Capítulo
10
A Secret my Heart wants to Shout
Me siento extraño, como si hubiera salido en una cita...
– se rió Seki, caminando de vuelta junto a Goro. Al
final, no habían llegado a subir hasta arriba pero se habían
hecho la promesa de volver al día siguiente.
– Eso es porque has salido con el chico que te gusta…–
se rió, y lo empujó un poco con el hombro sin sacarse
las manos de los bolsillos. –Me pregunto si mi padre ya habrá
vuelto… Bueno, nuestros padres… pero así suena
a como que somos los Brady…
– ¿No quieres ser mi hermanito? Hacemos una versión
censurable... – Seki le pellizcó la nalga, riendo.
– No lo sé, creo que es tarde pero mi padre es un poco
como yo. No se quiere ir nunca de la fiesta... – se rió
de nuevo porque en parte bromeaba.
– Qué miedo…– Goro se frotó las
nalgas con las manos frunciendo el ceño un poco por el pellizco.
–Seguro que mi padre dijo algo gay y tu padre se espantó…
– Ojalá lo hubieran filmado... – se rió
de nuevo el chico imaginando aquello y dándolo por sentado.
– Casi puedo ver cómo se le para el cabello de la nuca
a mi padre.
– Como le dijera algo malo a mi padre…– cruzó
los brazos tras la cabeza pensando que le iba a echar un vistazo
antes de irse a dormir para ver cómo estaba. – Seki…
te veo desde mi ventana… puedes hacerme lo de nueve semanas
y media… – se rió de pronto.
– Ahora la dejaré abierta siempre... – le aseguró
de manera maliciosa, mirándolo de soslayo luego. –
Mi padre no es así. Se espanta pero... Bueno, a veces sí
dice tonterías pero no lo hace con mala intención.
–Ya pero mi padre es muy sensible ¿Sabes?... digo
yo…– se rió pensando que era muy dulce con él
al menos. – ¿Ya tienes Internet en casa?
– Sí, te enviaré un mensajito... – sonrió,
enviándole un beso más bien. – ¿Tienes
Messenger? – preguntó ahora sí en serio.
– Claro… por eso te pregunto… baka…Aunque
va a ser un poco raro hablarte así sabiendo que estás
en la puerta de al lado…– se rió.
– Más raro aún cuando me veas por la ventana.
– añadió, ya que no había sido broma
lo de dejarla abierta. En realidad, tenía deseos de quedarse
a dormir con Goro pero suponía que no le haría mucha
gracia a su padre.
– Baka…– se rió y bostezó ruidosamente
cansado de haber tenido un día tan movido. – ¿Crees
que me puedo deslizar en tirolina a tu cuarto?– se rió.
– No lo sé, ¿lo intentas? – giró
el rostro para bostezar también ya que se le había
contagiado. – Pero no te vayas a hacer daño.
– No… creo que voy a pasar que como no me lance por
el tendal de la ropa… otra cosa no. – se rió
y le apretó la barriga un poco, parándose delante
de las casa. – ¿Te vas a conectar ahora?...
– Sí, pero primero quiero ver si ya llegó mi
padre y si me puede contar algo... – sonrió asintiendo
con la cabeza.
– Vale… cotilleamos y nos conectamos. ¿Cómo
es tu nick?... – preguntó intrigado.
– Kizu69... ¿Y el tuyo? – preguntó, aclarando
luego. – Me voy a poner invisible para los demás.
–Ya lo verás… yo te contacto…– se
rió enrojeciendo un poco y pensando que le daba vergüenza
decirlo. –Dame un beso… de buenas noches. – sonrió
abiertamente esperando a ver si colaba.
Seki le sujetó el rostro, besándolo profundamente
y casi dejándolo sin respiración. Ya había
pensado en hacerlo, se lo pidiera o no. Goro poniéndose rojo
y rodeándole la cintura, alzándolo un poquito mientras
se besaban y sólo por sentir su cuerpo delicado.
– Lo pasé muy bien hoy, Goro. Gracias a ti... –
Seki lo miró a los ojos, sonriendo un poco.
–Yo también… no quiero que te vayas… ¿vale?
No te vayas… – le pidió como si fuera a desaparecer
mañana, correteando hacia su casa y despidiéndose
con la mano antes de entrar.
