.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 2

Shihei-sama…

Suspiró de nuevo, dejando salir el humo entre los labios, respondiendo a las preguntas de siempre y preguntándose si es que no habían leído su perfil, observando una de las ventanas en donde aún no le contestaban. Se preguntaba para qué habían quedado a esa hora en charlar si luego no iba a presentarse, estaba contrariado claro, no por culpa de quien quiera que fuese ese, pero podía pagarlas mentalmente con él si eso necesitaba.

Seijuro: creí que querías hablar conmigo…

Tecleó, después de haber saludado y esperado sin conseguir respuesta.

El chico de cabello castaño sonrió, observando la pantalla y tecleando luego.

Shihei: Creí que debías introducirte primero, no sólo decir “Hola”

Seijuro: Pensé que con mi ficha bastaba ¿no? ¿Qué quieres que te diga que no sepas aún? ¿Mi tipo de sangre? ¿Prefieres que haga yo las preguntas?

Shihei: No me molestaría que me dijeses tu tipo de sangre. Y es cortesía común presentarse, aunque ya sepa tu nombre. No se puede conocer a alguien realmente a través de un perfil. ¿O crees que sí?

Seijuro: No… creo que no…

Sonrió levemente, olvidando las otras ventanas por más que estuviesen sonando y centrándose un poco en aquella conversación. No podía evitarlo, si se molestaba así… parecía interesante.

Seijuro: mi tipo de sangre es AB… soy virgo y me gusta el helado de limón con nata y sirope de chocolate… ¿mejor? ¿Y a ti? ¿Te gusta la sangre?

Shihei: No en el helado, pero sí..... ¿Eso te preocupa?

Se rió, pensando que era entretenido, mucho más que los otros con los que había hablado.

El moreno sonrió levemente, quitándose la bufanda y dejándola sobre la mesa al lado del cenicero, cogiendo su cigarro de nuevo y dándole otra calada antes de volver a escribir

Seijuro: eso…me gusta… en realidad me preocuparía que no te gustase…Shihei-sama… ¿Puedo preguntarte más cosas?

Shihei: ....sama... eso me gusta. Puedes preguntar.

Shihei se quedó mirando la pantalla un tanto sorprendido, no era esa la pregunta que esperaba.

Shihei: No, con esa fue suficiente para llamar mi atención. ¿Acaso alguien te dijo lo contrario?

Seijuro: Puede que sí… pero confiaré en ti…

Se rió en bajo, dejando el cigarro a un lado de nuevo, pensando que era extraño estar hablando de aquellas cosas sin que le hicieran las preguntas de siempre.

Seijuro: ¿Cuánto tiempo hace que eres sádico? ¿Sería tu primer esclavo?

Shihei: Si hablamos de permanencia, sí. ¿Eso te molestaría?

Apartó los dedos del teclado, esperando, a ver si se ponía exigente. Claro, que estaba seguro de poder convencerlo.

Seijuro: No me molesta… pero no contestas a todas mis preguntas… es importante para mí saber si eres novato, para mí y para mi integridad física…

Observó la pantalla, fumando de nuevo, lo cierto es que le estaba gustando, también por eso no le había preguntado nada sobre su físico. Tenía miedo de romperse el encanto a sí mismo.

Shihei: Tranquilo, no deseo dañar lo que me agrada. Y para contestar, sí, diría que soy novato, aunque he hecho algunas cosas antes, pero estoy seguro de que no es suficiente.

Seijuro: Pero yo sí quiero que me dañes…no importa, puedo ayudarte… ¿Por qué no me hablas de ti? ¿Hay algo de mí que quieras saber? Dime lo que más te llamó la atención… qué es lo que te gusta.

Shihei: Me gusta tu personalidad, eres distinto de los demás con los que he hablado. Y eres higiénico, eso es importante...

Se rió, antes de continuar escribiendo.

Shihei: Es eso, en general, tu actitud, y tu foto claro. Dime ahora, ¿hay algo en particular que disfrutes? ¿Algo que podamos disfrutar juntos?

