| Capítulo 4
Inability to find love
Tsuru se revisó una vez más para asegurarse de que
estuviese bien arreglado, aunque ya no iba a regresar a cambiarse
de todos modos. Se pasó la mano por el cabello, entrando
en la cafetería y preocupándose un momento al ver
un anciano que lo observaba, pero el hombre tomó su café
y se alejó a una de las mesas cerca de la barra. El chico
suspiró, volviendo a sonreír y dirigiéndose
a la mesa en la que habían divisado a aquellos ejecutivos.
El hombre tras él le apoyó una mano en el hombro,
apretándoselo con suavidad e inclinándose un poco
hacia él –“¿Qué susto, verdad?”
Tsuru se giró, sobresaltado, y sonriendo al observar al
albino, relajado, agradeciendo el no haber preguntado por su color
de cabello- ¿Me estabas observando?
-No, estaba aparcando el coche y te vi por la ventana, así
que ya no me he molestado en hacerlo- explicó, observándolo
a través de los cristales magenta. No lo había visto
mal, era muy guapo –Vamos, iremos a otro lugar…- lo
sujetó por la cintura, llevándoselo con él.
- ¿Me vestí correctamente? – le preguntó
recordando su propio consejo pero realmente, no lo veía usando
una faja. Todo su cuerpo se veía a tono. – Y ahora
caigo en cuenta de que olvidé preguntar tu nombre.
-Hajime…- lo miró de nuevo, abriéndole la puerta
del coche y subiendo él después tras cerrársela
–Podrías haber sido un poco más atrevido- miró
atrás mientras sacaba el coche y después siguió
conduciendo serio, pensativo.
- Haberlo sabido... – sonrió, meneando la cabeza.
– Lo siento, creí que querías que fuese discreto.
-Sí… pero una cosa no excluye la otra, hay un punto
medio para todo- sonrió levemente, tal vez con algo de malicia,
sin desviar la vista de la carretera. Aparcó unas calles
más arriba y abrió la puerta de nuevo, ofreciéndole
su mano al salir -¿Hace cuanto que no tienes un amo?
- Un año y medio más o menos, pero no fue por mucho
tiempo. – le sonrió aceptando su mano y saliendo tras
él.
El hombre lo sujetó de su brazo mientras entraban en un
restaurante de aspecto íntimo, acompañados por unas
mujeres hasta una sala vacía donde por fin se sentaron. Le
apartó la silla y se sentó después que él,
observándolo –Pide lo que desees… un año
y medio es suficiente, de ser menos, tal vez no lo habría
aceptado… Ya te he hablado de la humillación…
¿puedes disfrutar de ella? No me interesa la resignación…
- Sé de qué hablas. – sonrió, apoyándose
un poco en la mesa y mirándolo mejor ahora que no estaban
en movimiento. – Por supuesto que puedo disfrutar de ella,
me gusta que mi amo se haga cargo, que tenga el control. Y también
comprendo lo que te preocupa, pero yo no creo que ser sumiso, indique
que no tengas personalidad o carácter. Es en parte lo que
me dificulta conseguir amos.
-Comprendo…- se quitó las gafas y las guardó
en el bolsillo de la cazadora. Se pasó la mano por el cabello
hacia atrás, serio, mirando a un camarero al fondo de la
sala, seguramente esperando que ordenasen, lo miró a los
ojos de nuevo, detenidamente –He estado con otros… aunque
no eran profesionales… y nunca he conocido a alguien realmente
sumiso… verás… soy diseñador de joyas…
¿eso te complace? ¿Crees que será suficiente
para ti?- sonrió levemente porque estaba seguro de que sí.
- ¿Suficiente? Sí, creo que sí – le
sonrió un poco más, seguro de que se le había
notado en la cara el entusiasmo. – Y ¿cuál sería
tu trato? ¿Por cuánto tiempo? – le preguntó
tanteando, el camarero acercándose a preguntar si ya estaban
listos.
El albino lo miró a los ojos y le señaló
en la carta lo que quería, esperando a que el chico ordenase
también –El trato… ¿te gustan los retos
Tsuru?
- Gracias- sonrió de nuevo, haciendo lo mismo que el albino
y centrando su interés en él de nuevo. – Me
encantan los retos.
-Qué bien…- sonrió levemente de nuevo, apretando
un poco las mandíbulas –No te mentiré…
es mejor ser sincero, se pierde menos el tiempo…- volvió
a hablar serio -Me atraes mucho y voy a contratarte por una semana…
voy a probarte continuamente, si te agrada, como si no, tendrás
que demostrarme que puedes satisfacerme y que realmente deseas que
sea tu amo… Si no es suficiente, para ti, o para mí,
ampliaré el tiempo… pero soy una persona muy ocupada
y muy solitaria…- se quedó en silencio y lo miró
a los ojos de nuevo.