Seki se quedó parado allí, dejando escapar un suspiro.
No quería quedarse en un pueblo por el resto de su vida pero
ese chico... En realidad se preguntaba si no podría secuestrarlo
y convencerlo de quedarse en la ciudad. Entró por fin, abriendo
la puerta con cuidado y buscando a su padre con la mirada en caso
de que lo estuviera esperando. Respiró aliviado al no verlo
allí, subiendo las escaleras para ir hasta su cuarto.
Okuma lo miró desde la cama en donde estaba leyendo un libro
sin ponerle demasiada atención en realidad y se subió
las gafas un poco por el puente de la nariz. – ¿Qué?...–
se miró el reloj en la muñeca notando la hora que
era. – Mucho tiempo para un baño ¿no?...
– Fuimos a dar un paseo luego. No creerías lo mucho
que ilumina la luna acá... – se subió a la cama
de su padre, acostándose a su lado y mirándolo. –
No te enfades... no hacíamos nada malo.
–Ya lo imagino…– frunció el ceño
sin darse cuenta, preguntándose por qué justo esa
noche le daba por molestarlo. – No estoy enfadado… ¿por
qué no te acuestas? Es tarde.
– Pero quiero sabe cómo te fue, ¿te divertiste
con el padre de Goro? – insistió, curioso el chico.
–Sí, es muy agradable…– cerró el
libro pensando que estaba claro que no lo iba a dejar en paz y le
pegó con él en la cabeza aunque flojito. – ¿Qué?
Acaba ya de decir lo que quieres decir.
– Yo no he dicho nada, qué gruñón...
– se rió, sobándose la cabeza. – Es que
Goro me dijo que su padre se pone un poco raro cuando bebe...
– No, estaba muy gracioso, muy relajado… – se
tapó los labios con la mano como si se estuviese apoyando
en el mentón, acariciándose la perilla con un dedo.
– Muy relajado, ya... – sonrió el chico seguro
de que si le había dicho algo gay su padre, como era costumbre,
no lo habría captado. Le dio un beso en la mejilla, poniéndose
en pie de un salto. – Buenas noches entonces, estoy cansado.
– mintió.
– Vale, descansa… apágame la luz ya, anda, también
estoy cansado y mañana trabajo…– dejó
el libro a un lado en la mesilla y se recostó, respirando
con fuerza y tratando de dejar de pensar en eso aunque sólo
fuera un momento.
– Ya sé... te quiero – apagó la luz dirigiéndose
a su habitación a la vez que se sacaba la camiseta para ponerse
el pijama antes de conectarse. Quería saber si Goro tenía
noticias del otro lado.
…….
– Papá…– susurró Goro llamando
a la puerta de su padre y entreabriéndola un poquito para
ver si estaba dormido.
El hombre que en efecto sí estaba dormido, protestó
un poco, balbuceando algo y entreabriendo los ojos, mirando hacia
la puerta. – ¿Goro?
El chico entró y se subió por la cama a gatas, acostándose
a su lado y dejándose caer, abrazándolo y besándole
la mejilla por si acaso. – ¿Cómo te fue?
– Muy bien... o... – rodeó a su hijo con un
brazo, pegándolo a él. No sabía qué
responderle, le daba vueltas la cabeza.
– ¿Qué?... – insistió Goro. –
Dime…– se rió y le mordió un hombro.
Atsushi se rió, remeciéndolo un poco. – Que
me fue bien... es un hombre muy agradable... Y tú llegas
tarde...
– Te gusta…– canturreó el moreno, subiéndose
sobre él y poniéndose un poco celoso de pronto.
– No importa, es hetero... – contestó aún
mientras se preguntaba qué demonios había sido eso
entonces. ¿Experimentación? Pero él no creía
en esas cosas. – ¿Por qué llegas tarde? –
le insistió.
– Hum… porque queríamos ir hasta el despeñadero
pero nos rendimos a medias, iremos mañana… ¿Podemos
llevar comida y quedarnos allí?– preguntó aunque
aún no le consultaba a Seki, no quería que se riese
de él si después su padre no le daba permiso y él
obedecía. –Pero te gusta ¿no?... Te vi…
Se te cayó la baba cuando lo viste sin camiseta…
– No digas esas cosas, Goro... A mí no se me cae la
baba. – protestó, cerrando los ojos porque seguía
sintiéndose adormilado. – Pero es guapo... Y sí,
pueden, pero de día ¿no? No se van a quedar a dormir
allí.
