanto rojo por la excitación –Shihei-sama…- jadeó con suavidad, apoyando la cara contra su cuello.

- Seijuro... Voy a hacerte gritar, lo prometo. – sonrió, apretando un poco más, a la vez que sus dedos se movían acariciando, y besándole la mejilla.

-Por favor…- El moreno jadeó con la voz algo temblorosa, aún más excitado por sus palabras y por su trato dulce mientras sentía aquel dolor tan agudo entre las piernas que parecía recorrerle la espina dorsal, su sexo respondiendo de inmediato y palpitando con fuerza contra aquella mano delicada y cruel a la vez -Goshujin-sama…- le lamió el cuello, excitado, besándoselo con suavidad y abriendo más las piernas para que sujetase bien sus testículos –No podré dormir… pensando en mañana…

- No duermas... – susurró, apretando un poco más aún, su propio sexo palpitando sólo por verlo así. Le acarició la mejilla con su otra mano, ignorando los murmullos de las mesas vecinas. – Podrás dormir luego. – lo soltó por fin, sonriéndole un poco.

El moreno se sentó bien, aunque seguía rojo y excitado, observando sus ojos y besándole los labios, sonriendo levemente también y bajando la mirada a su sexo -¿No te importa lo que piense esta gente?...

- ¿Te importa a ti? No pasa nada, nunca me echarían de este lugar y en cuanto a los demás... es divertido, ¿no? – le sonrió un poco más, acariciándole la pierna. No sabía que estaba pensando el chico en esos momentos, pero él no se arrepentía.

-No, a mí sólo me importa lo que tú pienses de mí… y lo que yo mismo piense de mí… pero tengo muy buen concepto de mi persona…- sonrió siguiendo los movimientos de su mano y bajando la propia a su pierna, acariciándola hasta su entrepierna -¿Puedo tocarlo?... - habló contra sus labios, excitándose aún más.

- Por supuesto- le sujetó la nuca con un poco de rudeza, besándolo profundamente. Le gustaba cada vez más.

El moreno deslizó la mano sobre su sexo, jadeando en sus labios y tocándolo con las yemas de los dedos, dibujando su forma, sintiendo el calor que desprendía –Es grande…- se rió con suavidad, buscando sus labios de nuevo y empujando la lengua en su boca, arrastrándola contra sus colmillos.

Shihei, succionando y mordiendo su lengua con suficiente fuerza como para hacerla sangrar, y lamiendo la sangre luego, sin dejar de acariciar su nuca. Escuchó a alguien carraspear y sonrió, sujetando la mano del moreno y presionándola ligeramente contra su sexo.

-Shihei- sama…. – apretó más su sexo, tocándolo con su mano todo lo que podía para sentirlo bien. Había escuchado aquel carraspeo pero no le importaba lo más mínimo, sólo quería complacerlo. Sintió el sabor de su propia sangre en la boca –Más…

El chico volvió a morderlo, bajando la mano e introduciéndola dentro de sus pantalones para sujetar su sexo de nuevo. Sabía que se estaba pasando, pero lo descontrolaba.

-Hum…- el moreno tembló de nuevo, jadeando con más fuerza sin control ninguno, moviendo la lengua de forma más profunda en su boca - Goshujin-sama…- le apartó la mano de su sexo sujetándole la muñeca con fuerza aunque seguía besándolo, en realidad sólo lo retaba.

Shihei manoteó, liberándose de su agarre, y sujetando su sexo de nuevo, apretándolo con venganza por haberlo apartado, y rompiendo el beso, mirándolo a los ojos.

-A…ah…-El moreno lo miró a los ojos también, apretando las mandíbulas, y sonrió levemente después, aunque apenas podía a causa de la excitación, llevaba tanto tiempo sin un amo en condiciones… Se mordió el labio inferior con fuerza hasta hacerse sangre, alzando la cara para que lamiese su cuello, el chico lamiendo, disfrutando el sabor de su piel y su sangre, subiendo hasta sus labios de nuevo y deteniéndose, a pesar de sus propios deseos.

- Dejemos algo a la imaginación.... – le sonrió, besándolo con suavidad.

-Cruel…- se abrochó los botones del pantalón negro, sintiendo que el corazón le cabalgaba en el pecho terriblemente rápido. Sonrió levemente y lo miró a los ojos –Realmente no quieres que duerma…

- Imagina cómo será mañana, cómo te sentirás... – lo miró, tocándole el sexo con suavidad, sintiéndolo responder. – Yo también estoy haciendo un esfuerzo.

Seijuro tembló levemente de nuevo -No sé si puedo imaginarlo…- apartó su mano y se cubrió con la suya sobre la tela del pantalón –Pero como sigas así no tendré ocasión de saberlo…- se inclinó un poco y deslizó la lengua sobre la tela del pantalón, sintiendo su sexo, mordiéndole la camiseta un poco y arrastrando las manos por sus pectorales antes de besarlo otra vez, abrazándolo con suavidad -¿Me vas a dejar ya?- lo miró a los ojos apoyando la frente contra la suya.

- Parece que sería lo mejor. – se rió con suavidad, apartándole el cabello del rostro. – Cada vez me gustas más, no tienes idea.... – llamó al mesero entregándole una tarjeta de crédito sin hacer caso de su rostro de incomodidad.

-¿No? Yo creo que sí…- inclinó un poco la cabeza y se acarició con su hombro entrecerrando los ojos con una sonrisa en los labios, riéndose un poco después –Parece que está molesto contigo…

- Que se moleste, no tiene nada que decir en esto – se rió el chico de cabello castaño, acariciándole la cara. – A mí me pareces perfecto.

El moreno se acarició contra su cuello y se lo besó de nuevo con suavidad, cerrando los ojos y oliendo su piel pálida mientras le acariciaba el pecho -¿Me llevas a casa?

- Espero que no vayas a tocarte... – lo miró, recibiendo la tarjeta de vuelta y firmando, poniéndose de pie. – Vamos, te llevaré ya.

Seijuro le sujetó la mano, dedicándole una mirada de altivez al camarero que sin embargo, lo miraba como si fuera una escoria. Le importaba muy poco o más bien nada, nunca se había sentido tan orgulloso de ser lo que era. Movió la lengua dentro de su propia boca sintiendo el dolor de las heridas aún y notó un escalofrío por todo el cuerpo, apretándole más la mano –Trataré de contenerme… ¿Qué pasará si no lo hago?... Técnicamente aún no eres mi amo…

- Y técnicamente aún no eres mi esclavo, puedo decidir no llevarte después de todo – lo miró, con malicia, aunque claro, nada estaba más lejos de sus verdaderas intenciones. – Pero yo creo que sí soy tu amo, sin importar si hemos firmado un papel o no, ¿no lo crees, Seijuro?

-Sí… amo…- sonrió, mordiéndose levemente el labio de nuevo, acercándose a él más mientras salían.

 

 
 

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