.Novela homoerótica para mayores de edad.
 

Capítulo 43
Somewhat Normal

– Goro... ya mírame... Te quiero mucho... – le pidió Seki intentando que alzara el rostro. No le gustaba verlo así, se sentía un poco como si hubiera sido él el que le hubiese hecho daño.

Goro se paso la mano por la cara y lo miró a los ojos, bajando la mirada casi de inmediato. – Te quiero…– casi susurró. – No entiendo nada… es el peor día de mi vida.

– Para mí lo peor es verte llorar... Estoy bien, Goro, no me hiciste nada. ¿Ves? Esto... no es nada. – sonrió, haciéndose el valiente y tratando de quitarle importancia al moretón en su muñeca. – Anda, mírame...

– No puedo. – el moreno negó con la cabeza, acercándose más pero sin ser capaz de mirarlo a los ojos, rozando la cara contra sus labios, deseando olvidarse de todo y encontrar un motivo para sonreír.

Seki le besó la mejilla y luego la nariz, abrazándolo contra sí. – No importa, ya podrás. Nada de lo que hagas va a hacer que deje de quererte, ¿sabes? Un chico como yo... al que le cuesta tanto comprometerse... – cerro los ojos oliendo su cabello deseando quitarle cualquier dolor. – ... luego no es fácil deshacerse de mí.

– No me quiero deshacer de ti. No quiero que me dejes. – le pasó la pierna por encima de las suyas, se sentía agotado de llorar y tenía una sed horrible, la boca seca. – No quiero ser un pirado.

– No lo eres... sólo tienes una situación. Y no voy a dejarte. – le aseguró preguntándose cómo le estaría yendo a su padre con Atsushi. Incluso si se separaban, él no pensaba alejarse de Goro.

– “Por favor…” – susurró Goro, abrazándolo acaparadoramente. – Yo nunca te haría daño. No te volveré a hacer daño, haré lo que sea…– le sujetó el brazo, besándole la marca en la muñeca. Cerrando los ojos contra ella.

– No tienes que pedirme por favor... Ya te dije que no lo haré. Te amo, Goro. – le acarició la mejilla, observándolo y pegándose más a él. Era la primera vez que sentía algo así, la primera vez que pensaba en renunciar a cualquier cosa con tal de permanecer al lado de alguien. No le importaba si resultaba difícil como había dicho su padre.

– Yo también te amo. – alzó un poco la vista, mirándolo a los ojos un momento y cerrándolos después, apoyando su frente contra los labios de Seki. –Tengo miedo de ir a eso. ¿Vas a venir conmigo?

– Iré contigo a donde sea... – sonrió, besándole la frente de nuevo. – No te voy a dejar solo...

Atsushi golpeó la puerta con delicadeza para anunciarles que llegaban, entrando luego. – Os trajimos un poco de té... para que podáis dormir.

– Tengo sed. – Goro se sentó, Okuma observando como Atsushi le daba la taza correcta al chico. Se sentó él mismo en la cama después, al lado de Seki, ofreciéndole un té también y tomándose el suyo.

– Mañana no vamos a trabajar. – le dijo a Atsushi, tenían que dormir.

– No pensaba hacerlo... – le sonrió ligeramente, por si acaso pensaba que seguía obsesionado. Le gustaban los relojes pero no hasta el punto de descuidar a su familia. Le acarició el cabello a Goro, observándolo beber.

– Vamos a dormir todos juntos esta noche, ¿verdad? – preguntó Seki aliviado, notando que parecían estar en buenos términos.

– Sí… Menos Goro que lo vamos a mandar afuera. – Okuma le habló serio y luego le apoyó la mano en la cabeza al espantado moreno que por fin comprendía que era una broma. Terrible, pero broma. – Pero vamos… Echaros para allá que ya estoy hasta las narices de tener que aguantaros en mi cama.

Goro se fue hacia la esquina. De pronto sonriendo un poco al sentir de nuevo aquella sensación extraña. No echaba de menos tener madre pero siempre envidiaba las familias reales.

– Malo... tienes los pies fríos por las noches, papá... – lo molestó Seki vengándose por la bromita y girándose para abrazar a Goro. – “Te quiero.” – le susurró a modo de buenas noches. Atsushi retirando la bandeja y las tazas de té para colocarlas en una mesa antes de acostarse también.

– Eso es porque se me va la sangre a otros lugares. – protestó el doctor, metiéndose con su hijo. Abrazó a Atsushi contra sí y le dio una nalgada, mirándolo a los ojos y besándole los labios.

– Papá… – murmuró Goro que se estaba quedando dormido ya, quisiera que no. – Es asqueroso…

– No lo es... Es... Es cosa de adultos... – le respondió el hombre, por una vez sin protestar. Le agradaba sentir aquella naturalidad de nuevo.

– “No lo es.” – susurró Seki dándole una nalgadita a Goro maliciosamente.

– A dormir, chicos... – los riñó Atsushi aunque sonriendo un poco.


Continua leyendo!

 
 

Tambien puedes dejar tus comentarios y opiniones en la sección de este fic en el foro, solo tienes que presionar en Hansa.

foro yaoi

   

yaoi shop, yaoi t-shirts, uke t-shirts, wings on  the back