| Capítulo 3
Silhouettes
- ¿Me buscas? – el chico de cabellos rojo y lila,
le tocó el hombro con suavidad, sonriendo. – No pareces
necesitar un helado...
-O tal vez sí…- se rió suavemente, cubriéndose
un poco los labios con la bufanda y dejando un papelito sobre la
mesa con el chico que había acordado la cita, aunque el recepcionista
no estaba. Aún así se lo dejaba allí, por cuestiones
de seguridad, debían saber con quien y a donde iban antes
del contrato –Te invitaré yo a algo… ¿no
has tenido suerte, verdad?- lo sujetó por el brazo mientras
salían.
- Sólo si consideras suerte que un anciano te insista y
te envíe una foto suya desnudo.... es una maldición,
te digo – se rió, recostándose en él.
– Así que dime, ¿cómo es el tuyo?
-Qué horror…- el moreno hizo una mueca de asco sólo
de imaginárselo –No me quiere decir cómo es…
pero al menos sólo tiene 21 años… por suerte,
en realidad lo que me agrada es su personalidad- se llevó
el cigarro a los labios y sonrió al apartarlo –Suena
como si fuera perfecto… espero que no esté gordo o
algo así…
- Esperemos que no, pero por si acaso.... te recomiendo que lo
abraces ligeramente cuando lo conozcas. Podría estar usando
una faja, ¿sabes? – se rió, contento por él
a pesar de no haber conseguido nada.
-Ug…- el moreno se rió sin poder evitarlo –Tranquilo,
ya pensaba abrazarlo de todos modos, solo para saber si está
firme…- le besó una mejilla con suavidad y se apoyó
en su hombro algo más serio –Odio ilusionarme…
¿quieres venir a mi casa?
- ¿Desde cuando puedes pagarme? – se rió, bromeando.
– Claro, no tengo citas, y me aburro...
-Sería muy divertido… una mezcla entre vanilla y tostón…-
el moreno sonrió levemente –No quiero pasar la noche
solo, sé que no dormiré bien por culpa de ese chico…
por no querer decirme nada, ahora me tendrá pensando todo
el tiempo… creo que lo tenía planeado…pero eso
me gusta… que sea inteligente… Dijo que me llevaría
a un sitio caro, que le gusta comer bien…- se rió con
suavidad –Mejor será, o cuando sepa de mi precio se
arrepentirá…
- Se arrepentirá o se desilusionará.... – le
sonrió. – No creas, hay muchos a los que les gustaría
tenerte, y no pueden pagarlo. Estoy seguro.
-“Podría bajar el precio por él” –le
susurró al oído -… si es tan bueno en persona
como por escrito, claro…- se rió con suavidad y tiró
el cigarro al suelo, abrazándolo por la espalda suavemente
y rodeándole los hombros con los brazos –Sé
que encontraremos a alguien… los dos… que al menos nos
deje soñar por un tiempo…
- De veras te gustó ese chico... – sonrió más,
abrazándose a él. – Ahora querré verlo.
Y espero que funcione. Si no, ya vendrá otro.
-Me gusta que me hagan sonreír de verdad… no es fácil,
aunque sí para ti…- sonrió de nuevo y le besó
los labios varias veces, caminando de todos modos y parándose
para besarlo de nuevo -¿Seguro que no te van los látigos?
- Seguro.... – se rió, negando y besándolo él
ahora. – A mí me van los mimos, lo sabes.
-Lo sé…- le sujetó los hombros con un brazo
mientras caminaban de nuevo hacia su piso y tiró de la bufanda
pasándosela por el cuello también –Ojalá
sea guapo… o al menos normal… y a mí me parecerá
guapo…
- Vamos, no me digas que jamás te ha tocado uno guapo. Ya
te hubieras muerto de hambre. Alguno tiene que haber. – se
rió, poniéndose un poco serio después. –
La verdad es que esperaba conseguir alguno hoy. ¿Crees que
me estoy poniendo viejo?