– No sé… no se me había ocurrido hasta
que me lo has dicho pero ahora…– se rió sacando
un poco la lengua. –Y ya te tengo una pregunta papá…
Seki me gusta mucho… me gusta en serio… pero a veces
me parece que hay algo raro en él…
– ¿Raro? ¿A qué te refieres? Es un chico
de ciudad... – le contestó, seguro que era por su comportamiento
o algo así.
– Ya… pero a veces me parece que es un poco…
falso… que actúa un poco o algo así… que
se va un poco de duro… No sé cómo explicarlo,
no es duro tampoco…– se acostó a su lado y le
tocó el pecho con un dedo, jugando con su camiseta.
– Tal vez sólo quiera impresionarte, los chicos de
ciudad no son como tú... ni como yo... – comentó,
pensando en Okuma más bien y suspirando, apretando a su hijo
contra él. – Ten cuidado, ¿vale? No quiero que
te haga daño. Y no vas a dormir en ese lugar...
– Papá… qué pesado… se ve guay…
¿Qué me va a pasar?– lo miró a los ojos
y se dejó caer de morros en su pecho de nuevo, oliéndolo.
– Hueles raro…
– Que no... Y me preocupa... – contestó, apartándose
un poco para que no lo siguiera oliendo. – Es tarde, duerme...
– Vaale…– se levantó y apoyó la
frente en sus labios para auto besarse, riéndose un poco
y pensando que ya lo convencería. –Buenas noches…
– Buenas noches, Goro. – sonrió el hombre cerrando
los ojos. Le hubiera gustado que se quedase a dormir con él
pero así como olía, mejor no.
Goro se metió en su cuarto rápidamente y se sentó
frente a su ordenador que ya estaba encendido como las veinticuatro
horas del día. Entró en el messenger como “
Rookie Cub” avergonzándose ahora de tener ese nick
y girándose para sacarse la camiseta mientras esperaba a
ver si le contestaba a la invitación.
La ventana de su Messenger sonó, mostrándole un icono
de gato que le enviaba un beso mientras que Seki se reía
en su habitación. Quería abrazarlo sólo por
tener un nick tan cute pero mejor no se lo decía.
Rookie Cub: seguro que te has reído de mi nick… –
se rió él mismo y se estiró en la silla. –
¿Te ha dicho algo tu padre?
Kizu69: Nada... aparte de que tu padre es agradable y que estaba
más relajado. Y me gusta tu nick.
Rookie Cub: pues a mi padre le gusta tu padre, eso es seguro…
y olía raro… bueno a lo mejor era el alcohol…–
se pasó una mano por el cabello preguntándose si realmente
sería eso y sin hacer caso a otro que le hablaba.
Kizu69: Sí, debía ser eso. Mi padre también
olía extraño pero no le pregunté... Y casi
no me quería hablar, ¿eh?
Rookie Cub: eso es que mi padre lo está conquistando…
y se encuentra shokizado por el encuentro con su propia homosexualidad…
Se rió y volvió a teclear.
Rookie Cub: ¿vamos a comer juntos al despeñadero
ese? Tú y yo solo…
Kizu69: Yo pensaba invitar a los dueños de la cafetería...
XD ¡Claro que sí!
Se rió, pensando que ojalá y su padre se volviera
gay. Sería mucho más divertido, además de que
tendría más material para molestarlo.
Rookie Cub: quería quedarme a dormir pero mi padre no me
deja… y no te metas conmigo… memo…
Sonrió deseando tener una webcam para echarle la lengua.
Kizu69: No me meto contigo, sólo bromeaba... Tengo muchas
ganas de ver ese lugar contigo.
Sonrió sin poder evitarlo, aliviado de que no le viese la
cara de tonto que tenía en ese momento.
Rookie Cub: ¿estas en pijamita ya o me haces lo de 9 semanas
y media por la ventana?
Se rió porque bromeaba claro y se levantó el mismo
para ponerse los shorts que usaba para dormir.
Kizu69: ¿Quieres ver?
Se puso de pie para ir a la ventana bajándose los pantalones
de pijama, riendo. Ahora sí que quería verle la cara
a Goro.