-Si consigues que me enamore de ti, te compraré de por vida
y te consentiré todo lo que desees… así que
piénsatelo bien…
Tsuru se rió con suavidad, nervioso, entrelazando sus manos
sobre la mesa. – Debo conseguir que te enamores de mí....
¿en una semana? ¿Crees que puedas darme dos? Me gusta
tener un margen de error, a pesar de lo irresistible que te pueda
parecer.
- … la semana es sólo para saber si ambos estamos
satisfechos el uno con el otro… no hay un limite de tiempo
para que consigas que te ame… el límite es hasta que
te des por vencido o me harte… No creo que lo consigas de
todos modos, nunca me he sentido de ese modo… aunque lo deseo…
No creas que juego contigo…
- No lo creo, creo... que quieres algo más, es todo. - Extendió
la mano atreviéndose a tocar la del albino. – Bien,
acepto. No lo tomaré a la ligera, quiero que lo sepas.
-Eso espero… porque no me conformo fácilmente…-
le sujetó la mano besándosela y lamiéndole
un dedo mientras lo miraba a los ojos –Esta tarde enviaré
a alguien a firmar el contrato así que… no se te ocurra
acostarte con otro o portarte de una forma molesta para mí
con otro hombre, ahora ya eres mío y eso sin duda me haría
cambiar de idea sobre ti... inmediatamente.
- No te preocupes, soy fiel a mis contratos. – sonrió,
lamiéndose el labio inferior, y suspirando. – Soy tuyo.
-¿Entonces qué haces ahí?- lo miró
a los ojos igual de serio aunque le agradaba su sonrisa, el chico
poniéndose de pie, y acercándose, agachándose
un poco para besarlo, antes de aproximar su silla, sin estar seguro
de lo que deseaba.
-No, en mis piernas- el albino apartó un poco la silla esperando
a que se sentase, observando sus ojos –No vuelvas a mirarme
a los ojos cuando estés por encima de mí.
- Lo siento- se disculpó, sentándose en sus piernas
sonriendo un poco aún así. No estaba para nada decepcionado.
Hajime le pasó las manos por el cuerpo, acariciándolo
con firmeza, sintiendo cómo se delineaban sus músculos
con suavidad –Tienes un buen cuerpo…- observó
como traían la comida sin apartar para nada las manos de
él –Dime… ¿Qué significa eso que
leí en tu perfil sobre los… ¿bichos? Vivos o
muertos… - sonrió levemente, observando cómo
el camarero limpiaba el marisco por ellos.
- ¿No lo sabes? – se rió, un poco nervioso,
a decir verdad. – Hay muchos a los que les excita... ponerse
insectos encima o adentro. O simplemente verlos sobre el cuerpo
del otro... No soporto eso.
-Es repugnante…- observó al camarero y su pose estoica
por completo, como si nada le afectase –Puedes retirarte…-
apoyó los labios contra la oreja del chico –“Debes
contestar simplemente y nunca dar muestras de sorpresa si no se
algo?” ¿Qué clase de amo tenías? No estás
disciplinado…
- Lo siento. Llevo mucho tiempo sin uno verdadero. – bajó
la cabeza, sintiendo un escalofrío placentero recorrerle
la espalda. – No era muy bueno, como verás. ¿Puedo
hacerte una pregunta?
-Pregunta…- se llevó un trozo de aquella carne blanca
a la boca, observando su cabello.
- ¿Cómo deseas que te llame? Y... ¿está
bien cómo te estoy hablando?
-Puedes usar mi nombre si no deseas llamarme de otro modo…-
le giró un poco la cara hacia él y lo miró
a los ojos –Te estoy enseñando a comportarte porque
así lo deseo… pero has de saber tú mismo qué
cartas quieres jugar para conseguir lo que quieres… No me
gustan los esclavos que no piensan por sí mismos… me
aburren…- lo acercó más a él, sujetándole
la mandíbula y pasándole el marisco que acababa de
meterse en la boca.
Tsuru lo succionó, comiendo luego, y tragando antes de sonreír.
– Va a ser difícil, si no te enamoras de mí
y yo sí de ti.
-Entonces consíguelo… dijiste que te agradaban los
retos…- le pasó las manos por las piernas y le sujetó
las caderas acercándolo más a él, cogiendo
parte de lo que restaba en el plato con una mano y acercándola
a sus labios -Te gusta ¿cierto? Tú lo has pedido…-
le pasó la otra mano por el cabello acercándolo a
su mano para que comiese.