-Claro que no te estas poniendo viejo…- lo miró a
los ojos –Estás mejor que nunca, si lo que quieren
es niños… entonces tampoco te interesan… esa
clase de tíos, por mí puede ir a pegarse el tiro definitivo…
Es sólo que somos muy exigentes, no creas que los demás
tienen más citas que tú por guapos y maravillosos…
es sólo porque les vale cualquier cosa… - suspiró
levemente y le sujetó la mano, entrelazando los dedos con
los suyos y mirando el pavimento mientras caminaban -¿Sabes
qué ocurre? Que normalmente no hay muchos sádicos
que sean pasivos… la gente confunde los términos y
a mí no me importa estar abajo a veces, pero no por sistema…
así que normalmente aunque tal vez sean guapos para otros…
para mí… sólo están bien…
- Lo comprendo, pero lógicamente deberían haber más
amos activos. Creo.... que también creen que si soy sumiso
soy masoquista. – lo miró de vuelta, pensando que era
irónico. – Puedo hacer algunas cosas, pero sabes que
a la larga el dolor a mí..... – se encogió de
hombros. – No sé, supongo que debería salir
con el próximo que me invite, dinero es dinero.
-No hagas eso… si necesitas el dinero yo puedo prestártelo,
nos las arreglaremos, no estás solo, ya lo sabes- le apretó
la mano de nuevo con firmeza, acariciándosela con un dedo
–Si quieres saber algo estúpido… olvidé
preguntarle si era pasivo… - suspiró levemente y lo
miró de soslayo –Si nos complementásemos, seríamos
el esclavo perfecto… ¿deberíamos comenzar a
pensar en el dos por uno?
Tsuru se echó a reír, pensando que era un ocurrente,
pero en realidad.... – Tal vez no sería tan malo, hacer
algún trabajo juntos. – suspiró, meneando la
cabeza. – No te preocupes, no estoy tan mal, es sólo
que me desespero a veces. Voy a cambiar mi foto, ya lo decidí.
-Está bien, yo le pregunté a… “Shihei-sama”-
susurró en su oído riéndose un poco después
–y me dijo que no debía cambiarla…creo que le
gusta jugar con el misterio…- sonrió de nuevo pensando
en eso del dos por uno, en realidad se veía divertido -¿Qué
clase de foto?
- Ya te lo dije, algo más sugerente, un poco más
de piel, mi mano dentro de los pantalones.... Algo así –
se rió, apoyando la cabeza en su hombro. – “Shihei-sama”...
¿te pidió que lo llamaras así o fue iniciativa
propia?
-Tendrás que regalarme una copia… - se rió
y apoyó la cabeza sobre la suya para acariciarse antes de
incorporarse bien de nuevo –Fue iniciativa propia… es
que se comportaba de una manera…
- Eso es bueno, si te provoca llamarlo –sama... realmente
espero que funcione. Y sí, te daré hasta las pruebas
– se rió de nuevo, alborotándole el cabello.
- ¿Tienes sábanas gruesas?
-Tengo un edredón de plumas que me regaló un antiguo
cliente… y si no, “siempre puedo calentarte con otros
medios…”- bromeó, rodeándolo contra él
mientras abría la puerta metálica. Estaba en un estado
bastante penoso, pero al menos había ascensor. Abrió
la puerta y pasó adentro con el chico.
- “Suena bien” – se rió, apretándose
contra él, y caminando hacia el ascensor. - ¿Algunas
vez has tenido un cliente que realmente te haya gustado? ¿Alguien
de quien hayas pensado “ con este podría quedarme toda
la vida”?
-Tengo la estúpida costumbre de entusiasmarme mucho al principio…
pero después se me pasa cuando empiezo a ver toda su colección
de defectos… - suspiró levemente –Hubo uno…
pero no era mi amo, fue estando con él, cuando empecé
a acudir a la agencia… porque ninguno de los dos teníamos
dinero… y lo quería… aunque me acostara con otros
a sus espaldas para conseguir mantenernos… No lo dejé
por eso… lo dejé porque a pesar de que al principio
dijo ser sádico… después todo empezó
a relajarse… hasta convertirse en vanilla cada día…
y para mí todo pasó a ser mecánico y aburrido…-
lo dejó pasar delante de él y cerró los candados
de la puerta. Sentándose en la cama y suspirando antes de
dejarse caer sobre el edredón negro, sacándose la
bufanda y dejándola a un lado -¿Y tú?