El moreno apagó el cigarro, observando las frases en el monitor y dejando salir el humo entre los labios lentamente –No lo sé… esa es la tarea del amo, no la del esclavo… hay muchos modos de torturar a alguien… es muy pronto para que te diga cuales son mis preferidas… Si lo hiciera, no sabría si las has descubierto tú y eres perfecto… o si sólo has hecho lo que yo te he dicho… dime… ¿Qué es lo que te gustaría hacerme?...

El chico se rió, inclinándose hacia el monitor.

Shihei: Y allí está la personalidad que me gusta. Un poco atrevido aún así..... Bien, me gustaría verte atado. Y creo que podría empezar con un látigo de siete puntas. Me pregunto cómo es tu voz.

Seijuro sonrió levemente, enrojeciendo un poco, lo cierto es que se había excitado un poco, encima llevaba demasiado tiempo sin un buen amo.

Seijuro: Eso suena muy bien… me encantan los látigos… y también me gustan los arañazos… ¿tiene las uñas largas Shihei-sama?

Se rió con suavidad cruzando los brazos sobre la mesa, se moría de curiosidad por saber cómo era y no le decía nada, estaba seguro de que jugaba con él.

Shihei: No particularmente, pero sí lo suficiente. Y si no es suficiente, siempre hay otras formas.

El moreno se mordió el labio de nuevo, sonriendo levemente.

Seijuro: ¿Cuándo nos veremos en persona? Para decidirme… ya que no quieres decirme cómo eres… tendré que arriesgarme…

El chico sonrió, negando con la cabeza.

Shihei: No es que no quiera decirte, no has hecho las preguntas correctas. Pero es mejor así, más divertido. ¿Podemos vernos mañana? En mi piso.... o ¿tienes reglas en contra de eso?

Seijuro: Será afuera, además… la agencia me prohíbe esa clase de tentaciones Shihei-sama y una casa es muy tentadora… además… no te conozco y aunque me atraigas, aún quiero verte antes. Después de eso podrás hablar con la agencia y tratar con ellos el tiempo y el precio… ¿No vas a decirme ni siquiera tu edad?

Shihei: 21 años, y es una lástima, pero comprensible. Te invitaré a comer entonces.

El moreno suspiró aliviado, después tal vez era feo… No quería ni pensar en eso, estaba entusiasmado y no podía evitar imaginárselo perfecto antes de tiempo, como siempre que se entusiasmaba.

Seijuro: Me parece buena idea… ¿A dónde vas a llevarme? ¿Tengo que ir arreglado? No me molesta, pero necesito saberlo, no quiero hacer el ridículo.

Shihei: No harías el ridículo, pero sí. Es un lugar elegante supongo. Me gusta comer bien.

Seijuro: De todos modos prefiero ser discreto…

Respiró profundamente pensando que no deseaba que aquella conversación terminase, leyendo el lugar y la hora que justo tecleaban al otro lado en ese momento. Lo apuntó en una hoja, terriblemente serio, estaba un poco nervioso, no podía negarlo.

Seijuro: ¿Cómo sabré que eres tú? ¿Llevarás una rosa?

Se rió, porque por supuesto era una broma.

Shihei: Yo sabré quien eres tú, con eso basta ¿no?

Sonrió malicioso, deseando verlo en persona ya.

-Malo…- susurró sonriendo y encendiendo otro cigarro.

Seijuro: Basta con lo que tú creas que basta… Shihei-sama… no puedo estar más de una hora en la cabina… nos veremos mañana… y verás que mi voz es muy bonita…

Shihei: Estoy seguro de que así será.... Hasta mañana.

Se despidió, sonriendo también. Las cosas habían salido mejor de lo que esperaba.

El moreno sonrió observando cómo se desconectaba y luego miró las otras ventanas a las que jamás había prestado atención y las cerró una a una, levantándose y colocándose la bufanda alrededor del cuello. Salió del cuarto y miró hacia los sofás preguntándose si Tsuru habría tenido suerte y si ya había salido.

 
 

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