- Me encanta. – susurró, comiendo y lamiendo su mano
incluso, entrecerrando los ojos.
-Muy bien… así… límpiala bien…-
respiró con algo de fuerza, sintiendo su sexo pulsar bajo
el cuerpo del chico –Eres hermoso… - deslizó
los dedos en su boca mientras le sujetaba el cabello con suavidad
con la otra mano, moviéndolos contra su lengua con fuerza
y entrando todo lo que podía, el chico succionando, excitándose
también, cerrando los ojos por completo. Todo lo que importaba
en esos momentos era el albino.
Hajime bajó la mano por su espalda, soltando su cabello
y rodeándole la cintura, echándose atrás en
la silla y apretándolo contra él al tiempo que alzaba
un poco las caderas para sentirlo mejor contra su sexo. Deslizó
los dedos por sus labios y su cuello, sujetando su rostro para que
lo mirase de nuevo –No quiero que te falte de nada…
quiero que me digas en qué condiciones vives… si después
llega el caso, vivirás conmigo, por supuesto.
- No las llamaría ni condiciones... – sonrió,
su respiración afectada ya, mirándolo a los ojos,
y sintiendo su sexo erguido. – Tengo un piso, pero no es nada,
sólo una habitación, y se me acaba el dinero rápido.
En parte, es culpa mía, no creo en privarme de lo que me
gusta.
-Eso me gusta… te esforzarás más y tendrás
todo lo que desees… aunque no contaba con ello… Si vives
en esas condiciones, mandaré a alguien a buscarte y te mudarás
a mi piso esta noche, ya habré firmado el contrato…
una semana… No tendrás que privarte de nada, pero no
podrás tomar nada sin mi permiso a no ser que yo te haya
dado libertad sobre ello, no contestes- sirvió una copa de
champagne y la vertió en sus labios desde su brazo algo alzado
–No derrames ni una sola gota… - observó como
se movía su cuello al tragar –Exquisito…- deslizó
un dedo por su cuello y bebió lo que restaba en el cristal
dejándolo de nuevo sobre la mesa –Dime ahora…
- Claro, acepto. – sonrió, lamiéndose los labios.
– Sólo tengo una duda. ¿No te importará
que siga con mi vida normal en cuanto a lo demás? Porque
tengo un amigo y me gusta dar paseos, aunque claro, eso último
lo puedo hacer contigo si quieres.
-Podrás ver a tu amigo en tus ratos libres pero quiero que
estés en casa cuando vuelvo del trabajo o no tendría
sentido… Si llegas tarde te castigaré… así
que ten en cuenta eso, ahora yo soy tu prioridad. - Alzó
la mano un poco para mirar la hora en su reloj –Tengo que
trabajar, te llevaré a tu casa para que recojas tus cosas
y mandaré a alguien a buscarte, me esperarás donde
te digan hasta que salga del trabajo…¿lo has comprendido?-
le pasó la mano por la mejilla con suavidad y observó
su rostro –En cuanto te vi pensé que serías
mío.
- Lo he comprendido- sonrió sujetando su mano con suavidad
y besándole la palma. – Y me siento honrado.
El albino lo observó por un buen rato, deslizando la mano
por su rostro y su cuello con suavidad, acercándolo por la
nuca y besándolo profundamente durante largo rato, observando
su rostro mientras lo hacía y acariciando sus piernas con
la otra mano –Vamos… no quiero llegar tarde.
- Como desees, Hajime-sama – sonrió, recordando a
Seijuro ahora y poniéndose de pie, cuidando de no mirarlo
a los ojos.
Hajime se levantó, limpiándose las manos con un paño
que había en la mesa y poniéndole la cazadora. Se
puso la suya y lo sujetó por la cintura mientras salían,
poniéndose las gafas y mirándolo de soslayo, pensando
muy bien lo que iba a hacer. Le entregó las llaves y lo miró
a los ojos serio, preguntándose si no haría ninguna
tontería, de todos modos no le importaba comprarse otro,
sólo quería estar seguro de lo que metería
en su casa –Espérame en el coche…
Tsuru asintió, sonriendo y alejándose, se sentía
feliz. En realidad no podía esperar para contárselo
a Seijuro. Claro, que lo que estaba haciendo era un poco arriesgado,
mudarse así sin haber hablado antes con la agencia ni nada.
Pero creía estar haciendo lo correcto. Mientras tanto, el
albino lo observó marchar y cerrarse en el coche, sonrió
levemente y pasó a la sala donde estaba la dueña para
pagarle.
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