- Muchos, pero todos quieren lo mismo, una o dos noches y después...
nada. – le sonrió, acostándose en la cama también
boca abajo, y observándolo. – Parece que no soy para
conservar. Bueno, lo cierto es que no soy fácil de mantener
tampoco. – se rió, sujetando su mano.
El moreno besándosela y apoyando la cara sobre ella para
acariciarse, bajando un poco la vista -¿Es tu móvil?
Porque como a mí no me vibra el culo… deduzco que así
es…
- Y yo que lo tenía preparado para que te vibrase el culo
cuando sonara – se rió, sacándolo, y contestando
con una voz seductora. - ¿Hola? Habla Tsuru.
-Buenas noches…- la voz del hombre al otro lado, se escuchó
con total silencio a su alrededor salvo por una melodía fuerte
que sonaba en su cuarto -¿Estás ocupado?- preguntó
serio.
-“¿Quién es?”- el moreno se acercó
un poco más tratando de cotillear.
- “No lo sé, no reconozco la voz” – le
contestó, apartando el móvil de sus labios y hablando
luego. – No, sólo estaba descansando, ¿quién
habla?
-Me han proporcionado tú teléfono en la agencia,
no tenía tiempo para hablar contigo por la tarde… tu
amigo nos dio tu tarjeta en la cafetería… ¿recuerdas
eso?- bebió un poco de agua y se levantó del sillón,
acercándose a las ventanas que ocupaban casi toda la pared
de la oficina.
- Oh! Eres tú! – exclamó aunque no estaba seguro
de cual de ellos. Ahora comprendía que lo hubiese llamado
de aquella manera. – ¿Tuviste tiempo de leer mi perfil?
-Sí… estaba leyéndolo antes de llamarte…-
se apoyó un dedo en el puente de las gafas, subiéndoselas
–No sé cual es el procedimiento para tener una cita,
lo antes posible, ¿hay algo que quieras saber antes de que
nos reunamos? … aunque no sepas cual era… disimulas
bien…
Tsuru se rió, guiñándole un ojo a Seijuro
y haciendo gesto de beber café a ver si la captaba. –
Observador.... eso me gusta. – casi ronroneó. –
Lo único que debes hacer es decirme cuando quieres verme,
donde, y... yo te diré si estoy libre. Lo único que
necesito saber entonces es.... ¿cuál eres?
-No me viste… llegué cuando os ibais… me fijé
en ti y uno de mis socios me dio tu tarjeta… por eso sabía
que mentías… pero no te preocupes, estarás satisfecho…
A las tres… espérame en ese café… iremos
a comer fuera…
Seijuro cogió un papel escribiendo -¿Uno de los trajeados?
Tsuru asintió, sonriendo. – Está bien, allí
estaré. Tu voz se siente confiable.
- … antes de eso… ¿estás seguro de que
eres sumiso?...- espero en silencio su respuesta, pasándose
una mano por el cabello plateado y negro hacia atrás –Realmente
sumiso…
El chico se quedó en silencio por un momento, sin poder
evitar ilusionarse con esa pregunta. – Sí, estoy seguro.
-Entonces cuando nos veamos quiero que antes de tomar una decisión
equivocada, me escuches bien y me veas bien… porque si no
me encuentras perfecto, no tiene sentido, no es posible someterse
a un hombre que no es el adecuado… tenlo en cuenta, ve bien
vestido y siéntate en la mesa que se sentaron mis socios
¿seguro que no tienes ninguna pregunta? No me gusta perder
el tiempo…
- Bien, ya que insistes, te haré una pregunta. Suenas bien,
pero ¿estás seguro de que sabes lo que es un sumiso?
– le preguntó, un poco serio. Lo comprendía
pero tampoco quería que luego lo culpase sólo porque
estaba equivocado.
-Lo sé perfectamente y no serás el primero, tampoco
estoy interesado en el sadismo para nada, aunque te castigaré
si es necesario. No usaré la violencia, la sumisión
y sí, la humillación… será todo lo que
se te exija, pero quiero entrega real… por eso quiero que
sólo aceptes, una vez nos hayamos conocido si realmente estás
convencido.