El moreno volvió a sentarse, leyendo y empujando la silla
hacia atrás para ver si estaba haciendo lo que se temía.
Salir en calzoncillos por la ventana, se asomó reído
y se puso rojo al ver que estaba sin nada, haciéndole una
seña para que no hiciese eso. Le cerró la cortina
y se sentó sin dejar de reírse aunque estaba un poco
remecido por la visión en realidad
Rookie Cub: eres un guarro… ¿y si te llega a ver mi
padre?
Kizu69: Y ¿qué hace tu padre mirando para mi ventana?
Atsushi-san Hentai XD
Rookie Cub: ¡Baka! A mi padre no le gustas ¿no ves
que le gustan los hunks como tu padre?
Se rió pensando que era baka y se puso rojo, enviándole
una foto.
Kizu69: Voy a volver gay a mi padre, tú sólo espera...
XD
Abrió la foto, mirándola sorprendido, sonriendo.
Kizu69: ¡Sexxxy! Ahora te perdono que me borraras la otra.
Esta está mejor.
Rookie Cub: vale pero esa no te la pongas en el móvil…
Se rió rojo aún y sintiéndose como si hubiese
aprobado un examen aunque a lo mejor no estaba siendo sincero…
Aunque tampoco creía que fuera por ahí besando a tíos
que no le gustasen por más que no hubiera nadie más
en kilómetros.
Rookie Cub: quiero dormir contigo…
Kizu69: Yo quería dormir contigo esta noche... pero mi padre
me hubiera matado en la mañana XD ¿Crees que a tu
padre le molestaría si me quedase a dormir en tu casa?
Rookie Cub: no lo sé… nunca sé lo que va a
decirme… pero podemos hacerlo a escondidas un día…
¿quieres?
Kizu69: Claro que quiero... Yo me escapaba mucho cuando vivía
con mis padres en Tokio pero ahora estoy siendo considerado porque
sé que a papá no le va muy bien...
Rookie Cub: ya… es normal… no quieres preocuparlo más…
yo siempre soy bueno con mi padre, sólo me tiene a mí…
y yo a él… así que me puse un poco celoso antes
cuando me dijo que sí que le gustaba tu padre…
Kizu69: Sí, te comprendo. Yo también me pondría
celoso pero la verdad es que prefiero que mi padre tenga a alguien.
Mientras no sea una de esas pijas perfumadas que me tratan como
si fuera un niño, claro.
Rookie Cub: me gustas… te echo de menos ya…
Seki se quedó mirando la pantalla sin saber qué contestarle.
Lo ponía nervioso pero también lo enternecía.
Finalmente se decidió a escribir.
Kizu69: Realmente me hubiera gustado dormir contigo esta noche...
Rookie Cub: pero no se puede… me voy a la cama… tengo
sueño que estoy cansado de caminar y eso…
Goro se sujetó a los brazos de la silla, moviéndose
un poco a los lados y sintiéndose un poco raro, no quería
lanzarse a juicios pero…
Kizu69: Vale...
El chico se quedó nervioso, preguntándose si había
pasado algo. ¿Era porque no le había respondido que
le gustaba también? Era su manera de decírselo.
Kizu69: ¿Hice algo mal?
Rookie Cub: no, es que tengo sueño… yo me acuesto
pronto… deja que me acostumbre a trasnocharme al menos…
El moreno cogió un papel y se puso a garabatear con una
cera de colores, sonriendo levemente y levantándose para
pegar el papel con un corazón en la ventana
Rookie Cub: asómate… me voy a dormir…
Se desconecto y se tiró en la cama ovillándose en
las sábanas y mordiéndose un poco el labio, así
de nervioso no había quien se durmiese.
Seki se puso de pie, mirando por la ventana y sonriendo, sin poder
resistirlo. Sentía que le tumbaba las defensas. Alzó
un poco el vidrio, colocando sus manos alrededor de su boca a manera
de altavoz, gritando sin importarle si lo escuchaban o si se enfadaban
con él. – ¡Que sí me gustas, baka!
Goro se rió y se tapó la cabeza con las sábanas,
estaba loco… ahora se iba a enterar todo el pueblo. Seguro
que su padre le reñía, eso si se había enterado
con lo pedo que estaba.

Continua leyendo!
|