- Así lo haré, tampoco deseo estar con un amo que
no me comprenda – sonrió, moviéndose un poco
sobre el colchón. – Nos veremos mañana entonces,
no te preocupes. No soy uno de esos niños inexpertos.
-Así me gusta… buenas noches Tsuru- el hombre colgó
el teléfono y lo dejó resbalar dentro del bolsillo
de su pantalón del traje. Haber recurrido a una agencia…
era la primera vez que lo hacía, pero realmente se le había
antojado ese chico. Entre lo que había visto y lo que le
habían contado que habían escuchado de la conversación.
-Cuenta!- el moreno sonrió entusiasmado en cuanto vio que
colgaban al otro lado.
Tsuru colgó también, abrazándose al moreno
y riendo. – Parece que es nuestro día de suerte. Dice
que no es uno de los que vimos, que llegó después,
pero él sí me vio a mí., y luego le dieron
la tarjeta. – le besó la mejilla.
-Oh… a primera vista… qué bonito…- se
rió girándose para subirlo sobre él y lo besó
de nuevo, pasándole las manos por el cabello -¿Cuándo
habéis quedado?
- Mañana, a las tres en la misma cafetería –
lo besó de nuevo. Era gracias a él, después
de todo. – Tengo un buen presentimiento, por sus preguntas.
-¿Qué te ha preguntado?- sonrió levemente,
rodeándole la cintura con las manos -¿Tenía
una voz bonita?¿Te dijo si era guapo?- se rió observando
sus ojos –Debiste preguntarle… o no… que eres
sumisito… que falta de respeto…
Tsuru se rió de nuevo, tocándole los labios con un
dedo. – Dijo que no debía preocuparme, y sí,
tenía una voz agradable. E insistió mucho en saber
si era sumiso de verdad. Tal parece que también ha tenido
decepciones.
-Pobrecito… consuela sus penas… No será un viejo
¿no?- lo miró a los ojos alzando una ceja –Siempre
puedes salir corriendo, debiste preguntarle sutilmente de qué
color tenía el cabello…
- No.... no sonaba como un viejo. En realidad, suena muy... autoritario-
sonrió, dejándose caer en la cama de nuevo. –
De todos modos, hasta que yo no acepte, no pasa nada.
-Lo sé pero no quiero ver tu cara de decepción…
¿pero sabes qué otra cosa no quiero ver? La mía…-
se rió con suavidad, tocándose el pecho con la mano
suavemente -¿Crees que llevar un pantalón negro y
una camiseta negra es ir arreglado? Suponiendo que el pantalón
sea de esos pocos que aún conservo enteros…
- Yo diría que sí, el mío también me
dijo que fuese arreglado, pero.... me pregunto si su concepto es
el mismo que el mío.
-No lo sé… debiste preguntárselo… para
causarle una buena impresión y eso… es igual, ponte
algo intermedio y malo será… ¿no? - Se sentó
para quitarse el jersey y la camiseta, dejando caer los jeans al
suelo y colándose bajo el edredón –Qué
frío… ven…
Tsuru se metió bajo el edredón también, sólo
quitándose el pantalón una vez estuvo debajo, y abrazándose
a Seijuro. – Tendremos que comparar notas luego.
El moreno se rió sin poder evitarlo, abrazándose
a él bajo las sábanas –Esperemos no tener que
seguir pasando las noches consolándonos el uno al otro…-
sonrió levemente, observando su rostro y cubriéndolos
a ambos por completo con el edredón, abrazándolo más
fuerte .
- Consolándonos no, pero no pierdas el contacto. –
le pidió, cerrando los ojos y recogiéndose contra
él. Igual se estaba anticipando demasiado, era posible que
saliese decepcionado.
-No lo haré… en todo caso aún hay que estar
seguro de que no sea un gordo con espinillas… claro…-
sonrió levemente y cerró los ojos rozando la punta
de la nariz contra la suya –Duerme… no quiero tener
cara de trasnochado…
- ¿Tú? Imposible – se rió de nuevo,
ya quedándose tranquilo.
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